LA NOSTALGIA SANTIAGUEÑA TAMBIEN ES JURIDICA

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Martes, 24 de Agosto del 2021

LA NOSTALGIA SANTIAGUEÑA TAMBIEN ES JURIDICA

Hablar de esto implica ponerse tediosamente autobiográfico. Una suerte de narrativa equivalente a quienes publican sus recorridos en bicicleta en las redes sociales, con la íntima convicción de que difícilmente les importen a nadie más.

Quien escribe es nacido y criado en Santiago Del Estero departamento capital con ancestros loretanos y suncheños, entre otros varios, que condimentan la inclasificable heterogeneidad de la propia historia.

Graduado de abogado en la universidad local, la UCSE, "La Católica", como se le llama a mi alma mater, en un plazo previsible. Pero en paralelo, surcado por una plétora de ocupaciones, que fueron desde ser dependiente de una empresa de emergencia médica, hasta empleado judicial del "Civil Banda", con veleidades de docente particular y circunstancial periodista y locutor radial.

Después, la profesión liberal de abogado me llevó a trabajar en el interior de mi provincia, Añatuya y Bandera, para terminar (¿terminar?) , radicándome en la provincia de Catamarca, por circunstancias que reúnen al corazón y al estómago.

Y a pesar de que esta tierra adoptiva me brindó tantas cosas que no puedo terminar de agradecer, confieso que descubrí en mí un verdadero inadaptado.

Inexorablemente, la nostalgia , el "nostós algeos", el dolor por volver, ha persistido como una enfermedad autoinmune, que se vale de la comparación como herramienta de asfixia.

Los escritos son distintos. Las cédulas se ven diferentes. Los oficios de embargo, tienen otro nombre. Los recursos y etapas procesales se parecen pero sólo superficialmente.

Debo pedir perdón a los magistrados de esta provincia bella y montañosa, por mí insoportable costumbre de citar jurisprudencia santiagueña para fundar mis defensas. A los miembros del colegio de abogados, por establecer como parámetro de comparación instituciones santiagueñas. Y cada uno de mis amigos de ese valle en medio de las montañas, por mi recurrencia de anécdotas que tienen a Santiago como protagonista y medida de todas las cosas.

Valoro enormemente la tolerancia de estas gentes que no me expulsaron de su ámbito, fundadamente hartas, ante mi, reitero, inoxidable inadaptación.

Vivir cerca geográficamente, confieso que no ayuda. Uno descubre con tristeza, que cuando se trata de nostalgia, da lo mismo que sean doscientos kilómetros o dos mil: sencillamente, todo lo que te resulta familiar e identitario, está en otra parte.

Y no hay éxito profesional, ni reconocimiento colectivo, ni aplauso , que pueda mitigar la enfermedad autoinmune de sentirse protagonista de la más triste de la chacareras: la que uno mismo ha escrito.

Porque volver con asiduidad, no mitiga la nostalgia: lejos de ello, la sobrealimenta.

Bernardo Canal Feijoó, Orestes Di Lullo, Jorge Washington Abalos tenían razón. Ser santiagueño es llevar dentro el germen del retorno, y al mismo tiempo, el deber de controlarlo, para no ahogarse en esa dualidad.

Citando a mi hermano Francisco, quién a su vez citaba a una escritora que escapa a mi memoria: "Partir es partirse. En dos".

Una esquizo-cardia. Un estar - sentir en dos lugares a la vez, y tristemente, en ninguno.

El 29 de agosto, es el día del abogado. Y por azar, mi nacimiento.

Son veinticinco años lejos, y la inadaptación, sigue incólume.

Díganme que no soy el único. Díganme que la nostalgia santiagueña, también se escribe en papel forense. 



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