ENTREVISTA A ALEJANDRO DOLINA
Alejandro Dolina,
escritor, conductor, referente de la radio y la cultura, desembarcó en la
ciudad de La Banda con el equipo de “La venganza será terrible”, y brindó una
entrevista a Revista Mundar, a donde dialogó sobre su relación con la música
santiagueña, la actualidad del país, su infancia y su madre, la poesía, el
amor, el odio y el paso del tiempo.
¿Cuáles fueron las músicas y poesías que aparecieron en tu memoria
cuando sabias que venias camino para Santiago?
Yo he tenido
en Santiago del estero personas admiradas y lejanas, y personas admiradas y
cercanas. Los más cercanos han sido Chango Farias Gomez, un músico impresionante,
con sus hermanos Pedro y Marian. Nos hemos conocido mucho, y he tenido la
suerte de formar parte de los Huanca Hua. No como miembro habitual, sino en
algunas presentaciones. Cuando ellos festejaron no sé si los 25 años de su
formación me invitaron a cantar, yo les he tenido siempre muchísimo cariño.
Pero también esta toda la anterior música de Santiago del Estero, por ejemplo “Los
Hermanos Abalos”, que evidentemente son de lo más original que la Argentina ha
dado. Creo que hemos tenido suerte en este país, porque las músicas populares
que han surgido son en general de una gran particularidad. Tienen un perfil muy
definido, pero además son complejas, no son tan sencillas. Hay canciones que
detrás de su forma de copla tienen un gran pensamiento, mucho más profundo que
las músicas populares, comerciales que suelen andar por ahí. Yo he tenido la
suerte de disfrutar, tal vez, por mi familia o mi curiosidad, de esa música desde
muy chico. Ayer sin ir más lejos me senté al piano a tocar zambita y es una
cosa que hago muy seguido, así que no es algo en lo que yo pienso muy cada
tanto, no, no. Forma parte de mis gustos y mis hábitos.
Cuando imaginaba esta pregunta, pensaba también en la figura de Homero
Manzi…
Bueno, hoy no
voy a cantar porque no estoy bien de salud, estoy con una bronquitis, el martes
estábamos en duda de si iba a poder venir, pero yo pensaba cantar dos canciones
de “un poeta santiagueño”, iba a decir yo, que desde luego era el poeta de
Añatuya.
Hay algo especial en Homero Manzi que partió desde Añatuya a Buenos
Aires y con su poesía desentrañó el corazón de la mistica porteña con un tango
como “Sur” por ejemplo.
Pero claro,
es que el secreto está, me parece a mí, en que la gran poesía siempre está
referida a la naturaleza humana, entonces, al poeta por ahí lo sacas de su
Añatuya natal, lo trasladas a Pompeya y no es difícil encontrar elementos que están
en los dos lugares, en Añatuya y Pompeya. Los paisajes pueden variar y son
importantes, pero, la angustia ante la muerte, el desamor, la tristeza del que
se va, la tristeza en general de la que está hecha la poesía más grande, porque
la naturaleza humana es trágica.
De este andar, de las giras por el país con “La venganza será terrible” ¿has
recogido, historias, personajes, que también se suman al programa?
Historias,
pero también amigos. Eso es raro. Porque las historias uno puede encontrarlas
en un libro, por ejemplo, un tipo se compra un libro de leyendas del norte
argentino. Pero por ahí conocer gente
que entra siendo público y de golpe toma otro perfil o bajo la forma de amigo,
y alguna que otra vez bajo la forma de grandes amores de mi vida. A mí me ha
pasado muchas veces, así que he tenido esa suerte o esa contrariedad.
Son especiales e intensos esos vínculos que pueden construirse, en una
circunstancia quizás momentánea. Vos vienes de paso, se genera un diálogo y un
encuentro diferente ¿no?
Eso es muy cierto, pero yo diría dos cosas, la primera es que hay un elemento de paso. Yo estoy en el Renzi y mañana estaré en Tucumán y después qué sé yo. Pero hay otro elemento que no es de paso, y no lo digo por jactancia, por pensar que yo estoy haciendo una cosa importante, yo soy un modesto artista popular que hace lo que puede, pero los vínculos que se establecen en este programa son de una naturaleza profunda. Entonces hay algo permanente en la forma que nosotros estamos haciendo en estas humildes artes que tienden a lo permanente. Aunque nosotros pasemos y nos vayamos, y el "estar de paso" es también uno de los grandes temas del pensamiento, de la filosofía, del arte, de la poesía, y si estar de paso forma paso también de lo profundo, si el encuentro es profundo, si se da algo que yo creo que a veces se da, estar de paso le agrega. Que no esté siempre eso le agrega, esa fugacidad. Están todas las cosas lindas, pero además ¿quién sabe cuándo volverán? Y le agregamos algo nuevo.

