ESPEJO COTIDIANO
En estos días de celebración de la fundación de nuestra ciudad, circulan entre nosotros muchas memorias que se proponen sentir y pensar nuestra santiagueñidad, desde diferentes narrativas y lugares. En Revista Mundar elegimos celebrar este día especial compartiendo “Espejo cotidiano”, el cancionero bilingüe español-quichua, escrito y editado en el año 2007 por Pablo Mema, con ilustraciones de Rafael Touriño.
El libro, es un testimonio de la labor docente de Pablo como maestro jardinero, una propuesta pedagógica-didáctica que invita a los jardineros/as a sumarse a un especial canto para la niñez santiagueña, y por ello, a la comunidad toda. Pues, sabemos que los niños no son el futuro sino que son el presente, y una ronda de juegos con canciones bilingües, con las picardías poéticas y armónicas que Pablo nos propone, es un camino para la utopía necesaria de los caminantes.
Siguiendo el curso de los aniversarios y las efemérides que nos marcan mojones en el calendario, pero sobre todo y ante todo confrontándonos con el espejo cotidiano que nos interpela y propone una celebración musical para que seamos cada día un poco mejores. Compartimos las palabras de Diana Kurban y Horacio Lavaisse quienes acompañaron la publicación de "Espejo cotidiano" con sus reflexiones, y en el final, como quien deja una ventana abierta de par en par, está el link para la descarga completa de esta maravillosa obra.
LA VERDAD ES TAN SIMPLE
Decía un gran pensador que la verdad es tan simple que no la
vemos por estar enredados en nuestra mente buscándola entre sus vericuetos, sin
darnos cuenta que (de tan simple) la estamos pateando mientras caminamos. Así
es, como en tus canciones: No nos damos cuenta del trabajo impresionante que se
esconde detrás de ellas porque nos parecen tan simples, tan perfectas... como
los toros de Picasso... (aquí, entre nosotros, te digo que si solamente
hubieras escrito "La señora lluvia" y ninguna otra canción más, ya
está, con ese diamante solito, hubieras logrado el "crecimiento
almar" que pretendías).
Hacer literatura infantil es muy fácil. Escribir literatura
para niños no lo es. Salvo gloriosas excepciones (hablamos, claro está, de
nuestra María Elena Walsh), a los niños se les escribe no desde lo que a ellos
les interesa sino desde lo que los adultos queremos leer o escuchar. Poseer la
magia de contar historias, vestirlas con la melodía justa y formar con ellas
una unidad perfecta, es cosa de Grandes. Y haber tenido la suerte de cantar
estas canciones por y con los niños para el goce de ellos y de los que no lo
somos tanto, es cosa de privilegiados. Imposible no sentir que el alma vuela y
"suena como un cascabel" con canciones como "La señora
lluvia", o la envuelve el calorcito y el olor a apio y frutilla del
"Verano". Es imposible disimular la risa que se dibuja por dentro
cuando jugamos en el bosque mientras el hombre no está.
Gracias Pablo por esa magia, por
privilegiarnos con ella, y por esas sonrisas del alma.


CANCIONES PEDIÁTRICAS
Al tomar contacto con las canciones infantiles de Pablo,
me he sentido en presencia de un nuevo universo, sin embargo, no hacía más que
confirmar la continua y creciente inspiración de un artista ecléctico en el que
se funden las raíces de la tradición, los frutos nuevos y los elementos
aportados por las distintas corrientes estéticas de Latinoamérica que lo
resumen como uno de los compositores más modernos y auténticos de su tiempo.
Sin jactancia alguna, me atrevo a hacer esta afirmación debido a que conozco su
obra casi a fondo, no solo por haberla ejecutado, sino también, por haber sido
responsable, junto a nuestro común amigo y maestro Paulo Luiz Coutinho de
transcribir a la partitura gran parte de sus creaciones.
Las canciones infantiles de Pablo no escapan a esta
modernidad, creo que estamos ante una nueva concepción de este género, en donde
sus componentes adquieren una fisonomía sorprendente. La lirica funciona como
un vehículo de reflexión, presente en "la canción de los animales, Pablo
va más allá de la mera descripción de una situación o de una historia, también
hace gala de un fino lenguaje figurativo, presente en "canción de la
lluvia”.
La armonía de los temas está conducida con una paciente gradualidad. Encontramos una gama importante de construcciones armónicas complejas, para este género, pero que están expresadas sin sobresaltos... con la naturalidad de un niño. En este contexto confieso que me conmueve la secuencia descendente de "la canción de despedida" de la 2ª sección en donde siento la clara influencia de los grandes maestros de la bossa nova y sobre la que descansa una nostalgiosa melodía cuidadosamente ornamentada.
Me resulta muy agradable y divertida la cita que hace del finísimo "Waltz for Debbie" del que se desprende una chacarera bilingüe "La chacarera de Bill" a modo de homenaje a Bill Evans, el más grande de todos. Podríamos comentar largamente cada uno de los rasgos que hacen de las "canciones pediátricas" de Pablo, no solo un necesario alimento para el espíritu de los niños, también se recomienda dejarlas al alcance de los mayores. ¿Qué más le podríamos decir al autor de este feliz trabajo?, deseo que este sea solo el primer libro y que nunca deje de componer. Todos los niños te lo vamos a agradecer.
Horacio Lavaisse, musico-docente


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