CARTA ABIERTA A MI MISMO O EL RECORDATORIO A MI ESTUPIDEZ
Dos de mis recuerdos favoritos de ver y sentir teatro en Santiago del
Estero son: por un lado, la inauguración del "Teatro del
Pueblo", una fiesta increíble, grupos de teatro, murgas, escritores,
bailarines, escenógrafos, vestuaristas y una gran e increíble procesión
de artistas hasta las puertas del teatro.
La segunda es entrar por un pasillo, pasar por la cocina de una casa, salir a
un patio y entrar a un Teatro.
Muchos años después me di cuenta que esos recuerdos son hechos únicos y de una
historia de lucha en Santiago del Estero. La resistencia empecinada de hacer
Arte en la Madre de Ciudades.
Han pasado veinte años de estos hechos y la actividad artística en la
Madre de Ciudades es hoy por hoy precaria y de una extrema vulnerabilidad.
La invisibilidad en la que nos encontramos a veinte años de estos recuerdos es
abrumadora.
Estos dos puntos históricos marcan el tiempo transcurrido y lo poco que la
actividad artística ha podido afianzarse como actividad reconocida tanto para
la comunidad como para diversos estamentos Municipales y Provinciales.
El Teatro del Pueblo parece desaparecer en un lento letargo, así como al pasar,
hasta caer en el olvido; no de sus
artistas, sino de la comunidad toda.
A comienzos del año 2016 y después de que la comunidad artística toda expresara
su deseo de que el Teatro del Pueblo no se desmorone por falta de
mantenimiento, robo e inactividad fue que en aquel entonces el Subsecretario
de Cultura de la Municipalidad de la capital, expresaba en una entrevista a un
medio local:
"el Teatro del Pueblo es un edificio
muy caro a la gestión municipal, comenzó hace mucho tiempo, fue el primer
espacio con el que dispusieron los teatreros para usar libremente” ...
No fue el primero y tampoco se usó libremente.
...“en estos momentos está cerrado porque
hay una obra alrededor. Por eso en el momento que se habilite la obra en
construcción del nuevo complejo donde funcionará el edificio del Concejo
Deliberante y el centro cultural a la par (restauración de la vieja estación de
trenes), el Teatro del Pueblo volverá a funcionar y estará a disposición de la
comunidad, como siempre lo estuvo”.
A la fecha de esta nota, el Teatro del Pueblo ya hacía varios años que estaba
parado. Hoy a más de cinco años de lo expresado en esa nota periodística, el
Teatro del Pueblo está a punto de desaparecer.
Esta precarización e invisibilidad no sólo es en el ámbito oficial, el área
independiente se encuentra en similar o peor situación, hace más de
diecisiete años abría sus puertas el teatro La Casa, La Casa no fue la
primera sala de teatro independiente, pero si la que sigue abierta y se
sostiene hasta el día se la fecha. En 2021 son alrededor de diez los
espacios de Teatro Independiente en Santiago del Estero, todas con el deseo de
seguir generando actividad artística y cultural en y desde la Madre se
Ciudades.
Este crecimiento no se ve reflejado en el acompañamiento y progreso de
normativas para su existencia, crecimiento y desarrollo. Todo lo contrario,
frases como "eso no es un
teatro" , "¿y aquí que
hacen ustedes?" O "el único teatro es el 25 de Mayo" expresadas
por personal de distintos organismos oficiales, habla de una clara
invisibilidad.
Tal desconocimiento hacia adentro de las instituciones habla claramente de un
área de la cultura no pensada, no solo en esta situación pandémica.
El mismo hecho de que los espacios culturales independientes de Santiago del
Estero aun tengan que pagar un 10% de su recaudación a Rentas Municipales,
normativa que en la mayoría de las ciudades y provincias del país están exentos
los espacios culturales o el impuesto es mucho menor al 3%. Y hoy, estando en
una situación pandémica, ¿quién sale a cobrarle a los espacios que están
prácticamente desapareciendo?
Cabe aclarar y repetir hasta el cansancio, que no se habla de no pagar
impuestos, se habla de generar políticas que acompañen el crecimiento y
desarrollo de estos espacios. De generar un diálogo entre el estado y los
distintos motores culturales que hay y que se usan, tema aparte.
También hay que decirlo, más allá de las necesidades particulares e
individuales, hay necesidades colectivas que tienen que cambiar, el crecimiento
del sector cultural en la Madre de Ciudades también tiene que ser hacia
adentro de los distintos colectivos culturales. Implican cambios de
organización y de desarrollar políticas de visibilidad de cada sector, de cómo
se piensa cada uno.
Este crecimiento se tiene que dar y acompañar en los distintos colectivos
culturales.
A lo largo de todo este tiempo, ni el Subsecretario de Cultura de la Municipalidad
de Santiago del Estero ni el Subsecretario de Cultura de la Provincia se han
sentado en un diálogo franco con la comunidad artística.
Hablar, pensar y conocer cómo ve cada sector la situación que se atraviesa es
esencial ante una ciudad y una provincia que se proyecta en el tiempo como lo
viene haciendo Santiago del Estero. La mirada de ambos sectores es necesaria
para ver cómo se resguarda semejante bagaje cultural e intangible que
posee la ciudad. Del cual se hace uso y
usufructo en tiempos de festejos y de mostrar al mundo a la Madre de Ciudades.
He pensado mucho este último tiempo, en mi hacer, en mi profesión y en esos dos
hechos únicos que tuve la dicha de presenciar.
Me encantaría poder ver nuevamente una procesión de Artistas
cantando y bailando por las calles de la Madre de Ciudades camino a la
inauguración de otra sala de Teatro y que cada sala de Teatro, sea ese
laberinto de mundos que albergan a seres maravillosos y por donde un pueblo
entero puede pasar.
Nota - http://www.nuevodiarioweb.com.ar/noticias/2016/01/29/5577-el-teatro-del-pueblo-tendra-nueva-sala-en-el-parque-oeste
Diego A. Palavecino
Actor-Director-Docente