LA IVE ES UN PARTIDO QUE SEGUIMOS JUGANDO
“Hoy
después de correr
Me
quedé viendo una pibas
Jugar
a la pelota
Sabés
lo que hacen mientras juegan?
Se
ríen.
Por
eso son mejores”
Leonardo
Vergana[i]
Contar sobre la relación que hay entre el fútbol femenino y la interrupción voluntaria del embarazo, no es forzar una metáfora o recuperar chistes de paralelismos entre la vida y el fútbol, como abundan en el humor (machista), al menos el cordobés. Tenemos un montón de cosas para decir, porque se trata, una vez más del derecho a la libertad del ejercicio y la decisión sobre el propio cuerpo y mejor en plural, de nuestros cuerpos.
En este país se juega al fútbol en cantidades. En esta provincia hasta la pelota lleva el nombre del deporte. Se puede decir literalmente que las mujeres y las identidades disidentes no fuimos las dueñas del fútbol porque ni siquiera lo podíamos pedir en la cartita a papá Noel. Más allá de la discusión de la omnipresencia de este deporte u otros, lo cierto es que es otro goce más del que fuimos privadas. El ejercicio de nuestros movimientos sigue estando con una pata arriba por el poder dominante. Recuperemos las preguntas que hacemos millonésimas veces: ¿cómo eran nuestras clases de educación física? ¿qué hacíamos las mujeres, las que podíamos salir, en la calle mientras los varones jugaban? ¿Dónde estaban las que no estaban? ¿De cuánta libertad disponíamos para fugarnos en las siestas? ¿Qué peligros corríamos en relación a los varones? ¿Qué estrategias teníamos para evitar a los llamados "sátiros” que nos mostraban el pene o nos tocaban el culo, o nos violaban? Etc, etc.
Hay gestos y sonidos de sorpresa en la tribuna masculina cuando ven un gol o un pase maestro de una de nosotras en nuestros campeonatos o cuando nos cruzamos en las canchitas de sintético. Se quedan admirados, como de un don que le perteneciera a una sola, excepcionalmente, como si fuera una excepción una mina o un equipo que la rompe. Nos preguntamos ¿Qué pensaran? ¿Qué respuesta le darán a esa destreza? ¿Podrán pensar hoy que es obvio que faltó descubrirnos antes y que a algunas solo nos faltaron horas y horas de fútbol de siestas veraniegas y tardes después de la escuela? ¿Por qué se nos ocurre a las chicas jugar a la pelota?
Desarmonizar el cuerpo
Volviendo al poema de Vergara y haciéndonos cargo de esa risa que “nos pertenece”, digo, que ese despliegue de alegría es el del que podemos hablar nosotras. Pienso que tiene que ver con la autorización de los cuerpos desarmoniosos y la puesta en juego del afecto que nos atraviesa. En serio, “literal” como dicen las más pibitas, nos pasamos la pelota con amor, de la misma manera en que nos acompañamos en las interrupciones, cuando abortamos con amigas, cuando lo hacemos como profesionales. Nos hacemos el aguante, nos prestamos los cuerpos, los desacomodamos juntas, nos contamos las estrategias para gozar saludablemente. Desde cómo ponernos la copa menstrual hasta como introducirnos el misoprostol, nos damos abrazos y empujones chicaneros si estamos aburridas en el área por el que no pasa la pelota. El fútbol es un juego que hace política más allá de que sea feminista. Es ocupar la tierra, es una expresión y un acto político de libertad como parir y abortar en casa, es una forma de la marea verde que transpira la furia de cuerpos por descolonizarse. Desde mi punto de vista, debe ser diverso y lo es. También se ven las expresiones y los atravesamientos patriarcales que nos constituyen, se ven en los campeonatos montones de equipos de rasgos competitivos y movimientos y actitudes torpes y al choque, y entrenadores machitos que se meten gritando sin respetar la línea que delimita el juego femenino.
Celebrando la cantidad de movimiento y orgas por la igualdad y la equidad de género en el deporte, el fútbol no debe ser necesariamente feminista, debe poder ser (cada vez más y con condiciones equitativas en los clubes y en los contratos profesionales), el mundo debería serlo y poder leer la potencia que se pone en juego ahí adentro y ahí afuera juguemos quienes juguemos.
