LOS LAPICES SIGUEN ESCRIBIENDO

Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios.

Miércoles, 16 de Septiembre del 2020

LOS LAPICES SIGUEN ESCRIBIENDO

En 1975 los estudiantes de La Plata se movilizaron junto a la Coordinadora de Estudiantes Secundarios consiguiendo el boleto estudiantil gratuito. 

La llegada del golpe de estado produjo la prohibición de las actividades políticas estudiantiles, obligándolos a la clandestinidad. La dictadura militar, apoyada en una extrema represión, quitó las conquistas ganadas como el boleto estudiantil

El 16 septiembre, y días posteriores, del 1976 ocurrió el operativo "la noche de los lápices" ordenado por Miguel Etchecoltz y Ramon Camps en el que fueron secuestrados 10 alumnos secundarios partícipes en la lucha, de los cuales solo sobrevivieron 4. Estos fueron llevados a centros clandestinos de detención en donde vivían en condiciones inhumanas y sufrieron varios tipos de abusos y torturas (picanas eléctricas en los genitales, golpes y violaciones, entre otras). Según la Conadep,  hubo 250 adolescentes fueron secuestrados con el fin de aniquilar un proceso de vanguardia estudiantil revolucionaria que se gestaba al calor de la lucha del mayo francés, la revolución cubana y el Cordobazo.

Hoy en día los jóvenes que somos parte de las familias trabajadoras, luchamos por terminar el secundario, mientras que los recortes a la educación son cada vez más grandes, y el vaciamiento más evidente. Las escuelas no tienen la infraestructura en condiciones, planes de estudio sin contenido y queda en evidencia el sobrecargo laboral docente sin ningún aumento salarial. La pandemia del coronavirus ha profundizado y expuesto como nunca el derrumbe social y educativo.

Tampoco se nos brinda educación sexual científica y laica. Si bien existe la ley, ésta permite que cada institución ´seleccione´ los contenidos pertinentes según su criterio e ideología, atentando contra el carácter laico y científico de la ESI. La plena implementación, sin injerencia de la iglesia, es una pelea emancipatoria en la juventud.

Estás políticas no hacen más que infringir nuestro derecho a una educación de calidad. Sin mencionar que la pobreza estructural vuelve, para un gran sector de estudiantes, impensable continuar con sus estudios universitarios, ya que no alcanza con que éstos sean gratuitos, si no que el estado debe garantizar las condiciones necesarias para que ningún estudiante se quede afuera de la cursada por la necesidad de trabajar. Los jóvenes estamos a merced de ser la mano de obra de los trabajos mal pagos, en condiciones de explotación, sin aportes jubilatorios, ni coberturas médicas. 

La juventud históricamente, en distintos puntos del mundo, ha salido a las calles para organizarse y luchar por sus derechos. ¡Por eso debemos avanzar más conscientes y organizados que nunca para pelear y conquistar cada una de nuestras reivindicaciones!

¡Pongamos en pie coordinadoras estudiantiles y una gran jornada de lucha para organizarnos por  nuestros reclamos!



 



Categorías

Autores