EL JUEGO EN QUE ANDAMOS

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Sábado, 9 de Julio del 2022

EL JUEGO EN QUE ANDAMOS

                                     “he formado un ejército de veintiséis soldados de plomo capaces de conquistar el mundo”.

                                                                                                                                                                                                                                             Johannes Gutenberg



Una atenta observación hecha a fines del siglo XVIII por Thomas Fuller, recogida en el libro “Editar: un Oficio” de Carlos Gazzera dice: “La cultura ha progresado gracias principalmente a los libros que han producido pérdidas a sus editores”. Hoy, en el comienzo de siglo XXI, aquello continua vigente. Pese a esto hay una pulsión profunda que nos llama a editar, no medimos con esa vara para hacer lo que hacemos. En Argentina, año a año, más de 200 editoriales se reúnen en la FED (Feria de Editores) conscientes de que su rol cultural va más allá del libro, se saben agentes culturales, siendo la generación del objeto libro solo una parte de su trabajo.  

En nuestra provincia el nacimiento de editoriales independientes en los últimos años ha generado un fenómeno notable por su diversidad y cantidad. Si es cierta la afirmación de Fuller, nos preguntamos ¿por qué crece el mundo editorial? ¿qué pulsión por decir/escribir/publicar hace que nos embarquemos en empresas que desde siempre van a pérdida con fracasos cantados para las miradas que anteponen la moneda a los sueños?

         A diferencia de otras épocas, las editoriales independientes en Santiago se encuentran intentando un proceso de organización, compartido, buscando gestionar necesidades comunes ante el estado provincial y municipal, así como también tejiendo redes para la circulación de toda la información vinculada al trabajo editorial. Sin embargo, aún es endeble el andamiaje que sostiene esta organización y nos encontramos ante el desafío de encontrar lo común que nos albergue y trabajar las diferencias que existen en otros contextos.


Editoriales en Ciernes


Este año, el puntapié inicial para el encuentro de las editoriales independientes fue la tarde del sábado 5 de marzo, en el marco de la primera edición de la feria “La Fiera” organizada por las editoriales Toxicxs y UMAS, junto con el apoyo de la Subsecretaria de Cultura de la Municipalidad.

Desde Mundar buscamos generar una ronda de publicaciones para que las editoriales compartan en un artículo, sus impresiones, expectativas, lectura del momento que vive el sector. Así cada domingo fuimos acercando las impresiones en artículos publicados en la revista (www.mundar.com.ar).

La construcción del diagnóstico actual de editar en Santiago está ocurriendo. Las editoriales sabemos lo difícil que es cada paso para lograr un libro. Desde el texto al libro en el puesto de la feria, en los estantes de una librería, en lograr tener ejemplares para cada presentación, etc. todo es cuesta arriba para las editoriales. Sin embargo, aquí estamos, dando batalla para seguir en el camino.

 El Estado (provincial y municipal) ya sabe de nuestras necesidades, tal como lo señala Mario Lavaisse “compartimos una precariedad en las condiciones para la producción. La sustentabilidad de los proyectos es un gran tema. Casi nadie tiene un modelo de negocios. El incipiente mercado editorial en la ciudad es pequeño, aunque se muestra en crecimiento. Las responsabilidades están divididas. Falta apoyo y acompañamiento estatal y, del lado de los productores, formación y visión[1]”.  Del contexto reseñado se desprende la figura del editor que es a la vez escritor, imprentero, corrector, diseñador, distribuidor y vendedor el libro. Es algo muy común y transversal en todas las áreas del arte. Toda la cadena de producción en manos de las mismas personas. Se advierte la ausencia de políticas para el sector en crecimiento y las respuestas focalizadas que por ahora aparecen no logran contener el hambre editorial que crece.

Editar no es imprimir. Cualquier lector atento puede advertir las diferencias entre ambas actividades. En nuestra provincia durante los últimos años muchas imprentas jugaron a ser editoriales. En algunos casos, autores cansados del trabajo desparejo de las imprentas, impulsaron sus editoriales dándole prioridad al cuidado en el diseño de sus libros donde la forma de diagramar está atravesada tanto por el diseño de la información que el libro contiene, como por una propuesta estética que busca identidad. En este sentido son las ferias las que, en palabras de los editores, han sostenido estas demandas, así como la circulación de la producción y han tejido redes de contención y acompañamiento entre los diferentes proyectos.

