ARMONÍA INSURRECTA

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Domingo, 18 de Septiembre del 2022

ARMONÍA INSURRECTA

Hace unas semanas desembarcó en la plataforma Spotify “Armonía Insurrecta”, obra musical del Dúo Oblivion (Pablo mema - Lucia Breppe). En esta nota el autor recorre la obra compositiva de Pablo Mema y el maravilloso último disco en dúo con su compañera de vida.

EL COMPOSITOR

Las musas de la composición aparecieron en la adolescencia, con una armonía atípica que se enlazó a una poesía sobre el Calero de Felipe Corpos “yo me pregunto calero si es roja tu sangre o es blanca de cal, como jugando se sucedieron los primeros intentos y los grandes hallazgos. A su querido amigo Von Zeilau no le gustaba el planteo armónico de aquella primera creación “eso no es una zamba, chango” dizque le había dicho el hombre de los domingos, pero Pablo Mema es búsqueda y sobre todo porfía. Una picada que se abrió madurando un sueño que dialogue y transite la tradición desde otro lugar.

Si tuvieramos que explicar su obra musical con algunos nombres propios no podría faltar Bill Evans, Tom Jobim, Cuchi Leguizamon, Elis regina, Mercedes Sosa, Sixto Palavecino, Hugo Diaz, Piazolla, Miguel Simón, entre otros grandes. Su amigo y compadre Paulo Luiz Coutinho fue un maestro decisivo, a quien agradece en una maravillosa canción: “ese Orfeo del diapasón que se metió en la Salamanca para liberar a Eurídice, su amor”.

En otras palabras, podemos recurrir a aspectos más técnicos y hablar de séptimas, novenas aumentadas, oncenas, trecenas, inversiones. Acordes que necesitan de todos los dedos de activos. El toque de la guitarra se debe curtir con arpegios, síncopa y tresillos; a veces con cortes y pulsaciones del jazz, de la bossa, el bolero, tintes criollos en las bordonas. Cada ondulación, cada nota melódica tiene su acorde, cada silencio ya tiene asignado algún movimiento especifico en el diapasón, tres o cuatro movimientos por compas, nada sencillo. La obra tiene la belleza de un rompecabezas multitudinario, milimétricas piezas sutiles que se han ido encastrando a lo largo del tiempo en su cabeza y corazón, y en el corazón de quienes lo disfrutamos. Desde “Madurando la distancia”, “El Santiagueñazo”, “Como quien hondiar”, “El señor del pueblo”, “Espejo cotidiano”, “Jazz manta”, y otra cantidad de grabaciones a donde participa generosamente acompañando y se sumó en vivo y en estudio.

Su lírica es un viaje al monte, al hombre como un elemento más del paisaje. El labrador, el calero, el challuero, el carrero… el silbador de todas partes, y una madre que se aparece, a cada rato, habitándolo todo. Maximina Gorostiaga, docente, investigadora y escritora, ella le trazo un camino de preguntas para re-narrar las leyendas como La Telesita.



Pablo Mema y Renata

En sus letras también aparece la reflexión política circunstanciada como testimonio de cada época, duro y desprovisto de metáforas en algunas estrofas como “El Santiagueñazo” y con la agudeza de la metáfora cantando “el viento es la memoria de los pueblos, siempre vuelve”. También hay una alegre chacarera que celebra la inauguración de la plaza añoranzas. El colonialismo y el genocidio junto a la letra de Sixto, la picardía de los infieles o la magia de las fiestas populares en el carnaval; el río apareciendo a cada rato, contando en primera persona "a veces salgo del cauce a buscar otra razón de vivir”. Porque a veces Mema es el río correntoso que desborda. El vino trasnochado y pendenciero y también el escenario cotidiano de la casa, el patio familiar, las voces de sus hijos que lo llaman “Papa, vení a jugar”; los lapachos, la parra, la niñez con su inocencia partiendo la siesta. La barra de bandidos que siempre anda rondando los viernes “por el cauce de las ansias” y también “la nostalgia de los amigos que los recuerdos apañan”. La antigua ciudad del barco, la chacarera como hembra, como danza engualichadora, como una memoria amanecida que no admite padres.

“A vos chacarera” (junto a Ruben Cruz) y “Dialogo con la Chacarera” (junto a  Paulo Luiz Coutinho) son dos obras que abordan el género en sí, no sólo poetizando, sino historizando, poniendo en cuestión ciertas narrativas locales sobre su ascendencia, su rítmica, su cadencia.



Pablo Mema y Paulo Luiz Coutinho

La obra de Mema es tan vasta como cambiante, sosteniendo siempre una altura y complejidad inigualable. Solista, en dúo, en trío. No hay un vuelo compositivo que se parezca, se trata de un distinto en Santiago del Estero y me hago cargo de lo que digo, una integración de vertientes que hizo de las fronteras una sola correntada que se remonta al origen y traza otro horizonte.

