JACINTO ES UN PROYECTO INCONCLUSO
El descubrimiento del personaje
“El diablo
cantaba en el monte” era un título probable para el documental sobre Jacinto
Piedra, que se prepara en Santiago del Estero. Desde su trágica muerte, se
escribe mucho sobre él y se ha convertido en una leyenda. La gente usa sus
remeras, ha influido en los compositores nuevos y muchos cantantes imitan su
estilo. A Jacinto se lo escribe y se lo ve, se lo imita desde un ángulo cerrado
que mira los últimos años de Ricardo Manuel Gómez Oroná, cuando con la guitarra
convocaba multitudes y acompañaba al joven José Zavalia que buscaba la
gobernación en 1991. Pero Jacinto ha
tejido muchas historias que van de su niñez a su consagración como el cantante
que ha sido, y cuya figura no para de crecer.
Jacinto canta con
el cuerpo, deja en sus registros, no solo su garganta, sino que pone otra cosa.
Cuando canta todo su ser vibra, se conmueve y desde ahí nos transmite su arte.
Hay quien dice que la voz le sale desde abajo, del estómago, yo digo que
Jacinto cantaba con todo su ser, desde los pies a la cabeza, todo en él era
sentimiento que desdordaba la garganta y se trasladaba por su cuerpo como
herramienta sensibilizadora. Cuando lo escucho, aún hoy, siento eso, un cantor que
nos canta un mantra hipnotizante que te llevaba a experimentar nuevas
sensaciones.
El proyecto de
hacer un documental lo lleva Gustavo Caro, director de cine santiagueño, a quien
le pica la idea desde que estaba estudiando cine en Buenos Aires en los 90.
Pero es recién hace unos años que ha empezado a pensar en términos de proyecto
posible. Las primeras ideas tenían que ver con armar un documental sobre Los
Santiagueños y su disco Transmision Huaucke, pero después ha decantado la idea
y hoy el tema es Jacinto. Según Caro, el personaje tiene componentes que lo
destacan y que encontramos en muchos ámbitos artísticos: lo trágico vinculado a
lo creativo, a lo heroico, a lo épico. El
proyecto ya ha pasado por dos clínicas el Labintuc[i],
en Tucumán y el Doculab[ii]
del Festival del Cine de las Alturas de Jujuy, de las que recogió elogios y la
decisión de que Jacinto es una tremenda figura para filmar.
“Jacinto Stone”
es la opción que hoy pesa más como título de la película y está inspirado en un
artículo publicado por Víctor Pintos en Pagina12. Cuenta Gustavo que “en ese
corto obituario Víctor da en la tecla y genera una síntesis sobre la lectura
del personaje de Jacinto. Escrito en 1991 cuando muere Jacinto y al día de hoy
vos lo lees y tiene una vigencia rabiosa. Cuando estaba en Buenos Aires, veía
muchas señas de que debía filmar sobre Jacinto, porque es un folclorista
santiagueño con un posicionamiento urbano medio raro, porque era marginal. Me
llamaba la atención que en la pensión en la que vivía, charlaba con un chabón que
apenas conocía y así me iba cruzando con artistas que lo ubicaban. Lo tenían
escuchado, gente que por ahí no le da bola al folclore, que toca jazz, que hace
rock pero sin relación con lo que pasa en las provincias en general. Sabes que Bs
As es ahora un lugar más abierto, pero siempre ha estado cerrada a lo que pasa
en las provincias. Por eso es llamativo lo que ha pasado con “Los Santiagueños”
y con el momento previo que es MPA. Me acuerdo también qué en un viaje a
Bolivia, alojado en un Hotel de La Paz, conocí a un chango que era locutor de
radio y que le gustaba mucho el rock argentino, hablamos de Sumo, de Charly, de
Spinetta y de otras bandas y en un momento salió el tema de Jacinto, con este
chango que no sabía quién era en un hotel de 4ta, en La Paz, hablando de
Jacinto y yo no podía creer que lo conociera, eso me marcó, generó un vínculo
más fuerte con el personaje.
