GILDA ROLDAN DE SANTUCHO: LA DAMA DE QUEBRACHO
“Sola, contra la tormentosa muerte
siempre sale airosa
con una risa de triunfo”
[Friedrich Hölderlin]
Se cumplieron 3 años de la partida física de Gilda Roldan. A modo
de evocación, y con un insalvable atrevimiento, los siguientes párrafos
pretenden servir como un oasis de recuerdo entre tanto desierto que supone su
ausencia.
Gilda del Carmen Roldán nació un 18 de Octubre de 1935 en la
Localidad de La Vuelta de la Barranca, Capital. Hoy podríamos decir que se trata de una corta distancia de 15 minutos de la ciudad, pero por aquel entonces llegar implicaba
un importante periplo. Sin embargo no pasaron muchos años para que su familia
se afincara en calle Gaucho Rivero al 300, hoy Barrio Congreso, por ese
entonces había allí una zona de quintas que comenzaba a perfilarse cómo barrio.
Su infancia y su adolescencia transcurrieron en un convulsionado Santiago del
Estero donde el peronismo irrumpiría abruptamente en la escena local, en esa
memorable secuencia de gobernadores e interventores federales desde Mittelbach
pasando por Carlos Juárez hasta Francisco Javier González.
Por ese entonces, el joven y portentoso intelectual santiagueño Francisco René Santucho, creador de la corriente filosófica-política del indoamericanismo en Argentina, fundaba Librería Aymara. Ubicada en Buenos Aires 146 (vieja casona de los Taboada) comenzó a funcionar en 1951. En 1953, a poco de cumplir sus 18 años, Santucho contrató a Gilda para la atención de su negocio. Se iniciaba así una diamantina relación de amor que, pese a sus 10 años de diferencia, se mantendría inalterable por la eternidad y que fruto de ella arrojaría en este mundo a Elmina, Francisco y René.

DIMENSION: UN UNIVERSO INAGOTABLE.
En 1957 Francisco Santucho funda Librería Dimensión, con el
objetivo de estrechar vínculos con distintas expresiones de la cultura
santiagueña y forjar, a través de ella, una síntesis política emancipadora
desde Santiago, ubicada en la flamante galería TabYCast, local 18. Su compañera
Gilda pasó a encargarse exclusivamente de ella y así lo haría, con una
templanza inmaculada, durante casi 60 años. La librería fue una usina de
encuentros culturales, reuniones de intelectuales locales y nacionales y una
empresa familiar que con el pasar de los años otorgó un prestigio insobornable
al mundo de los libros, el debate y el conocimiento. Este status y la íntima
relación de la librería con la familia santucho, fueron moldeando un blanco
perfecto para que los distintos gobiernos que vistieron el terrorismo de estado
encontraran en Dimensión un núcleo político caliente que habían que atisbar de
cerca. Permanentemente vigilada por los servicios que tomaban impunemente su
café en la galería, Gilda hizo perdurar en el tiempo la atención al público.
Siempre con la premisa de ser la librería un servicio casi esencial que no
podía cortarse por nada en el mundo. Sufrió 3 o 4 allanamientos donde
desvalijaron centenares de libros ocasionándole durísimos golpes económicos al
negocio.
Debido a una gran crisis económica que se hacia sentir manera tiránica gracias a la conjunción del menemismo a toda máquina y del efecto tequila, luego de 38 años, Librería
Dimensión se trasladó en 1995, comenzando a funcionar en el hogar familiar de Gilda con una clientela personalizada de la
empresa.
En 1997 se instalo nuevamente con venta al público Dimensión, ahora
en calle La Plata (entre Pellegrini y Salta), cuadra de la que ya no se movería
jamás hasta estos tiempos, mutando por dos lugares más: en 2006 a la Plata 198,
esquina Salta; y más luego en 2015 a La Plata, en la acera opuesta, frente a
Norte Beneficios.
Por décadas, Dimensión ostentó ser el cogollo por el que pasarían ineludiblemente todos los sujetos del arte, la política y la cultura que atravesaran Santiago: desde Witold Gombrowicz, Santiago Carillo, Di Lullo, Canal Feijóo, Alfredo Gogna, Alberto Tasso, Paulo Coutinho, Horacio Germinal Rava, Alberto Alba, Horacio González hasta León Gieco, entre muchísimos otros.


