ENTREVISTA AL PROF. FABIAN DE BUENO

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Viernes, 29 de Mayo del 2020

ENTREVISTA AL PROF. FABIAN DE BUENO

ENTREVISTA  AL  PROF. FABIAN DE BUENO 



Fabián De Bueno es actualmente el Rector del Colegio Secundario de Tintina. Nació en Buenos Aires en Barrio de Boedo tal como él lo describe un “lugar de anarquistas, putas, futbol, villar, viejos tangueros y la tanada que nunca falta” vive en Tintina desde el año 91 “abrazando la vocación docente”. Siempre es un placer compartir encuentro con él y escuchar sus reflexiones en torno a su labor cotidiana.  

Actualmente desde la institución educativa integra el “Comité de Emergencia Sanitaria” que se creó por invitación de la Municipalidad de Tintina en el marco de la pandemia, el mismo se encuentra acompañando a la comunidad en su conjunto, y desarrollando distintas estrategias para ayudar a los jornaleros de  toda la zona  afectados por la cuarentena.  


-Como te presentarías vos, ¿Quién es Fabián de Bueno?


Un hombre que no tiene medio siglo...se me cayeron 50 años encima, no creo que tenga 52 años, tengo un espíritu todavía jovial. Ya no soy un activista, soy un multiplicador de activistas. Soy un hombre que construye un proyecto de familia, somos padres de Ariana, Jeremías y de un angelito que también tenemos. Soy un incansable.


-¿Cómo comenzó  tu vocación docente?


Vivía en Buenos Aires y cuando tenía 14 años en mi segundo año de secundaria fue la guerra de Malvinas (1982), un profe de entonces, un loco lindo, nos invito a ir a una olla popular del  barrio de Quilmes a trabajar. A partir de allí en el 83´me dedique a trabajar en un grupo ecuménico con Perez Esquivel y eso fue orientando una vocación religiosa que me llevo a Córdoba hacer el seminario para cura en la congregación de “San Jose de Calasnz”.... Ahí nos conocimos con Angel Strapazzon cuando yo tenía 15 años, el estaba ordenándose de cura y trabajábamos en  la villa San José y  en los eneros comenzamos a venir a misionar a Santiago del estero. Ahí se produjo una diáspora, nos fuimos del seminario de San Jose de Calasanz, yo me volví a Buenos Aires estudie para profesor en el Instituto superior Joaquín V. Gonzales, hice una licenciatura y unos pos títulos afuera. 




-¿Dónde fueron tus  primeras experiencias de trabajo docente?


Con 23 años busque formarme en las diferentes realidades educativas. Trabajé como docente en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en un asentamiento en Merlo.  Cuando me recibí, cumplí la meta y la promesa de venir a Quimilí. Aquí nos reunimos nuevamente con el Ángel, con Jorge Paez, María de los Angeles Goncalvez y se empezó a forjar el incipiente MOCASE que fue otra escuela de formación como educador popular. Me di cuenta que no había una sola forma de aprender en el mundo. Cuando uno es urbano tiende a pensar que la realidad del mundo es única.  Nosotros nos dimos cuenta que teníamos marcos teóricos que había que acomodar a la realidad que nos tocaba, había que hacer las practicas del derecho a la justicia, del acceso a la tierra, de los sistemas productivos, hay un nivel de tensión entre la sabiduría y el curriculum, la ruralidad que es muy diferente. La escuela no puede negar el curriculum que cada niño trae, el punto de partida es la realidad del otro como dice Freire. 


-¿Cuándo te instalas definitivamente en Santiago del Estero?

 Desde el 85 venia todos los años a Santiago y me vine a vivir definitivamente en el año 91 a Quimilí, y después del 92 a Tintina. Pero siempre viajando a  La Simona, después empezamos a ir más al norte, puntualmente a  Pinto, Atamisqui, Depto copo, Alberdi, Ibarra.

- ¿Qué te atrapo de Santiago? ¿Por qué te viniste a vivir aquí?

A mí a los 16 años lo que me atrapo de Santiago del Estero fue la gente campesina, su forma de ver el mundo, de entender la vida,  la poesía que tienen, creo que una conjunción de todo eso hizo que un joven porteño prometiera vivir aquí, no es un concepto ingenuo, creo que es muy importante poder saber a los 16 años a donde uno quiere dejar los huesos tirados. Creo que hay una cuestión mística y hasta mítica en la elección del lugar a donde uno decide vivir.  Fue muy difícil sostener esta decisión durante casi 40 años, políticamente, económicamente... pero como te decía no fue un planteo individual, muchos de los que nos retiramos del seminario en Córdoba nos prometimos venir a vivir a esta provincia y comprometernos con la lucha del campesinado. 

-En el marco de la Pandemia ¿Como es tu trabajo cotidiano en Tintina? 

A la mañana y a la tarde trabajo en el colegio. A la noche trabajo con los adultos acompañando algunos programas de música, PMI (plan de mejora institucional) los fines de semanas hacemos salidas domiciliarias, atendiendo problemáticas emergentes, de orden social. Derechos de niños, adolescentes. Hay cosas transversales, más tiempo en casa, aprovecho los tiempos para formarme, viendo las nuevas tecnologías. Con el comité de gestión trabajamos prevención y sensibilización. Me dedico también alguna actividad culinaria.

-Más allá de que nos encontramos en un contexto excepcional  que nos ha obligado a incrementar los procesos de enseñanza y aprendizaje a distancia  ¿Cuál es tu opinión sobre  la educación virtual?

Muchas instituciones privadas están aprovechando la pandemia para hacer trabajar todo a través de las plataforma desde un prisma netamente económico, el docente desaparece de su rol social, yo estoy convencido que no hay forma de superar la relación presencial entre un docente y un estudiante, la semi-presencialidad tiene un grado de deshumanización muy fuerte, en el proceso de enseñanza y aprendizaje. La interacción con otra persona no se puede perder. Hay que tener mucho cuidado con copiar modelos. No debemos perder de vista el rol del docente. 

-A partir de tu formación profesional y de tu experiencia docente ¿cuales consideras que son los aspectos más importantes que cualquier docente debería tener siempre presente?

Creo que lo primero es abrazar esta vocación, te tiene que dar placer, crear vínculo con el sujeto colectivo que aprende, querer a la gente, desde el amor se puede construir una sociedad diferente. Muchos colegas me preocupan por  que cuando hablan de los estudiante hablan con un nivel de desprecio que yo digo ¿para que estas ahí? Es importante ver en el otro un ser humano. Por otra parte, es necesaria la formación permanente, el estudiante de hace 10 años no es el mismo que el de hoy. Tener utopías siempre, sino nos morimos profesional y vocacionalmente. Hay que tener apertura a los cambios sociales a las transformaciones políticas y económicas. Desdogmatizar lo dogmatizado. El docente tiene que tener actitud investigadora, muchas veces no lo hacemos. La educación popular plantea la investigación participativa. 

-¿Cuáles te parece que son las políticas educativas que deberían implementarse en este contexto que vivimos? 

Después de cuatro años de macrismo es fundamental potenciar la escuela pública. Desde lo artístico, las escuelas albergue que posibilitan una formación integral, hay que volverlas a instalar. En una escuela de  calidad ingresan 500, se sostienen 500 y se egresan 500, esa es una escuela con calidad, con imaginación con estrategias para no excluir.   




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