EL TURNO DE LA JUSTICIA
Apenas pasada la medianoche del pasado Jueves 27 de Agosto,
en otra de lo que serán las históricas sesiones virtuales del Congreso, el
Senado de la Nación dio media sanción al Proyecto Ley de Organización y
Competencia de la Justicia Federal, o lo que la Mass Media dio en llamar “Proyecto de Reforma de la Justicia”.
Los números cerraron ampliamente: 40 afirmativos a 26
negativos. En un principio se especuló con un margen más estrecho aunque luego
del despacho de comisión, comenzaron a ordenarse los números por provincia
dándole un resultado cómodo al proyecto oficial.
El proyecto presentado en Julio en un anuncio oficial por el
Presidente de la Nación produjo el primer sismo en la arena política y
mediática. Aunque bien podríamos soslayar otros momentos de tensión como el
anuncio de la intervención estatal a Vicentín,
lo cierto es que con este proyecto ha sucedido el primer movimiento en bloque
de poder que reconocen los sectores reaccionarios desde su derrota en Octubre
del año pasado. Una batería de críticas cayeron sobre el anuncio de reforma que
atravesaron todos los ángulos: los más maquillados fueron el de oportunidad y
el presupuestario. Sin embargo cuando se tornaron insuficientes comenzaron a
llover las detracciones más retrógradas como que este proyecto iba a garantizar
la impunidad de los funcionarios kirchneristas con procesos judiciales abiertos
o que era un claro intento de intromisión del Poder Ejecutivo para con el
Judicial.
Es dable recordar que este proyecto produjo algo inusitado e
histórico en materia jurisprudencial: dos
cámaras federales de distintos fueron (sin requerimiento alguno) se
pronunciaron judicialmente en contra del proyecto de ley. En primer lugar había
sido la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional y luego se
sumó, días después, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial.
Esgrimieron criterios de prejuzgamiento muy peligrosos. Para una comprensión
más cabal del asunto: nuestro sistema difuso de interpretación constitucional
expresa que cualquier juez de la República Argentina puede declarar, total o
parcialmente, inconstitucional una ley sancionada y promulgada por el Congreso
de la Nación, siempre y cuando el asunto de análisis de constitucionalidad
llegue a sus estrados por la vía correspondiente. Este fue el primer caso que
se recuerde donde sin encontrarse
sancionada (es decir, siendo un proyecto de ley y no una ley promulgada),
jueces de distintos fueron –por absoluta iniciativa de ellos- se pronunciaron
al respecto de la constitucionalidad del mismo proyecto. Esto, además de
una sinrazón jurídica, constituye un momento bisagra en la historia judicial
argentina: por primera vez jueces sin ser consultados opinaban sobre un
proyecto de ley, lo que constituye una grave falta al ejercicio de los
magistrados que se conoce como “prejuzgamiento”, esto es emitir una opinión
previa al dictado de su sentencia o del conocimiento de la causa. Esta grave
falta suele constituir en una causal contemplada para el enjuiciamiento de
magistrados a través del órgano de control que es el Consejo de la
Magistratura.
DE QUÉ TRATA CUANDO
TRATA
“La verdadera reforma
no es la que debatiremos este Jueves”, afirmó la Ex Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner al ser
consultada por el proyecto de ley a sancionar. Con estas exactas expresiones, y
sin bajarle la tarifa al proyecto, dejó en claro que lo que se estaba por
discutir legislativamente tenía un contenido de forma y no de fondo.
Es que ciertamente lo que se propone a discutir el Congreso
de la Nación es una magnífica transformación de la Arquitectura Judicial del
fuero Federal que no encuentra, en el corto plazo, un antecedente similar. Pero
es solo eso: una morigeración en la estructura orgánica de la justicia
extraordinaria. Bien podríamos recordar el intento de reforma judicial que el
Kirchnerismo llevó adelante en 2013 y que puso en tela de juicio las
prerrogativas de élite que constituían el quehacer judicial en la órbita
federal. Aquel intento fue rápidamente echado por suelo por una Corte Suprema
de Justicia que ya había declarado una guerra sin cuarteles al Poder Ejecutivo
con dicha reforma que ponía en crisis varios aspectos del funcionamiento y la
ingeniería interna, fundamentalmente la forma de constituir el Consejo de la
Magistratura y el manejo del presupuesto del Poder Judicial.
De los 85 artículos y Tres anexos que componen este proyecto,
lo más trascendente es la metamorfosis orgánica que sufriría el esqueleto
judicial federal de cara a la implementación del ya sancionado nuevo Código
Procesal Penal de la Nación. Algunas notas de consideración que valen la pena
mencionar son las siguientes:
·
Unificación de los fueros Penales con los Penales
Económicos
·
A fin de implementar el nuevo Código Procesal Penal,
se crean decenas de cargos de magistrados entre Jueces de Cámara y Primera
Instancia, Fiscales y Defensores
·
Establece estándares de selección de los nuevos
magistrados donde se destaca la nueva consideración de puntaje: se le otorga
enorme mérito concursal a los exámenes y se limita el puntaje de consideración
hasta el 15% en las Entrevistas Orales, instancias donde se solían
desequilibrar las balanzas de puntajes.
