Chernobyl es una explosión contagiosa de poesía

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Sábado, 26 de Junio del 2021

Chernobyl es una explosión contagiosa de poesía

En tarde de pandémica de mayo, hablamos con Claudio Rojo Cesca y Sofia Landsman Franzzini para que nos cuenten sobre el nuevo proyecto que a finales del 2019 empezó a gestarse, Chernobyl Ediciones, primero como idea y después dando los pasos firmes que te da la experiencia de un camino ya recorrido para el armado de una Editorial. Con sus primeras publicaciones en la calle, sobran los motivos para festejar.

 

No importa a que te dediques, me decía mi abuela, siempre vas a encontrar en todos los trabajos a algunos que hacen de él una carrera para conseguir plata, otros en cambio los motiva la pasión por lo que hacen, y piensan y emprenden sus tareas cargados de esa energía. En el mundo de los libros, que cada día es más mi mundo, funciona como decía mi abuela. A las editoriales de nuestra provincia puede caberles esta clasificación. Hoy vamos a presentarles una que entra en la segunda clasificación, aquella en la que la pasión es lo que los mueve, con Uds: Chernobyl Ediciones.

Cómo es un día de trabajo en Chernobyl les pregunto a Claudio Rojo Cesca y Sofia Landsman Franzzini quienes aceptan el convite para charlar sobre la editorial. Me cuentan que empieza con preguntas cruzadas sobre las lecturas de cada integrante y la necesidad de buscar a las futuras personas que serán publicadas por la Editorial. Entonces cada quien cuenta el recorrido de lecturas por las redes y comparten las poesías que les han gustado y si se contactaron con el/la escritor/a. Sofía cuenta que a veces como editorial, se cree que la gente está esperando por publicar y al contactarte con ellas te das sorpresas pues hay que empezar a convencer de que acerquen más de sus textos para ver si eso puede convertirse en una plaqueta o en un nuevo libro de la editorial. Lo mejor es el trabajo colectivo donde cada cual pone su saber y experiencia dejando fluir sus ganas de hacer del material que editamos un objeto único.

El nombre, me cuenta Claudio, ha surgido por una cuestión de atracción con las imágenes de Chernobyl y la cuestión Sovietica, a más de treinta años del accidente de la planta nuclear. La metáfora de la literatura representada en esa vegetación que mutaba y continuaba creciendo. El accidente como una manera de descubrir, nos inspira. Vemos a nuestra editorial, como un desafió, creo que Chernobyl es una explosión contagiosa, remata Sofía.

Cuando le cuento a mi hijo de 11 años que, al terminar de escribir un libro los autores buscan una editorial interesada que publique su libro el me pregunta ¿Qué es una editorial? Sin esperar respuesta y antes que yo busque las palabras adecuadas refuerza sus dudas con ¿hay editoriales en Santiago? Hace una pausa y me suelta un: “tienes diez, nueve, ocho, siete… me aburro” y sale de mi cuarto dejándome con la respuesta en los labios.  En principio es una respuesta fácil - “Si hijo, hay editoriales” aunque de las que estamos hablando precisamente, no muchas. Te diría que conozco pocas en nuestra ciudad. No hablo de imprentas, ese digno trabajo de imprimir un libro, no. De esas hay y muchas, algunas se autodenominan Editoriales, aunque de trabajo editorial no conozcan nada.

Como nos enseñó Martin Maiugua, de Nudista, armar una editorial en las provincias de nuestro país implica ser editor, diseñador, maquetador, corrector, distribuidor, imprentero y en algunos casos vendedor. Por ello Chernobyl desde el comienzo armó un equipo. No se limitó a soñar el asunto sino a vivirlo y desarrollarlo con lo que mueve a la literatura, el amor por ella. Así la sala de comando de la editorial tiene entre sus integrantes a Claudio Rojo Cesca, Sofia Landsman Franzzini, Rossina Torrez, Alvaro Mendez, Fátima Hinny y Luciana Guerrero cada quien con una responsabilidad aunque reconocen que todos y todas terminan metiendo mano en lo que sea necesario hacer. En Chernobyl el producto final es un trabajo de todos. Sofía es la responsable del diseño de tapa de las plaquetas y la costura de cada ejemplar; Álvaro es editor; Rossina tiene a su cargo el manejo de las redes y la tecnología; Luciana Guerrero es la diseñadora; Claudio también edita y hace el registro fotográfico para las redes, pero es Fátima Hinny la que hace de correctora y tiene a su cargo el control de calidad, en palabras de Sofía.

“Somos una editorial autogestiva, necesitamos que la gente nos elija, nos lea y compren nuestros libros para poder seguir publicando a las escritoras y los escritores que hay en nuestra provincia y en nuestra región y somos conscientes de ello, por eso nos metemos de lleno en cada proyecto editorial, personalizamos el trato con cada autor/a y buscamos estar alertas de lo que se publica en cualquier formato, leyendo con atención lo que pasa en las redes sociales y en nuestro entorno provincial.”

La “Colección Siamesa”, primea publicación de la editorial, se ha estrenado con dos libros en uno: “Un sapo aplastado en la Avenida San Martín” de Daniela Rafael y “Edificio en llamas” de Ignacio Ratier. En carpeta esperan su tiempo los libros de Juan Santiago Avendaño y de Andrés Navarro. La Colección Grafito publica a escritores y escritoras del norte de nuestro país que tiene la particularidad de ser virtual y que cada texto va acompañado de fotografías y ya va por su segundo volumen. Pie de Elefante, nombre de la roca radioactiva más peligrosa de la ex central nuclear, es el nombre de otra colección de la editorial, los libros de Andrés Navarro y Juan Santiago Avendaño irían en esta colección. “Uno anda por ahí, buscando las luces que nos ayuden a mirar, después, la espontaneidad hace su trabajo y así vamos armando nuestro catálogo” me dice Claudio. Y continúa: “haber encontrado a escritores como Daniela Rafael e Ignacio Ratier, con proyectos que van descubriéndose y que están dispuestos a describir el mundo que les toca vivir, es una suerte y un gusto que nos hemos podido dar para inaugurar nuestro trabajo. Este libro es netamente artesanal, nos hemos comprometido con cada detalle del libro, te digo más, ha sido tan emocionante que nos hemos involucrado sentimentalmente con él, me dice Claudio.

Claudio Rojo Cesca y Álvaro Méndez son atentos lectores de lo que pasa en la provincia con la literatura y hace un par de años que vienen soñando con una editorial, hoy sumaron a un gran equipo para concretarlo. Armar una editorial como Chernobyl es un riesgo que se debe correr. Es una apuesta a encontrar la literatura que acontece en aquí y ahora. Es una sana locura. Es una obligación moral. Es un acto político. Es un acto de amor. Es un testimonio de una época, en el caso de Chernobyl de la nuestra.



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