COMO APAGAR TANTO OLVIDO
Se cumplen 70 años de la primera publicación de Fahrenheit
451, novela distópica del escritor estadounidense Ray Bradbury, publicada
en 1953. La novela presenta una sociedad estadounidense del futuro en la que
los libros están prohibidos y existen «bomberos» que queman cualquiera que
encuentren.En este presente que vivimos a donde se busca construir un horizonte
politico que se define en base a la negación del otro, el autor de esta reseña
nos convoca a la lectura y relectura de esta obra.
<<Estamos Recordando,
ahí
es donde venceremos a la larga>>.
Fahrenheit
451, Ray Bradbury
Las Historias.
Cuando le preguntaron al escritor estadounidense,
Ray Bradbury, de donde surgió la idea de la quema de libros en su novela
Fahrenheit 451, respondió que de Hitler quien había quemado libros en las
calles de Berlín. Esa novela fue publicada en la década del 50`, muchos años
después, en junio de 1980 la Dictadura Cívico-Militar-Eclesiástica más
sangrienta de nuestro país, haría el equivalente criollo de esa práctica,
condenando al fuego a 24 toneladas de libros publicados por el Centro Editor de
América Latina (CEAL). Un millón y medio de ejemplares ardieron durante
días.
El entonces editor y director del
Centro, Boris Spivacow, con la templanza que lo caracterizaba y el incansable
amor por los libros, se sabía junto a sus compañeros reparadores de necesidades
básicas:” un libro al precio de un kilo de pan”, decían. Convencido de que “los
libros hacían mejores a las personas y que mejores personas iban a construir un
mundo mejor”.
En esa sistemática de la desaparición
repara Irene Vallejo en su libro, “El infinito en un junco”, al decir que hay
una larga historia de horror y fascinación que relaciona los libros y el fuego.
“Quemar libros es un empeño absurdo que se repite con terquedad a lo largo de
los siglos, (…) como una coartada que pretende asentar los cimientos de un
nuevo orden sobre las cenizas del anterior”.
Fahrenheit 451, es un clásico de la
literatura de ciencia ficción, volver sobre sus páginas es necesariamente
revisitar las historias de los sistemas totalitarios que podrían haberla
inspirado, los entretelones de esos proyectos que albergaron la desinformación
y el oscurantismo como parte de su existencia.
En la sociedad de Fahrenheit se
percibe esa sensación de asfixia desesperante en donde el lector asiste al
entretenimiento televisivo y el enfermizo cese del pensamiento como inexcusable
modo de vida.
Los bomberos de esta historia no detienen los incendios, por el contrario, se encargan de generarlos para poder quemar libros. Los libros están prohibidos y por algún motivo que nadie cuestiona, leerlos es sinónimo de perder el tiempo en cosas que carecen de sentido y conducen a la infelicidad. Montag, es el bombero protagonista de la historia, la delgada línea de su sobrevivencia en un contexto insoportable es el relieve de quien sostiene la curiosidad por desenmascarar una mentira organizada.

La memoria en tiempos difíciles.
Cuenta el escritor Juan Forn en su
contratapa <<Una sentencia de muerte en dieciséis versos>> la
persecución que terminó con la vida del poeta ruso Mandelstam luego de que
escribiera un irónico poema en el que humillaba a Stalin. Antes de que la KGB
lo condenara a cinco años de ostracismo en Siberia, Mandelstam le dijo a su
esposa Nadezhda:” Hazte invisible. Si no te ven, si logras que se olviden de
ti, acaso sobrevivas”. Y eso hizo ella, durante los siguientes treinta años,
aceptando sin chistar el turno noche en una fábrica perdida de provincia, yendo
de máquina en máquina por el taller, siempre moviendo los labios
inaudiblemente, recitando para sí los poemas de su marido. Así, la sigilosa
Nadezhda pudo amarrar en su memoria más de quinientos poemas, con la sola
misión esperanzada de quizás algún día poder escribirlos en un papel.
Es también elevado el precio que
Montag debe pagar por experimentar en carne propia sus contradicciones. A pesar
de las represalias de sus colegas bomberos y gracias a la solidaridad que
descubre en unas pocas personas, Montag logra diseñar un salvoconducto para
escapar de los despiadados robots que intentan acabar con su vida.
La metamorfosis que se gesta en el protagonista desde principio a fin de la historia corresponden a la distancia que media entre un trabajo autómata y una disposición de dar la vida en pos de salvar los abominados libros. ¿Qué posibilidades y saberes desconocidos caben en los libros?
¿Como afrontamos las llamas que nos acechan en el presente? ¿Cuáles son las estrategias que como lectores y ciudadanos deberemos elaborar para detener la desinformación masiva, las fake news o la posverdad?
No es tarea nueva la que aparece en
el presente, pero sí comprender las causas sistemáticas que nos desamparan de
nuestra historia y su memoria. Hasta que la poesía pueda crecer entre las
rémoras del incendio, como la necesaria reedición de un presente justo y
solidario.