LA INMINENCIA DE UN CATACLISMO

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Domingo, 1 de Octubre del 2023

LA INMINENCIA DE UN CATACLISMO

El pasado 30 de agosto, la Convocatoria Nacional por la Naturaleza como Sujeto de Derecho (CONASUD), agrupación que reúne juristas, referentes académicos, sociales, políticos y culturales, poetas y ambientalistas, presentó en el Senado de la Nación un Proyecto de Ley para el reconocimiento de los Derechos de la Madre Naturaleza. La voz de la poesía se hizo presente con Leopoldo Teuco Castilla, publicamos aquí las palabras que el poeta pronunció en dicha oportunidad y que generosamente compartió con revista Mundar.

 

Señoras y Señores Legisladores

Señoras y señores:

A fines del 2020 mirando las sierras de Córdoba devoradas por las llamas, junto a los poetas Aldo Parfeniuk y Pedro Solans (de quienes son también estas palabras), decidimos fundar el Movimiento para la Creación de los Bosques de la Poesía, como una manera de contribuir a crear conciencia sobre esta enorme devastación que ya se extiende sin tregua por todo el planeta.

Arden los enormes bosques de Canadá, de Estados Unidos y de Europa; se derriten los glaciares que impiden que afloren los grandes terremotos; desaparecen los hielos que en la Siberia detienen la emanación de las letales cargas de metano que pueden envenenar el mundo. Así como nosotros envenenamos los océanos, que ahora, por el alza de la temperatura, elevan el nivel de sus aguas amenazando con hundir no sólo aldeas y ciudades costeras  sino también países enteros.

Este año fue el de mayor calor que se haya registrado sobre la tierra, lo que produjo grandes sequías que se extienden por los cinco continentes provocando la emigración de pueblos enteros perseguidos por el hambre y el desierto.

La inminencia de este cataclismo la refrenda el testimonio de los más reputados científicos de todo el mundo y ha sido expuesta con toda claridad por Antonio Gutiérrez, Secretario General de las Naciones Unidas. Repito textualmente sus palabras: “El cambio climático está aquí. Es aterrador. Y es sólo el principio…la era del calentamiento global ha terminado y la era de la ebullición global ha llegado “. 

Mientras tanto siguen impunes las cien empresas multinacionales que producen más del 70 por ciento de ese fenómeno, cuya acción, a estas alturas, las hace culpables de crímenes de lesa humanidad.

O lo que es más alarmante e incomprensible: hay quienes, con una estolidez maligna, desatan  guerras que extienden la miseria y la muerte para alimentar la codicia de los vendedores de armas; gastan miles de millones de dólares en sus matanzas mientras desterrados y refugiados mueren sin asistencia médica ni alimentos.

Ante la magnitud de estos hechos, que todos ustedes conocen, puesto que  se difunden  por la prensa de todo el mundo, decidimos fundar CONASUD, (Convocatoria por la Naturaleza como Sujeto de Derecho) con la participación de destacados juristas y estudiosos que nos permitiría reunir saberes y voluntades para concretar esto que estamos presentando hoy: la Ley que finalmente establezca en nuestro país – precursor de todos los derechos humanos-normas, regulaciones, juicios y sanciones. Efectivas y ejemplares.

Estamos seguros de que tendrá la más justa consideración de los legisladores de este Congreso para su urgente aprobación, decisión que debe primar por encima de cualquier controversia pues no sólo están en juego la conservación de nuestros recursos naturales, sino también la vida y supervivencia de las futuras generaciones de argentinos.

En nombre de ellos, acudo a  vuestra esclarecida conciencia. Y en nombre de  la poesía, que desde el fondo de los siglos, viene defendiendo la armonía del hombre con la naturaleza.

Naturaleza de la cual, al parecer, nos olvidamos que formamos parte. Quisiera, para terminar que escuchemos, en la voz de la poesía, el Alerta del agua:

 

Se está quedando sin sensación.

Ya no llovizna recordándose

ni canta.

No tiene voluntad:

perdió el oído el arroyo

y su insolencia

                  la catarata.

 

Una fuerza que no es suya

quebranta los glaciares

despeña la nieve

y la montaña se yergue

desnuda y violenta

como un criminal

               bañado en sangre.

 

Ya no la anuncia el cielo.

Quieta

         y brutal

cada tormenta es una cárcel.

 

Envejece la tierra

Y se desorienta

                         el aire.

 

Algo sin ser está siendo.

 

El fuego va a apagar el agua.

Y el agua no lo sabe.

 

 

Muchas gracias.

 



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