CAMBIO ES EL NOMBRE DEL FUTURO
Cada
29 de Agosto me viene la misma pregunta a la cabeza… ¿y cómo fue que llegué
aquí? Y no me refiero solamente a este presente de mi vida, sino a tomar la
decisión de ser abogado. Tercera generación de una familia de comerciantes sin
ningún profesional, y un padre que esperaba deseoso que su hijo único fuera
médico, y en la primera de cambio, pum… abogado. Baldazo de agua fría, sí, pero
siempre acompañamiento y amor.
Primer
día en la facultad, recuerdo ver todas esas caras nuevas y asustadas de mis
compañeros y compañeras, y la entrada de nuestra profesora de Historia, la Dra.
Patricia Ongania, “Bienvenidos: hoy
llegan con ilusiones de cambiar el mundo, a mitad de la carrera tal vez aún
quieran o intenten conservar ilusiones de salvar Argentina; al recibirse tal
vez piensen en cambiar su provincia o localidad, y cuando comiencen a desandar
su labor con suerte van a poder ayudar a sus clientes y a ustedes”. Fuertes
palabras que hicieron tronar mis ilusiones, y movieron mi estantería de sueños
e ideales.
Al
recibirme la realidad superó a la “ficción” de los claustros universitarios. Ser
abogado sabia uno que no era fácil, pero parece que la mano venia complicada en
serio; conocí colegas con muchos años en la profesión, más camino desandado, y
mucha huella dejada, algunos de los cuales
hoy ya no están, y que con generosidad tendieron una mano a un joven y entusiasta
(por no decir iluso) abogado que volvía a su provincia sin saber si quiera
donde quedaba cada Juzgado. Aún hoy recuerdo las palabras de uno de ellos que
caló hondo, y que rememoro cada día que dialogo con un par: “Los abogados tenemos que abrazarnos,
ayudarnos, más a los jóvenes, que son el futuro”; ¿sabremos lo importante
que es el consejo, la ayuda y/o la colaboración a ese colega que recién empieza
a “caminar los pasillos”?
Han
pasado ya ocho años desde que me recibí; una Reforma del Código Civil y
Comercial; reforma del Código Procesal Laboral y de la organización de los
juzgados en la materia; se modificó el Código Procesal Penal y su sistema de
litigación; se ha reformado la forma de presentación ante los estrados
judiciales: primero se pasó a sistema de mesa única, ahora Mesa Virtual; se ha
modificado la Organización de los Juzgados Civiles; y así podría seguir las
múltiples enumeraciones de las readecuaciones diarias que hemos tenido que
efectuar en estos escasos años. Imagino y deseo que todas se hayan realizado
con buenas intenciones, pero dudo de cuanta participación y consulta se ha dado
al abogado litigante en esos cambios. Hoy en día ser ejercer se volvió una (aún
mas) ardua tarea; vi colegas de años de profesión muy tristes, angustiados por
la situación de incertidumbre en la gestión de las causas judiciales. Somos
socialmente señalados, y a veces no se sabe siquiera que vivimos con un calendario diferente al resto,
el de los plazos de nuestros clientes, con la responsabilidad de cuidar su
patrimonio, su salud, el alimento de su familia, su libertad, su integridad
física, etc. No somos personal sanitario, ni de seguridad, pero somos
auxiliares de JUSTICIA. Quizá sea tenga gusto a poco...
Pero
hasta aquí con la pálidas…soy realmente
optimista, pues inútil seria no serlo, tenemos ante nosotros una gran
oportunidad de cambio. Es hora de dejar de ser la moneda de cambio y de ser el
motor del mismo. Cambio realmente es el nombre de nuestro futuro, y muy
especialmente en los jóvenes que ejercemos la profesión, quienes tenemos la
RESPONSABILIDAD de generarlo. Debemos dejar de desear ser importantes y desear
ser útiles a nuestra época, sin personalismos, y siendo semillas de nuevas épocas
o al menos preparando el campo para que aquellas nuevas semillas prendan,
crezcan y sean fuertes. Creo, como decía Churchill que “Si abrimos una disputa entre pasado y presente, encontraremos que
hemos perdido el futuro.” Es hora de dejar las desuniones, de
agruparnos, de colectivizarnos y generar nuevos aires por aquí. Los jóvenes, siento, debemos ser conscientes
de la hora que vivimos y de la misión que corresponde. La profesión nos reclama
solidaridad y unión, la inquebrantable decisión de luchar por ella y afrontar
los sacrificios que se requieran. Ante los embates diarios, debemos
organizarnos, prepararnos y responsabilizarnos para llevar adelante tan ardua
tarea.
Ojalá
que podamos generar marcos de consenso, porque en él DEBE, también está nuestra
responsabilidad por tanta disgregación producto de vaya uno a saber qué. Ojalá
mejore drásticamente la oferta de Tribunales que permita brindarle a la
ciudadanía un servicio de justicia de calidad, con deficiencias que exceden
ampliamente a la situación de la pandemia y que, con razón, no he escuchado a
ningún colega poner en tela de juicio los recaudos sanitarios tomados que son
la mejor opción para el cuidado de todos.
Ojalá entre todos podamos brindar un servicio de Justicia de calidad a la sociedad santiagueña, que realmente se lo merece. Ojala, en este nuevo Día del Abogado, celebremos reflexionando, y tomando la gran responsabilidad que ante nosotros tenemos. OJALA QUE SEAMOS JUSTICIA. Por nosotros, por los que nos precedieron y por los que vendrán. ¡Feliz DIA DEL ABOGADO!
DR. RAMON ALBERTO CHAVEZ
