LA PELUQUERIA DE LUIS

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Martes, 25 de Agosto del 2020

LA PELUQUERIA DE LUIS

En todo el mundo las peluquerías han cambiado sus estilos, y han ido con el tiempo diversificando sus propuestas desde o hacia el mercado, en busca de “esos raros peinados nuevos” que no son más que los de años atrás reeditados.

En la ciudad de Santiago esta la peluquería de Luis Barrera un espacio céntrico tradicional en su propuesta, con más de 30 años de trayectoria mantiene su carácter de salón masculino, un proyecto comercial en el centro de la ciudad que fue creciendo de a poco como dice Ruben Juarez, “Yo soy bien de abajo y anduve a los tumbos cuerpeando la mala y al fin le gané” la peluquería deambuló por diferentes calles del centro, alquileres varios, hasta que impuso su nombre y su marca personal. Luis arranco por el 87´ con el prócer Dante Mendoza según refiere, luego paso a 24 de septiembre al 300 con un leve escape a calle 25 de mayo para volver a 24 de septiembre. Sus hermanos Marcelo y Juan, desarrollaron el oficio de peluqueros compartiendo en principio salón con él. Las herramientas de trabajo son un par de tijeras, maquinita, pulverizador de agua y un par de peines, no hay más aditamentos, a lo sumo, un secador sobre el final del corte. Para la calvicie se podrá desarrollar algún buen chiste o poesía personalizada que haga sonreír al cliente sobre la fatalidad genética, pero no existirá promesa alguna de una mágica solución. A la dura realidad se la puede combatir despertándose “goleador”, así comienza uno de los textos firmados por el escritor y peluquero bandeño.

En mi familia, mi sobrino Nicolas es representante de la tercera generación que concurre a cortarse el pelo a esta peluquería ubicada en calle 24 de septiembre frente al bachillerato, probablemente sean muchas las familias santiagueñas en esa circunstancia.

Cuando va abordar mi temprana y avanzada calvicie Luis me explica que “recortara la península para no destacar las bahías” luego me cita la fuente teórica: “Accidentes costeros, Geografía de tercer grado de la Escuela Alma Fuerte de la Ciudad de Banda” , hablamos de poesía y música temas libres que van surgiendo. A propósito de nuestro programa, el último hallazgo que me comento es a cerca de la canción de Sting “Moon over Bourbon Street” según me explicó se parece muchísimo a “Sur” de Homero Manzi. Salí de allí con la tarea de comprobar la existencia del plagio al añatuyense.

Como les decía, esta peluquería a mi entender se constituye como un espacio institucional con historia en la ciudad pero no por eso hace gala en el local de una aristocrática antigüedad arquitectónica o de sillones de peluquería antiquísimos, estrategias previsibles para sorprender valoraciones previsibles. Lo más antiguo que hay en el salón es un televisor Noblex de 29´ el mismo ostenta el porte de esas lámparas gigantes y pesadas (esa tecnología que ya no viene), por cuestiones existenciales la caja boba los lunes no es encendida, la peluquería propone abiertamente introspección luego del fin de semana.

Para la espera de su turno el cliente se puede deleitar con alguna revista Gente de un par de años atrás, una revista de Pesca con unas décadas encima o diarios de diferentes fechas recientes, detalles espontáneos que no pretenden ostentarse como reliquias intocables, son más bien proposiciones para viajar en el pasado inmediato. No hay una revista exclusiva de moda donde el cliente pueda inquirir caprichosamente: “quiero ese corte”. La realidad aquí es distinta: el cliente propone, el peluquero decodifica a su modo y ejecuta, en esa dialéctica sucede el corte que no será idéntico ni a la demanda original ni a la sabia respuesta de la tijera. Así se hace un corte perfecto. Al salir, el cliente va buscando su reflejo en los vidrios de los autos, en las vidrieras reconociendo la novedad en su rostro.

En su lugar de trabajo Luis tiene un pequeño mueble dónde reposan los cuadernos anillados, allí plasma profusamente las poesías, la prosa cotidiana que surge al fragor del oficio. De cuando en vez realiza cortes poéticos instantáneos, de un tirón dibuja, firma y comparte. Ante el hecho que lo conmueve hace trabajos artísticos de primera mano. Su lapicera opera como una tijera que recorta la realidad y va montando rima, metáfora, ocurrencia, giro final.

Juan Falú visito la ciudad hace unos meses y antes de dar su recital en Sixto recibió de Luis en el escenario un corte poético que lo celebraba. Al día siguiente, Falú se despertó en el hotel céntrico donde se hospedo y pregunto por un lugar para cortase el pelo, al llegar al lugar indicado, quedo maravillado con el peluquero poeta que lo esperaba nuevamente, esta vez para cortarle el pelo. Falú se llevo el encuentro como un hecho cultural significativo, un ejemplo notable para ilustrar como se hace la cultura en una ciudad.

Algo parecido sucedió con Luis Salinas hace unos días en la ciudad de la Banda también fue celebrado por el peluquero bandeño en un corte poético instantanteo.

Entre alguna de sus destacadas creaciones poéticas Luis escribió un chacarera para homenajear a Sixto Palavecino "tan viejo como el siglo tan sabio como el tiempo"... “hoy me dicen que ha partido y les miento que les creo, si en cada quichua lo veo ¿cómo creer que se ha ido? El estribillo remata: “quizá ya no esté en el nido pero su vuelo quichuista seguirá siendo la pista pa´ poder ser argentino” La música es del maestro Enrique Marquetti.

Importante recordar que Sixto además de Quichuista, músico, compositor fue un notable peluquero. Hay una humorada que circula en la ciudad al respecto de esta última actividad un dialogo que le atribuyen al sachero: Sixto Palavecino se encuentra con un chango amigo y asombrado por su corte de pelo le pregunta

-¿Quién es el bandido que te ha cortado el pelo así?

-Usted don Sixto.                                     

-Ah pero que desparejo te ha crecido.

El ingenio de los peluqueros santiagueños es una cosa seria. Desde la peluquería de Luis la vidriera es una pantalla LED de tres metros de ancho a todo color y a toda vida, un artefacto que funciona desde el momento que se levanta la persiana. Funciona para la salutación del peluquero o para el cliente vergonzoso que no quiere que lo vean en la peluquería. ¿Por qué será que algunos no les gusta que los vean en la peluquería?

La gente a veces va solo a conversar, otras a buscar su escucha, otros solo quieren compartir el silencio y la difícil tarea de mirarse frente a un espejo.

Luis recuerda a “Taro” Argañaraz, un cliente de antaño, actor local que independientemente de la lluvia, iba siempre con un piloto largo, chaleco y corbata, al final del corte pedía el fijador del pelo y se ponía el spray en la cara “para no arrugarse” luego pagaba el corte con una bolsa de naranjas ante la mirada atónita de quienes esperaban ser atendidos.

Marcos Vizoso le edito un libro a Luis Barrera para sus 50 años, con 50    poesías. Autor prolífico ya trabaja en otros proyectos allí mismo en su peluquería- taller así es que queda la invitación para pasar por allí y pedirle un corte de pelo o un corte poético instantáneo.

https://www.youtube.com/watch?v=on4rjxkJ8aM

SEBASTIAN BARRIONUEVO SAPUNAR

Texto escrito para Electrico Ardor todos los lunes de 22hs a 00hs por Radio Universidad 92.9

 


Juan Falu junto a Luis BArrera, el peluquero poeta.



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