De Ricardo Gomez a Jacinto Piedra
Ricardo Manuel
nació en Santiago del Estero el 25 de septiembre de 1955 y fue anotado como
Leguizamón, apellido materno, pues su padre, Manuel Gomez había dejado de
frecuentar la casa de Haydeé Leguizamón, madre de Ricardo Manuel, desde que se
enteró de su embarazo. Después de irse a Bs As a trabajar y ante el parecido
evidente con el padre, el hombre entró en razón y le pidió a Haydeé que vuelva
a Santiago y formaron una familia. A los siete años Ricardito ya se destacaba
por su voz, había sido bautizado desde su debut como “Ricardito, el niño
cantor”.[iii]
Cuentan que una
noche Jacinto[iv] llego a
una reunión donde estaba Horacio Guarany. Cuando le llegó el turno de cantar los
dejó impresionados y Guarany le preguntó cómo se llamaba, al contestar que su
nombre era Ricardo Gomez el folclorista lo bautizó desde ese momento, Jacinto
Piedra. Pese a la trayectoria y la importancia de su figura para la renovación
del repertorio folclórico nacional, Jacinto todavía es un desconocido para el
gran público. “Aún hoy, Jacinto no es una figura masiva” dice Caro y continua “tiene
más reconocimiento que antes pero no está en la galería de los consagrados, en
todo caso tiene otro tipo de consagración. No es un canon. Me acuerdo que
cuando vivía en Bs As había llevado conmigo 3 casettes que tenían a Jacinto
como protagonista, el de Los Santiagueños, el de MPA y El incendio del
poniente, que es el disco solista de él. Sonaba como algo nuevo, que mis amigos
no habían escuchado, diferente a lo tradicional, entonces escuchaban
instrumentos y armonías diferentes, letras que hablaban con un lenguaje urbano.”
¿Cuándo esa idea de hacer una película sobre
Jacinto empieza a tomar forma?
Hace unos tres
años me senté y me puse a laburar en ello. Sobre todo a partir de una propuesta
de dos ex alumnos de la Escuela de Cine en Tucumán que hoy tiene una productora[v].
Un día me invitaron a comer y me contaron de la productora y la intención de
producir una película. Uno de los changos ya conocía el ambiente musical en
Santiago y empezó a ver a nuestra provincia desde otro lugar y se dio con la
historia de Jacinto. Ahí me dijeron: “Vos la tenés que hacer” y desde ahí
empiezo a pensar seriamente en el proyecto.
¿Podemos poner entonces que 2017 como el año en
que comienza el proyecto? ¿Cuáles son las primeras cosas que has hecho?
Sí, yo los
conocía porque habían estado involucrados en proyectos en común, uno de ellos
trabajo en la película de Di Lullo y yo les hablaba de Jacinto y se empezó a
interesar por contar historias de aquí. Lo primero que he hecho entonces,
después de la propuesta ha sido empezar a escuchar la música, recopilar
información y material de archivo sobre él, buscar el libro “Que lo recuerden
brillando” de Rayen Guerrero[vi]
que acababa de salir y el libro del Bebe Ponti[vii].
Así arme la primera lista de la gente a entrevistar. Un año entero me llevó
hacer las entrevistas. Me costó mucho en algunos casos, en otro no. Ahí también
descubro que Jacinto ha generado diferentes impactos en la gente que lo trató.
Hay gente que tiene muchas ganas de hablar de él, porque lo recuerda muy bien,
otra que lo recuerda con dolor y otros que no quieren hablar directamente.
El libro de Rayen Guerrero comienza describiendo
su última noche, con su mujer a punto de parir, el volviendo de tocar en el
cierra de campaña, todo preparado para que se quede en la casa y sin embargo
decide salir…
Jacinto tenía una
pulsión por andar. Toda esa última noche es una noche cargada de dramaturgia.
Desde la multitud en el acto, hasta la cosa intima al llegar a su casa de estar
un rato y partir. Una noche muy oscura. Una noche de la que se habla y se dicen
cosas, vos has visto como es Santiago. Es muy místico en ese sentido.
¿A quienes has entrevistado?
