LA OBRA DE “TUTY” DELGADO
“Mi formación es humanista donde la arquitectura está por encima de las artes plásticas: está el dibujo, el grabado, la pintura, la escultura y la arquitectura que encierra a todas”. Roberto Rafael Delgado. Este texto es resultado de una serie de entrevistas realizadas a Hugo Argañaras, Roberto Eberle y Anselmo Vezzosi, amigos entrañables de Tuty Delgado, sin su aporte y compromiso nada de esto podría haberse escrito. Roberto Rafael Delgado “Tuty”, personaje notable de la ciudad, nació 22 de Septiembre de 1.948 y se recibió de arquitecto en la Facultad de Arquitectura de Tucumán en 11 de Octubre de 1976. Se egresó de la Academia de Bellas Artes Juan Yaparí, fue docente en la cátedra de “Escultura y Fundamentos Visuales”. Perteneció a una singular familia de artistas, a decir verdad la gran mayoría de las esculturas que hay en la ciudad, en plazas, paseo y reparticiones públicas fueron realizadas por los Delgado. “El Cristo Redentor del Dulce”, “Francisco de Aguirre”, “El Kakuy”, “El cartero”, “Monumento a la Madre” por citar algunas obras. Rafael Delgado Castro, su abuelo, fue el iniciador de la técnica escultórica del modelado en barro, formado y diplomado en España. Luego Roberto Delgado “El pibe”, su padre, profesor de Bellas Artes, siguió profundizando su formación, logrando un dominio absoluto de la técnica escultórica. En cuanto a la estética perseguida, fue “El pibe” quien planteo un horizonte claro en la inauguración de la Academia de Bellas Artes: "vamos hacer un arte desde aquí, de espalda a lo extranjero, y anclado en la realidad provincial y regional" Tuty siguió esta línea de creación, en el “Monumento al Maestro” por ejemplo se puede ver el bio tipo Santiagueño colocado en un pedestal. Hay una permanente búsqueda en cada generación de los Delgado y un evidente intercambio de forma. Trabajaron en el bronce, el mármol, el Quebracho, la resina y no hay una obra que represente a los tres por qué cada cual tuvo su lenguaje, su impronta. Pese a lo cual se advierte una continuidad en la temática que abordaban así como en la forma de metaforizar. Tuty hizo su aporte en obras de gran presencia en la ciudad tales como el monumento a “Francisco de Aguirre” o la escultura colosal denominada “Cristo redentor del dulce”, en su taller está la certificación de su participación otorgada por su papa. Leopoldo Marechal decía “quien recibe un nombre, recibe un destino”, siguiendo esta idea puedo decir que Roberto Rafael Delgado “Tutty” es una síntesis dialéctica de la descendencia que lo precedió, supo aprender, asumir, padecer y transformar su legado. Su compromiso con el hacer, su franqueza y radicalidad, diciendo y escribiendo, fue una constante en su camino. En tiempos donde el auge de lo tradicionalista perdió vigor en el arte, Tuty sostuvo su entendimiento, su conocimiento y por sobre todas las cosas la honestidad, cualidad fundamental al momento de expresar el arte. Hacer lo que verdaderamente se siente. Sin entrar en la discusión de “que es arte o no”. Tuty sumo al conocimiento familiar adquirido, la perspectiva de la arquitectura. En sus obras escultóricas no todas son volumétricas y opacas, sino tienen agujeros, no las hace solo convexas, sino cóncavas. Tuty le saca partes a la escultura, incorporando los vacíos, su fin no fue descansar en el modelado sino introducir oquedades, silencios. En cuanto a su aporte arquitectural, se conocieron con Anselmo Vezzosi en los años 70 en la academia de Bellas Artes, ubicada por entonces en calle Sor Mercedes y Belgrano, en una de esas galerías iniciaron una conversación que los llevo a formar el estudio Delgado- Vezzosi, espacio de encuentro donde trabajaron más de 30 años. Anselmo lo recuerda