ENTREVISTA A EDUARDO GIL
EDUARDO FABIAN GIL, nació en Santiago del Estero en el año 1961,
curso sus estudios secundarios en Quimili y se egreso de abogado en la
Universidad Catolica de Córdoba en diciembre del año 1983. Con más de 30 años
de ejercicio en el foro local, se desempeña actualmente como abogado de la Fiscalía
de Estado y su especialidad es el derecho laboral.
¿Recuerdas cuando has decidido ser abogado?
Si, cuando cursaba el último año del secundario en mi querida
ciudad de Quimilí. Lo decidí sin conocer en detalle lo que implicaba la carrera
pues en esa época no se tenía la accesibilidad de hoy y debo decir que ni
siquiera conocía personalmente a un abogado.
¿De dónde surgió tu interés por el Derecho?
Puedo decirte que me influyeron algunas novelas que leí en esa
época entre las que destaco “A la Sombra de la Justicia” en la que un abogado
ejerció la defensa de un homicida planteando la doctrina de la INEVITABILIDAD
SOCIAL como causa de justificación del imputado que había nacido y crecido en un contexto de marginalidad, miseria,
discriminación y maltrato que prácticamente hicieron que su destino fuera
inevitable.-
Hoy podríamos decir, entonces, que la literatura no falló al
despertarte el interés por esta profesión...
La profesión es el centro de mi existencia que sólo está por debajo
de la familia que, para colmo, también tiene muchos abogados. Más en mi caso que paralelamente a mi función
privada ejerzo la función de abogado de la Fiscalía de Estado de la Provincia
la que abrazo con la misma pasión que la primera y siempre afectado a la parte
judicial. Para mí el abogado es un instrumento de equilibrio y de pacificación
social en el sentido de que puede poner en un pie de igualdad a los que no son
iguales y cuando cumplimos nuestra función correctamente logramos servir de
canales de pacificación de conflictos intersubjetivos que de no mediar el
servicio de justicia tomarían rumbos de violencia o sometimiento.-
Me parece destacable la dimensión social que le reconoces a la abogacía...
Si bien el ejercicio profesional es nuestro medio de provisión
material para la vida creo firmemente que debemos privilegiar nuestra función
social de ser instrumentos de pacificación y equilibrio a que aludía antes. No
anida en mi ningún resentimiento ni animadversión contra ningún sector pero
confieso que siento una profunda satisfacción de ser abogado cuando percibo en
la mirada de los más débiles, a veces en sus palabras o en algún gesto, la
sorpresa de haberse sentido defendidos, protegidos, respetados.
¿Cuando surge tu interés por el derecho laboral?
Desde la facultad me gustó el derecho del trabajo y luego en el
ejercicio profesional, las
circunstancias políticas del Pais hicieron que se me facilitara esa actividad porque
me recibí cuando salíamos de la dictadura y comenzaba la normalización de los
Sindicatos y en esa tarea me introduje de lleno a punto tal que llegue a ser
abogado gremial en siete sindicatos durante muchísimos años hasta la actualidad
que me desempeño en tres entidades sindicales. De esta actividad nació mi
pasión por el derecho del trabajo.-
En este contexto de pandemia, ¿cómo vives la cotidianeidad de la
profesión?
El ejercicio de la profesión se torno prácticamente imposible
puesto que no solo somos víctimas de las limitaciones que impone la propia
pandemia sino que tenemos el agravante de que la estructura de recursos del
Poder Judicial no brinda una respuesta adecuada para facilitar la faena.
Desgraciadamente el contexto de la pandemia agravó la situación del servicio de
justicia y en particular tiene un efecto negativo en la demora de los procesos
judiciales con lo que la función judicial de pacificación social se ve
comprometida y los derechos de los que no pueden esperar se transforman en una
quimera.-
¿Cuales consideras que deben ser la medidas que se deben tomar hoy
para sostener mejor el servicio de la justicia?
