LA FUNDACION DE SANTIAGO Y LAS TRADICIONES INVENTADAS

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Domingo, 18 de Julio del 2021

LA FUNDACION DE SANTIAGO Y LAS TRADICIONES INVENTADAS

Santiago del Estero, la ciudad más antigua del país, la madre de ciudades -como recalcan permanentemente los medios de comunicación y los anuncios oficiales- fundada a orillas del río Dulce en 1553, la ciudad sin acta de fundación, tuvo  que esperar cuatrocientos años para que, por un decreto del gobierno de la provincia se estableciera la fecha fundacional.

Fue el gobernador peronista Francisco Javier González quien, en 1952, luego del dictamen de la Junta de Estudios Históricos de Santiago del Estero, presidida por el historiador Alfredo Gargaro, sancionó la fecha fundacional mediante un decreto del Ejecutivo, fijándola el 25 de julio de 1553 y a su fundador Francisco de Aguirre, enviado desde Chile. Con esto se ponía fin a las disputas surgidas entre los historiadores sobre quién era el fundador y cuál la fecha fundacional, disputa dividida entre nuñezpradistas y aguirristas que adjudicaban el mérito de la empresa a Juan Núñez de Prado –fundador de la primitiva ciudad de El Barco- enviado desde Perú- o a Francisco de Aguirre -enviado desde Chile- respectivamente.


Las expediciones se componían de un puñado de españoles, acompañados de indígenas yanaconas que actuaban como lenguaraces, unos pocos caballos, alimentos, armas y vituallas. Tenían que atravesar lugares desconocidos por caminos intrincados y rodeados de monte que terminaba con su escaso ropaje hecho girones. En estas condiciones, las fundaciones eran, en consecuencia, bastante precarias, de allí que es entendible que usaran el mismo libro de actas y que participaran de las fundaciones los mismos hombres.

Como historiadora me pregunto si tiene sentido seguir discutiendo quién es el fundador de la ciudad si, hasta la fecha, no se encontraron documentos fundantes que hagan cambiar el rumbo de las interpretaciones, tanto de un sector como de otro, ya que entran en juego posturas a veces irreconciliables basadas en teorías de diversos historiadores. El problema no resuelto, a pesar del decreto de 1952, creo que seguirá en la misma instancia, por cuanto tanto uno como otro conquistador venían con mandatos expresos de fundar una ciudad en esta amplia región, poco conocida por entonces, denominada genéricamente Tucma o Tucumán. En síntesis, creo que se trató de una lucha interna de dos jurisdicciones a cargo de los herederos de Almagro y Pizarro por apropiarse de esta extensa región, con una fundación que les diera asidero permanente en ella.  

Luego de la primera celebración sobresaliente del cuarto centenario, en agosto de 1953, con la presencia de Perón en la ciudad, entusiastas ceremonias con desfiles e inauguraciones y la realización de un Congreso Nacional de Historia, a cargo de la Academia Nacional de la Historia, que ratificó la fecha fundacional, las conmemoraciones julias fueron in crescendo a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado, para transformarse en la actualidad en una festividad que sitúa a la capital santiagueña en el centro de la agenda invernal para la temporada turística.

A partir de la conmemoración de los cuatrocientos cincuenta años de la fundación, en 2003, las fiestas de julio pretenden transformar la vida santiagueña con espectáculos artísticos callejeros, la feria artesanal que fue creciendo en superficie y duración, la asociación con festividades religiosas como la de la Virgen del Carmen -patrona de la ciudad- el 16 de julio, San Francisco Solano –el apóstol de América-, el 24 de julio, de Santiago Apóstol, el 25 de julio, los fuegos artificiales de la vigilia y muchos otros eventos que permitieron institucionalizar las festividades, invocando la tradición para habitualizar a la sociedad, generar historicidad y afianzar un espíritu de pertenencia.

La marcha de los bombos, surgida de la iniciativa privada, fue tomada como parte de los festejos del calendario ritualizado, conformando una pretendida costumbre que, si bien reclama cierta historicidad, es reciente en su origen pero pasa a integrar esas tradiciones inventadas –al decir de Hobsbawm- que toman de referencia situaciones pasadas y que, por su repetición y espectacularización las actualizan e innovan en el mundo moderno.

La institucionalización de las celebraciones, la invención de la tradición y la mercantilización de la cultura son propias de la pos modernidad e impactan en sociedades tradicionales que pretenden insertarse en este mundo globalizado, apelando a viejos usos y a referencias al pasado para instaurar nuevas concepciones, símbolos y percepciones, para dar idea de cohesión social y de continuidad de valores. En ese ámbito se enmarca la fundación de Santiago del Estero. Queda sin embargo por analizar, qué pasa realmente,  al interior de la sociedad santiagueña.





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