ELVIRA ORPHÉE, ALEJANDRA PIZARNIK Y LA VIDA FULGURANTE
Aunque en ocasiones se consigna –erróneamente–
que nació en 1930, en mayo se cumplieron 100 años del nacimiento de Elvira
Orphée (1922-2018), extraordinaria escritora unida a Tucumán por un complejo vínculo
de fascinación y rechazo. “Tucumana pero repugnada”, como se resume en Pretérito perfecto de Hugo Foguet, la novela
donde Orphée es ficcionalizada en el personaje de la Negra Fortabat. Esa provincia
que abandona pronto, a los 15 o 16 años, será el germen del universo poético y terrible
construido en su narrativa.
Instalada primero en
Buenos Aires, donde cursa la carrera de Letras, obtiene luego una beca para perfeccionar
estudios en Madrid. De Madrid pasa a París. A Europa vuelve unos años después,
junto a su marido, el pintor Miguel Ocampo –primo de Victoria y Silvina–, que
ejerce funciones diplomáticas en París y en Roma. Y en la efervescente París de
comienzos de los sesenta Orphée conoce a Alejandra Pizarnik. Circulaban por
allí otros escritores latinoamericanos como Octavio Paz y Julio Cortázar. Paz, que
podía caminar y conversar largamente con Orphée por el Bois de Boulogne,
escribe el elogioso prólogo a Árbol de
Diana de Pizarnik. En su rol de lectora de la editorial Gallimard, a Orphée
le toca evaluar el manuscrito de Rayuela
de Cortázar, cuyo inolvidable personaje de la Maga estaría en cierta medida inspirado,
según se cuenta, en Pizarnik.
Además de estos cruces
de ámbitos y relaciones, Orphée y Pizarnik compartieron una amistad no tan
conocida. “Nos alimentamos mucho, la una a la otra, hasta el día de su muerte”,
recuerda Orphée en una entrevista de Leopoldo Brizuela. Una amistad en parte fundada
en el humor. En una conversación con Arturo Álvarez Sosa, Orphée cuenta que
Pizarnik conoció Tucumán y que las dos proyectaron “con espíritu un poco
festivo” un libro que se llamaría “Guerra entre tucumanos y judíos” (nombre que
después cambiaron por “Guerra de los tucumanos contra los unos”) y que por
supuesto nunca escribieron. Para Orphée, “Alejandra era un ser de alegría”, que
vivía “de chiste en chiste”, aunque –reconoce– “con una tremenda tragedia adentro”.
Quizá las unía también
un cierto modo de vincularse con el mundo. Un poco desterradas de la vida
cotidiana, ambas buscaban, a través de la escritura, lo que Orphée llamaba una “vida
fulgurante”. Escribir “es mi posibilidad de vida fulgurante”, afirma ante una
pregunta de Alicia Dujovne Ortiz. La búsqueda de absoluto que recorre la vida y
la poesía de Pizarnik está en los personajes de Orphée. Pienso sobre todo en
Atalita Pons, la protagonista de Aire tan
dulce, cuyos monólogos titulados “tiempo extraño” son como el fluir de la
conciencia de una alucinada, que habla, minutos antes de morir, desde un tiempo
que ya no es el de los otros. Como ese “yo ya no existo y lo sé” de la poesía
de Pizarnik.
En la entrevista mencionada
de Leopoldo Brizuela, admirador y generoso promotor de la obra de Orphée, ella revela
que continuó leyendo la poesía de su amiga, muerta décadas antes. Y hace notar la
proximidad entre un poema de Árbol de Diana
y un pasaje de Aire tan dulce. “Vida,
mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de
silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y
doler, mi vida”, dice el texto de Pizarnik. Y “Querida”, uno de los capítulos
de Aire tan dulce, finaliza así: “Sé mi querida, sé la que me
quiere, mamita Muerte. Vendrás, habrá acabado de llover. Sabrás que te estaba
esperando por este inmenso desapego que me notarás. Y después será el amor”. Orphée
confiesa que no puede “dejar de pensar en eso. Alejandra hablando a la vida; yo,
a la muerte. Pensar que ella se ha muerto hace tanto y yo estoy aquí. Sin el
menor desapego”.
Árbol de Diana y Aire
tan dulce pertenecen a esos años de París en los que Orphée y Pizarnik convergieron.
Un cruce más entre estas originalísimas escritoras.
Texto publicado originalmente en el diario "La Gaceta" de la ciudad de Tucuman. Gentileza de la autora.
¡ATENCIÓN! Mundar es un espacio autogestivo, en este comienzo de año queremos tomar impulso para seguir haciendo crecer este proyecto cultural que nos encuentra a cada rato escribiendo y leyendo junto a vos. Queremos que seas parte de nuestra mesa, invítanos un cafecito para que Mundar siga creciendo. https://cafecito.app/revistamundar2022