acodado en una baranda, prendido a su infaltable cigarrillo, con su voz directa y aguda, gallego, peronista y férreo en sus posturas. El estudio estaba situado en la antigua casa familiar de los Delgado sita en calle independencia 368, entre calle Urquiza y Mitre, allí trabajaban al amparo de su madre que cariñosamente los deleitaba con el arte de la cocina y con la presencia silenciosa de Roberto “El pibe”, el gran escultor santiagueño. La metodología que llevaban a cabo era la siguiente, ante cada trabajo requerido al estudio, cada uno hacia un anteproyecto y luego salía una síntesis de lo propuesto por cada cual, o se imponía uno sobre otro. Esta dupla desarrollo cerca de mil proyectos, participando en concursos en Santa Fe, La Pampa. Construyeron y diseñaron en Tucumán, trabajaron en restauraciones en la Catedral de Córdoba y en la capital e interior de Santiago del Estero, capillas en Cejolao, en Quimili, en la Paloma. Los primeros edificios de la ciudad en la década del 80´ fueron del estudio Delgado-Vezzosi, para destacar es el aporte novedoso en el edificio de calle buenos aires y mitre el cual esta aporticado. Tuty fue brevemente Director de Cultura de la provincia, Director del Museo Histórico, participo y acompaño el proyecto de creación de la Buhardilla, Cámara de Arte. Le hizo la casa a cuanto amigo tenia y el cobro de honorarios nunca fue lo prioritario en su trabajo. La amistad fue la razón y el lazo para desandar proyectos, junto a su amigo el pintor Hugo Argañaras trabajaron en la escultura de Juan Domingo Perón que esta aun en la autopista Santiago- la banda. Hugo fue quien hizo la obra de basamento que tiene 6 metros de alto, arriba esta la cabeza del General junto a unas imponentes letras con su apellido. Roberto Eberle, escultor, indiscutido discípulo de un estilo y continuador de un lenguaje marcado por los Delgado, compartió muchos trabajos con Tuty, como por ejemplo, el mural de la Plaza de la Conquista. En el año 2005 en el colegio San José, se realizo un mural inspirado en la obra de Victor Sheppers y los hermanos de la misericordia, ese trabajo involucro a Tuty Delgado, Hugo Argañaraz, Roberto Eberle, Anselmo Vezossi y Prince Zaccardi. Se trata de una obra que tiene 50 metros de desarrollo por aproximadamente 5,5 metros de ancho, el trabajo llevo aproximadamente 6 meses, en cualquiera de las obras mencionadas ninguno recibió remuneración alguna, todo aquello sucedía y se hacía por la vocación de crear y de trabajar junto a la comunidad, algo digno de reconocer es que firmando como autores del mural del colegio San José están los nombres de los albañiles que intervinieron en el trabajo, pasados los años y ya fallecido Tuty sus amigos colocaron su nombre. Le decía a su hija Milagros, en un carta que ella publico “Muchos dicen que las distancias llevan al olvido. No siempre es así, depende de las circunstancias, porque a veces acentúan los recuerdos” que así sea siempre para quienes van dejando huella en la cultura de Santiago del Estero. Para el futuro, para seguir celebrando en la memoria tanto trabajo de creación y tanta obra, es preciso decir que hay un terreno ubicado en las calles Alsina y Nuñez del Prado, donado por ordenanza municipal para hacer la “Plaza de los Delgado”. Roberto Eberle ya desarrollo la idea, el diseño y lo dejo plasmado en una maqueta, Hugo Argañaras intento hasta el hartazgo interesar a quienes podrían ser de la partida para avanzar en su gestión. Anselmo Vezzosi es quien me recuerda este dato y me pide además que el cierre de este texto recuerde que todo está allí listo, a la espera de que la comunidad haga justicia con esta linda historia de trabajo.
Mi lema es que “el que hace es discutido pero avanza”.