Hoy viernes recordaba una frase tuya que se la escuche a Gabriel Rolon, “el
viernes es la promesa de un milagro y el domingo la confirmación de que el
milagro no ha sucedido” …
Si, si claro
(risas). Fue hablando aquella famosa tristeza de los domingos. La gente siempre
habla que los domingos por la tarde siente una depresión, yo creo que una de
las razones es el milagro que no ocurrió. Uno tiene la esperanza de que ese fin
de semana va salir de pobre, y cuando viene atardeciendo el domingo, no llegó.
Hay otra entrevista en la que haces referencia a las 5 de la mañana, ese
horario en el que las fiestas comienzan a mostrar su rostro final, y uno
descubre que todas aquellas ilusiones que tenía sobre esa celebración se están desvaneciendo,
se está acabando. ¿Cómo convives hoy con esa certeza?
De esa misma
manera, la vida es una fiesta que se está terminando. Te voy a contar algo que quizás
me haga llorar. Me lo contaba mi madre y forma parte de los episodios que te
cuentan en la familia y que vos te los crees y que a lo mejor no sucedieron. Mi
madre me contaba que cuando yo era bastante chico. Tenía cuatro, cinco años,
entonces íbamos de visita a la casa de mis primos, a la casa de mis abuelos y
eventualmente yo era feliz, y eran, ponele, 4, 5 de la tarde, quizás 6, y yo
era muy feliz entonces, y me acercaba a mi madre y le preguntaba si faltaba
mucho para la noche. Yo no lo sabía y mi madre tampoco, pero era una pregunta
filosófica. ¿Falta mucho para la noche? Quiere decir esta es la vida, pero aprendí
que en un momento nos vamos de mi casa de mi madre de mi abuela, ellos se van y
esto que me está haciendo feliz termina. Es el mismo sentimiento. Ahora que lo
recuerdo me da una gran tristeza. Porque ¡dios mío! A los cinco años ya tenía
esa condena de pensar la vida como una fatalidad. Mientras los otros chicos
seguían jugando hasta que los agarraban de un brazo y se lo llevaban para las
casas (risas). Eran felices sin pensar que las cosas finalizan. En el amor pasa
mucho eso, aterrorizado por el desamor, es un error que yo no cometí, pero he
estado con muchas personas que arruinaban lo bello del amor por el miedo que
tenia que se acabe o no era lo que ellos pensaban. Entonces en esa actitud detectivesca, de ver si el otro es lo que yo creo. Se te va el tiempo de amor que no está.
Vivimos un presente de discursos de odio, violencia, negacionismo, ¿cómo
vives la actualidad del país?
Alarmándome. El
odio es siempre alarmante. Imagínate que hay países, comunidades con conflictos
que son de muy difícil solución, el conflicto de medio oriente, es ahí a donde
varios pueblos reclaman con legítimo derecho que pertenecen a ese lugar, y no
les conforma compartir, es un conflicto a donde hay elementos raciales, históricos.
El viejo juego de la violencia creciente a donde una ofensa necesita una
venganza, y esta venganza a su vez es una ofensa y a la vez necesita seguir
creciendo. Argentina no tiene eso. No lo tiene en ese grado estructural, pero
se lo está construyendo, se lo está construyendo merced a la tarea devastadora
de muchos medios de comunicación.
Yo recuerdo
algunos amigos de mi adolescencia que eran muy exigentes con los medios. Teníamos
20 años nos parecía que todos los locutores eran unos imbéciles o eso les
parecía a esos tipos. Probablemente tuvieran razón, no lo sé. Les parecía que
el mensaje mediático era flojo, era repetitivo, se le veía los piolines,
querían venderte un determinado jabón, una cierta colonia... Muchachos de
veinte que tenían ganas de cambiar el mundo, que tenían sed de justicia ponían la
radio, la televisión y decían “que manga de mamertos”. Esa flojedad de la mente
que algunos encontraron en los medios. Hoy se ha transformado en algo mucho
peor que es el odio, la falacia, la operación, la complicidad, el crimen y básicamente
en fascismo, eso no había. Es decir, antes un locutor estúpido es casi
inevitable pero un locutor fascista, es peligroso. Yo creo que la solución está
en desmontar. Desmontar, ni siquiera combatir. Todavía no ha pasado nada
demasiado grave, entonces tratemos de evitarlo, de echar baldes de agua fría, ojalá
estemos tiempo para esto. Pero cuando uno escucha: “Te voy
hacer desaparecer”, “ustedes son un excremento” ninguna persona en su sano juicio
puede expresarse públicamente de esa manera. La misma persona que habla así se está
definiendo, no hace falta que yo lo diga. El peor castigo, es la propia
evidencia de su ser. Una persona que habla así, que piensa así, nos hace
conocer un ser que mete miedo, y que es en muchos puntos si pudiéramos desandar
esas conductas, aunque sea un poco, tal vez renunciar por un rato a ser un
miserable, pueda ser que nos mejore.
-Muchas gracias Maestro por tu generosidad.
