EL POEMA COMO UN ACTO DE FE
Se cree ver pero no se ve; solo se dice. El lenguaje es ciego por más alianzas que quiera establecer con la luz Juan M. Arguedas - Mañana se celebra el Día Mundial de la Poesía. Fué propuesto por la Unesco en 1998 con el propósito de consagrar la palabra esencial y la reflexión sobre nuestro tiempo. Naciones Unidas declara que la poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la forma en que usamos las palabras y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad. Por lo mismo traigo a Mario Montalbetti. Ensayista, lingüista y poeta peruano, plantea que la lingüística se ocupa del lenguaje que se porta bien, el que tiene significados, sentidos predecibles, preconfigurados. Para él, en el sistema capitalista, la verdad es la verdad económica y lo que propone es subordinar la economía al lenguaje; advirtiendo además que no hay que perder de vista lo que está en juego “que el lenguaje ya no va a servir, salvo para decir las cosas que el poder quiere que digamos”. Al respecto, entiendo que esta es otra manera de decir que el lenguaje es hoy uno de los principales activos del capital y la información su materia prima, lo que deriva en una subordinación del lenguaje a la estructura de acumulación del capital. Con referencia a esto, Julio Prieto (2019) interpreta que las preguntas que atraviesan a Montalbetti son: ¿cómo atacar al sistema a través de aquello mismo que lo hace funcionar? y ¿cómo activar la potencia emancipadora del lenguaje? Montalbetti nos respondería que quizás empiece por un error, quizás un sinsentido, un decir inesperado, impredecible, que intente tocar lo real escapando de la arbitrariedad de la correlación idea - cosa. Nos contaría también sobre la tensión entre la fe que le tenemos al lenguaje y la fe que perdemos, entre cuánto podemos actuar sobre la lengua y hacerla decir lo que queremos que diga, y lo que la lengua dice a pesar de nosotros. Y para ello señala a la poesía como posibilidad de una práctica ético-política que podría reactivar la capacidad de cortocircuito, de romper, extender el lenguaje, ampliar el espectro de lo posible, de lo humano, porque dice que el poema viene a ser el reducto que dice no, no a la unidad de la imagen, no a la unidad de la lengua, de una nación, etc. Sostiene además que el poema es un objeto verbal, que busca expresar aquello que da sentido a otras cosas, pero que por sí mismo no se puede decir que signifique alguna cosa, “es aquello que permite que las otras cosas signifiquen”, porque el poema no se define por su contenido sino por lo que le hace al lenguaje. Retrato de Montalbetti, por Miguel Angel De la Cruz El decir absoluto Prieto (2019), con relación a la ceguera del poema, señala que Montalbetti (...) se encamina a desmontar la equivalencia entre el decir y el ver que informa la sociedad del espectáculo del capitalismo global (...) como modo de exponerse a la no- música, a lo no-gramatical y al no -significado, a otra economía del lenguaje - a lo no capitalizado de un decir a plena pérdida. A diferencia de los usos utilitarios del lenguaje, el poema sostiene una disyunción radical entre el decir y el ver al que no le falta nada, es, dice Montalbetti, un decir absoluto, la lengua sin valor de uso; “el lenguaje (poema) vale la pena cuando habla/ de lo que no es visible en un sentido absoluto/ cuando habla de lo que solamente se puede decir”, limita con lo que solamente se puede ver. Prieto (2019) interpreta entonces que hay cosas que “salen al lenguaje”, y ese salir al lenguaje en el sentido de una emergencia, una aparición o irrupción reveladora, sería lo esencial de la poesía (...) En otras palabras, lo que se dice absolutamente en el poema es una creación efectiva en el lenguaje, una ampliación del lenguaje humano y por lo tanto de lo humano y del mundo. Señala además, que para Montalbetti, el poema no “representa” ni “significa”, no propone algo en lugar de algo, ni esconde en su interior algo que “no se ve”. El poema más bien hace algo del orden de la escucha, entrega un imposible lógico - una ruina de categorías, una interrupción de la coherencia de los límites - que sería la condición para empezar a escuchar. El trabajo de la sintaxis es la que mueve el poema, la que le da dirección. La sintaxis no nombra