GALEANEANDO POR SANTIAGO

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Domingo, 6 de Septiembre del 2020

GALEANEANDO POR SANTIAGO

De Juan Gelman traigo la idea de verbalizar este sustantivo. Gelman recurrentemente en sus libros sabe “gelmanear”… gelmanea en su poesía entrampándonos en las músicas que traza cuando enhebra palabras del revés, de medio lado, a contra sol, con acentos saltarines. Siguiendo este juego he decidido transmutar el apellido de este uruguayo eterno, y asi dedicarme a “galeanear”.

¡Sepan los que no han sabido, que es muy  lindo “galeanear”! uno debe estar atento a todo lo que acontece en lo diario, en lo esencial y en lo recóndito.

Las sorpresas pueden aflorar en cualquier momento de los lugares más insospechados.  Cuando uno “galeanea” la vida adquiere una dimensión distinta. El yunque del oído afina distinto, la mirada adquiere una hondura sin fondo y la sensibilidad al tacto nos pone la piel de gallina insistentemente. Es allí cuando la conexión con lo cotidiano pierde su fatalidad inexorable, porque en cualquier momento puede haber chispazos de magia que nos pueden hacer cosquillas al corazón y sacarnos del tedio rutinario.

Se hace imprescindible gritar de un momento a otro ¡abracadabra! para entrar en la sintonía adecuada. ¡abracadabra!  Significa Envía tu fuego hasta el final y es la palabra preferida de nuestro tiempo verbal llamado también “Eduardo”.  Este verbo cobija  futuros, pasados y presentes en constante ebullición. Los mismos pueden ser: perfectos, pluscuamperfectos, imperfectos y también ¡perfectibles! gracias a pretéritas utopías que caminan sin cansancio al horizonte. La tonalidad de cada uno de sus infinitos silabeos  puede despabilarnos, naciendo en la muerte y viceversa.

La conjugación del verbo “galeanear” es ideal para enseñar en las escuelas: yo “galeaneo”, tú “galeanas”, el “galeanea” y  “nosotros galeaneamos”. Esta última conjugación es la raíz madre de todos los posibles giros lingüísticos. “Nosotros” es el pronombre de la comunión entre amigos, el que mejor calza. Según los avezados creadores de esta palabra, (cuya sapiencia y paradero proviene del vuelo de los pájaros), para “galeanear” se precisa compartir colectivamente, amuchados y abrazados. Cantando las palabras en voz alta para que puedan danzar en el aire tal como una  niña supo explicarle a Eduardo, cuando le dijo que “a ella no le gustaba leer  y que lo que más le gustaba eran las canciones, “porque en los libros las palabras están quietas y en las canciones las palabras bailan”…

“Galeanear” es un juego para fuegos que saben arder la vida intensamente, ya que no es lo mismo quien anda y quien camina… Me he dado el gusto de “galeanear” en nuestro interior santiagueño, inspirado por los maravillosos y complejos universos que me toco conocer en diferentes lugares de nuestra provincia.

 A continuación comparto algunos momentos imborrables que pude descubrir “galeaneando” por el interior profundo del Santiago durante el año 2015, en el marco de la ejecución del Proyecto Nacional “Huahuas Purispa” (que significa en quechua “niños y niñas andando”) dicho proyecto fue llevado a cabo por la Subsecretaria de Niñez Adolescencia y Familia de Santiago del Estero. El mismo tuvo como objetivo fortalecer los centros comunitarios que acompañan a niños en situaciones de vulnerabilidad,  allí tuve la posibilidad de trabajar en el mismo durante el año 2015 y pude rescatar algunas conversaciones, “galeaneando” de a ratos.

 

 

 

 

“Todo lo que ata es asesino”

Oye Niño, Miguel Abuelo

 

 

EL PEZ POR LA BOCA VIVE

 

 

Nos tocó ir a la Escuela Nro. 5, en Nueva Esperanza. Fuimos a visitar a Mauricio  quien hace ya un tiempo se fue a vivir con su tía debido a que sus padres por circunstancias complejas y difíciles de  juzgar no le propiciaban el mejor de los tratos. Obligándolo entre otras cosas a participar de raterías y otras malas mañas que su padrastro acostumbra usar para hacerse de dinero mal habido.

Mauricio nos cuenta decidido sobre su proyecto de seguir viviendo con su tía, ya que viviendo con ella: juega, va a la escuela y comparte en familia con los demás integrantes.

También nos señala la difícil situación que atraviesa cuando su madre lo busca con la intención de llevárselo por la fuerza con ella.

Luego de lo dicho y en el afán de hacer más amena la conversación, mi compañero y amigo Matías, (psicólogo miembro del equipo Interdisciplinario de la SUBNAF) le pregunta a Mauricio sobre lo que habían estado haciendo en el aula. Mauricio tímidamente nos comenta el cuento que habían leído: En él había un pez que encontrándose en manos de su pescador, le implora a su verdugo que lo deje en libertad…

Pavada de metáfora- Matías me comenta por lo bajo - a mí se me empaña el alma.

 

 

 

“Si tiendes tu mano a otro, otra encontraras”

Salsa por la Paz, Jacinto Piedra

 

Sofia

Mañana en Taco Bajada. El  agua empapa el barrial ya consolidado por lluvia copiosa de días. A la vera de la ruta pero escondida entre el follaje del monte se encuentra la casa de Sofia, madre de 5 hijos, respecto de los padres ausentes, Sofia nos dice con vehemencia que “no interesan ya que sus hijos tienen una madre que se preocupa por ellos”.

Uno de sus hijos, Alberto de 5 años, se encuentra con una vecina del otro lado de la ruta, debido a que Sofia le ofreció compartir la crianza del mismo cuando el hijo de su vecina se suicidó con 20 años de edad. Sofía nos mira fijo y afirma: “todos  vamos por el mismo camino” -remarca- “Un día bien, otro día mal”.

Así es como se acompañan aquí, con profundidad humana. Desde una comprensión amorosa y cercana, que por su sencillez desafía estructuras y mandatos que para otros serian inviolables.

Alberto sabe muy bien quien es su madre, pero hoy se encuentra bajo la crianza compartida, de una madre mutilada por su dolor, que frente a la adversidad de la perdida, se dispone a seguir dando amor, esto, Sofia muy bien lo entiende.

 

 

 

 

Inútilmente cae la mano sobre el niño,

No hay verdad más armada que la pura inocencia

Juan Gelman, Golpear el Agua

 

Micaela

 

"Yo he nacido aquí y voy a morir aquí” sentencia Micaela (11 años) que vive con su abuela desde los 6 meses de su nacimiento.

Rea, tiene 84 años y se hizo cargo de su crianza. Nos recibió en la mañana fría barriendo su casa. Activa y serena pero dura en sus definiciones, sabiendo muy bien de lo que habla. “Los niños no van y vienen como paquetes que según sus necesidades uno quiere y no”.

 Rea nos cuenta que supo contener el hambre en algunas oportunidades para que su hija-nieta (roles familiares que entrelazados se confunden) tenga la comida del día.

Su hija dejo a Micaela a su cargo hace más de 11 años cuando decidió que no iba a poder hacerse cargo de la crianza de su hija. Hoy su madre parece haber cambiado de parecer y quiere recuperarla, pero Micaela tiene una postura clara, y agrega: “A mí no me gusta que me peguen, ¿y si yo le pegaría a ella? ¿Le gustaría?”


Es probable que surja alguno de esos hombrecitos que pervierten las palabras o algún crispado patroncito a increparnos con su lógica productivista y con sus “patas arriba” diciendo ¡¿qué es eso de andar “galeaneando”?

 



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