LA MILITANCIA DE LA LECTURA
Dice un antiguo poema del poeta inglés William Wordsworth: Mi corazón salta cuando veo/un arco-iris en el cielo; /así era cuando empezó mi vida; así es ahora que soy un hombre;/¡Que sea así cuando me haga viejo o antes muera!/El niño es el padre del hombre,/y desearía que mis días/estuviesen ligados unos con otros por la piedad natural.” Lo que nos pasa cuando niños nos marca para siempre y terminamos siendo los hombres y mujeres que construimos en la niñez, en mi vida la lectura ha llegado temprano de la mano de mi madre y mis tías. Yo tendría 6 años cuando ellas en las sobremesas recordaban su niñez y algunos versos o poesías completas servían de enseñanza y eran un ejemplo a seguir para nosotros los pequeños de la familia. Recuerdo a mi madre recitando a Baldomero Fernández Moreno en su “madre no me digas hijo quédate” Yo contemplaba ese mundo con ojos de niño asombrado, desbordado por los temas y las palabras que la poesía me presentaba. Me aferraba a ellas y nunca las solté.
Para algunos, la lectura es un estímulo vital tan importante como la energía que te aportan los alimentos, vivir sin leer es un sinsentido que no entra en nuestros planes, cuando este impulso crece en escala y el sueño lector se alimenta de Roldanes, Devatchs, Andruettos, ocurren cosas como el CEDILIJ.
La historia del CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) está ligada a esa experiencia lectora, única, desbordante, abarcadora y contagiadora del encanto de leer. Hablamos de leer lisa y llanamente, sin pretensiones. No pensamos en ningún tipo de formato que prioriza uno sobre otros. Hoy la gente lee libros, pero también en los teléfonos celulares y en diferentes dispositivos que siempre implican leer. La vida del lector/a esta plagado de momentos en que sentimos un entusiasmo irrefrenable y buscamos compartir esas palabras para que la felicidad de leer se multiplique y crezca. Si estas palabras describen la emoción de leer y lo sentimos así individualmente quienes somos ignotos lectores, imaginen lo que pasa cuando tienes a gente como Laura Devetach, Gustavo Roldán y Lucía Robledo de profesores: la gente sale a fundar asociaciones de lectores que militan la lectura sin frenos ni etiquetas. Palabras más, palabras menos, esta es la historia del CEDILIJ.
Después de la dictadura militar, en 1983 se formó el CEDILIJ
con su razón social como una organización civil sin fines de lucro para promover
la formación de niños y jóvenes lectores desde la Literatura. En un principio desarrollaron
seminarios destinados a la formación de maestros/as, bibliotecarios/as y
mediadores de lectura buscando acercar libros de calidad literaria para las
escuelas. Ante la escasez de políticas públicas que garantizaran el derecho a
leer, empezaron a desarrollar proyectos de capacitación a lo largo de toda la
provincia de Córdoba.
Serena Jara Melagrani, hoy Licenciada en letras y estudiante
en los setenta en la UNC, nos cuenta que un día leyendo el diario vio una
publicación que invitaba a participar de un seminario de literatura infatil y juvenil
y se inscribió. Eran los primeros pasos del CEDILIJ que surgió del entusiasmo
de personas como Cecilia Bettolli, Perla Suez, Nora Gomez, Sandra Panaiotti,
Teresa Sassarolli, Maria Teresa Andruetto y Ester Rocha quienes se animaron a
pensar la necesidad armar Seminarios de Literatura dirigidos a maestras y
profesoras del secundario. Ella, recién recibida, andaba buscando formas de
acercar a sus alumnos a nuevas experiencias con la lectura y nos cuenta que el
Seminario le abrió la cabeza y cambio para siempre su idea sobre la tarea
docente y su rol de formadora de lectores.
Pensar en la lectura como una oportunidad, tener la
conciencia de que ella expande los horizontes, amplia nuestros sueños y los
eleva al universo, todo estimo que ha sido el convencimiento de las fundadoras
del CEDILIJ, por eso entre sus fines buscaron hacer una “contribución para un ejercicio pleno de la ciudadanía, en el contexto
latinoamericano donde grandes sectores de la población permanecen en la
pobreza, excluidos de oportunidades educativas y sin acceso igualitario a los
ricos y diversos bienes culturales de esta región del planeta”[i]
. Esto nos da la certeza del trabajo en la búsqueda de pensar que la lectura es
un derecho y que se traduce en el derecho
a leer que tiene vigencia en tanto y en cuanto la impulsemos y multipliquemos
espacios de formación de lectura.
El CEDILJ durante años publicó “Piedra Libre” una revista sobre literatura infantil de alta calidad con artículos sobre los libros de autores que les interesaba difundir y contagiar en la lectura. Esta Revista tuvo un tiempo largo de publicación hasta que una de las crisis económicas que atravesamos como país obligó a cerrarla. Hoy el CEDILIJ tiene una serie de proyectos que continúan vigentes y que se pueden visitar en su sitio web para conocerlos. Entre ellos citamos a “Antojolías”, “Las Valijas Viajeras”, que son proyectos que buscan autosustentarse y trabajar con equipos que siguen la línea original de capacitar y difundir la literatura infanto juvenil. Nos cuenta Serena Jara Melgarani que los proyectos no buscan quedar en Córdoba, sino que pueden llegar a otras provincias donde haya grupos de personas que tengan el mismo interés.
La vida compensa y así después de trabajar sin descanso en
la promoción de la lectura, al CEDILIJ le llegaron los reconocimientos tanto
provinciales como nacionales e internacionales. Entre los más importantes están
el IBBY-Asahi de Promoción de la Lectura 2002 al Programa “Por El Derecho a
Leer”; recibió también el premio Pregonero[ii]
otorgado por la Fundación El Libro, uno de los más importantes en la Argentina
para las organizaciones que trabajan en la difusión de la literatura infanto
juvenil. También una mención especial de ALIJA (Asociación de Literatura
Infanto Juvenil de Argentina) por la Revista Piedra Libre. Entre 1993 y 1997 fue
distinguido con el “Fondo para el estímulo para la actividad Editorial
Cordobesa” y en 2012, María Teresa Andruetto, una de las socias fundadoras,
recibió el premio Hans Christian Andersen, premio equivalente al Nobel de
Literatura para una escritora de libros infantiles y juveniles.
En estos casi 40 años de vida la cantidad de lectoras/es que
multiplicaron la tarea del CEDILIJ es incalculable. Algunas fundaron escuelas,
otros se convirtieron en miembros activos de la institución y hoy lideran
proyectos en ella, otros son docentes que llevan su tarea de lectura militante
a las aulas, otras fundaron librerías y bibliotecas por Córdoba contagiando su
entusiasmo por la lectura de libros de calidad. A ellas/os desde Mundar les
decimos Gracias por la tarea militante y esperamos seguir encontrándonos en
este camino lector.
[i] http://CEDILIJargentina.blogspot.com/p/quienes-somos.html
[ii] Los Premios Pregonero fueron instituidos como adhesión a la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires. Se entregan anualmente desde 1990 y tienen como objetivo dar público reconocimiento a los difusores de la literatura infantil y juvenil argentina, quienes desarrollan su vocación de manera persistente y, a veces silenciosa, desde sus diferentes ámbitos de trabajo.
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