Antologias y Antologia de poetas del noroeste argentino. La construcci ...

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Sábado, 8 de Julio del 2023

Antologias y Antologia de poetas del noroeste argentino. La construcción de una literatura.


 

En los primeros días de junio de este año, EDUNSE me invitó a presentar la Antología de Poetas del Noroeste Argentino de Alfonso Nassif. El 15 de junio, Día del Libro en Argentina, se concretó la presentación. A propósito del centésimo octavo aniversario de la Biblioteca 9 de julio, sus salones albergaron una segunda presentación de la Antología. Las páginas que siguen son el resultado de mis intervenciones en ambos actos.

La Antología de Poetas del Noroeste Argentino de Alfonso Nassif es uno de esos trabajos para los que, con agilidad, el pensamiento sugiere el calificativo de monumental. Sus números son impactantes. La dimensión de la Antología ha requerido su publicación en dos tomos. Entre ambos suman 1072 páginas, y contienen un trayecto lector que conjunta seis provincias. Catamarca, Jujuy y La Rioja integran el primer volumen; Salta, Santiago del Estero y Tucumán conforman el segundo. Un total de 280 escritores y escritoras habitan la Antología, cuyo punto de partida es el siglo XVI, con Mateo Rojas de Oquendo.

La selección está encabezada por un meduloso estudio preliminar de Nassif en el que además de referir la condición de primer poeta del NOA de Rojas de Oquendo, se detiene en los grupos de La Brasa, La Carpa de Tucumán, Tarja de Jujuy y Calíbar de La Rioja y se cierra, en cuanto a una propuesta de periodización, con las Generaciones del ’60 y del ’82. En el apartado, Cuatro poetas del noroeste argentino, Nassif reconoce un Siglo de Oro de la literatura argentina que inicia con Esteban Echeverría y se cierra con Jorge Luis Borges, y en el que incluye al riojano Joaquín V. González, al salteño Joaquín Castellanos, y a los santiagueños Ricardo Rojas y Leopoldo Lugones. Para matizar su decisión de incorporar a Rojas y a Lugones en el listado de Santiago del Estero, Nassif escribe que “sería un discurso bizantino hablar de la provincianía de dos grandes hombres. Simplemente debemos compartirlos como que son escritores nacionales” (p. 67).

Cada tomo concluye con las Reseñas biográficas de los antologados, a cargo de Yesmín Nassif de Barrientos. Me interesa destacar las biografías porque es una información que no siempre está a mano, no sobra, sino más bien falta, y es imprescindible tanto para lectores como para investigadores, cuando inician el examen, en profundidad, de la producción de un autor o de una época. Y porque detrás de las Reseñas hay, sin dudas, un trabajo de años. Es claro que esta clase de memorias requiere de una actualización permanente, y que esa es una tarea infinita. Pero necesaria.

Para subrayar el peso informativo de la Antología de Nassif, podríamos tomar, al azar, algunos de sus antecedentes del siglo XXI. Por dar tres ejemplos: la Antología Federal de Poesía. Región Noroeste, publicada por el Consejo Federal de Inversiones en 2017, o la de Isabel Aráoz del 2013, Antología de poetas del NOA: el retorno a la palabra; o las Poesía del Noroeste Argentino. Siglo XX y Poesía Joven del Noroeste Argentino, del 2003 y del 2008, respectivamente, firmadas por Santiago Sylvester. Ninguna de ellas iguala los números de la Antología de Nassif. Naturalmente, no las estoy antagonizando: todas portan valores específicos que las hacen complementarias. Es tarea del lector concretar un abordaje en paralelo para tomar, de cada una, sus aportes sustanciales al conocimiento de la literatura argentina del noroeste. En ese corpus ilustre que la antecede, la Antología de Poetas del Noroeste Argentino tiene un lugar propio.

La antología como género libresco tiene una extensa tradición en las provincias del NOA. En Contrapunto y fuga. (Poesía y Ficción del NOA), Octavio Corvalán señala que las antologías en el NOA son el resultado de la preocupación de los poetas de la región que, hacia la década del ’40 del siglo pasado, buscan reunir aquella producción que consideran digna de publicar, y sostiene que la primera de carácter regional es Muestra colectiva de poemas, de 1944.

Santiago del Estero participa de esa tradición, en la que, desde finales de los ’60, Alfonso Nassif ha cumplido un rol clave como antologador, que ha conservado hasta el presente. José Andrés Rivas, Horacio Germinal Rava, Moisés Carol, Ricardo Dino Taralli y Nassif son cinco nombres de peso que escriben sobre la literatura de Santiago del Estero, apegados a una rutina discursiva de los investigadores literarios locales cuando comunican sus conclusiones en formato libro: lo organizan según un esquema bipartito. Esto es, un panorama cronológico de la literatura, seguido de una antología que ilustra el recorrido histórico. Para este género de libros, lo sustancial es la antología que enseñan: es uso que tal término conforme títulos o subtítulos. El panorama es presentado como el resultado de un esfuerzo investigativo, yuxtapone la información obtenida sobre los autores escogidos de forma esquemática según una lógica temporal y tiende a ocupar unas pocas páginas en relación con la totalidad del libro. No es este el caso de Nassif como ya lo hemos subrayado.

