EL LIBRO ¿LIBRE?
“¿Es exagerado
pensar que nuestras vidas dependen en alguna medida de nuestras lecturas?
¿Que el
destino de nuestras horas está ligado a los textos que fueron conformando
en nosotros una visión del mundo en un arco
que se traza
entre el desasosiego y el entusiasmo?”.
“Leer para
ponerse de pie y modificar el espesor de los días”. Ángela Pradelli
“Sabemos muy bien que frecuentemente la cultura es una
mercancía a merced de las leyes del mercado. De lo que se trata es de que la cultura
no sea la víctima de un capitalismo en el que sólo cuenta el provecho”, sostiene
Jack Lang en una entrevista para el diario EL PAIS[i],
al asumir su cargo como Ministro de Cultura de Mitterrand. Entre otras medidas Lang propuso en Francia la
ley de precio único de libro para defender esas ideas que expresa en la
entrevista. Ese proyecto que fue copiado y replicado en muchos países del mundo
donde el libro es considerado mucho más que un objeto de comercialización con
un precio en el mercado, donde las políticas públicas del sector entienden la
importancia de este objeto que, durante siglos ha permitido compartir el saber
de la humanidad.
En nuestro país, desde 2001 tenemos una ley en ese sentido. Su
sanción ha sido una victoria de toda la fauna librera que dio batalla en su
momento, pensando en cuidar el mundo del libro lo que significa cuidar a
lectores/as, autores/as, editoriales, librerías y también por editores/as y
libreros/as. Este armado ha costado muchísimo y ha servido para fortalecer al
libro y dotarlo de la variedad que hoy envidian muchos de nuestros vecinos
latinoamericanos.
La mitad de los países con mayor caudal de producción y
ventas, según una encuesta de la feria de Frankfurt[ii],
tienen una ley que establece un precio
único para el libro. Estos consideran que el libro es un objeto con una
valor social y cultural que lo diferencia de otros productos que circulan
en el mercado. En ellos la ley de precio
único busca multiplicar las publicaciones y mejorar la circulación y
variedad de libros en sus países promoviendo así la bibliodiversidad y evitando
la concentración de la producción y distribución en pocas manos. La otra mitad
de países tiene una idea diferente. En ellos la libertad financiera y mercantil
prima por sobre el valor cultural del objeto, es la libertad del que tiene más
dinero la que vale. Para el resto, la palabra libertad, solo está en el quedar
librados a la voluntad del dueño de la pelota, el más poderoso, los grandes
grupos editoriales y las grandes cadenas de ventas. Así, en esos países, el
mercado está manejado por ellos con metas financieras y comerciales por sobre
cualquier otro valor del libro. El libro es una mercancía más que debe venderse
rápido y a como dé lugar.
Podemos decir que este mundo del libro, que hoy se ve amenazado
por la derogación de la Ley de Defensa de la Actividad Librera (Ley Nacional
Nº: 25542) necesita de tres patas para su funcionamiento: la cultural, la del
mercado y la de las políticas públicas. La cultural la conformamos todos los de
la cadena del libro, del autor/a al lector/a, pasando por editores/as y
libreros/as allí es donde se hace el aporte fuerte tanto en lo cultural como en
la apuesta económica de editar el libro. Después está la pata del mercado que
es donde la editorial trata de colocar el libro y para ello estima un precio de
venta al público único y desarrolla las estrategias de comercialización para
lograr venderlo y hacerlo circular y distribuirlo por todo el país. Por último,
la de las políticas públicas en torno al objeto, con todas las dificultades de
nuestra actualidad, han venido a la par tratando de contribuir para aportar a
este mundo del libro, pues tanto para editoriales como autores y lectores se
ven beneficiados por las diferentes instancias de impacto de las políticas
públicas (de la ley de precio único al acompañamiento de las bibliotecas
populares).
La ley que se intenta derogar viene cumpliendo con su objetivo
y solo ha generado beneficios para todo este mundo del libro, generando buenas
prácticas, promoviendo la bibliodiversidad y protegiendo la lectura, dotando así
de buena salud al mundo librero. Es importante resaltar que esta norma no le
genera al Estado ningún gasto, solo evita que los, cada vez mas grandes grupos
editoriales y cadenas de comercialización, saquen ventaja de su poder económico
y con la sola protección del precio de venta único ha generado la existencia de
muchas editoriales y librerías que hacen del precio único su fortaleza.
Por eso es que hoy queremos contar la importancia que tiene
para este sector de la cultura la vigencia de esta ley y el impacto negativo
que tendría en la cabal conciencia de que lo que defendemos es un cacho de
cultura que la hemos construido entre todos y que hoy se ve amenazada por la
falta de sensatez y los prejuicios ideológicos.
[i] https://elpais.com/diario/1982/02/05/cultura/381711603_850215.html?event_log=go
[ii]
la Feria de Frankfurt es la más importante del mundo y los distintos actores
del libro la visitan porque en ella ocurren la compraventa de los derechos de
los libros en un ámbito global: derechos de publicación, de traducción a
lenguas extranjeras, derechos para el cine, licencias y derechos de
merchandising. Además, los asistentes se reúnen para negociar tratos
comerciales, averiguar las últimas tendencias e iniciativas globales, encontrar
proveedores, descubrir lo último en tecnología de la edición y acrecentar sus
redes de contactos profesionales.