El silencio de les otres

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Viernes, 27 de Marzo del 2020

El silencio de les otres

EL SILENCIO DE LES OTRES

 “Hola, Flor ¿cómo estás? Estoy trabajando en una revista digital y para la edición del Marzo, en el marco del aniversario del último golpe, pensé que sería lindo que puedas compartir algo de tu investigación”… más o menos así decía el mensaje que recibí hace unas semanas. Y mientras pensaba cómo –y qué– escribir en un par de páginas sobre algo de todo eso que es una investigación, repase los años de trabajo y volví sobre las muchas preguntas que sostienen –y que a veces derrumban– ese trabajo.

— Quiero saber qué pasa con los hombres, qué pasa que no pueden hablar sobre esa parte de lo que han vivido. Porque hay un avance muy grande en los juicios, pero esos delitos, esos no se tratan.

— Bourdieu te puede ayudar y podés ver cuestiones de género en eso… CC te puede guiar ¿hablaste con ella?

— No no, no sé si quiero ir por ahí. Sobre los varones quiero trabajar- le decía yo. Como si las cuestiones de género no les incumbieran a los varones.

Cuatro años más tarde cada vez que tengo que hablar sobre el campo de estudios en el que se inserta mi trabajo doctoral pongo: género, justicia y derechos humanos.

Las violencias sexuales y de género cometidas durante el último proceso genocida en Argentina, y las dificultades para su enjuiciamiento, no pueden estudiarse sino desde una perspectiva de género. Una perspectiva que nos abre todo un mundo teórico para poder (re)significar el abuso del cuerpo de otre como violencia. Porque si no, no existe. Como sucede en gran parte de los tribunales.

Pero yo quería hablar sobre los varones.

Y como no iba a querer eso si de lo que nos hablan en la escuela, en la universidad, en los medios es de varones. Varones en las guerras, varones próceres, varones maestros, varones montoneros y perros, varones gobernantes, varones músicos, varones científicos…

Bueno, no quiero ser injusta. De alguna que otra –o de unas miles– de mujeres muertas a veces también hablan (pero vaya a saber si no se lo buscaron también)

…“No, no sé si quiero ir por ahí”

Recuerdo aquello y vuelvo también sobre las sensaciones que tuve ante aquella interpelación de la directora… Sentí miedo. “No quiero ir por ahí”…

—… ¿por dónde?...

—Por la historia de las mujeres

Es que hablar sobre las mujeres da un poco de miedo. Ese miedo que te estruja cuando estas frente a algo desconocido –e indebido. Hablar sobre nosotras… sobre ellas, es bucear en un enorme mar de dudas, de ausencias, de silencios, de dolores y de culpas.

“Estas casi quinientas páginas (…) son  una ventana sin barrotes que abren para todos este grupo de valientes mujeres; y que tanto ayer en la lucha aguerrida de los años setenta, como hoy en el batallar diario, nos ofrece su ejemplo de dignidad y vida, frente a la sinrazón de la no-vida”.

Esta cita es parte de la Nota Editorial de uno de los últimos libros con los que di sobre mujeres militantes que fueron presas políticas durante los ‘70.

 

—Me suena y resuena, me molesta

— ¿Qué cosa?

—Ese “valientes”, y aquel otro “batallar diario”. Me incomodan.

Me incomodan por el peligroso romanticismo que evocan. En la tríada valentía-dignidad-mujer desaparecen les otres y la dignidad depende de la experiencia –o la posibilidad– individual de fortaleza y capacidad de “batallar diario” de cada quien, pero… ¿Y aquellas mujeres que no han abierto sin barrotes su historia? ¿Y los costos que han pesado sobre las que lo han hecho?

— “No, no quiero ir por ahí”…y no, los varones no quieren hablar de eso

Porque ir por ahí o hablar de eso vivido no sólo implica una gran y dolorosa tarea. Oír esa experiencia, reconocer esa existencia es asumirnos, es (re)definirnos ante la existencia de ese otre.

La memoria de aquellas mujeres, y los derechos de todas, cuestan vida a diario para validarse. Las leyes están, los tribunales existen y funcionan, pero a costas del “batallar diario” que muchas veces se lleva puesto a estas mujeres.

Sucede que se trata de otra cosa: se trata de libertad

—... ¿Qué es la libertad?

—No tener miedo, diría Nina Simone.

¿Qué palabra demandamos ante el miedo por el silencio de les otres? El Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia conmemora la resistencia de un pueblo que dijo NUNCA MÁS ante la indignidad a la que estaba condenado, y también es un compromiso… con la libertad. Que al grito del YA BASTA de las mujeres y disidencias demanda, como en aquella época, una sociedad solidaria y plural, en la que no haya que batallar a diario para ser…

En la que decir no cueste tanto

 

¡Hasta que todo sea como soñamos! ¡NUNCA MÁS!



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