EL LIBRO ¿LIBRE?

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Domingo, 28 de Enero del 2024

EL LIBRO ¿LIBRE?

“¿Es exagerado pensar que nuestras vidas dependen en alguna medida de nuestras lecturas?

¿Que el destino de nuestras horas está ligado a los textos que fueron conformando

 en nosotros una visión del mundo en un arco que se traza

 entre el desasosiego y el entusiasmo?”.

 “Leer para ponerse de pie y modificar el espesor de los días”. Ángela Pradelli

 

“Sabemos muy bien que frecuentemente la cultura es una mercancía a merced de las leyes del mercado. De lo que se trata es de que la cultura no sea la víctima de un capitalismo en el que sólo cuenta el provecho”, sostiene Jack Lang en una entrevista para el diario EL PAIS[i], al asumir su cargo como Ministro de Cultura de Mitterrand.  Entre otras medidas Lang propuso en Francia la ley de precio único de libro para defender esas ideas que expresa en la entrevista. Ese proyecto que fue copiado y replicado en muchos países del mundo donde el libro es considerado mucho más que un objeto de comercialización con un precio en el mercado, donde las políticas públicas del sector entienden la importancia de este objeto que, durante siglos ha permitido compartir el saber de la humanidad.

En nuestro país, desde 2001 tenemos una ley en ese sentido. Su sanción ha sido una victoria de toda la fauna librera que dio batalla en su momento, pensando en cuidar el mundo del libro lo que significa cuidar a lectores/as, autores/as, editoriales, librerías y también por editores/as y libreros/as. Este armado ha costado muchísimo y ha servido para fortalecer al libro y dotarlo de la variedad que hoy envidian muchos de nuestros vecinos latinoamericanos.

La mitad de los países con mayor caudal de producción y ventas, según una encuesta de la feria de Frankfurt[ii], tienen una ley que establece un precio único para el libro. Estos consideran que el libro es un objeto con una valor social y cultural que lo diferencia de otros productos que circulan en el mercado. En ellos la ley de precio único busca multiplicar las publicaciones y mejorar la circulación y variedad de libros en sus países promoviendo así la bibliodiversidad y evitando la concentración de la producción y distribución en pocas manos. La otra mitad de países tiene una idea diferente. En ellos la libertad financiera y mercantil prima por sobre el valor cultural del objeto, es la libertad del que tiene más dinero la que vale. Para el resto, la palabra libertad, solo está en el quedar librados a la voluntad del dueño de la pelota, el más poderoso, los grandes grupos editoriales y las grandes cadenas de ventas. Así, en esos países, el mercado está manejado por ellos con metas financieras y comerciales por sobre cualquier otro valor del libro. El libro es una mercancía más que debe venderse rápido y a como dé lugar.

Podemos decir que este mundo del libro, que hoy se ve amenazado por la derogación de la Ley de Defensa de la Actividad Librera (Ley Nacional Nº: 25542) necesita de tres patas para su funcionamiento: la cultural, la del mercado y la de las políticas públicas. La cultural la conformamos todos los de la cadena del libro, del autor/a al lector/a, pasando por editores/as y libreros/as allí es donde se hace el aporte fuerte tanto en lo cultural como en la apuesta económica de editar el libro. Después está la pata del mercado que es donde la editorial trata de colocar el libro y para ello estima un precio de venta al público único y desarrolla las estrategias de comercialización para lograr venderlo y hacerlo circular y distribuirlo por todo el país. Por último, la de las políticas públicas en torno al objeto, con todas las dificultades de nuestra actualidad, han venido a la par tratando de contribuir para aportar a este mundo del libro, pues tanto para editoriales como autores y lectores se ven beneficiados por las diferentes instancias de impacto de las políticas públicas (de la ley de precio único al acompañamiento de las bibliotecas populares).

La ley que se intenta derogar viene cumpliendo con su objetivo y solo ha generado beneficios para todo este mundo del libro, generando buenas prácticas, promoviendo la bibliodiversidad y protegiendo la lectura, dotando así de buena salud al mundo librero. Es importante resaltar que esta norma no le genera al Estado ningún gasto, solo evita que los, cada vez mas grandes grupos editoriales y cadenas de comercialización, saquen ventaja de su poder económico y con la sola protección del precio de venta único ha generado la existencia de muchas editoriales y librerías que hacen del precio único su fortaleza.

Por eso es que hoy queremos contar la importancia que tiene para este sector de la cultura la vigencia de esta ley y el impacto negativo que tendría en la cabal conciencia de que lo que defendemos es un cacho de cultura que la hemos construido entre todos y que hoy se ve amenazada por la falta de sensatez y los prejuicios ideológicos.

 

 

 

 

 

 



[i] https://elpais.com/diario/1982/02/05/cultura/381711603_850215.html?event_log=go

[ii] la Feria de Frankfurt es la más importante del mundo y los distintos actores del libro la visitan porque en ella ocurren la compraventa de los derechos de los libros en un ámbito global: derechos de publicación, de traducción a lenguas extranjeras, derechos para el cine, licencias y derechos de merchandising. Además, los asistentes se reúnen para negociar tratos comerciales, averiguar las últimas tendencias e iniciativas globales, encontrar proveedores, descubrir lo último en tecnología de la edición y acrecentar sus redes de contactos profesionales.



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