EL TERRORISMO DE ESTADO Y UNA HERIDA SIN
CERRAR
Francisco René Santucho, fundó el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano Popular) que serviría como cimiento político para que, junto a su hermano Mario Roberto “Robi”, fundaran años más tarde el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). El recrudecimiento de la violencia política impuesta por las sucesivas dictaduras militares empujó a la familia Santucho a la interminable persecución política. Francisco René pasó a la clandestinidad y su rastro se perdió en 1975 cuando fue secuestrado y desaparecido en la antesala de la sangrienta y lóbrega dictadura militar. Entre los hondos secretos que jamás ostentó Gilda, el que más me conmovió fue el de conocer sus secretos viajes durante la clandestinidad de su marido, con la pequeña Elmina a cuestas, para compartir efímeros cónclaves familiares que los abstrajeran por ratos del terror. Víctima diaria de los servicios de inteligencia que la escoltaban cautelosamente tras sus pasos, Gilda no cesó sus actividades comerciales, familiares y culturales. Dimensión seguía abierta pero el terrorismo de estado golpeaba como nadie lo había hecho. Su estoica alma no invitaba a rendirse. Según cuentan, con sumo sigilo y anonimato, Gilda viajó frecuentemente a Tucumán durante muchos años en busca de algún rastro o pista acerca de dónde podían hallarse los restos de Francisco René. A la herida de la desaparición de su compañero Francisco, se le sumaba el fallecimiento de su hijo Renecito. Las llagas hendían cada parte del espíritu pero capitular no era una opción.

AL MAL TIEMPO, TEMPERANCIA Y ESPIRITU
Dueña de una interpelación permanente al círculo cultural e intelectual
santiagueño, preferentemente juvenil, yo no tuve más remedio que conocerla y
rendirme obcecado al mundo que cargaba a sus espaldas y cuya vidriera primera
era Dimensión.
Fue a través de Ricardo Vivas, su entonces compañero, que llego a los estrados
de la librería. Un tipazo de estirpe traviesa, muy curioso, devorador
infatigable de libros, un melómano desde el más profundo anonimato. Con él
había reconstruido a la distancia su corazón candente y lacerado. Abrazaron
juntos el amor de Luciana, su última hija y por quién en no pocas ocasiones la
observé hablar con una adoración pagana. El me invitó a Dimensión ni bien
pudimos intercambiar efímeramente pareceres políticos. Fue así que di por
iniciada una inquebrantable relación de afecto y estima con Gilda: ella con el
augurio propio de enardecer en júbilo a la changada; yo con la devoción intacta
de maternar una adolescencia entre saber y acción. El ratón cafetero, como le decía yo a Ricardo Vivas, fue un gran
amor que la vida le obsequió ante tanto descalabro. Partió de este mundo en 2010
y su fallecimiento marcó otra caladura a fuego en la vida de Gilda, de las que
ya, al parecer, acaecían con periodicidad para probar, nuevamente, su
impavidez.
Gilda enfermó en Diciembre de 2016 y el deterioro de su salud trajo
consigo el devenir de la Librería, en ese entonces con una oferta aún mayor,
concebida como una Casa de Cultura. No acompañaba la situación económica de
cara a que Francisco, Elmina y Luciana atendieran ambos frentes: el negocio y
la salud de mamá. Su luminiscencia fue apagándose a medida que fue constatando
que las cosas estaban en orden. Ya había cumplido lo que era tal vez su mayor
deuda: publicar las obras completas de Francisco René Santucho para la
posteridad. Su fuego sucumbió un 9 de Agosto de 2018. Como una inconcebible
coincidencia, un 9 de Agosto de 1925 nacía su gran amor y compañero Francisco.
Gilda nos formó en todos los aspectos: como el hierro, a los
jóvenes nos forjó política, cultural, humana, moral y espiritualmente. Abrazó
la vida con un fundamentalismo impenetrable que no pudo ser doblegado ni con
los embates más furiosos que pudo haber sufrido. No menos de 3 generaciones de
hombres y mujeres de la cultura santiagueña giraron en torno a Dimensión, a la
estridencia de su acción y a la indetenible vocación humana que la colocó en
todos los espacios necesarios. Fue el rostro primero que uno recuerda de las
movilizaciones que cada 24 de Marzo nos invitaba a la reparación de la memoria.
Adoptó la siembra del pensamiento y de la acción como un estandarte de cultivo
y sostuvo intacta la memoria de toda la ultrajada familia Santucho.
Gilda Roldan marcó un arquetipo de mujer, una mujer cuya tenacidad y dureza se asemejaba a aquella madera noble que parió el norte santiagueño: el quebracho. Nos estamos acostumbrando a la horfandad. Gilda ya no está, Dimensión no abre y Santiago está incompleto.

DISTINCION MERITO A LA CULTURA DE LA UNSE
Actualmente y desde el espacio de Ideas Filosóficas a cargo del Dr. Fernan Gustavo Carreras, Estado y Políticas Públicas, a cargo del Dr. Héctor Shasha Farias Gonzalez y Sociología de la Educación a cargo del Dr. Fabian Cesar impulsan el proyecto que postula Gilda Roldan de Santucho para la "Distinción Mérito en Cultura" de la UNSE.

Un agradecimiento especial a Francisco, Elmina, Luciana por la generosidad con la que respondieron mis preguntas para lograr este texto y por otorgarme la inconmensurable licencia de poder testimoniar a su madre.