EL TIEMPO ESTA DESPUES

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Domingo, 13 de Agosto del 2023

EL TIEMPO ESTA DESPUES

Hoy traemos a la memoria esta "Antología de la poesía santiagueña" publicada en noviembre del año 1948 en el diario “El Liberal”. La misma fue publicada con “el deseo de presentar un panorama general de la cultura santiagueña” (…) con la idea de dar la importancia que esta rama de las bellas artes ha alcanzado en Santiago del Estero”.  

En la misma confluye Clementina Rosa Quenel, Bernardo Canal Feijoo, María Adela Agudo, Cristoforo Juarez, Irma Reynolds, Horacio Rava, y Luis Manzione. 


El dolor de las represas

 

Ya las estrellas temblorosas cantan

grillos de luz en el azul inmenso,

y el fulgor mortecino de la tarde,

cabalgando en el son de los cencerros,

viene a refugiarse en la represa.

nido de cristal para los sueños,

Toda la paz de la celeste esfera

cabe en ese cuenco de agua dulce,

pupila que resume el universo

en la gota azul de una quimera.

 

Como castas doncellas hacia el baño

bajan las sombras de las arboledas

y en un derrame de silencio y pena

desnuda cae el alma de la tarde.

 

Angustiada orfandad de hallarse sola

y tener la ventura de ser huerto

donde sólo florecen las estrellas;

soñar de noche ser la soberana

del mundo misterioso que refleja,

tener manto recamado de diamantes,

y despertar después sin la diadema;

ser la ronda sin coro de los astros

y el blanco coro de las lunas llenas.

ser una flor de luz en la negrura,

y charca, nada más, cuando amanece,

es supremo dolor de las represas.

 

Pena la de estarse callada y quieta.

sin poder en torrente desatarse,

ni ser humilde acequia cristalina

explorando la verde lejanía.

Pena de murmurar cuando la merman

con la canción del cántaro que se

                                [ahoga

y se apaga después, ya satisfecho.

pena de prodigarse mansamente

y enturbiarse a pesar de ser tan buena;

pena de no ser pájaro, ni nube,

ni ser la brisa que en las tardes vuela.

ni ser suyo ese azul con que se viste

y soñar con el alma de los astros,

mirando al cielo en penitencia eterna.

 

CRISTOFORO JUAREZ

 


Zamba

 

Zamba:

palomar de seda,

sus dos palomas claras

en el aire vuelan.

 

Zamba:

arca de estrellas

guardadas en las arpas

y en las guitarras viejas.

Surtidor que nos falta

el de tus flores frescas:

el jazminero canta

trina la madreselva,

 

Ronda de la media vuelta

ronda de la vuelta entera

una alameda blanca

y una blanca arboleda.

 

La zamba tiembla

tal las noches pulidas

de las estepas

cuando se duermen finas

las polvaredas.

 

Mañana lenta,

Ala de plata.

Señorona y bella

la danza danza.

 

MARIA ADELA AGUDO.

 

Lejana

 

La misma ansia silvestre de encon

                                 [trarte

otra vez, como un día te encontrara,

arisca joven de mis predios para

volverte a hablar y para amarte.

 

La misma luz adolescente, aclara

mis ojos, y feliz al evocarte.

olvidando lo de hoy, vuelvo a besarte

en el trigo moreno de la cara.

 

Ya serás madre, y en tu rancho, acaso

hilarás, silenciosa, en la "puskana"

los vellones, a la hora del ocaso.

 

Y no sospecharás que rememoro

 a aquella muchachita provinciana

que era como la flor del "kiskaloro".

 

LUIS S. MANZIONE.

 

 

SANTIAGO DEL ESTERO

 

De dónde viene el ritmo que te mece y te nombra?.

porque ritmo es tu nombre, tu andar y tu presencia,

No nace de los mares, tampoco de las olas.

Ni vino en los veleros detrás las carabelas.

 

Acaso lo aprendieron del viento entre las copas

señoriales y graves de los viejos quebrachos

o de las polvaredas danzarinas y locas

que bailan sus amores a través de los campos.

 

Porque ritmo es tu nombre. SANTIAGO DEL ESTERO,

Armonía de vocales que distiende las bocas,

mientras silban tus ese el blando guitarreo

en que se arma y desarma la intención de las coplas.

 

El tiempo se dilata y acuna las distancias

para el paso sin huellas de la dulce aguatera:

las vírgenes de arcilla caminan en la danza

y es danza el paso leve de su andar por la selva.

 

Vidalas de las noches vividas sin apuro

entre un canto de ensueño y un soñar de cantares:

los pájaros sin nido desgranan el arrullo

que brota de la tierra, que madura en el aire.

 

Es ritmo tu presencia de guitarras y cajas,

con que ganas y afincas la distancia y el tiempo,

¡Qué Importa tu paisaje, el vives en la blanda

presencia de tus ritmos, SANTIAGO DEL ESTERO!

 

HORACIO G. RAVA


*EL TIEMPO ESTA DESPUES*

 


Clementina Rosa Quenel, Bernardo Canal Feijoo, María Adela Agudo. https://bit.ly/47rX3zg




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