No se puede pensar "Armonia Insurrecta" sin mencionar el disco “JazzManta” dedicado e inspirado en Lucia Breppe, su compañera. Hay un puente entre las dos obras. El disco tiene 4 temas a donde Mema pone letra a Bill Evans junto con el acompañamiento de Chala Cardozo y Andrés Simón, quienes abonan la genealogía de lo que iba a venir. Allí se comenzó a construir los cimientos de la pasión que tiene Oblivión. Lucia me comenta “para mí ha sido una forma de descubrir algo desconocido que estaba ahí esperándonos. Pablo tomo la historia de cada canción de Bill Evans para hacer su historia y nuestra historia también”.

EL DISCO

El disco comenzó a grabarse en el año 2017 en el Club de la Música, después de recorrer mucho tiempo los escenarios. En una gira por Buenos Aires, fue Chicho Lucena quien propuso iniciar la grabación.

La obra arranca con una invitación a la niñez, y a todas las imágenes de un Santiago pueblerino. Se recuesta en cada evocación sentida, la caricia materna, el petizo orejudo hora i' siesta. Es la voz de Lucía la que marca el inicio, su voz refinada, sobre un colchón armónico que navega junto a ella. Pablo lleva la canción con su inconfundible guitarra, “con sus estrambóticos acordes" como dijo alguna vez su amigo el Cosaco Paz Venturini en una noche inolvidable de verano por Cassaro. Recuerdo que entre otras canciones sonaba a dúo versiones de “Doña Ubenza”, “Soy pan, soy paz, soy más”, “La gloria eres tú”, “Uruguay”, y el chop de Tono Abraham regando todo.

Pero sigamos con el disco: luego aparece el “Huayno del viejo río” en una nueva versión única. Mema nunca haría nada repetido. En el bajo se suma Carlos Marrodán y Cacho Ferreyra en el saxo alto para hacer más irreconocible al Dulce . Después, “El gato de los infieles”, otro clásico de su obra, que fue interpretado por Bruno Arias y grabado por La Pesada Santiagueña.

En la "Elegía para mi rio", se suma Cesar Franov en el bajo y la trompeta de Cristian Cáceres. Sobre aquella guitarra base me comenta Pablo “salió de un tirón, una sola toma precisa”. Recuerda el momento pandémico, en su casa del Newbery. En el aislamiento comenzó a pergeñarse el cierre del disco que se había iniciado hace unos años. Chicho Lucena trasladaba los equipos hasta allí y se montaba un estudio casero con colchones en ventanas y puertas. Él indicaba con precisión el momento en que se debía detener la grabación porque la corneta del tirero se aproximaba y en su discurrir aparecía Miles Davis queriendo meter un toque. Cuando se distraían, el condenser ya tenía adentro aquella sordina.

Es un disco coherente con una obra que siempre fue cambiando su búsqueda, su eje, pero no la posición y la responsabilidad frente al arte y el compromiso.

“La santa sin altares” es un responso enérgico que arranca bien arriba y va contando la leyenda. Tiene el piano de un gran ladero de sus andanzas, el maestro Andrés Simón. “No es fácil contar una historia en tres minutos”, me dice Mema, pero él lo sabe hacer con maestría. Investigó las versiones de la leyenda y construyó su propia añoranza. En el caso de "La estrella del carrero", esta se abre paso en el piano de Víctor Simón, un traquetear de una carga musical que convoca a la contemplación.

El carnaval de las trincheras, que pinta el alma con un piano tintineante y el “Amoroso vendimial”, dos temas que no sólo están emparentados en sus espíritus, sino también en su nivel interpretativo. En esta última se suma Javier Lozano en piano y Martin Aybar recita al inicio. “Vidala del Kakuy” es un alto en quichua; y "Las dos Memorias", un remate incomparable en clave histórica, rememorando la crisis y la gran revuelta popular con su organización, la llegada del gobierno popular. El disco se mezcló en Estudio Peces de Gustavo Luna y lo masterizó Daniel Ovié.

“Armonía Insurrecta” es el corolario de lo que un hombre y una mujer pueden hacer en el arte de amar la música y construir un vínculo con toda la potencia de lo creativo. Pablo resumió aquel sentimiento diciendo "que caiga el mundo, estoy con vos”.

Ahora lo escucho con el mismo asombro de siempre, porque la sorpresa siempre se impone, algo nuevo que aparece en la escucha. Recuerdo la primera vez que me invitó a un escenario y me emociona su generosidad incomparable.

Llegando al final, el disco tiene un cierre no menos insurrecto: “Hasta la victoria siempre, hasta la victoria siempre, hasta la victoria siempre”. Que así sea siempre, maestro.

 Lucia Breppe y Pablo Mema

* todas las fotos son gentileza de Lucia Breppe.

Disco completo en Spotify haciendo click aqui:    ARMONIA INSURRECTA





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