LA INMINENCIA DE UN CATACLISMO
El
pasado 30 de agosto, la Convocatoria
Nacional por la Naturaleza como Sujeto de Derecho (CONASUD), agrupación
que reúne juristas, referentes académicos, sociales, políticos y culturales, poetas
y ambientalistas, presentó en el Senado de la Nación un Proyecto de Ley para el
reconocimiento de los Derechos
de la Madre Naturaleza. La voz de la poesía
se hizo presente con Leopoldo Teuco Castilla, publicamos aquí las palabras que
el poeta pronunció en dicha oportunidad y que generosamente compartió con
revista Mundar.
Señoras y Señores Legisladores
Señoras y señores:
A
fines del 2020 mirando las sierras de Córdoba devoradas por las llamas, junto a
los poetas Aldo Parfeniuk y Pedro Solans (de quienes son también estas
palabras), decidimos fundar el Movimiento para la Creación de los Bosques de la
Poesía, como una manera de contribuir a crear conciencia sobre esta enorme
devastación que ya se extiende sin tregua por todo el planeta.
Arden
los enormes bosques de Canadá, de Estados Unidos y de Europa; se derriten los
glaciares que impiden que afloren los grandes terremotos; desaparecen los
hielos que en la Siberia detienen la emanación de las letales cargas de metano
que pueden envenenar el mundo. Así como nosotros envenenamos los océanos, que ahora, por el alza de la temperatura,
elevan el nivel de sus aguas amenazando con hundir no sólo aldeas y ciudades
costeras sino también países enteros.
Este
año fue el de mayor calor que se haya registrado sobre la tierra, lo que
produjo grandes sequías que se extienden por los cinco continentes provocando
la emigración de pueblos enteros perseguidos por el hambre y el desierto.
La
inminencia de este cataclismo la refrenda el testimonio de los más reputados científicos
de todo el mundo y ha sido expuesta con toda claridad por Antonio Gutiérrez,
Secretario General de las Naciones Unidas. Repito textualmente sus palabras:
“El cambio climático está aquí. Es aterrador. Y es sólo el principio…la era del
calentamiento global ha terminado y la era de la ebullición global ha llegado
“.
Mientras
tanto siguen impunes las cien empresas multinacionales que producen más del 70
por ciento de ese fenómeno, cuya acción, a estas alturas, las hace culpables de
crímenes de lesa humanidad.
O lo
que es más alarmante e incomprensible: hay quienes, con una estolidez maligna,
desatan guerras que extienden la miseria
y la muerte para alimentar la codicia de los vendedores de armas; gastan miles
de millones de dólares en sus matanzas mientras desterrados y refugiados mueren
sin asistencia médica ni alimentos.
Ante
la magnitud de estos hechos, que todos ustedes conocen, puesto que se difunden
por la prensa de todo el mundo, decidimos fundar CONASUD, (Convocatoria
por la Naturaleza como Sujeto de Derecho) con la participación de destacados juristas y
estudiosos que nos permitiría reunir saberes y voluntades para concretar esto
que estamos presentando hoy: la Ley que finalmente establezca en nuestro país –
precursor de todos los derechos humanos-normas, regulaciones, juicios y
sanciones. Efectivas y ejemplares.
Estamos
seguros de que tendrá la más justa consideración de los legisladores de este Congreso para su urgente
aprobación, decisión que debe primar por encima de cualquier controversia pues
no sólo están en juego la conservación de nuestros recursos naturales, sino
también la vida y supervivencia de las futuras generaciones de argentinos.
En
nombre de ellos, acudo a vuestra esclarecida
conciencia. Y en nombre de la poesía,
que desde el fondo de los siglos, viene defendiendo la armonía del hombre con
la naturaleza.
Naturaleza
de la cual, al parecer, nos olvidamos que formamos parte. Quisiera, para
terminar que escuchemos, en la voz de la poesía, el Alerta del agua:
Se está quedando sin sensación.
Ya no llovizna recordándose
ni canta.
No tiene voluntad:
perdió el oído el arroyo
y su insolencia
la catarata.
Una fuerza que no es suya
quebranta los glaciares
despeña la nieve
y la montaña se yergue
desnuda y violenta
como un criminal
bañado en sangre.
Ya no la anuncia el cielo.
Quieta
y
brutal
cada tormenta es una cárcel.
Envejece la tierra
Y se desorienta
el aire.
Algo sin ser está siendo.
El fuego va a apagar el agua.
Y el agua no lo sabe.
Muchas gracias.