CARTA A QUIEN NO HA DECIDIDO SU VOTO

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Sábado, 18 de Noviembre del 2023

CARTA A QUIEN NO HA DECIDIDO SU VOTO

Ese fino papel que te espera apilado en el cuarto oscuro, no siempre es predecible, por más meditado que esté puede dar un giro inesperado en el último segundo. Justo cuando estás doblando los extremos para despacharlo en un sobre sin remitente, pero con la patria como destinataria. Estás por cerrarlo, y te acuerdas de una posdata que querías sumar, entonces, cambias de boleta. Puede ser. Es ahí. En ese momento especial donde la soledad y el silencio es hondo en tu conciencia, después de escuchar el chirrido de esa puerta que has abierto y cerrado en alguna escuela del país, sumergido ahora en esa oscuridad clarividente.  Decía Borges que “la duda es uno de los nombres de la inteligencia”, y tienes unos últimos suspiros para sopesar mentalmente propuestas, capacidad, formación, templanza, racionalidad, conocimiento, experiencia. Me pregunto, si no hay algo que quizás se nos hizo evidente a todos cuando escuchamos a los dos candidatos. ¿No tenemos un acuerdo mayoritario cuando decimos: templanza, racionalidad, experiencia, equilibrio, amor, familia, respeto? Creo que no es necesario siquiera decir a qué candidato atribuimos esas cualidades. Es cierto que después ese mismo voto se puede cegar de bronca, de enojo, de frustración, de hartazgo y es comprensible que así sea y es también justo experimentarlo. Pero hay un consenso tácito entre nosotros, y tampoco es obligación decirlo a viva voz.

¿Sabes qué? El voto no representa la totalidad de tus sentimientos, pensamientos, ideologías, convicciones religiosas, partidarias, historia. Por el contrario, debe corresponder a la millonésima parte de lo que sos, pero ese pedazo de papel que tienes ahora en tus manos ha cobrado una relevancia y un peso decisivo, justo cuando la patria está cumpliendo cuarenta años de democracia.

El domingo, el voto sí puede marcar un rumbo en la historia de nuestro país y traer consecuencias claras. Cada candidato habló o se desdijo. Vimos el insulto, el desenfreno, lo incomprensible, la agresividad, y sabemos dónde la vimos, es tan evidente que no hace falta pronunciar nombres. Nos apremian las preguntas, ¿Sería atinado votar a alguien con la expectativa de que no haga lo que dice que va hacer? Hay quienes no solo piensan a favor de la venta de órganos o la venta de niños, sino que lo dicen abiertamente por televisión. El nudo en la garganta se enrosca, se retuerce, y parece asfixiarnos. El estómago duele y los nervios parecen estar todos amarrados en esta espera.

Por respeto a la memoria de los caídos en Malvinas, a favor de la educación y la salud pública, gratuita y de calidad que hace cada vez más grande a este país. Para fortalecer la soberanía económica, y nuestra moneda nacional. Para renovar el apoyo a las pymes y la industria nacional, bregar por la protección de nuestros jubilados.  A favor de la memoria, la verdad y la justicia por la que somos internacionalmente reconocidos. Sin lugar para el odio y a favor de la democracia, el voto tiene un solo nombre.

Un fuerte abrazo.

P/D: Como dice la canción “Soy lo que me enseño mi padre, el que no quiere a su patria no quiere a su madre”.



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