Bueno, he
entrevistado Irene Cantos, su mujer, con uno de sus hijos Gregorio cuando vino
hace 2 años aproximadamente y tocó en La Salamanca, no volvía a Santiago desde
que era niño y pudimos hacer el registro audiovisual de la entrevista. También
entrevistamos a Elvira Diaz; a Susana Ferrari que es la mamá de Lucila hija que
Jacinto tuvo después de su matrimonio. Hablé con Lucila también en su casa en
Banfield. Con Bam Benitez, guitarrista
de “Obelisco”, grupo de rock del que participo Jacinto como guitarrista, hoy
vive en Morón. Fui a su casa a entrevistarlo y me quedé 5 horas con él. Lo
quería mucho a Jacinto, había establecido un vínculo interesante. Bam es muy
agradecido de Jacinto porque lo motivo a dedicarse de lleno a la música, él era
vendedor de seguros y largó todo y se dedicó de lleno a la música a partir de
la muerte de Jacinto. Bam toca en el Incendio del Poniente, participa por una
invitación de Jacinto. Ese disco tiene una historia interesante porque
participan varios músicos invitados ya que no tenía banda que lo acompañe, y
Bam toca en un par de temas y pone una guitarra muy linda que tenía, con la que
todos querían tocar. En ese disco graban, el Colacho Brizuela, Peteco, Cuty
entre otros y ninguno figura. Bam me contó porque ese disco se graba con
músicos que eran de un sello diferente al que grababa Jacinto, y se decidió qué
si no aparecía uno, no aparecía nadie y todos estuvieron de acuerdo.
Me entreviste
también con el Mono Insaurralde, que me impacto por su generosidad y su
humildad. Lo llamé y me dijo: Si hermano! Nos juntemos en tal bar y yo fui. Una
humildad tremenda, que no encontré en todas las personas a las que llamé, muy
cercana a Jacinto, muy santiagueña y no se que cosa. Con el Mono estuvimos casi
2 horas y media conversando en un bar en Palermo, en Buenos Aires y la
entrevista se terminó porque él tenía un compromiso, sino seguíamos hablando
hasta el amanecer. Él no me aportó mucho sobre la parte de MPA, pero me dio una
presencia de memoria muy fuerte, habla de Jacinto con un amor entrañable,
rescatando mucho la actitud frontal y me di cuenta que el Mono es una de las
figuras imprescindibles para este documental.
Estuve también
con Aníbal Caraballo en Morón, quien lo hospedó en su casa después que Jacinto
salió de la colimba. En esa época se enfermó de Neumonía, estuvo internado 3 o
4 meses en un Hospital y después se quedó en casa de Aníbal y salían a patear
la calle juntos, tienen muchas historias para aportar de ese período que se
conoce poco de él.
Otros personajes
que me parecen fundamentales para la película son Graciela y el Flaco Biletan
ellos han sido, en el último período de Jacinto, muy importantes.
¿Cómo te posicionas frente a la figura de músico?
Jacinto creo que
no tuvo el momento de reflexión. Si bien su música es así, no lo veo en esa
posición, pese a que Bolivia invita a lo contemplativo. A él lo pienso siempre
andando, en marcha. Se sube al auto y acelera, si tiene ganas, para en un
pueblo. Así lo imagino. Cuando paró del todo es porque volcó el auto. Jacinto
es un auto volcado al costado del camino, no sabes que ha pasado, lo encontrás
al auto volcado; bueno ese auto venía de un lugar e iba a un lugar; no sabes a
donde, después indagarás. Capaz que donde iba no respondía ni siquiera a un
plan.
Por otra parte
creo que a Jacinto lo tenemos que ubicar en una galería de mártires. Es un
personaje de época. La post dictadura, los 80, la apertura rabiosa, de volver a
ejercer la libertad después del período más violento de la vida institucional
de Argentina. Vos tiene ahí un momento de mucha explosión musical en el campo
del Rock, lo tenés a Moura, a Prodan a Miguel Abuelo como 3 mártires de esa
década y yo lo sumo a Jacinto desde el folclore. Los porteños lo identifican a
los 3 primeros, los porteños y todo el país. Vos lo sumas a Jacinto y le pones
el contexto y te das cuenta que entra, que cuaja. Jacinto no era un rockero, lo
que trato de mostrar es que los folcloristas también tienen sus excesos y estas
conductas no son exclusivas del rock, los cuarteteros también son así.
¿Cuál es la mirada que crees que puede aportar el
documental a la figura de Jacinto?