Para mencionar algunos ejemplos. De 1946 es Letras santiagueñas. Antología, cuyo prólogo, notas, selección y ordenación le corresponden a Moisés Carol. Horacio Germinal Rava es el autor de Panorama de las letras santiagueñas (1978). Santiago en sus letras. Antología crítico-temática de las letras santiagueñas (1989) es el aporte de Rivas al género. De Ricardo Dino Taralli son las dos ediciones de Narradores de Santiago del Estero, la primera de 1984, luego ampliada en 1997, destinadas al cuento. El siguiente libro de esta serie de ejemplos es el más voluminoso (668 páginas), Antología de poetas santiagueños en su versión 2013, y le pertenece a Alfonso Nassif.

Sin embargo, para ajustar los ejemplos al espíritu de lo que señala Octavio Corvalán, habría que mencionar las experiencias de antologías publicadas por colectivos de escritores en la búsqueda de comunicar los proyectos creadores propios. Con sus variantes y peculiaridades quiero nombrar estos casos:

*Antología jetona (2010/2011) del grupo La Jeta Literaria, que no contenía un prólogo sino un manifiesto;

*Los inquilinos en formato revista, desde marzo de 2013, cuyas primeras editoras fueron Daniela Rafael y Belén Cianferoni;

*Picados. Antología Lata Peinada (2015) compilada por Andrés Navarro y Néstor Mendoza;

*Antología literaria, publicación anual del grupo Summa Colectivo de Arte,  compilada por Sandra López Paz; y

*Antología. Poesía circular, compendiada por el mismo colectivo de poetas que la integran, del 2021.

Etimológicamente, la palabra antología procede del griego ánthos, flores, y logía, selección: una antología sería entonces una selección de lo bello, de modo que su constitución depende, en esencia, de los saberes y de las concepciones del antologador, el lector responsable del recorte que publica. Es importante entender, entonces, que una antología es la escritura de una lectura. La materialización textual de un modo de leer que traza líneas de distinción entre lo publicable y lo que no, entre lo bello y lo que no. Toda antología es una potencial invitación a la polémica, a veces entre los lectores con el antologador, y otras veces del antologador consigo mismo, razón por la cual las antologías forman parte de una cadena de respuestas que releen y reforman las selecciones, en un continuo e indispensable afán por decir lo nuevo. Sea lo que fuere aquello a lo que se le llame nuevo.

Dar cuenta de lo olvidado, estimular la polémica creadora, ser puerta de acceso al lector son algunas de las funciones de una antología. Pero también es posible pensar el género yendo un poco más allá del acto electivo del antologador. Para Alfonso Reyes, la antología es un acto de creación, pues entiende la tarea del antólogo como una toma de posición crítica que produce una forma nueva. A juicio de Claudio Guillén, la misión del antologador es dirigir la lectura de los demás, pues a través de la antología pondera un modelo literario y ordena el modo de aceptación de unas determinadas obras y autores. Entre nosotros, Soledad Martínez Zuccardi reconoce a las antologías una función de construcción de una literatura. En este sentido, la literatura no es solo un conjunto de textos, es también lo que los lectores, ciertos lectores al menos, hacen con ella. Es decir, siguiendo el razonamiento de Martínez Zuccardi, una antología es una operación de montaje que da existencia, una existencia particular con perfiles estéticos e ideológicos específicos, a ese objeto que llamamos literatura.

La Antología de Poetas del Noroeste Argentino de Alfonso Nassif es, por todas esas razones, un aliciente para la lectura y para la discusión alrededor de lo memorado o de lo olvidado. Y pues, ya que estuve hablando de modos preferenciales de leer, no quisiera cerrar esta intervención sin citar, de la antología de Nassif, a  uno de mis escritores favoritos del NOA: Jesús Ramón Vera, salteño, fallecido el 6 de junio de 2012. Elijo Lugar común, que encuentro en la página 143 del tomo II.

 

 

Lugar común

Aquí después de ti

después de esperar sin fin

después de decir adiós

aquí sin mentir

                                        los restos de un viento tardío

de un viejo tardío y sin glorias

aquí después de carrozas y golpes

sin monumentos sin pena alguna

                         los restos de una interminable espera

 

Gritos abismos escombros

alas sanguinariamente destrozadas

Fuera del tiempo

Sin ganas de otoño

                       Se le había molido una vida

Una mano para la paz y un ojo para la sangre

Restos de tres o cuatro veces

Ni sano ni lleno ni doctor ni dentista

Sin casa ni zoológico

Sin conocer el destino del agua

                                               que lo electrificaba

el último pañuelo

la mesa vacía

Fugitivo de los espejos

Sin rumbo por los tristes municipios

Esperando la ilusión de los portafolios negros

                                                                    y de los carteros

sin llegar

confundiendo las flores con la muerte

 

no cumplirá más años

ni mezclará colores del crepúsculo

 

Solo

Solo en la sombra del parque y del

                                                  cementerio sin cielo

Solo para siempre

 

¿No oyes?

Las puertas de la casa se abren bajo la tierra

 

Este muerto sin nombre que bautiza el mundo



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