ABALOS, AUTOR HETERODOXO PARA UNA REGIÓN HETERODOXA

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Domingo, 22 de Noviembre del 2020

ABALOS, AUTOR HETERODOXO PARA UNA REGIÓN HETERODOXA

Este maestro rural santiagueño, devenido en entomólogo y, en sus tiempos libres, literato, ha sabido generar en nosotres -lectores- por lo menos una serie de inquietudes. Sus primeros cuentos, leyendas y coplas han tenido la impronta de su curiosidad científica en torno a la naturaleza, matizada por la influencia de las lecturas literarias que tenía a su alcance (porque, claro, el contexto sociocultural y económico hace a las posibilidades de acceso cultural de todes). Así, la literatura con la que tuvo contacto Ábalos durante aquel tiempo (1933-1942) provenía de algunos pocos libros que se había llevado desde su ciudad natal, La Banda, sumados a las novelas que en esos años se difundían a través de la revista Leoplán (Ábalos, 2013 [1949]): fundamentalmente rusas, europeas del siglo XIX y muchos cuentos clásicos.

Lo de las inquietudes se relaciona con la medida en que se mixturan los intereses del autor y se vierten en sus novelas, cuentos y crónicas. Y, sobre todo, con cómo esas curiosidades, que podrían entenderse como individuales en principio, han encontrado un cauce que canaliza las formas de organización comunitaria y las demandas de un colectivo que se encuentra en el margen de los proyectos de nación.

En el título hablamos de la heterodoxia basándonos en la concepción de la ortodoxia como doctrina imperante, pensamiento hegemónico en un período histórico y en un lugar determinados (Corona Martínez, 2013). Dicha hegemonía es producto de un complejo entrelazamiento de fuerzas políticas, culturales y sociales que subordinan la creación y el conocimiento a cierta normativa. En ese marco, la heterodoxia emerge y se vuelve “existencia paralela”, que no cumple con lo establecido y demuestra, con ello, que hay una falta.

En el mismo sentido, el tiempo en que se desarrollan los pueblos, la cultura popular, aparece como un tiempo anacrónico respecto del que impone el Estado moderno. Pensar la ruptura con la modernidad occidental supone asumir y exponer este tiempo heterogéneo, en que coexisten la colonialidad todavía latente y la modernización capitalista, para luego trasladar el punto de vista a una localización/situación específica y (re)configurar una identidad americana.

Ábalos (2013 [1978]) recopila “las diarias crónicas de muchas necesidades y de grandes esperanzas, los retratos más vívidos de las gentes de nuestra tierra” (p. 170) y las vuelve historias que recuperan la voz de un territorio o, más bien, de unos sujetos silenciados. Pero el hecho de producir desde un rincón del NOA y desde unos géneros escasamente vigentes para la crítica literaria significó el relegamiento prematuro de sus obras. Claro, realismo y oralidad a mediados del siglo XX y el plus de vivir en donde “no hay wifi”, como resuena hoy en las conversaciones con nuestres compatriotas de las grandes urbes.

No se trata, tampoco, de romantizar la situación de Ábalos en la región. Entre nosotres, sabemos que la posición de un maestro formado en la ciudad y que levanta las voces de una comunidad campesina no es precisamente habilitar el protagonismo de esas voces. Sin embargo, frente a la indiferencia, el compromiso es imprescindible. El escritor se propuso dar una forma legible a un universo de sentidos que atraviesan al decir popular, procurando posicionarse como traductor de las expresiones que esos sujetos ponen en juego y no como el portavoz letrado de un decir “culto” que vendría a moderar un supuesto “caos” o “desorden” de la palabra (aquí nos remitimos a la diferencia entre la “palabra grande” y la “palabra culta” que plantea Kusch (2012)).

Lo inevitablemente destacable y necesario en la literatura de este autor santiagueño -para quien escribe este artículo, por supuesto- es el ejercicio de reconocer, en la cultura, a la región-suelo no solo como el marco de desarrollo de ciertos procesos vitales sino, fundamentalmente, como el factor clave que direcciona y da sentido a esos procesos. Es entonces que el territorio adquiere relevancia como elemento formador de comunidades, que expresan sus devenires culturales en su sujeción a una geocultura. Y constituye, de este modo, un gran aporte a las formas de lectura y análisis de nuestras literaturas argentinas: de un autor heterodoxo, en una región heterodoxa, “hacia el mundo”.

 


Imagen perteneciente a la película Shunko (1960), perteneciente a Lautaro Murua.

Fuentes

-       Ábalos, J.W. (2013) [1949]. Shunko. Argentina: Fundación Cultural Santiago del Estero

-       -. [1975, 1978, 1980]. Coshmi y otros textos. Argentina: Fundación Cultural Santiago del Estero

-       Corona Martínez, C. (comp.) (2013). Mapas de la hetedoroxia. Córdoba: Babel Editorial

-       Kusch, R. (2012). Esbozo de una antropología filosófica americana. Cultura y liberación. Rosario, Argentina: Editorial Fundación Ross.

-       --. (1976). Geocultura del hombre americano. Buenos Aires, Argentina: Editorial Fernando García Cambeiro.



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