EL JUEGO EN QUE ANDAMOS
“he formado un ejército de veintiséis soldados de plomo capaces de conquistar el mundo”.
Johannes Gutenberg
Una atenta
observación hecha a fines del siglo XVIII por Thomas Fuller, recogida
en el libro “Editar: un Oficio” de Carlos Gazzera dice: “La cultura ha
progresado gracias principalmente a los libros que han producido pérdidas a sus
editores”. Hoy, en el comienzo de siglo XXI, aquello continua vigente. Pese a
esto hay una pulsión profunda que nos llama a editar, no medimos con esa vara
para hacer lo que hacemos. En Argentina, año a año, más de 200 editoriales se
reúnen en la FED (Feria de Editores) conscientes de que su rol cultural va más
allá del libro, se saben agentes culturales, siendo la generación del objeto
libro solo una parte de su trabajo.
En nuestra
provincia el nacimiento de editoriales independientes en los últimos años ha
generado un fenómeno notable por su diversidad y cantidad. Si es cierta la
afirmación de Fuller, nos preguntamos ¿por qué crece el mundo editorial? ¿qué
pulsión por decir/escribir/publicar hace que nos embarquemos en empresas que
desde siempre van a pérdida con fracasos cantados para las miradas que
anteponen la moneda a los sueños?
A diferencia de otras épocas, las editoriales independientes en Santiago se
encuentran intentando un proceso de organización, compartido, buscando
gestionar necesidades comunes ante el estado provincial y municipal, así como
también tejiendo redes para la circulación de toda la información vinculada al
trabajo editorial. Sin embargo, aún es endeble el andamiaje que sostiene esta
organización y nos encontramos ante el desafío de encontrar lo común que nos
albergue y trabajar las diferencias que existen en otros contextos.
Editoriales en
Ciernes
Este año, el
puntapié inicial para el encuentro de las editoriales independientes fue la
tarde del sábado 5 de marzo, en el marco de la primera edición de la feria “La
Fiera” organizada por las editoriales Toxicxs y UMAS, junto con el apoyo de la
Subsecretaria de Cultura de la Municipalidad.
Desde Mundar
buscamos generar una ronda de publicaciones para que las editoriales compartan
en un artículo, sus impresiones, expectativas, lectura del momento que vive el
sector. Así cada domingo fuimos acercando las impresiones en artículos
publicados en la revista (www.mundar.com.ar).
La construcción
del diagnóstico actual de editar en Santiago está ocurriendo. Las editoriales
sabemos lo difícil que es cada paso para lograr un libro. Desde el texto al
libro en el puesto de la feria, en los estantes de una librería, en lograr
tener ejemplares para cada presentación, etc. todo es cuesta arriba para las
editoriales. Sin embargo, aquí estamos, dando batalla para seguir en el camino.
El Estado (provincial y municipal) ya sabe de nuestras necesidades, tal como lo señala Mario Lavaisse “compartimos una precariedad en las condiciones para la producción. La sustentabilidad de los proyectos es un gran tema. Casi nadie tiene un modelo de negocios. El incipiente mercado editorial en la ciudad es pequeño, aunque se muestra en crecimiento. Las responsabilidades están divididas. Falta apoyo y acompañamiento estatal y, del lado de los productores, formación y visión[1]”. Del contexto reseñado se desprende la figura del editor que es a la vez escritor, imprentero, corrector, diseñador, distribuidor y vendedor el libro. Es algo muy común y transversal en todas las áreas del arte. Toda la cadena de producción en manos de las mismas personas. Se advierte la ausencia de políticas para el sector en crecimiento y las respuestas focalizadas que por ahora aparecen no logran contener el hambre editorial que crece.
Editar no es
imprimir. Cualquier lector atento puede advertir las diferencias entre ambas
actividades. En nuestra provincia durante los últimos años muchas imprentas
jugaron a ser editoriales. En algunos casos, autores cansados del trabajo
desparejo de las imprentas, impulsaron sus editoriales dándole prioridad al
cuidado en el diseño de sus libros donde la forma de diagramar está atravesada
tanto por el diseño de la información que el libro contiene, como por una
propuesta estética que busca identidad. En este sentido son las ferias las
que, en palabras de los editores, han sostenido estas demandas, así como la
circulación de la producción y han tejido redes de contención y acompañamiento
entre los diferentes proyectos.
