Chernobyl es una explosión contagiosa de poesía
En tarde de
pandémica de mayo, hablamos con Claudio Rojo Cesca y Sofia Landsman Franzzini
para que nos cuenten sobre el nuevo proyecto que a finales del 2019 empezó a
gestarse, Chernobyl Ediciones, primero como idea y después dando los pasos firmes
que te da la experiencia de un camino ya recorrido para el armado de una
Editorial. Con sus primeras publicaciones en la calle, sobran los motivos para
festejar.
No importa a que
te dediques, me decía mi abuela, siempre vas a encontrar en todos los trabajos
a algunos que hacen de él una carrera para conseguir plata, otros en cambio los
motiva la pasión por lo que hacen, y piensan y emprenden sus tareas cargados de
esa energía. En el mundo de los libros, que cada día es más mi mundo, funciona
como decía mi abuela. A las editoriales de nuestra provincia puede caberles
esta clasificación. Hoy vamos a presentarles una que entra en la segunda
clasificación, aquella en la que la pasión es lo que los mueve, con Uds: Chernobyl Ediciones.
Cómo es un día de
trabajo en Chernobyl les pregunto a Claudio Rojo Cesca y Sofia Landsman Franzzini
quienes aceptan el convite para charlar sobre la editorial. Me cuentan que
empieza con preguntas cruzadas sobre las lecturas de cada integrante y la
necesidad de buscar a las futuras personas que serán publicadas por la
Editorial. Entonces cada quien cuenta el recorrido de lecturas por las redes y
comparten las poesías que les han gustado y si se contactaron con el/la
escritor/a. Sofía cuenta que a veces como editorial, se cree que la gente está
esperando por publicar y al contactarte con ellas te das sorpresas pues hay que
empezar a convencer de que acerquen más de sus textos para ver si eso puede
convertirse en una plaqueta o en un nuevo libro de la editorial. Lo mejor es el
trabajo colectivo donde cada cual pone su saber y experiencia dejando fluir sus
ganas de hacer del material que editamos un objeto único.
El nombre, me
cuenta Claudio, ha surgido por una cuestión de atracción con las imágenes de
Chernobyl y la cuestión Sovietica, a más de treinta años del accidente de la
planta nuclear. La metáfora de la literatura representada en esa vegetación que
mutaba y continuaba creciendo. El accidente como una manera de descubrir, nos inspira.
Vemos a nuestra editorial, como un desafió, creo que Chernobyl es una explosión
contagiosa, remata Sofía.
Cuando le cuento a
mi hijo de 11 años que, al terminar de escribir un libro los autores buscan una
editorial interesada que publique su libro el me pregunta ¿Qué es una
editorial? Sin esperar respuesta y antes que yo busque las palabras adecuadas
refuerza sus dudas con ¿hay editoriales en Santiago? Hace una pausa y me suelta
un: “tienes diez, nueve, ocho, siete… me aburro” y sale de mi cuarto dejándome
con la respuesta en los labios. En
principio es una respuesta fácil - “Si hijo, hay editoriales” aunque de las que
estamos hablando precisamente, no muchas. Te diría que conozco pocas en nuestra
ciudad. No hablo de imprentas, ese digno trabajo de imprimir un libro, no. De
esas hay y muchas, algunas se autodenominan Editoriales, aunque de trabajo
editorial no conozcan nada.
Como nos enseñó
Martin Maiugua, de Nudista, armar una editorial en las provincias de nuestro
país implica ser editor, diseñador, maquetador, corrector, distribuidor,
imprentero y en algunos casos vendedor. Por ello Chernobyl desde el comienzo
armó un equipo. No se limitó a soñar el asunto sino a vivirlo y desarrollarlo
con lo que mueve a la literatura, el amor por ella. Así la sala de comando de
la editorial tiene entre sus integrantes a Claudio Rojo Cesca, Sofia Landsman Franzzini,
Rossina Torrez, Alvaro Mendez, Fátima Hinny y Luciana Guerrero cada quien con
una responsabilidad aunque reconocen que todos y todas terminan metiendo mano
en lo que sea necesario hacer. En Chernobyl el producto final es un trabajo de
todos. Sofía es la responsable del diseño de tapa de las plaquetas y la costura
de cada ejemplar; Álvaro es editor; Rossina tiene a su cargo el manejo de las
redes y la tecnología; Luciana Guerrero es la diseñadora; Claudio también edita
y hace el registro fotográfico para las redes, pero es Fátima Hinny la que hace
de correctora y tiene a su cargo el control de calidad, en palabras de Sofía.
“Somos una
editorial autogestiva, necesitamos que la gente nos elija, nos lea y compren
nuestros libros para poder seguir publicando a las escritoras y los escritores
que hay en nuestra provincia y en nuestra región y somos conscientes de ello,
por eso nos metemos de lleno en cada proyecto editorial, personalizamos el
trato con cada autor/a y buscamos estar alertas de lo que se publica en
cualquier formato, leyendo con atención lo que pasa en las redes sociales y en
nuestro entorno provincial.”
La “Colección
Siamesa”, primea publicación de la editorial, se ha estrenado con dos libros en
uno: “Un sapo aplastado en la Avenida San Martín” de Daniela Rafael y “Edificio
en llamas” de Ignacio Ratier. En carpeta esperan su tiempo los libros de Juan
Santiago Avendaño y de Andrés Navarro. La Colección Grafito publica a
escritores y escritoras del norte de nuestro país que tiene la particularidad
de ser virtual y que cada texto va acompañado de fotografías y ya va por su
segundo volumen. Pie de Elefante, nombre de la roca radioactiva más peligrosa
de la ex central nuclear, es el nombre de otra colección de la editorial, los
libros de Andrés Navarro y Juan Santiago Avendaño irían en esta colección. “Uno
anda por ahí, buscando las luces que nos ayuden a mirar, después, la
espontaneidad hace su trabajo y así vamos armando nuestro catálogo” me dice
Claudio. Y continúa: “haber encontrado a escritores como Daniela Rafael e
Ignacio Ratier, con proyectos que van descubriéndose y que están dispuestos a
describir el mundo que les toca vivir, es una suerte y un gusto que nos hemos
podido dar para inaugurar nuestro trabajo. Este libro es netamente artesanal,
nos hemos comprometido con cada detalle del libro, te digo más, ha sido tan
emocionante que nos hemos involucrado sentimentalmente con él, me dice Claudio.
Claudio Rojo
Cesca y Álvaro Méndez son atentos lectores de lo que pasa en la provincia con
la literatura y hace un par de años que vienen soñando con una editorial, hoy
sumaron a un gran equipo para concretarlo. Armar una editorial como Chernobyl
es un riesgo que se debe correr. Es una apuesta a encontrar la literatura que
acontece en aquí y ahora. Es una sana locura. Es una obligación moral. Es un
acto político. Es un acto de amor. Es un testimonio de una época, en el caso de
Chernobyl de la nuestra.