GALEANEANDO POR SANTIAGO
De
Juan Gelman traigo la idea de verbalizar este sustantivo. Gelman
recurrentemente en sus libros sabe “gelmanear”… gelmanea en su poesía entrampándonos
en las músicas que traza cuando enhebra
palabras del revés, de medio lado, a contra sol, con acentos saltarines. Siguiendo
este juego he decidido transmutar el apellido
de este uruguayo eterno, y asi dedicarme a “galeanear”.
¡Sepan
los que no han sabido, que es muy lindo “galeanear”!
uno debe estar atento a todo lo que acontece en lo diario, en lo esencial y en
lo recóndito.
Las
sorpresas pueden aflorar en cualquier momento de los lugares más insospechados.
Cuando uno “galeanea” la vida adquiere
una dimensión distinta. El yunque del oído afina distinto, la mirada adquiere
una hondura sin fondo y la sensibilidad al tacto nos pone la piel de gallina
insistentemente. Es allí cuando la conexión con lo cotidiano pierde su
fatalidad inexorable, porque en cualquier momento puede haber chispazos de
magia que nos pueden hacer cosquillas al corazón y sacarnos del tedio rutinario.
Se
hace imprescindible gritar de un momento a otro ¡abracadabra! para entrar en la sintonía adecuada.
¡abracadabra! Significa Envía tu fuego hasta el final y es la
palabra preferida de nuestro tiempo
verbal llamado también “Eduardo”. Este
verbo cobija futuros, pasados y presentes
en constante ebullición. Los mismos pueden ser: perfectos, pluscuamperfectos, imperfectos y también ¡perfectibles!
gracias a pretéritas utopías que caminan sin cansancio al horizonte. La tonalidad
de cada uno de sus infinitos silabeos puede despabilarnos, naciendo en la muerte y
viceversa.
La
conjugación del verbo “galeanear” es ideal para enseñar en las escuelas: yo “galeaneo”,
tú “galeanas”, el “galeanea” y “nosotros
galeaneamos”. Esta última conjugación es la raíz madre de todos los posibles
giros lingüísticos. “Nosotros” es el pronombre de la comunión entre amigos, el que
mejor calza. Según los avezados creadores de esta palabra, (cuya sapiencia y
paradero proviene del vuelo de los pájaros), para “galeanear” se precisa compartir
colectivamente, amuchados y abrazados. Cantando las palabras en voz alta para
que puedan danzar en el aire tal como una
niña supo explicarle a Eduardo, cuando le dijo
que “a ella no le gustaba leer y que lo
que más le gustaba eran las canciones, “porque en los libros las palabras están
quietas y en las canciones las palabras bailan”…
“Galeanear” es un juego para fuegos que saben arder la vida
intensamente, ya que no es lo mismo quien anda y quien camina… Me he dado el
gusto de “galeanear” en nuestro interior santiagueño, inspirado por los maravillosos
y complejos universos que me toco conocer en diferentes lugares de nuestra
provincia.
A continuación comparto algunos
momentos imborrables que pude descubrir “galeaneando” por el interior profundo
del Santiago durante el año 2015, en el marco de la ejecución del Proyecto Nacional
“Huahuas Purispa” (que significa en quechua “niños y niñas andando”) dicho
proyecto fue llevado a cabo por la Subsecretaria de Niñez Adolescencia y
Familia de Santiago del Estero. El mismo tuvo como objetivo fortalecer los
centros comunitarios que acompañan a niños en situaciones de vulnerabilidad, allí tuve la posibilidad de trabajar en el
mismo durante el año 2015 y pude rescatar algunas conversaciones, “galeaneando”
de a ratos.
“Todo lo que ata es asesino”
Oye Niño, Miguel Abuelo
EL PEZ POR LA BOCA VIVE
Nos
tocó ir a la Escuela Nro. 5, en Nueva Esperanza. Fuimos a visitar a
Mauricio quien hace ya un tiempo se fue
a vivir con su tía debido a que sus padres por circunstancias complejas y
difíciles de juzgar no le propiciaban el
mejor de los tratos. Obligándolo entre otras cosas a participar de raterías y
otras malas mañas que su padrastro acostumbra usar para hacerse de dinero mal
habido.
Mauricio
nos cuenta decidido sobre su proyecto de seguir viviendo con su tía, ya que
viviendo con ella: juega, va a la escuela y comparte en familia con los demás
integrantes.
También
nos señala la difícil situación que atraviesa cuando su madre lo busca con la
intención de llevárselo por la fuerza con ella.
Luego
de lo dicho y en el afán de hacer más amena la conversación, mi compañero y
amigo Matías, (psicólogo miembro del equipo Interdisciplinario de la SUBNAF) le
pregunta a Mauricio sobre lo que habían estado haciendo en el aula. Mauricio
tímidamente nos comenta el cuento que habían leído: En él había un pez que
encontrándose en manos de su pescador, le implora a su verdugo que lo deje en
libertad…
Pavada
de metáfora- Matías me comenta por lo bajo - a mí se me empaña el alma.
“Si tiendes tu mano a otro, otra encontraras”
Salsa por la Paz, Jacinto Piedra
Sofia
Mañana
en Taco Bajada. El agua empapa el
barrial ya consolidado por lluvia copiosa de días. A la vera de la
ruta pero escondida entre el follaje del monte se encuentra la casa de Sofia,
madre de 5 hijos, respecto de los padres ausentes, Sofia nos dice con
vehemencia que “no interesan ya que sus hijos tienen una madre que se preocupa
por ellos”.
Uno
de sus hijos, Alberto de 5 años, se encuentra con una vecina del otro lado de
la ruta, debido a que Sofia le ofreció compartir la crianza del mismo cuando el
hijo de su vecina se suicidó con 20 años de edad.
Sofía nos mira fijo y afirma: “todos
vamos por el mismo camino” -remarca- “Un día bien, otro día mal”.
Así
es como se acompañan aquí, con profundidad humana. Desde una comprensión
amorosa y cercana, que por su sencillez desafía estructuras y mandatos que para
otros serian inviolables.
Alberto
sabe muy bien quien es su madre, pero hoy se encuentra bajo la crianza
compartida, de una madre mutilada por su dolor, que frente a la adversidad de
la perdida, se dispone a seguir dando amor, esto, Sofia muy bien lo entiende.
Inútilmente cae la mano sobre el niño,
No hay verdad más armada que la pura inocencia
Juan Gelman, Golpear el Agua
Micaela
"Yo
he nacido aquí y voy a morir aquí” sentencia Micaela (11 años) que vive con su
abuela desde los 6 meses de su nacimiento.
Rea,
tiene 84 años y se hizo cargo de su crianza. Nos recibió en la mañana fría
barriendo su casa. Activa y serena pero dura en sus definiciones, sabiendo muy
bien de lo que habla. “Los niños no van y vienen como paquetes que según sus
necesidades uno quiere y no”.
Rea nos cuenta que supo contener el hambre
en algunas oportunidades para que su hija-nieta (roles familiares que entrelazados
se confunden) tenga la comida del día.
Su
hija dejo a Micaela a su cargo hace más de 11 años cuando decidió que no iba a
poder hacerse cargo de la crianza de su hija. Hoy su madre parece haber
cambiado de parecer y quiere recuperarla, pero Micaela tiene una postura clara, y agrega: “A mí no me gusta que me peguen, ¿y si yo le pegaría a
ella? ¿Le gustaría?”
Es probable que surja alguno de esos hombrecitos que pervierten las palabras o algún crispado patroncito a increparnos con su lógica productivista y con sus “patas arriba” diciendo ¡¿qué es eso de andar “galeaneando”?