ENTREVISTA A SOLEDAD MARTINEZ ZUCCARDI
El 27 de enero de 2021 se
cumplieron 70 años del fallecimiento de la poeta bandeña Maria Adela Agudo, para
recordar y pensar su obra conversamos con Soledad Martínez Zuccardi (Tucumán, 1978) ella es Doctora
en Letras por la Universidad Nacional de Tucumán y ha editado Cartas a
Nicandro. 1943-1948 (EDUNSE, 2015) y La Carpa. Cuadernos y boletines de 1944 (Humanitas,
2019). Ademas junto a Guillermo Siles compiló la antología Poetas de Tucumán,
1960-1990 (Humanitas, 2021).
-A menudo La Banda es mentada como “cuna de poetas”, diríamos que el caso de María Adela cumple con esta imagen ¿nos puedes contar algo sobre su infancia, cómo se inclinó a la poesía y cuáles fueron sus lecturas que definieron su vocación?
Fue una vida consagrada a la poesía. Y por eso se
convirtió en una suerte de ideal para sus compañeros de La Carpa, porque en
ella se encarna ese anhelo de “vivir la poesía”, de regir la propia vida por
los ideales éticos y estéticos de la poesía. También fue una vida solitaria.
Nació en La Banda, en efecto cuna de poetas y artistas como bien decís, donde
frecuentó a las hermanas Briones, valiosas escritoras y pintoras. Estudió el
profesorado de literatura en Buenos Aires. Entre sus autores admirados están
Pablo Neruda y Lubicz Milosz. Enseñó y escribió en La Banda, hasta que fue expulsada
de una cátedra, al parecer, por oponerse a ciertas exigencias del peronismo. Murió
joven y sola en Tucumán.
En sus cartas y en su poesía la soledad está muy
presente. “Aquí me traspaso de soledad”, escribe a Nicandro Pereyra. Pero lo
interesante es que, al mismo tiempo, esa experiencia de la soledad la torna
diferente de otras mujeres. Y ella tenía, creo, consciencia –y hasta podría
decir que cierto orgullo–, de su propia singularidad. En otra carta habla de la
falta de “esposo, de cargos, de gloria”, una carencia que atribuye a su franqueza,
a su consecuencia consigo misma y con sus ideales.
-Un año después de su muerte la revista Agón le dedicó un número especial con 32 poesías de su autoría que muestran a la poeta madura que Aráoz Anzoátegui admiraba ¿Por qué crees no llegó a publicar en vida?
Esos 32 poemas reunidos en el número extraordinario
que la revista Agón publica en 1953
con el título Cuaderno a María Adela
Agudo siguen siendo la única fuente de consulta de la poesía de la autora,
que murió sin haber publicado un libro. En los años de La Carpa ella preparaba
un libro que se llamaría La guitarra
absorta. Es más, ese título es anunciado en 1944 como próxima publicación
del sello La Carpa. Es difícil saber por qué no llega a publicarlo: quizá
debido a sus elevadas autoexigencias, quizá por la falta de recursos para financiar
la edición. En una de sus cartas le dice a Nicandro Pereyra: “Aún no publicaré
mi libro, no está en condiciones. Gracias”. Y en otra agrega: “Les dice a los muchachos
de La Carpa que no tengo dinero para publicar mi libro y que espero de mí uno o
dos poemas más de contenido”.
Creo que la publicación de un libro que reúna su
poesía, o al menos la reedición de esos 32 poemas de Agón (un cuaderno hoy casi inhallable), es una deuda pendiente con
la memoria de la poeta.
- ¿Cómo y por qué llegaste a la edición de Cartas a Nicandro?
Cuando estaba haciendo mi investigación doctoral,
que incluía una sección dedicada a La Carpa, me atrajo de inmediato la figura
de María Adela Agudo, por la profunda admiración, el afecto y hasta la
fascinación con que sus compañeros la evocaban (Nicandro y también Aráoz
Anzoátegui, Ardiles Gray, o Castilla y Galán que dedican poemas preciosos a su
memoria). Y me sorprendía que pese a la admiración que fue capaz de suscitar,
ella fuera una figura casi completamente olvidada fuera de su Santiago natal.
Por eso me puse a estudiarla y a buscar esas cartas que estaban mencionadas en Agón. Un querido profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UNT, Vicente Billone, me sugirió que contactara a
la sobrina de Nicandro Pereyra, Vicky Chinacrini, para localizar las cartas. En
efecto, ella guardaba unas copias mecanografiadas por su tío. También me
impulsó a rastrear esa correspondencia un seminario dictado por Victoria Cohen
Imach, en cuyo marco escribí un primer trabajo sobre las cartas. Muchos años
después surgió la posibilidad de publicarlas a partir de una charla con la
