¿Cómo no querer volver a casa?

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Sábado, 10 de Julio del 2021

¿Cómo no querer volver a casa?

Mes de julio en Santiago del Estero, ¿Cómo no querer volver a casa? con todas las cosas lindas que se encienden en el festejo. Agradecido a la revista Mundar, por la invitación para participar compartiendo la palabra en este nuevo aniversario de la fundación de la ciudad.

Hace 8 años que agarre mi mochila y decidí viajar, no sabia con que me iba a encontrar ni que me esperaba, pero sabia que me llevaba todo de Santiago.

Un santiagueño no se aleja jamás de su tierra, llevamos siempre con nosotros hábitos, costumbres, tradiciones, ¡y sobre todo el espíritu vivo! acarreamos música en nuestro acento y poesía las palabras.

¿Me preguntas que extraño?  y la verdad se extraña muchas cosas, no te voy a decir que todo porque te mentiría, pero  lejos de Santiago uno se da cuenta lo hermoso y místico que es todo en nuestra provincia.  Extraño mucho la familia, el tacto, el olor de la casa, el abrazo, el beso, la mesa lugar de encuentro con la familia, los amigos. Extraño a mis abuelos, las travesuras y el arrepentimiento ante su amor verdadero, su presencia fue siempre mi manual, mi “mata burro”, el permiso para todo, y la enseñanza permanente,

Ardua tarea la de pensar cómo explicar la experiencia del vivir lejos del pago, el emigrar, o el desarraigo para la nostalgia, muchas veces intente explicar que es Santiago del estero y no puedo, se me inunda el pecho de repiques y hasta puedo tartamudear al querer explicarlo, al quien quiera descubrirlo le propongo  que vaya, y observe, lo que cuentan las coplas que lo celebran,  hay dos ríos grande que no hay dique que los frene, hay un monte lleno de leyenda, hay un sol abrazador, que no mata, pero si lastima, hay cerrillos, hay música por todos los barrio, hay poetas, luthieres, músicos en todos los rincones, hay duendes, hay pájaros que son leyenda, tenemos nuestros ídolos vivos, tenemos escritores, tenemos deportista desparramados por el mundo, para no hacer el cuento tan largo: es la madre de ciudades. Bello pago el de Santiago del estero, un lugar a que siempre se vuelve, en una chacarera, en un mate o en una llamada con algún amigo.

Recuerdo que una profesora me dijo una vez, “si quieres conocer las costumbres y la cultura de un lugar anda a desayunar y comer a su mercado, escucha sus conversaciones, su música, ole sus comidas, ahí vas a entender todo lo típico de un lugar”. Eso hice desde entonces, en cada uno de mis regresos a Santiago del Estero, visitarlo, caminarlo regresando una y otra vez al mercado e impregnándome de los colores, olores y sabores. En mi última visita hace dos años lo visite casi todo los días, por la Absalón rojas, ida y vueltas hasta la peatonal Tucumán de mañana y tarde, lleve a mis sobrinos a comer al mercado, como cuando era niño y mi abuelo me llevaba.

Hay días que me pregunto ¿Qué hace uno lejos del pago si allá esta todo lo que uno ama y extraña? Quizás sea la búsqueda incierta e inquietante de la vida, esta energía irrefrenable que me convoca a explorar con avidez el globo terráqueo donde nos toca vivir.  

Soy un convencido de que un Santiagueño en el exterior  contagia el amor a la tierra, a la cultura, a la música y a la poesía. Somos la tradición, somos la aventura caminando, somos los que "hablamos raro", lo que conjugamos diferente los verbos y por eso también solucionamos de otra manera los desafíos, somos eternos.

Somos santiagueños y muy dichosos, somos agradecidos y revolucionarios.

 




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