Autobombo
Para nosotras, mi equipo actual Las Futbolas, por ej, la cancha es un lugar donde pueden suceder un montón de cosas entre nosotras. Puede aparecer un equipo inventado cada día dónde suceden movimientos inéditos, lazos y vínculos que se ponen en juego de mil maneras hermosas. Podemos hacer dibujos con la pelota para todos lados y sabemos que son combinaciones infinitas que van mucho más allá del partido, porque son afectivas.
Ensanchar la cancha en el sentido político y concreto. Jugamos todas. También es un espacio de potencias donde podemos armarnos, desarmarnos y deconstruirnos. Pasó a ser un nuevo territorio de despliegue, pero principalmente un movimiento de desterritorialización de lo que es un juego masculino y dónde lo que se conquista es la libertad de nuestro propio cuerpo y el de todas. No importa una sola de nosotras parada frente al arco y frente a la posibilidad de contabilizar sino lo que cada una pone en juego, tanto en la cancha como en la calle, y pueda tenerse para la otra. En una marea de cuerpos entrelazados. la alegría es lo que se constituye y se posibilita con esa libertad. La libertad de moverme y decidir qué hacer, pero en relación a otra ahí queriendo también pasarla bien y principalmente vivir una vida libre de violencias.

Derecho al juego
Hoy puedo percibir ese movimiento para los lados y no hacia arriba. jugué al fútbol desde muy chica cuando había muy pocos equipos en Córdoba. El fútbol femenino no era fútbol feminista, pero lo político se jugaba sin que hayamos sido muchas tan conscientes de ello. Al menos desde mi experiencia fue un proceso, eso, la idea de poder visibilizar que se jugaba otra cosa. Ese proceso también fue empezar a acompañar abortos. Acompañar cuerpos deseantes de no reproducir, de muchas niñas y jóvenes que tenían derecho a no ser forzadas a la maternidad, derecho a jugar. Fue parte de saber que hay otra con la que contamos porque estamos todas en la misma, por el solo hecho de ser mujer, trans, diverse. La afectación común es una cuestión de alianza, y eso se va componiendo, en un proceso en el que atravesamos violencias y si pudimos salir, ya estamos tomadas. Exigir jugar, en todos los planos es una acción de rebeldía necesaria y es muchas veces una potencia que se desprende de esas vidas violentadas en sus miles de formas e intensidades.
Lo mágico es que en el fútbol de mujeres se arma de alegría y siempre que eso sucede se abre la cancha. Un embarazo forzado es violencia, una niña que es madre no está jugando ni tampoco está peleando por jugar. Es violencia no acceder a la salud No reproductiva, es tortura, es aleccionar cuerpos para maquinarias reproductivas capitalistas. cualquier cancha debe repolitizarse abriendo las memorias y arrancando las alfombras que descubren las violencias del Potrero de las que muchas quedaron fuera de juego. Sacaron del arco nuestras ancestras de la campaña, nos hicieron mil pases y avanzamos con y sin pelota. Las muertes por abortos clandestinos nos inyectaron más furia y fuerza para llegar al área. La IVE es casi un pase gol pero nos falta un montón. Nosotras tenemos mucho más para construir jugando limpio prolijo y constante. Ya tenemos la ley, se trata de nuestra voluntad: jugar a lo que se nos cante. Tenemos que arbitrar también las mujeres exigiendo y construyendo ese ejercicio.
Abrimos la cancha porque no restringimos la afectación. Algunas se divierten otras compiten con todas las reglas del capital, otras no nos imponemos el ser buenas porque no nos cabe más el imperativo de ser: buenas mujeres, buenas madres, buenas novias, buenas feministas.
Una amiga me dijo que cuando jugaba se olvidaba por única vez de pensar en todo el resto. Porque ahí abandonamos el régimen tirano, por eso nos puede la alegría.
El armado de libertades es con las otras.
Y como dicen las changas de “LTA”[ii] ( La tiramos afuera) ,convocarnos e ir creando en ese juego sutil de distancias y resonancias, nuevos modos de vivir y también de resistir.
Carolina Garcia es integrante de la Red Nacional de profesionales de la Salud por el Derecho a decidir. Jugadora del equipo Las Futbolas.
[i] Escritor
de Villa Dolores, Córdoba
[ii] Colectivo LTA de Córdoba
ver De
la experimentación y la creación de mundos privados // Colectivo LTA – Lobo
Suelto!