Del encuentro y la palabra compartida en Mundar, surgen potentes interrogantes por ejemplo Gabriela Yauza y Alicia Chavez de Perras Negras plantean: “Sostener proyectos editoriales entre amigues, poner a circular poéticas de amigues, no cuestionar desde dónde se enuncia y quién lo hace. ¿La dinámica de los afectos, qué mapas permite trazar? ¿Cuál es el gesto poético, cuál es el gesto político que vamos a elegir?”[2] Desde otro lugar Alfredo Diaz de Toxics se pregunta “cuántxs habrán estado escribiendo (esos que jamás pudieron publicar por pobres, indixs, negrxs) en ese agosto de 1930 cuando Bernardo Canal Feijoo presentaba en el Parque Club de Santiago su tercer poemario[3]
La segunda reunión que consideramos importante apuntar fue la convocatoria desde la Subsecretaria de Cultura de la Provincia y que sin duda puede juzgarse como una consecuencia de la primera. En esta última hubo una nueva ronda de presentación, con una participación de muchas más editoriales y con un repaso sobre los puntos sensibles que ya se habían tratado en el otro espacio y se puso nuevamente en debate el rol del estado para el sector.
Es importante el desarrollo de una lógica cooperativa que despeje la competencia o el recelo, está claro que somos pocos, que los recursos son pocos, y que pocos nos leen. Entonces, para pretender avances de otra envergadura será necesario que no sólo nos reunamos mayoritariamente cuando el estado nos convoca, porque si no quedaremos detenidos en esa foto. Si el colectivo editorial se reunirá mayoritariamente solo a partir de convocatorias gubernamentales los avances probablemente queden en la gestión cultural de turno en la medida de sus posibilidades.
En los grupos de
whatssap creados en torno a las iniciativas mencionadas se advierten actitudes
abiertas al momento de socializar propuestas que puedan beneficiar a las demás
editoriales) y en este sentido es necesario fortalecer una ética que vaya más allá
de las propias narices de cada proyecto (editorial) esto es un gran desafío.
Todos
los que andamos en este camino vivimos la edición como un hecho político. En
palabras de Lucas Cosci de EDUNSE “ahí están
nuestras editoriales independientes, para escuchar, para reproducir y para
propagar vibraciones desde sus páginas curadas con mano artesanal y con
vocación distributiva”[4].
Es cierto lo que plantea Ignacio Ratier (coordinador de LibroLab) “Las editoriales independientes aportan a la bibliodiversidad, construyen espacios, canales y redes alternativos, complejizan la trama de relaciones, fortalecen el rol del editor -lo que se conoce como mediación editorial- y de otras figuras, como la del ilustrador y el diseñador, que participan de otra manera y son imprescindibles para las apuestas políticas de estos grupos. Y otra cosa, acentúan la dimensión social de la lectura y generan una intensa sociabilidad cara a cara, algo que enriquece y dinamiza la cultura.”[5]
Las preguntas planteadas por Francisco Santucho (h) también nos quedaron resonando y las tomamos como propias, “Un proyecto editorial de carácter independiente, nos conduce a la pregunta ¿independencia de qué, de quién? Como también la idea de alternativa, ¿alternativo a qué? Por lo tanto, cuánto de potencial, cuánto de condición y cuánto de limitación tiene un espacio así pensado, podría ser otra pregunta”.[6]
Para finalizar y con el interés de
continuar este camino de preguntas, debates, reflexiones y solidaridades reafirmamos
nuestra intención primera de pensar en habitar este espacio con las editoriales
que pujan por instalar una agenda que nos permita creer en la construcción
colectiva del pequeño mundo editorial santiagueño.
[1]UN
RECORRIDO POR EL PAÑO EDITORIAL SANTIAGUEÑO. HACIA UN DIAGNOSTICO CRITICO. Por
Mario Lavaissehttps://bit.ly/3KqeAMo
[2]¿NECESITA
LA LITERATURA OTRA DESCRIPCION SOBRE EL AMANECER SANTIAGUEÑO? Por Gabriela
Yauza y Alicia Chavez Texto completo aquí:
[3]EDITAR
EL COLAPSO Por Alfredo Diaz Texto completo aqui: https://bit.ly/37Wz7cN
[4]-LA
EDITORIAL COMO POLITICA* Por Lucas Daniel Cosci Texto completo aqui: https://bit.ly/3yDciGt
[5]ENTREVISTA
A IGNACIO RATIER* Texto completo aqui: https://bit.ly/3a5oRQx
[6] ANOTACIONES
SOBRE EL ACTO POLITICO DE NARRAR Y EDITAR Por Francisco Rene Santucho (h) Texto completo aquí:
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