CAMBIO ES EL NOMBRE DEL FUTURO

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Sábado, 29 de Agosto del 2020

CAMBIO ES EL NOMBRE DEL FUTURO

Cada 29 de Agosto me viene la misma pregunta a la cabeza… ¿y cómo fue que llegué aquí? Y no me refiero solamente a este presente de mi vida, sino a tomar la decisión de ser abogado. Tercera generación de una familia de comerciantes sin ningún profesional, y un padre que esperaba deseoso que su hijo único fuera médico, y en la primera de cambio, pum… abogado. Baldazo de agua fría, sí, pero siempre acompañamiento y amor.

Primer día en la facultad, recuerdo ver todas esas caras nuevas y asustadas de mis compañeros y compañeras, y la entrada de nuestra profesora de Historia, la Dra. Patricia Ongania, “Bienvenidos: hoy llegan con ilusiones de cambiar el mundo, a mitad de la carrera tal vez aún quieran o intenten conservar ilusiones de salvar Argentina; al recibirse tal vez piensen en cambiar su provincia o localidad, y cuando comiencen a desandar su labor con suerte van a poder ayudar a sus clientes y a ustedes”. Fuertes palabras que hicieron tronar mis ilusiones, y movieron mi estantería de sueños e ideales.

Al recibirme la realidad superó a la “ficción” de los claustros universitarios. Ser abogado sabia uno que no era fácil, pero parece que la mano venia complicada en serio; conocí colegas con muchos años en la profesión, más camino desandado, y mucha huella dejada, algunos de los cuales  hoy ya no están, y que con generosidad tendieron una mano a un joven y entusiasta (por no decir iluso) abogado que volvía a su provincia sin saber si quiera donde quedaba cada Juzgado. Aún hoy recuerdo las palabras de uno de ellos que caló hondo, y que rememoro cada día que dialogo con un par: “Los abogados tenemos que abrazarnos, ayudarnos, más a los jóvenes, que son el futuro”; ¿sabremos lo importante que es el consejo, la ayuda y/o la colaboración a ese colega que recién empieza a “caminar los pasillos”?

Han pasado ya ocho años desde que me recibí; una Reforma del Código Civil y Comercial; reforma del Código Procesal Laboral y de la organización de los juzgados en la materia; se modificó el Código Procesal Penal y su sistema de litigación; se ha reformado la forma de presentación ante los estrados judiciales: primero se pasó a sistema de mesa única, ahora Mesa Virtual; se ha modificado la Organización de los Juzgados Civiles; y así podría seguir las múltiples enumeraciones de las readecuaciones diarias que hemos tenido que efectuar en estos escasos años. Imagino y deseo que todas se hayan realizado con buenas intenciones, pero dudo de cuanta participación y consulta se ha dado al abogado litigante en esos cambios. Hoy en día ser ejercer se volvió una (aún mas) ardua tarea; vi colegas de años de profesión muy tristes, angustiados por la situación de incertidumbre en la gestión de las causas judiciales. Somos socialmente señalados, y a veces no se sabe siquiera que  vivimos con un calendario diferente al resto, el de los plazos de nuestros clientes, con la responsabilidad de cuidar su patrimonio, su salud, el alimento de su familia, su libertad, su integridad física, etc. No somos personal sanitario, ni de seguridad, pero somos auxiliares de JUSTICIA. Quizá sea tenga gusto a poco...

Pero hasta aquí con la pálidas…soy  realmente optimista, pues inútil seria no serlo, tenemos ante nosotros una gran oportunidad de cambio. Es hora de dejar de ser la moneda de cambio y de ser el motor del mismo. Cambio realmente es el nombre de nuestro futuro, y muy especialmente en los jóvenes que ejercemos la profesión, quienes tenemos la RESPONSABILIDAD de generarlo. Debemos dejar de desear ser importantes y desear ser útiles a nuestra época, sin personalismos, y siendo semillas de nuevas épocas o al menos preparando el campo para que aquellas nuevas semillas prendan, crezcan y sean fuertes. Creo, como decía Churchill que “Si abrimos una disputa entre pasado y presente, encontraremos que hemos perdido el futuro.” Es hora de dejar las desuniones, de agruparnos, de colectivizarnos y generar nuevos aires por aquí. Los jóvenes, siento, debemos ser conscientes de la hora que vivimos y de la misión que corresponde. La profesión nos reclama solidaridad y unión, la inquebrantable decisión de luchar por ella y afrontar los sacrificios que se requieran. Ante los embates diarios, debemos organizarnos, prepararnos y responsabilizarnos para llevar adelante tan ardua tarea.

Ojalá que podamos generar marcos de consenso, porque en él DEBE, también está nuestra responsabilidad por tanta disgregación producto de vaya uno a saber qué. Ojalá mejore drásticamente la oferta de Tribunales que permita brindarle a la ciudadanía un servicio de justicia de calidad, con deficiencias que exceden ampliamente a la situación de la pandemia y que, con razón, no he escuchado a ningún colega poner en tela de juicio los recaudos sanitarios tomados que son la mejor opción para el cuidado de todos.

Ojalá entre todos podamos brindar un servicio de Justicia de calidad a la sociedad santiagueña, que realmente se lo merece.  Ojala, en este nuevo Día del Abogado, celebremos reflexionando, y tomando la gran responsabilidad que ante nosotros tenemos. OJALA QUE SEAMOS JUSTICIA. Por nosotros, por los que nos precedieron y por los que vendrán. ¡Feliz DIA DEL ABOGADO!

      DR. RAMON ALBERTO CHAVEZ






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