nada pero en su combinación produce el pensamiento, pensamiento que sale al lenguaje y lo atraviesa. El poema se ofrece entonces como acontecimiento, no como pensamiento discursivo. De esta manera, la reactivación política de la poesía va a pasar por la articulación de la crítica de la imagen y del lenguaje que sustentan los sistemas de representación dominantes. Lo crucial aquí no sería la representación de lo político sino más bien como se interviene en el nivel de la política de la representación (Prieto, 2019). Y agrega que en el poema no se trata de tomar el poder sino de destruirlo, de ir en contra del poder de la lengua como institución social. Y para no dejarnos solos y desamparados nos ofrece un refugio; el poema son todas las moradas provisionales hechas mientras derruimos la casa que no nos gusta. Finalmente, en el análisis de la obra de Montalbetti, Prieto señala que éste hace una operación que denomina repliegue de la imagen y que consiste en despojarla de todo lo que tiene de promesa, reduciendola a mera imagen y exponiendo así su vínculo fantasmático con ese otro al que apunta. Y en ese repliegue afirma que la imagen se desgasta, se produce un arrugamiento, una desintegración donde el ver es mirado, y lo que vemos no es el objeto sino el acto de ver. Así, la visión es atravesada por lo que ella necesariamente desplaza, un principio de desactivación y desfuncionalización de la imagen. Es una crítica a la representación misma, (...) una crítica hacia la tersa homogeneidad que construye la imagen poética. La poesía se entromete perturbando la mirada, llevando la imagen hacia su propia impotencia. Para concluir, lo que propone Montalbetti es que “hay un más allá del lenguaje (...) un más allá de la literatura. Creo que hay un lenguaje más allá de la lingüística”. Y queremos leer en eso, una invitación para hacer el ejercicio de desengancharnos del paisaje mental de la lengua, del paisaje mental de la sociedad capitalista, despojarlo de su promesa y escuchar lo que se fue desplazando, borrando, para sostener su ideario. Porque desde tiempos históricos, entre la fe que tenemos y la fe que perdemos el poema siempre acontece y nos restituye hacia la continua renovación y expansión de nuestra propia humanidad. Pero nunca con tanta urgencia se nos ha solicitado resistir a los esquemas cognitivos dominantes que nos provee la sociedad moderna, en la que la extracción de datos suministra la materia prima y la datificación de subjetividades una nueva forma de control. Objeto y fin del poema Es de noche y tiene que aterrizar antes de que se acabe el combustible Así terminan todos sus poemas tratando de expresar con un lenguaje público un sentimiento privado Su ambición es el lenguaje del piloto hablándole a los pasajeros en medio de una situación desesperada: parte engaño, parte esperanza, parte verdad. Todos los poemas terminan igual Hechos pedazos contra un cerro oscuro que no estaba en las cartas Luego hallan los restos: el fuselaje, la cola como siempre, intacta el olor a cosa quemada por el fuego Pero ninguna palabra sobrevive Mario Montabletti Molles & elefantes mi alegría está donde sólo hay cosas si necesito algo pienso que más allá de ésto que digo hay un río Subo a una barca y remo hasta la otra orilla pero no desembarco remo de vuelta hacia la orilla desde dónde partí (como en el haiku de Moritake) aquí hay insectos y perros pero no saben gran cosa no van más allá de las frases que digo merodean cerca al río, duermen desde aquí se ven los molles en la otra ribera contemplo los molles de la otra ribera y lo elefantes empujándose con sus feas trompas grises meto la mano en mi morral y me sacio con un higo negro un avión cruza el cielo en medio de un ruido artificial dejando una estela blanca detrás corriente abajo hay una salida oculta entre carrizales y divinidades pero no está más allá de esto que digo una salida no es una cosa donde sólo hay cosas Mario Montalbetti ¡ATENCIÓN! Mundar es un espacio autogestivo, en este comienzo de año queremos tomar impulso para seguir haciendo crecer este proyecto cultural que nos encuentra a cada rato escribiendo y leyendo junto a vos. Queremos que seas parte de nuestra mesa, invítanos un cafecito para que Mundar siga creciendo. https://cafecito.app/revistamundar2022