CHARLA CON ALFREDO GOGNA EN UN CAFE

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Domingo, 28 de Agosto del 2022

CHARLA CON ALFREDO GOGNA EN UN CAFE

 Los cafés serán varios, los cigarrillos numerosos, el diálogo fácil y franco, como siempre. A medida que hablamos me acuerdo de otras conversaciones, otros encuentros, algunos ya mucho tiempo atrás. El que tengo más grabado es el más lejano, el que lo pinta mejor. Yo había ido a su casa del barrio Jorge Newbery, para conocerlo, para hablar de pintura, a lo mejor para que me enseñara algo. Me atendió por la ventana, cordialmente, pero me dijo que volviera otro día, que ahora no tenía tiempo. Tenía que pintar. Bastante tiempo después me di cuenta de que había sido una buena enseñanza la que me dio ese día. Consistía en que el trabajo cotidiano está por encima de todo. Que el deber de estado, como se decía antes, para un pintor es pintar. Cumplida esa tarea sí tenía tiempo, y hablaba largamente, con todo el mundo, pero especialmente con los más jóvenes. Es que sin pretender ser didáctico, sus palabras tienen fuerza, convicción, tiene confianza en lo que dice. No se trata de que crea tener alguna verdad para ofrecer, sino que simplemente goza exponiendo su experiencia, la reflexión surgida del trabajo, y que gusta de plantear cuestiones y problematizar al otro, es decir, hacerlo meditar sobre lo que hace. Quizá a ello se debe su influencia sobre una generación que lo ha considerado un maestro.

 “Mi padre era canterista, obrero de la minería, porque donde nací, en Tandil, hay muchos afloramientos, vetas de cal y yeso. Era uruguayo, hijo de italianos. Anarco-sindicalista, como casi todos sus compañeros en esa época, inmigrantes todos. Me acuerdo muy bien de las reuniones en el local del sindicato. Se hacían obras de teatro, y se empezaba cantando “La internacional”. Después había baile. Recuerdo como si estuviera viendo los chumbos que los hombres dejaban colgados en el baño, porque en esa época andaban todos calzados. De esa época fue mi primer contacto con el óleo: unos cuadros pintados por un camionero, un hombre grandote llamado Eleazar del Corzo, fijate qué nombre. Era nacido en la Cerdeña y pintaba los paisajes de su tierra; en casa había dos cuadros de él. Después nos fuimos a Buenos Aires, porque mi hermano mayor se había enfermado de tuberculosis y mi padre decidió que nos trasladáramos todos a la capital para hacerlo tratar en el Muñiz. Fue en el ´43, yo tenía trece años. Eso lo salvó, porque en esa época la tuberculosis era terrible, y muchos morían por ignorancia, por no hacerse curar a tiempo. En esos años trabajé, estudié, empecé a pintar. Y a viajar. Cuando tenía 23 años estaba en Tucumán, empecé en una empresa de un hombre que se llamaba Delacroix, ¡nada menos! El montaba exposiciones. Y en ese entonces le encargaron la organización de la exposición que se hacía para el cuarto centenario de Santiago, en 1953.

“Así llegué a Santiago. Me encargaron la pintura de cuarenta paneles para el decorado de la exposición, que se hacía en la Escuela Centenario. Eran paneles gigantescos, algunos de tres metros por cuatro. Era una tarea terrible, además había que hacerla en un mes. Yo todavía no sabía nada de Santiago y ahí tenía que reflejar la vida de la provincia, su historia, su actividad, su gente. No había tiempo de viajar. Me puse a hablar con quienes sabían historia, visitaba los museos, me arrimaba al mercado. Yo venía con mi carga de tipo nuevo, joven, quería plantear las cosas con otro lenguaje. Ahí comenzó mi polémica con Santiago, por imponer ese lenguaje, que duraría mucho tiempo. Mi diálogo con Santiago fue áspero. En ese mismo mes la conocí a mi mujer, Marina Cerutti, que era maestra, y enseguida me casé.

Gómez Cornet, Basilio Celestino, Carlos Alonso. En esa época había muchos pintores importantes aquí. También venían Policastro y Castagnino. Spilimbergo, que una vez estuvo en Las termas ocho horas seguidas conversando con los alumnos de bellas artes. Gómez Cornet venía de traer la vanguardia, con Pettorutti. Fijate que mucha gente se confunde con él, no advierte que tras la aparente simplicidad de sus dibujos hay una base conceptual muy sólida, producto de mucho estudio y mucho trabajo. Es mucho más que el realismo costumbrista que parece. El vio la primera muestra de dibujos que hice en el Jockey Club. La inauguré un viernes. Fuimos a tomar algo y ahí le pregunté qué le parecían mis dibujos. Y, sabes, me contestó: “¿Usted se cree que si no me hubieran gustado sus dibujos no se lo hubiera dicho?” Al día siguiente cuando fui a la muestra estaban tres o cuatro cuadros puestos en el suelo. Le pregunté al presidente del club porqué los habían bajado, y me dijo que esos desnudos no podían mostrarse, porque a las muestras iban señoritas. Me enojé y me llevé todos los cuadros. Así que la muestra duró un solo día. ¿Qué hago ahora? Trabajo full time. Mucho papel, muchas cosas gráficas. Converso con los amigos, como Leopoldo Presas, que es un hombre extraordinario. Hace como dos años que no expongo en 35 Buenos Aires, la última vez fue en el Palais de Glase. Tato de... desestructurar las cosas. Comienzo a partir de un tema... busco los contrarios... alguien que estaba vendo mis cosas, me dijo: “Vos estás haciendo jazz”.

No hablamos de pintura, no, sino de su vida, esa otra obra pulida, variada, pasada de desafío en desafío, probando materiales, composiciones, quebrando la visión tradicional de las cosas, que él considera engañosa. Es un inventor, que no se pegó a una fórmula, al que no le gusta tener seguidores, y que a los 62 años decía: “No solo los chicos, también nosotros tenemos que romper con Picasso”.

 

"El bosque", Alfredo Gogna. Foto extraida de "Fundacion Gogna"


El presente texto ha sido extraído del libro “FIGURAS AL TRASLUZ”, vistas desde Santiago del Estero en el Bicentenario de su Autonomía. Edición de “Barco edita” 2020.

Mundar agradece siempre los generosos aportes del maestro Alberto Tasso.


En el Centro Cultural del Bicentenario (CCB) esta en exposicion la muestra “Marea: una obra en 53 actos”, del artista plástico Alfredo Gogna, presentada por la fundación que lleva su nombre, como una una manera diferente de acercarse a la obra del artista.

Invitamos a visitar:  http://fundaciongogna.org/obras.html


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