LA PELUQUERIA DE LUIS
En todo el mundo las
peluquerías han cambiado sus estilos, y han ido con el tiempo diversificando
sus propuestas desde o hacia el mercado, en busca de “esos raros peinados
nuevos” que no son más que los de años atrás reeditados.
En la ciudad de Santiago esta
la peluquería de Luis Barrera un espacio céntrico tradicional en su propuesta,
con más de 30 años de trayectoria mantiene su carácter de salón masculino, un
proyecto comercial en el centro de la ciudad que fue creciendo de a poco como
dice Ruben Juarez, “Yo soy bien de abajo y anduve a los tumbos cuerpeando la
mala y al fin le gané” la peluquería deambuló por diferentes calles del centro,
alquileres varios, hasta que impuso su nombre y su marca personal. Luis arranco
por el 87´ con el prócer Dante Mendoza según refiere, luego paso a 24 de
septiembre al 300 con un leve escape a calle 25 de mayo para volver a 24 de
septiembre. Sus hermanos Marcelo y Juan, desarrollaron el oficio de peluqueros
compartiendo en principio salón con él. Las herramientas de trabajo son un par
de tijeras, maquinita, pulverizador de agua y un par de peines, no hay más
aditamentos, a lo sumo, un secador sobre el final del corte. Para la calvicie
se podrá desarrollar algún buen chiste o poesía personalizada que haga sonreír
al cliente sobre la fatalidad genética, pero no existirá promesa alguna de una
mágica solución. A la dura realidad se la puede combatir despertándose
“goleador”, así comienza uno de los textos firmados por el escritor y peluquero
bandeño.
En mi familia, mi sobrino Nicolas
es representante de la tercera generación que concurre a cortarse el pelo a
esta peluquería ubicada en calle 24 de septiembre frente al bachillerato,
probablemente sean muchas las familias santiagueñas en esa circunstancia.
Cuando va abordar mi temprana
y avanzada calvicie Luis me explica que “recortara la península para no
destacar las bahías” luego me cita la fuente teórica: “Accidentes costeros,
Geografía de tercer grado de la Escuela Alma Fuerte de la Ciudad de Banda” ,
hablamos de poesía y música temas libres que van surgiendo. A propósito de
nuestro programa, el último hallazgo que me comento es a cerca de la canción de
Sting “Moon over Bourbon Street” según me explicó se parece muchísimo a “Sur”
de Homero Manzi. Salí de allí con la tarea de comprobar la existencia del
plagio al añatuyense.
Como les decía, esta
peluquería a mi entender se constituye como un espacio institucional con
historia en la ciudad pero no por eso hace gala en el local de una
aristocrática antigüedad arquitectónica o de sillones de peluquería
antiquísimos, estrategias previsibles para sorprender valoraciones previsibles.
Lo más antiguo que hay en el salón es un televisor Noblex de 29´ el mismo
ostenta el porte de esas lámparas gigantes y pesadas (esa tecnología que ya no
viene), por cuestiones existenciales la caja boba los lunes no es encendida, la
peluquería propone abiertamente introspección luego del fin de semana.
Para la espera de su turno
el cliente se puede deleitar con alguna revista Gente de un par de años atrás,
una revista de Pesca con unas décadas encima o diarios de diferentes fechas
recientes, detalles espontáneos que no pretenden ostentarse como reliquias
intocables, son más bien proposiciones para viajar en el pasado inmediato. No
hay una revista exclusiva de moda donde el cliente pueda inquirir
caprichosamente: “quiero ese corte”. La realidad aquí es distinta: el cliente
propone, el peluquero decodifica a su modo y ejecuta, en esa dialéctica sucede
el corte que no será idéntico ni a la demanda original ni a la sabia respuesta
de la tijera. Así se hace un corte perfecto. Al salir, el cliente va buscando
su reflejo en los vidrios de los autos, en las vidrieras reconociendo la
novedad en su rostro.
En su lugar de trabajo Luis
tiene un pequeño mueble dónde reposan los cuadernos anillados, allí plasma
profusamente las poesías, la prosa cotidiana que surge al fragor del oficio. De
cuando en vez realiza cortes poéticos instantáneos, de un tirón dibuja, firma y
comparte. Ante el hecho que lo conmueve hace trabajos artísticos de primera
mano. Su lapicera opera como una tijera que recorta la realidad y va montando
rima, metáfora, ocurrencia, giro final.
Juan Falú visito la ciudad
hace unos meses y antes de dar su recital en Sixto recibió de Luis en el
escenario un corte poético que lo celebraba. Al día siguiente, Falú se despertó
en el hotel céntrico donde se hospedo y pregunto por un lugar para cortase el
pelo, al llegar al lugar indicado, quedo maravillado con el peluquero poeta que
lo esperaba nuevamente, esta vez para cortarle el pelo. Falú se llevo el
encuentro como un hecho cultural significativo, un ejemplo notable para
ilustrar como se hace la cultura en una ciudad.
Algo parecido sucedió con
Luis Salinas hace unos días en la ciudad de la Banda también fue celebrado por
el peluquero bandeño en un corte poético instantanteo.
Entre alguna de sus
destacadas creaciones poéticas Luis escribió un chacarera para homenajear a
Sixto Palavecino "tan viejo como el siglo tan sabio como el
tiempo"... “hoy me dicen que ha partido y les miento que les creo, si en
cada quichua lo veo ¿cómo creer que se ha ido? El estribillo remata: “quizá ya
no esté en el nido pero su vuelo quichuista seguirá siendo la pista pa´ poder
ser argentino” La música es del maestro Enrique Marquetti.
Importante recordar que
Sixto además de Quichuista, músico, compositor fue un notable peluquero. Hay
una humorada que circula en la ciudad al respecto de esta última actividad un
dialogo que le atribuyen al sachero: Sixto Palavecino se encuentra con un
chango amigo y asombrado por su corte de pelo le pregunta
-¿Quién es el bandido que
te ha cortado el pelo así?
-Usted
don Sixto.
-Ah pero que desparejo te
ha crecido.
El ingenio de los
peluqueros santiagueños es una cosa seria. Desde la peluquería de Luis la
vidriera es una pantalla LED de tres metros de ancho a todo color y a toda
vida, un artefacto que funciona desde el momento que se levanta la persiana.
Funciona para la salutación del peluquero o para el cliente vergonzoso que no
quiere que lo vean en la peluquería. ¿Por qué será que algunos no les gusta que
los vean en la peluquería?
La gente a veces va solo a
conversar, otras a buscar su escucha, otros solo quieren compartir el silencio
y la difícil tarea de mirarse frente a un espejo.
Luis recuerda a “Taro”
Argañaraz, un cliente de antaño, actor local que independientemente de la
lluvia, iba siempre con un piloto largo, chaleco y corbata, al final del corte
pedía el fijador del pelo y se ponía el spray en la cara “para no arrugarse”
luego pagaba el corte con una bolsa de naranjas ante la mirada atónita de
quienes esperaban ser atendidos.
Marcos Vizoso le edito un libro a Luis
Barrera para sus 50 años, con 50 poesías.
Autor prolífico ya trabaja en otros proyectos allí mismo en su peluquería-
taller así es que queda la invitación para pasar por allí y pedirle un corte de
pelo o un corte poético instantáneo.
https://www.youtube.com/watch?v=on4rjxkJ8aM
SEBASTIAN BARRIONUEVO
SAPUNAR
Texto escrito para Electrico
Ardor todos los lunes de 22hs a 00hs por Radio Universidad 92.9

Juan Falu junto a Luis BArrera, el peluquero poeta.