DESPEDIDAS AL PROF. HUGO CAMPOS
Hugo Campos trabajó como docente en la educación publica de Santiago del Estero, formando profesores, principalmente de lengua y literatura. Fue alumno, luego profesor y rector del “Colegio Nacional Absalón Rojas”, trabajo además en otras instituciones como la “Escuela Normal Manuel Belgrano” durante más de 40 años ejerció ininterrumpidamente la docencia, falleció el día 28 de abril de 2020. Su partida fue motivo para que muchas y muchos de sus estudiantes compartieran sentidas palabras para recordarlo y agradecer su siembra como educador. Desde revista Mundar hemos reunido algunos de los tantos mensajes que fueron compartidos por redes sociales, todos son testimonios de la función trascendental que tiene el docente en un aula, cuando su trabajo lo ejerce con compromiso, con vocación pero por sobre todas las cosas con mucho amor. A propósito de esto, Héctor Andreani escribió...“Sos el único culpable de que yo esté trabajando con el lenguaje, aquí, 21 años después de que nos rompieras la cabeza en 5to año del secundario con "El Farmer" esa tremenda novela de Andrés Rivera”... Marcando con mucha claridad la importancia que puede tener un docente, en el encuentro cotidiano en el aula, los caminos que un docente puede abrir e invitar a recorrer a un estudiante, las marcas imborrables que puede dejar una clase compartida con el corazón. Agradecemos las sugerencias y la generosidad de Héctor Andreani para ayudarnos a reunir estás palabras. Abrazamos a la familia de Hugo Campos, ante la irreparable pérdida. Silvina Coronel: Conocer esta noticia me produjo una pena muy profunda. Pero sé que lo recordaré como uno de los profesores que hizo que amara la Literatura y sobre todo el análisis crítico de cada texto. Sabía compartir risas y conocimiento con sus alumnos. Con él entendimos la ironía y el sesgo crítico de la vida. Descansa en paz querido profe Hugo Campos. En la foto, fue quien me hizo entrega de la medalla de oro en el profesorado. Julio Santillan: Buena vida después de la vida, Profesor Hugo Campos. El respeto y la gratitud hacia usted no morirán nunca. Un fuerte abrazo. Mónica Maud: Hemos perdido a una enorme persona, un ser que sabía de solidaridad, de compromiso absoluto con la educación. Un hombre respetuoso del otro, incansable lector y apasionado por la Literatura. Un hombre que se ocupaba de sus alumnos como si fueran hijos, que cultivaba la amistad y recitaba versos de memoria. Una gran tristeza. Adiós Hugo Campos! Mariana Gadan Metzler: Mi querido profe Hugo Campos. Mi corazón no tiene consuelo. Hoy es un día tan, pero tan triste, que hasta el cielo ha cerrado sus ojos para poder llorar. Usted, un docente especial que marcó mi vida. Siempre se lo dije, con usted rendí mi primer examen en el profesorado de Lengua un 27 de marzo y a los cuatro años exactos un 27 de marzo rendí de nuevo con usted mi último examen, aquel con el cual egresaba de profesora. Usted, fue y será un ejemplo en mi vida y en la vida de muchísima gente. Recuerdo tantos consejos que me dio cuando fui su alumna y luego cuando usted fue mi rector. Una vez, cuando iba a comenzar un nuevo trabajo, tenía muchas dudas, pero usted me dijo: "Anímate, nadie nace sabiendo todo, uno va aprendiendo en el camino..." Hoy mi corazón está quebrado. Lo voy a llevar por siempre en mi alma. Que brille para usted la luz que no tiene fin. Walter Neirot: Y un día antes de irnos de su casa de Tintigasta, un enero de 2.019, Hugo dijo esa frase de Horacio "Non omnis moriar". Y solo sé que mientras él dormía, escribí este poema. Por supuesto para él o mejor dicho, para la persona que había logrado que ocurriera. Tuve el coraje de mandárselo por whats app al día siguiente de la despedida porque a veces el afecto entre hombres nos cala el pudor. No le dije que era para él... Obviamente. Pero me felicitó... Y entre ambos supusimos la alegría y el reencuentro. El título, claro, lo puso él... Un abrazo, querido Hugo. Este es mi poema para vos. No moriré del todo Quizás sea la hora pautada Por un oráculo decente, Por el destiempo itinerante De las aves diurnas. Quizás el pasto Se prepara para el nuevo rocío. Y el vino derramado Es solo una mortaja de memorias Bendecidas por un río. Usted es también el sol Que nos calienta las manos Mientras dormimos En el imperio de las olas. Una piedra tomada de la orilla Con asombro. Nos pondremos muy pronto Las máscaras Y daremos besos sin saliva Aturdidos por las calles Sin brasas, Sin espejos, Sin destino. Pero mantendré mi puño cerrado Para reposar sus palabras En ese hueco rodeado de raíces Y de risas. Marcelo Cepi: Cada vez que ponga en práctica esos tips de cocina recomendados, recuerde esos retos plagados de palabras altisonantes y divertidamente groseras con el fin de enderezar el barco de mis acciones, relea "Polvo y espanto" de Arias o "Del ángel y otros demonios" de García Márquez, o me pare frente a mis alumnos con al menos el 50% de la pasión que le ponía al enseñar, llevaré siempre conmigo tan gratos momentos compartidos con el mejor profesor que pude tener. Buen viaje, profe Huguito Campos, su legado vivirá y se multiplicará entre todos los que lo admiramos como docente...y como buen tipo.marcelo Cepi Hector Andreani: Breve despedida para Hugo Campos, Campitos, el mejor profesor que varias generaciones en lengua y literatura pudimos haber tenido. Sos el único culpable de yo esté trabajando con el lenguaje, aquí, 21 años después de que nos rompieras la cabeza en 5to año del secundario con "El Farmer", esa tremenda novela de Andrés Rivera. Después el profesorado, después compartiendo nuestros periplos en la licenciatura, y al final como colegas en la Tecnicatura EIB Quichua. De entre todos los hermosos y emocionantes recuerdos que circularon despidiendo a este distinguido docente nos gustaría cerrar con uno de Natalia Gramajo quien fue alumna del profe en el Colegio Nacional, ella recuerda que en oportunidad del egreso de uno de sus hermanos menores, hace unos pocos años. Le toco presenciar la despedida institucional de Hugo Campos quien había sido designado en un cargo de mayor jerarquía. Al momento de ser pronunciado su nombre en el acto oficial estallo una hinchada enardecida de estudiantes que gritaba ¡Campitos! ¡Campitos! ¡Campitos! Una autoridad aclamada con tanto cariño, más que una autoridad es un maestro de la vida, con ese grito amoroso lo despedimos.
Hay muchísimo por contar. Pero nos ahorraremos las anécdotas para después, que iremos compartiendo. Tantos estudiantes agradecidos que vi hoy.
Qué forma memorable de despedirte de nosotros, hoy, con tanto cambio de tiempo, inesperado viento fuerte, agua, el frío que llega.
Adiós viejo.