LOS LOBOS DE WALLSTREETBETS
Los WallStreetBets: una comunidad de inversores amateurs autoorganizados en un foro en Reddit lograron desestabilizar el mercado financiero haciendo perder miles de millones de dólares a los lobbistas más importantes y poderosos del mundo. Para entender un poco lo que ha pasado estas últimas semanas en Wall Street debemos explicar de forma sencilla, sin entrar en complicados tecnicismos, como funciona el mercado financiero a nivel global. Cualquier empresa que cotiza sus acciones en la bolsa están sujetas al libre juego de la oferta y la demanda. Para que una acción suba su precio, primero deberá subir su demanda. Por el contrario, cuando la demanda cae, el precio baja. Cuando algún importante broker o algún fondo de inversión de Wall Street proyecta que una acción va subir, es muy probable que mucha gente salga a comprar esas acciones logrando, definitivamente, el efecto dominó deseado: que esas acciones suban. Las especulaciones y las profecías autocumplidas son moneda corriente dentro de los principales mercados financieros del mundo. Uno de los principales debates sobre el funcionamiento de estos mercados es si los Estados deben regularlos para evitar catástrofes como las de 2008-2009 o deben dar libertad de acción a las fuerzas del mercado bajo la premisa de que el mecanismo oferta-demanda hará que todo funcione. Así como hay lobbistas que apuestan por acciones con el objetivo de que su precio suba y de esa manera ganar plata, existen quienes apuestan por acciones con el objetivo de que estas bajen y así ganar plata. Esto es conocido como short-selling (venta en corto), este concepto es clave para entender lo que pasó en Wall Street. El short-selling es una herramienta de las más especulativas y buitrescas del mercado financiero: es apostar a que la acción de una empresa baje. ¿Cómo funciona? Básicamente es pedir prestado una acción por una determinada cantidad de tiempo, en ese tiempo se busca vender la acción, esperar que su precio baje y recomprarla a un precio menor. Por ejemplo: pido prestado una acción por 5 días, en el primer día vendo la acción por $100, los días siguientes espero a que la acción baje, y cuando baja recompro la misma acción para devolverla a un precio menor, $70, de esta manera el financista ha ganado $30 en cuestión de días. Caso contrario, si la acción sube, por ejemplo, a $150 el financista deberá recomprar la acción a ese precio, perdiendo así $50. Si bien es difícil predecir cuando la acción de una empresa va subir, es un poco más fácil saber cuales son las empresas que vienen cayendo hace algunos años. Las empresas víctimas del short-selling generalmente precipitan aún más la caída de sus acciones y agravan su inestabilidad financiera. Varios países europeos habían prohibido esta operación a partir de la crisis financiera de 2008. En Argentina estaba prohibida, pero en enero del 2018 la Comisión Nacional de Valores a través de la Resolución General 720 volvió a admitir esta operatoria en el país. Ahora vamos a lo importante, ¿cómo hizo una comunidad de jóvenes para hacer perder tantos dólares a los fondos de inversión más poderosos del mundo? Todo comenzó en un foro de Reddit llamado WallStreetBets. Reddit es la sexta red social más visitada a nivel mundial, para que se den una idea de esa red se crean la mayoría de memes que usamos cada día. Antes de que todo esto pasara, en el foro de WallStreetBets había alrededor de 700.000 participantes, hoy ya son más de 9 millones. A los WallStreetBets les parecía inmoral que los peces gordos de Wall Street apostarán en contra de empresas encaminadas a la quiebra, utilizando la herramienta del short-selling, no solo para empeorar la situación de estas empresas, sino también para continuar enriqueciéndose ellos mismos. Esto los motivó a idear un plan bastante sofisticado dentro las reglas que impone el mercado: encontraron la manera de ayudar a estas empresas encaminadas a la quiebra y, a su vez, hacer perder muchísimo dinero a los financistas más importantes de la bolsa de New York. Esta masa de pequeños inversores se pusieron de acuerdo para comprar en conjunto acciones de una de las víctimas preferidas de los lobbistas para hacer short-selling llamada GameStop (GME), que se trata de una empresa de venta de videojuegos físicos que en los últimos años cayó en desgracia a partir del auge de la venta de juegos en línea lo que generó que en marzo del 2020 sus acciones lleguen a un mínimo histórico de $3,50 dólares por acción. GME, junto a BlockBuster, BlackBerry, Nokia, entre otras, forman parte de un pelotón de empresas que vienen en caída hace varios años las cuales son usadas por los principales fondos del mundo para operaciones de short-selling. El 27 de enero de este año el mercado financiero mundial iba a amanecer con una increíble e impensada sorpresa: un alza exponencial en las acciones de GME a $350 dólares la acción. Esto quiere decir que si un fondo de inversión puso 5 millones de dólares en un short-selling contra GME, con la intención de ganar dinero de manera sencilla, por la suba exponencial de sus acciones tendría una pérdida de 50 millones de dólares en cuestión de días. Unos de los principales perdedores con esta jugada de los WallStreetBets fue Melvin Capital, uno de los fondos de inversión más poderosos y despiadados del mundo. Esto generó que los peces gordos más importantes de la bolsa norteamericana y los principales periodistas financieros del establishment pidieran regulaciones urgentes por parte del Estado, lo cual resulta bastante curioso ya que su discurso habitual es el de dar más lugar a las fuerzas del mercado, pero claro, cuando las reglas del mercado no juegan a su favor se aborta el liberalismo económico y se exige la intervención del Estado. Lo que pasó los días siguientes fue que Wall Street le permitió a los financistas salir anticipadamente de los short-selling con el motivo de evitar la quiebra de Melvin Capital y otros importantes fondos de inversión. También sucedió que Robinhood, principal app americana de compra-venta de acciones, prohibió por unos días la compra de acciones de GME. Todas medidas que condicionaron este tan preciado libre mercado. Tan polémica fue la decisión de esa app que la demócrata Alexandria Ocasio-Cortez pidió de inmediato una investigación sobre la decisión de Robinhood y los WallStreetBets hicieron una demanda colectiva contra la app. Lo que pasó fue mucho más que una ocurrencia de un conjunto de jóvenes detrás de una computadora, marcó un antes y un después en el mundo de las finanzas, fue una lucha de ideales. Los poderosos lobbistas de la bolsa de New York fueron tirados abajo por una masa interconectada que utilizó las reglas escritas por esos mismos financistas, quienes hoy piden a gritos sanciones y regulaciones: como una toma de aikido, usaron a su favor la fuerza del enemigo. Comprar unas acciones, una operación simple, normal y tradicional en el mundo de las finanzas bastó para poner en vilo a los fondos más importantes del planeta. No suficiente con la crisis desatada en el 2008, faltó que lleguen los WallStreetBets para desnudar la fragilidad y la inconsistencia de un mercado financiero que promete ser seguro, ordenado y despótico. Después de que los lobbistas y periodistas del establishment pidieran de manera desesperada sanciones e intervenciones urgentes por parte de Agencias Estatales, ¿continuarán soslayando el debate sobre cuál es el rol que debe tener el Estado en los mercados financieros? Lo que queda claro es que este fue un golpe del cual será difícil recuperarse para los peces gordos de Wall Street, mientras que del otro lado hay miles y miles de jóvenes detrás de una pantalla que se organizaron para beneficiar a empresas en crisis y también ganar plata. Al final el traje de Robin Hood se lo pusieron los WallStreetBets, unos héroes en favor de las empresas pobres y oprimidas por un sistema financiero que es especulativo y que cada vez muestra más sus fragilidades.