ESCRIIENDO CON OJOS DE HIJOS

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Miércoles, 23 de Diciembre del 2020

ESCRIIENDO CON OJOS DE HIJOS


adivinen de quien hablo

imaginen su sonrisa

que en esta vida no hay prisa

 para quien sabe vivir

 

Letra y Música: Pablo y Juan Cruz Tasso

 

Sostienen algunos que las generaciones se cuentan cada 15 años. Si esto es así soy un par de generaciones menos que Ricardo, y escribo con la ir/responsabilidad que eso implica para los que compartimos con él la alegría de ser sus amigos. Pienso en el Negro y Monchi Demasi, Pablo y Juan Cruz Tasso, Pablo Dipiazza, Pablo Álvarez, Juan Traube, y en cuantos más a quienes dispensa gustoso su amistad el viejo Shinfu. Digo que es una ir/responsabilidad porque busco reflejar en estas líneas las cosas que hemos ido construyendo con él, amistad, enseñanzas, valentía, desapego de lo efímero, en fin, ha sido uno de nuestros referentes de lo que hay (y también de lo que no hay) que hacer. Yo sostengo que al viejo lo hemos ido ganando de a poco a la generación anterior. Y no es que compitamos por él, sino que de a poco ha empezado elegirnos también, a andar por nuestras casas y preguntar con complicidad: “¿Esta el negrito perdulario?” “Alberto, que tal? (por Tasso) ¿esta Juan Cruz?”. Y esto lo va pintando. Va poniendo el clima en el relato. (Siempre agradecemos a nuestros padres la oportunidad de haber podido conocerlo y ser hoy sus amigos.) Así ha venido siendo. Somos los que en los asados también celebramos y cantamos sus canciones, leemos sus poemas y disfrutamos de su canto a capella, acompañado por un bombo que ejecuta particularmente, y cuando no hay bombo, solo con la voz, marcando el ritmo con lo que tenga a mano para que escuchemos lo que tiene para decir. Y él lo dice en Ojos de Hijos: “…¿de que modo puedo compartir esos sueños que sueñan los hijos de mis amigos?...” y les dice a sus amigos…: “porque las miradas de los hijos provocan realidades nuevas. Más allá de los límites de lo posible. Las miradas de los hijos generan energías nuevas para recrear los mundos que cada uno vive…”. Y nos ha ido mostrando el viejo Shinfu que cada elección implica ganancias y pérdidas. Nos ha ido enseñando el ejercicio de la libertad. Subjetivamente. Con su manera de ver el mundo. Desenterrando de la América Profunda sus convicciones más certeras. Llevándonos por escrutables caminos en la búsqueda del alma de nuestra tierra o descendiendo junto a Marechal y su Adan Buenosayres a la oscura ciudad de Cacodelphia. Siempre con la experiencia que da la vida vivida al todo. Estoy seguro que en cada uno de nosotros reposan las enseñanzas de ese ejercicio de la libertad sin dañar a nadie, con conciencia del otro, con compromiso con su tiempo y su gente, con absoluta fidelidad, con coherencia hasta las últimas consecuencias. Hoy celebramos esta página dedicada a él, agradecemos su sabiduría y tomamos las enseñanzas que dejan las marcas de su cuerpo, que nos instruyen que esa libertad, que él lleva como un estandarte, da y quita. 


Texto publicado en el año 2007.



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