       Del encuentro y la palabra compartida en Mundar, surgen potentes interrogantes por ejemplo Gabriela Yauza y Alicia Chavez de Perras Negras plantean: “Sostener proyectos editoriales entre amigues, poner a circular poéticas de amigues, no cuestionar desde dónde se enuncia y quién lo hace. ¿La dinámica de los afectos, qué mapas permite trazar? ¿Cuál es el gesto poético, cuál es el gesto político que vamos a elegir?”[2] Desde otro lugar Alfredo Diaz de Toxics se pregunta “cuántxs habrán estado escribiendo (esos que jamás pudieron publicar por pobres, indixs, negrxs) en ese agosto de 1930 cuando Bernardo Canal Feijoo presentaba en el Parque Club de Santiago su tercer poemario[3]

        La segunda reunión que consideramos importante apuntar fue la convocatoria desde la Subsecretaria de Cultura de la Provincia y que sin duda puede juzgarse como una consecuencia de la primera. En esta última hubo una nueva ronda de presentación, con una participación de muchas más editoriales y con un repaso sobre los puntos sensibles que ya se habían tratado en el otro espacio y se puso nuevamente en debate el rol del estado para el sector.

              Es importante el desarrollo de una lógica cooperativa que despeje la competencia o el recelo, está claro que somos pocos, que los recursos son pocos, y que pocos nos leen. Entonces, para pretender avances de otra envergadura será necesario que no sólo nos reunamos mayoritariamente cuando el estado nos convoca, porque si no quedaremos detenidos en esa foto. Si el colectivo editorial se reunirá mayoritariamente solo a partir de convocatorias gubernamentales los avances probablemente queden en la gestión cultural de turno en la medida de sus posibilidades. 

             En los grupos de whatssap creados en torno a las iniciativas mencionadas se advierten actitudes abiertas al momento de socializar propuestas que puedan beneficiar a las demás editoriales) y en este sentido es necesario fortalecer una ética que vaya más allá de las propias narices de cada proyecto (editorial) esto es un gran desafío.

 Todos los que andamos en este camino vivimos la edición como un hecho político. En palabras de Lucas Cosci de EDUNSE “ahí están nuestras editoriales independientes, para escuchar, para reproducir y para propagar vibraciones desde sus páginas curadas con mano artesanal y con vocación distributiva”[4]. 

 Es cierto lo que plantea Ignacio Ratier (coordinador de LibroLab) “Las editoriales independientes aportan a la bibliodiversidad, construyen espacios, canales y redes alternativos, complejizan la trama de relaciones, fortalecen el rol del editor -lo que se conoce como mediación editorial- y de otras figuras, como la del ilustrador y el diseñador, que participan de otra manera y son imprescindibles para las apuestas políticas de estos grupos. Y otra cosa, acentúan la dimensión social de la lectura y generan una intensa sociabilidad cara a cara, algo que enriquece y dinamiza la cultura.”[5]

            Las preguntas planteadas por Francisco Santucho (h) también nos quedaron resonando y las tomamos como propias, “Un proyecto editorial de carácter independiente, nos conduce a la pregunta ¿independencia de qué, de quién? Como también la idea de alternativa, ¿alternativo a qué? Por lo tanto, cuánto de potencial, cuánto de condición y cuánto de limitación tiene un espacio así pensado, podría ser otra pregunta”.[6]  

Para finalizar y con el interés de continuar este camino de preguntas, debates, reflexiones y solidaridades reafirmamos nuestra intención primera de pensar en habitar este espacio con las editoriales que pujan por instalar una agenda que nos permita creer en la construcción colectiva del pequeño mundo editorial santiagueño.

 

 


[1]UN RECORRIDO POR EL PAÑO EDITORIAL SANTIAGUEÑO. HACIA UN DIAGNOSTICO CRITICO. Por Mario Lavaissehttps://bit.ly/3KqeAMo

 

[2]¿NECESITA LA LITERATURA OTRA DESCRIPCION SOBRE EL AMANECER SANTIAGUEÑO? Por Gabriela Yauza y Alicia Chavez Texto completo aquí:

https://bit.ly/3xgnGXU

 

[3]EDITAR EL COLAPSO Por Alfredo Diaz Texto completo aqui: https://bit.ly/37Wz7cN

[4]-LA EDITORIAL COMO POLITICA* Por Lucas Daniel Cosci Texto completo aqui: https://bit.ly/3yDciGt

 

[5]ENTREVISTA A IGNACIO RATIER* Texto completo aqui: https://bit.ly/3a5oRQx

 

[6] ANOTACIONES SOBRE EL ACTO POLITICO DE NARRAR Y EDITAR Por Francisco Rene Santucho (h) Texto completo aquí:

https://bit.ly/3OAdu2y


 ¡ATENCIÓN! Mundar es un espacio autogestivo, en este comienzo de año queremos tomar impulso para seguir haciendo crecer este proyecto cultural que nos encuentra a cada rato escribiendo y leyendo junto a vos. Queremos que seas parte de nuestra mesa, invítanos un cafecito para que Mundar siga creciendo. https://cafecito.app/revistamundar2022

 

                                                                              



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