A la figura de
Jacinto no creo que le aporte nada. Si creo que puede aportar a la mirada sobre
Santiago, tomando como contexto esa época y proyectándola hacia acá. Es una
mirada que ya la tengo pensada y que quiero darle al documental. Es algo que he
tratado de contarla en las clínicas, para dar un contexto, entre el punto de
vista para narrar y la mirada que yo tengo de Santiago. En mi mirada, que trata
de presentar el tema en las clínicas, para describir Santiago les dije: “Santiago
es Nueva Orleans, Santiago es Sevilla” y todo el mundo lo entendió. Dan ganas
de ir a esa ciudad cuando la presentas así. Todos quieren venir a Santiago
aunque ni sepan de folclore.
Mi primer punto
de contacto con él es Bolivia. Yo considero que el primer disco de Jacinto es
Bolivia, los instrumentos típicos de la zona andina, describe montañas, el
colla habla de eso, aunque después Juan Saavedra me dijo que se refería a otra
cosa, a los seres de luz y ahí me dije ah bueno, tenemos a Spilberg en 1979
grabando ET y Jacinto El Colla la raíz y la piedra o lo que canto a la mañana,
los extraterrestres están llegando y hay gente que lo ve y otros que no lo
vemos, Spilberg era uno y Jacinto otro. Uno puede fantasear con esas cosas.
Pero aún debo encontrar el tono para contar lo que quiero contar.
¿Es un tema central, verdad?
Si, es así, y
también tengo necesidad de cerrar el proyecto. Tal vez, si tengo que poner la
jeta, la pongo y mando todo al carajo para cerrar esta etapa. La propuesta a la
que me resisto es a contar la película en primera persona. Lo que pasa es que
no quiero usar ese tono narrativo, porque es muy difícil, pero últimamente mi
ánimo ha ido cambiando y tal vez tome ese camino de contarlo así, en primera
persona, pero cuidando que transparentar mi presencia, hacerla invisible, pero
es muy difícil darle claridad al discurso y que no se confunda.
¿Por último a que público te imaginas que le
hablas?
Mirá mi mirada
trata de no quedar acotada a gente que ya lo conozca o que sea necesario saber
quién es para ver la película. Trato de contar al personaje. Creo que el
potencial de la historia de Jacinto es que tiene muchos ángulos por donde
entrar al personaje. Jacinto siempre estaba en algo, es un tipo que refleja mucho
nuestro ser santiagueño, un tipo andariego, pero también descuidado, se olvida
de la familia, impuntual y que tantas otras cosas que omitimos en nuestra
tarjeta de presentación cuando nos preguntan cómo es el santiagueño, el
personaje en cuestión nos muestra también esa parte de nosotros que es difícil
aceptar o de contarla abiertamente. Jacinto era eso, y por eso también no está
en el canon.
Jacinto es un
proyecto inconcluso. Inconcluso como persona, inconcluso como artista, su
intención era andar, y nos ha dejado una posta para que la tomen otros, o no. Pero
esa ya es otra historia.
[i] RESIDENCIA
LABINTUC – Laboratorio de Desarrollo de Proyectos Audiovisuales de
Tucumán se realiza en la Provincia de Tucumán. Las actividades se dirigen al
desarrollo de proyectos audiovisuales de Ficción y Documental y a la formación
de profesionales del sector audiovisual de toda la región y estan organizados por
el Ente Cultural de Tucumán y la Escuela de Cine,
Video y Televisión de la UNT.
[ii] DocuLab
Andino, es el laboratorio de documentales en posproducción, busca apoyar la
finalización de obras audiovisuales e impulsar su proyección internacional.
[iii]
“Que lo recuerden Brillando” de
Cecilia Rayen Guerrero Dewey, La Plata, 2012, Pixel Editora pg 31
[iv]
Testimonio extraído de Jacinto
Piedra: De noche lo siguen gritando... (revistasudestada.com.ar)
[v] La productora Tucumana se llama “De un Lugar”
[vi]
“Que lo recuerden Brillando” de
Cecilia Rayen Guerrero Dewey, La Plata, 2012, Pixel Editora 124 pgs.
[vii]
“Jacinto Piedra x Bebe Ponti”, de Bebe Ponti, Corazón en llamas Editorial, Bs
As 2011