entonces directora de EDUNSE, Ester Azubel, quien se entusiasmó con la idea y
me impulsó a conseguir los originales para que la edición fuera facsimilar.
Ildefonso Pereyra, hijo de Nicandro, tuvo la gentileza de digitalizar los originales
manuscritos y enviarlos desde Buenos Aires. Con esa ayuda concretamos la
edición facsimilar que con tan buen criterio propuso Ester.
Cartas a Nicandro fue para mí un
libro muy, muy grato de hacer. Fue una alegría enorme lograr que esas cartas, inéditas
durante décadas, vieran la luz.
-En el trabajo de edición, ¿cuáles fueron los hallazgos que consideras más importantes en ese intercambio epistolar?
Uno de los hallazgos fue advertir que, además de
sus propósitos comunicativos más evidentes (organizar conferencias,
intercambiar libros, apuntes, poemas propios y ajenos, concertar encuentros),
las cartas tiene otra función: permiten a su autora cobrar consciencia de sí,
pensarse a sí misma y constituir la propia subjetividad. Es decir, afirmarse como sujeto y como poeta. En la
escritura epistolar se construye un yo, una imagen en la que quien escribe quiere
reconocerse y por la que aspira a ser reconocido por su destinatario. María
Adela Agudo construye un yo ajeno a la competencia, a la simulación, y por lo
tanto diferente en un mundo concebido como falaz e injusto. Un yo consecuente
consigo mismo y con los ideales de belleza, justicia, verdad, que son también
los ideales de La Carpa.
Además, en las cartas se pueden hallar datos muy
valiosos sobre la historia de La Carpa, las lecturas compartidas, la vida
literaria del momento en Tucumán, en Santiago y en la región. Las cartas sugieren
cómo pensaba y cómo sentía una mujer escritora en la década del 40. Hay algunas
que son muy hermosas, verdaderas piezas literarias en sí mismas, que, como te decía
antes, van mucho más allá de propósitos solo comunicativos.
- Entendemos que ser mujer debe haber sido una carga extra, ya que como tantas otras del continente su obra no ha sido rescatada del olvido. Si tuvieras que hacer una selección de la obra poética de la autora, ¿cuáles poesías escogerías?
Creo que en su poesía pueden reconocerse dos zonas
o vertientes, por llamarlas de algún modo. Hay un conjunto de textos donde la
mirada del sujeto poético es más serena y celebra motivos de la tierra natal
(una calle, una santarrita, el parque de la infancia, el hombre del norte y su
música), y otra zona que revela una subjetividad exaltada. Poemas como “A un
joven”, “Canto a Sigfrido”, “Pequeño poema”, “La otra amante”, “Poema para tu
voz” se ubicarían en esta segunda vertiente y son, creo, los más logrados;
también los que más me gustan. Escritos en verso libre, son más extensos y
caudalosos, en consonancia con esa mirada exaltada que se vuelve sobre sí
misma, desgarrada, en lucha. Hay en esos poemas un sujeto, que cobra la forma
de una mujer apasionada, sola, donde la poesía se vuelve invocación, urgente y
dolorosa. Estos poemas han sido citados en ocasiones para definir a la propia autora.
Han generado fuertes efectos simbólicos sobre la figura de María Adela Agudo.
-Se cumplen 70 años del fallecimiento de María Adela Agudo, ¿por qué
consideras necesario difundir su obra?
La figura de María Adela Agudo es fundamental en el proceso de liberación poética que experimenta la poesía del noroeste en la década de 1940, tanto por sus propios poemas como por constituir esa suerte de encarnación de los ideales de La Carpa, un grupo que sin duda marcó un antes y un después en la poesía de la región. Creo que urge seguir rescatando y difundiendo ese lugar que tuvo la poeta para sus compañeros, esa entrega al arte y a la poesía que caracterizó a todo el grupo y que definió el rumbo tomado en adelante por la literatura de la región.
Desde el Repositorio del INVELEC, a modo de homenaje por el aniversario del fallecimiento de Maria Adela Agudo, se puso a disposición el Cuaderno «Agón» digitalizado y que desde hace unos dias se encuentra dentro del dominio público.
Rerato de María Adela Agudo realizado por Juanita Briones (en cuaderno Agón)

Fotografía de
la poeta (en cuaderno Agón)

Imagen de una carta manuscrita de María Adela Agudo, incluida en Cartas a Nicandro.
Portada de
Cartas a Nicandro

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