PARTIDO ÚNICO

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Domingo, 7 de Marzo del 2021

PARTIDO ÚNICO

El jueves cuatro de marzo se inauguró el estadio "Único Madre de Ciudades" con la presencia del presidente de la Nación. Así fue que se jugó un partido caliente en las redes, en los grandes medios de comunicación y en la sociedad santiagueña. 

Cada cual se situó en una tribuna para opinar sobre el estadio  y a decir verdad, hubo una nutrida concurrencia de locales y visitantes.




El cántico más fuerte salió de una barra que tenia unos soberbios parlantes. Eran los grandes medios de comunicación nacional, el canto era ensordecedor “ya lo veo, ya lo veo, en la provincia más pobre el estadio millonario que se hicieron”. Aquello se trasformó en un golpe de efecto que se disparó de arco a arco, buscando unir dos caras absolutamente contrapuestas sobre el campo de juego. Muchos hinchas, estrellados contra el para avalanchas vieron en la critica mediática un golazo olímpico, rápidamente, asumieron que la contradicción que se señalaba tenía un sentido inapelable. Si bien los puntos de análisis  que pretendían unirse con la velocidad de una pelota eran disimiles, se desato una batalla campal de gritos. La pelota había salido de un arco de fútbol y parecía haberse zambullido en el río dulce, sin embargo,  muchos abonaban aquella jugada y otros pidieron su anulación.

 El réferi, antes de pronunciarse sobre si aquello era un golazo o no, se preguntó sencillamente si en las grandes ciudades a donde se juegan habitualmente los partidos de primera división se trataban de lugares “ejemplo” en torno a cuestiones tan duras como la pobreza, la desigualdad, la desocupación. Se dijo a sí mismo: “más allá de los elementos objetivas que atraviesan cada territorio, ¿el silogismo podía funcionar perfectamente como gol  en cualquier partido de futbol? por un momento le pareció que los dedos indignados que se alzaban desde las tribunas, se comportarían distinto si estuvieran sentados en otras tribunas, de otras ciudades del país, donde históricamente acontecieron los espectáculos deportivos  rodeados de las villas miserias, las cotidianas marchas, la inseguridad, etc.

Los jugadores eran pocos y los hinchas una multitud por lo que los primeros se mantuvieron prudentes esperando el veredicto del árbitro. Todo o nada podía ser y en cualquier caso el partido ya era una realidad.

Una juez de línea, que dudaba también del aclamado gol  pidió un televin. En la pequeña pantalla vio los estadios que el gobierno de Lula Da Silva habia construido para el mundial de futbol 2014, algunos de ellos hoy completamente abandonados.

Salto un hincha enardecido y pidió cordura al réferi:

- No hay ningún gol, es la decisión autónoma de un gobernador que sabe lo que necesita nuestra provincia y esto es un gran acierto que traerá turismo y buen futbol para la gente. ¿Por que no podemos tener un estadio de nivel mundial aquí?

Luego agrego recordadas anécdotas de partidos, y aludió a la cantidad de santiagueños que dan la vuelta al estadio cotidianamente, no solo para hacer ejercicio, sino para sacarse fotos, orgullosos de aquella maravilla todo un relato embarrado del misticismo futbolero.

Una mujer recordó que parte del estadio estaba construido sobre lo que antiguamente había sido el jardín botánico de la universidad y se abrió otro entrecruzamiento de voces rojizas y argumentos de los mas variados y dispersos. Que el progreso, que la ecología, que la droga del fútbol, que el federalismo, que el caudillismo, etc., etc. 

Ya habían pasado unos minutos y los gritos eran una polvareda enceguecedora. El árbitro tenía que dar su sentencia. Por sus piernas sintió el tembladeral del potrero, la fantasía frustrada de un niño de villa que quería jugar un mundial y consagrarse en primera. Levanto la mirada, y un barrabrava le recordó: “los de afuera son de palo”. Guiño el ojo al lugar de donde provenía el consejo y anulo el gol. Se dijo a si mismo: Cuando los hinchas sean jugadores en el césped , el partido puede ser otro.

 El gol anulado fue un acto de justicia. El festejo fue santiagueño y mayoritario. La calle que pasa por detrás de uno de los arcos es la avenida costanera norte bautizada como Diego Armando Maradona. 


Las fotografías que ilustran el texto son gentileza de Eduardo Rapetti Salik.



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