DIA DEL ABOGADO: UNA MIRADA DESDE LA FUNCION PUBLICA

Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios.

Sábado, 28 de Agosto del 2021

DIA DEL ABOGADO: UNA MIRADA DESDE LA FUNCION PUBLICA

Es una práctica común saludar a los y las profesionales del derecho en su día: 29 de agosto. Es menos común conocer los motivos por los cuales se definió esa fecha para  saludar y agradecer a los abogados y abogadas: el nacimiento de Juan Bautista Alberdi, autor intelectual de nuestra constitución. Y menos sabido, aun, el año en el cual la Federación Argentina De Colegio De Abogados (FACA) definió la fecha y motivo del homenaje: 1958.

Como una consecuencia lógica o por el simple hecho de sacar una conclusión, uno encuentra algunos datos importantes en la persona y fechas mencionadas. Primero, el relativo a la persona objeto del homenaje; Juan Bautista Alberdi, miembro de la generación del 37, opositor al gobierno de Juan Manuel de Rosas; autor de Las bases(…) que dieron nacimiento a nuestra constitución nacional en 1853 ―un año después de la caída del gobierno de Rosas―; y por otra parte, el año de instauración del día del abogado por FACA, en 1958, tres años después del golpe de estado al gobierno democrático de Perón, con el partido justicialista proscripto y el nombre de sus líderes prohibidos por decreto.

No es este un artículo para reivindicar a Rosas y Perón,  sino para proponer una lectura sobre las formas y miradas a través de las cuales se percibe el ejercicio del derecho, y la abogacía en particular; a las cuales han contribuido los hechos mencionados.

Desde la concreción del estado moderno, con sus constituciones monoculturales, de estirpe liberal; el derecho y la norma han actuado como los grandes instrumentos ordenadores de la relaciones de las personas entre sí, con el estado y con el capital (con la cosa); en una sociedad que, por espíritu constitucional, se pretende liberal, como la profesión que se reivindica en el texto. La acentuación de ese carácter (liberal) ha forjado con el paso del tiempo una idea del derecho como algo ejercido, siempre y en todos los casos, por abogados y abogadas en el marco de una relación privada con su cliente, para la defensa y resguardo de su interés ante el juez o tribunal.  Por otra parte, la dimensión pública del derecho y sus prácticas, no ha participado de igual manera en la configuración del imaginario de esta profesión. Las razones de ello son múltiples, pero una aproximación podríamos encontrar en una declaración del candidato del partido libertario, Javier Milei, quien en un debate reciente afirmó: “…la constitución existe solo para la defensa del derecho de propiedad”. Lo diga este personaje, o lo pregone la declaración de derechos del hombre, producto de la revolución francesa, resulta igual; el derecho moderno, eurocéntrico y capitalista, importado por las elites criollas (Alberdi) comenzó con éxito la ardua tarea de fraguar la idea del derecho y la norma que tenemos ―pero que año a año se trabaja por cambiar y mejorar―: un sistema legal centrado en el individuo y en su derecho a la propiedad; en detrimento de lo popular, desposeído o comunitario. Por fortuna para las generaciones posteriores, las acciones históricas de resistencia de las comunidades y  de grupos sociales específicos (sindicatos y fundaciones), acogidas y acompañadas por gobiernos de corte popular,  han contribuido a moldear y humanizar el sistema legal, a través del derecho del trabajo y la seguridad social, reformas constitucionales (1949),  leyes y estatutos, muchas de ellas derogadas por la acción incesante de la dirigencia conservadora.

Son estas últimas consideraciones las que nos acercan otra manera (complementaria)  de percibir la profesión y en particular, otra dimensión: la pública. Desde la década del 40 del siglo XX, con avances y retrocesos, el reconocimiento y puesta en práctica de aquellos derechos de carácter colectivo (popular),  ha exigido una ingeniaría jurídica estatal, acompañada de fuertes movilizaciones políticas. Más cercano en el tiempo, la nueva concepción  de la políticas públicas, a través de su diseño, planificación y ejecución con perspectivas claras de derechos humanos, ha permitido a ese conjunto de derechos dar pasos certeros hacia su cumplimiento irrestricto (queda mucho trabajo por delante). En ello han cumplido un rol determinante abogados y abogadas que participan de la gestión pública, desde roles técnicos o  administrativos, hasta las tareas de investigación.  Profesionales del derecho becarios e investigadores del conicet u otros centros de estudio, o  el flamante  Instituto de Investigación e Innovación Legal de la Provincia( Sgo del estero), representan una gran contribución para revalorizar el derecho desde la dimensión pública, y sus roles o funciones en la administración del estado.

Desde el mejoramiento de los sistemas de defensa, asesoramiento y acompañamiento a colectivos de personas, hasta la elaboración de sumarios y  dictámenes que hacen a la gestión diaria, la cual se traduce en mayores y mejores accesos de la comunidad a la justicia― en su dimensión social―, los abogados y abogadas de la administración pública desempeñan diariamente una tarea que debe ser reivindicada.

Hace unas semanas, en oportunidad de celebrarse las elecciones en el colegio de abogados, uno de los candidatos manifestó: “aquí no deberían votar los abogados del estado, esto es para los que andan pasillando”. Más allá de que una actividad no impide la otra (de hecho una parte importante de los colegas sostienen ambas con gran responsabilidad) el mensaje es repudiable y se inscribe en esa mirada histórica que he pretendido reflejar: la abogacía y la institución que los nuclea como reducto de un grupo de profesionales que defiende intereses individuales, alejados de lo público.  Una lectura seria del estatuto de la institución destruye cualquier pretensión de diferenciar y discriminar por su lugar de trabajo a los profesionales, y mucho menos impedir su voto.  Por la acción contundente de los  abogados, muchos de ellos y ellas con responsabilidades en la función pública, ese candidato perdió.

En vísperas del 29 de agosto aprovecho para saludar a los colegas,   especialmente a aquellos y aquellas que enaltecen el derecho desde la función pública.  



Categorías

Autores