Hay que tomar medidas que compatibilicen la necesidad de preservar
la salud y a la vez los derechos de los ciudadanos, entre ellos el de los
abogados de ejercer dignamente su profesión. Hay muchas medidas que podrían
tomarse en la emergencia entre las que sugiero: 1) Suspender el curso de la
caducidad de instancia en todos los procesos en que rige y mientras dure la
pandemia. 2) En los procesos laborales habilitar el pago directo mediante depósito
en cuenta bancaria a nombre del trabajador sin que se requiera la
intermediación judicial. De este modo se evita la pérdida de tiempo entre el
depósito y la percepción, se libera al Juzgado de una tarea que puede evitar y
se evita el traslado de personas y profesionales. 3) Validar ciertos actos que
se realicen a través de la policía y para los que hoy requieren presencia en
tribunales: Ej. firma de poderes; 4) Exigir a las Juzgados el cumplimiento de
un plazo razonable, no más de dos días, para bajar los escritos presentados por
mesa virtual y habilitar el ampliar el horario vespertino para funcionamiento
de esta mesa aunque sea hasta las 20 hs.: 5) Que las declaraciones
testimoniales y confesionales en todos los procesos se realicen presenciales ya que la
infraestructura con que cuenta el poder judicial permite realizarlas de ese
modo sin poner en riesgo el aislamiento, dejando la posibilidad de hacerlo
virtual para la recepción de otras pruebas como reconocimientos, etc. 6) Prescindir
de las audiencias de conciliación y en su lugar requerir a las partes que las
intenten extrajudicialmente y manifiesten por escrito al juzgado si han llegado
a un acuerdo.-
Son muchas las medidas que apuntas, razonables y necesarias, ¿por
qué crees que a esta altura de las circunstancias no se avanzo en aspectos tan
importantes?
Creo que las autoridades deben consultar a los abogados litigantes
en cada fuero, los que diariamente transitan los pasillos quienes sabrán darles
sugerencias prácticas para minimizar el impacto de la crisis en el ejercicio
profesional y en el servicio de justicia.
De acuerdo con tu experiencia y trayectoria profesional, ¿alguna
vez has vivido en el ejercicio de la profesión una situación similar?
Esta situación de emergencia solo recuerdo haberla vivido en un
hecho similar como fue el incendio del Palacio de los Tribunales de diciembre
de 1993 cuando al igual que ahora nuestro ejercicio profesional se vio muy
comprometido y complicado y estuvimos sumidos en una profunda desazón pues no
sólo se habían quemado los edificios sino nuestros expedientes que contenían
trabajo de años, actos procesales,
documentación, irrecuperables en
muchos casos.-
¿Cómo recuerdas los primeros años de la profesión?
No soy cultor del viejismo, de que todo tiempo pasado fue mejor,
pero confieso que viví otras épocas donde eramos tan pocos que jurábamos ante
el Superior Tribunal en una ceremonia muy formal, los jueces nos citaban para
conocernos a los nuevos, comprábamos la Lexicon 80 en los remates de la planta
baja y el bar de los Tribunales era un paso obligado y placentero, aunque una
mañana desayuné con un homicidio en la mesa de al lado.. También me tocó
trabajar con una inflación MENSUAL del 198% y cuando llevábamos el papel para
las audiencias, de lo contrario no se hacían,
pero estacionábamos frente a Tribunales y los festejos del día del
abogado eran con quinchada gratuita.
¿Cómo fue lo del homicidio en el bar de tribunales?
Se trató de una disputa por un campo y estaban en juicio
cuando estando una de las partes sentada en el Bar de Tribunales, entro la
contraparte y hubo una pelea y disparo de por medio uno termino muerto en el
mismo bar ante el desparramo de los que estábamos allí
Realmente hay un importante anecdotario en torno a tribunales para
descubrir. ¿Cómo vas a
festejar este año el día del abogado?
Desgraciadamente este año no podremos festejar nuestro día como lo
hicimos siempre y yo particularmente fui un asiduo concurrente a cuanta fiesta,
quinchada, peña o asado se haya hecho, pero todo eso será imposible ahora en
que debemos ocuparnos de cosas menos divertidas pero más importantes.