El proyecto original
tuvo modificaciones al salir de Senadores que fueron muy anticipadas: de las
decenas y decenas de cargos que se creaban, se concentraban grandes esfuerzos
en abrir nuevos Juzgados de Primera Instancia en lo Penal. Santiago del Estero,
junto a otras provincias, en cabeza de la Senadora Claudia Ledesma Abdala,
manifestaron que provincias como las nuestras requieren, por encima de Juzgados
de 1ra Instancia, la creación de Cámaras de Apelación en lo Penal, ya que hasta
la fecha la Jurisdicción Federal santiagueña no cuenta con una y al plantear
Recursos de Apelación, los litigantes y justiciables debían acceder a la Cámara
de Apelaciones de Tucumán, con el inmenso desgaste económico y judicial que
conllevaba. Dichas inquietudes fueron recogidas en el debate de comisión y se
sancionaron en el recinto otorgando razón a los planteos. Otra gran
modificación estuvo centrada en la modalidad de sorteo de los juzgados: volverá
el viejo sorteo presencial, filmado y munido de garantías azarosas.
LOS POROTOS EN
DIPUTADOS
Tal como parece indicar, y en contraposición con el gran
respaldo federal que tuvo en Senadores, la mano de oro se jugará en Diputados.
Allí los números no cierran y el gobierno intenta construir alianzas con
sectores afines que le garanticen la posibilidad de convertir en ley este
proyecto. El bloque de Juntos por el Cambio, en otra de sus tormentosas
decisiones irresponsables en Pandemia, adelantó que plantearán asistir
presencialmente al recinto a pesar de las restricciones de aglomeración humana
impuestas por el Covid19. En sintonía con las definiciones de Mauricio Macri,
quién semanas atrás llamó a la movilización pública a la sociedad para evitar
el debate del proyecto, haciendo abstracción total de la incontrolable
situación sanitaria que vive el AMBA por la pandemia, el Bloque de JxC ha
rechazado enfáticamente que el proyecto pase diputados y ha alentado a decenas
de manifestaciones sociales para ese día en todo el país, tal como sucedió
afuera de Senadores durante la votación.
El gobierno apostará a una alianza legislativa transversal
con la promesa de implementar de la manera más transparente y democrática la
selección de los postulantes a los cargos. A su vez, Sergio Massa adelantó que
se someterá a las modificaciones que requiera el proyecto sin tapujos de ningún
tipo.
Un capítulo paralelo se abrió en la última semana: se trata
de la intrincada discusión formal que se lleva a cabo acerca de la modalidad de
sesión. Tras conocerse el fallo de la Cámara Federal en lo Contencioso
Administrativo donde declaró inoficioso un planteo realizado meses atrás
solicitando la presencialidad de las sesiones, el bloque oficialista y aliados
parlamentarios salieron al cruce de Juntos por el Cambio aduciendo una actitud
legislativa chicanera, capciosa y dilatoria. Es que es claro que el parlamento
se ha decidido, luego de idas y vueltas con el ejecutivo, tratar temas por
demás sensibles, entre ellos el Impuesto
a las Grandes Riquezas y la Reforma Orgánica de la Justicia Federal. La
capitulación de la que hablamos se dio a partir de que el bloque de JxC
argumentara que el Protocolo de Sesiones
Remotas se encontraba vencido. Este Protocolo de Funcionamiento
Parlamentario Remoto, que fuera sancionado el 13 de Mayo pasado, establecía la
modalidad y pautas necesarias para llevar adelante sesiones legislativas a
distancia y de manera virtual. Fundamentalmente requería acuerdo de los
interbloques al momento de renovarse (cada 30 días). El pasado Martes 1 de
Septiembre, dicho protocolo fue renovado por todos los bloques legislativos con
excepción de Juntos por el Cambio que no quiso participar del acuerdo, en un
claro intento de vaciamiento y desestabilización del Poder Legislativo. Con
esta renovación, el Frente de Todos encuentra allanado su camino al menos por
30 días más para tratar las cuestiones de política-legislativa que le urgen.
Cuestiones de forma, de estilo, de estética, de morfología que se comienzan a
esgrimir desde la oposición, chicanas, dilaciones y trabas que se colocan para
continuar en una actitud política de indiferencia al desastre heredado, a la
alarmante situación pandémica y a la urgente necesidad de que el Estado pase a
la acción política para revertir los valores de la calamitosa realidad que está
sucediéndose.
Lo cierto es que nuestra país vive por estas horas las
turbulencias propias de toda etapa de transformación. Mientras gestiona
sanitariamente la pandemia, y se luce acordando con los acreedores de la deuda,
también ejecuta la plataforma de campaña. Así lo enfatizó en Alberto Fernández
en su discurso de Apertura de Sesiones legislativas el 1ro de Marzo pasado.
Estamos frente al principio de un proceso que puede desembocar en la democratización y descorporativización del Poder Judicial, el único poder que se ha visto relativamente inerte e impoluto ante los vaivenes históricos de nuestra democracia. Un poder judicial que se resiste la auditoría social y política, pero a la vez se adjudica los imperativos del orden y lo justo para coartar cualquier intento foráneo de modificación a su propia casa. La pelota está ahora en los representantes del pueblo (diputados) quienes deberán merituar si nuestro país está finalmente en condiciones de darse una mejor justicia. A ellos, Proveer de Conformidad.-
