LOS LAPICES SIGUEN ESCRIBIENDO
En 1975 los
estudiantes de La Plata se movilizaron junto a la Coordinadora de Estudiantes
Secundarios consiguiendo el boleto estudiantil gratuito.
La llegada del
golpe de estado produjo la prohibición de las actividades políticas
estudiantiles, obligándolos a la clandestinidad. La dictadura militar, apoyada
en una extrema represión, quitó las conquistas ganadas como el boleto
estudiantil
El 16 septiembre, y
días posteriores, del 1976 ocurrió el operativo "la noche de los
lápices" ordenado por Miguel Etchecoltz y Ramon Camps en el que fueron
secuestrados 10 alumnos secundarios partícipes en la lucha, de los cuales solo
sobrevivieron 4. Estos fueron llevados a centros clandestinos de detención en
donde vivían en condiciones inhumanas y sufrieron varios tipos de abusos y
torturas (picanas eléctricas en los genitales, golpes y violaciones, entre
otras). Según la Conadep, hubo 250 adolescentes fueron secuestrados con
el fin de aniquilar un proceso de vanguardia estudiantil revolucionaria que se
gestaba al calor de la lucha del mayo francés, la revolución cubana y el
Cordobazo.
Hoy en día los
jóvenes que somos parte de las familias trabajadoras, luchamos por terminar el
secundario, mientras que los recortes a la educación son cada vez más grandes,
y el vaciamiento más evidente. Las escuelas no tienen la infraestructura en
condiciones, planes de estudio sin contenido y queda en evidencia el sobrecargo
laboral docente sin ningún aumento salarial. La pandemia del coronavirus ha
profundizado y expuesto como nunca el derrumbe social y educativo.
Tampoco se nos
brinda educación sexual científica y laica. Si bien existe la ley, ésta permite
que cada institución ´seleccione´ los contenidos pertinentes según su criterio
e ideología, atentando contra el carácter laico y científico de la ESI. La
plena implementación, sin injerencia de la iglesia, es una pelea emancipatoria
en la juventud.
Estás políticas no
hacen más que infringir nuestro derecho a una educación de calidad. Sin
mencionar que la pobreza estructural vuelve, para un gran sector de
estudiantes, impensable continuar con sus estudios universitarios, ya que no
alcanza con que éstos sean gratuitos, si no que el estado debe garantizar las
condiciones necesarias para que ningún estudiante se quede afuera de la cursada
por la necesidad de trabajar. Los jóvenes estamos a merced de ser la mano de
obra de los trabajos mal pagos, en condiciones de explotación, sin aportes
jubilatorios, ni coberturas médicas.
La juventud
históricamente, en distintos puntos del mundo, ha salido a las calles para
organizarse y luchar por sus derechos. ¡Por eso debemos avanzar más conscientes
y organizados que nunca para pelear y conquistar cada una de nuestras
reivindicaciones!
¡Pongamos en pie coordinadoras estudiantiles y una gran jornada de lucha para organizarnos por nuestros reclamos!
