EL 2 DE ABRIL EN LA CONSTRUCCION DE IDENTIDAD NACIONAL DIA DEL VETERANO Y DE LOS CAIDOS EN LA GUERRA DE MALVINAS
Lxs héroes de Malvinas enorgullecen de sentido patrio nuestra Nación.
Combatientes por el legítimo derecho a la soberanía nacional, conmemoramos en su lucha un genuino modo de sentir a la Argentina.
Enviadxs por la junta militar a combatir un imperio poderoso, la guerra de Malvinas sumo otro antecedente a los antiguos dolores por abandono de Estado: el hambre, el frio y la tortura a lxs soldadxs de esa gesta, fue la constante en una contienda que careció de todo tipo de provisiones y de previsión para el enfrentamiento en el campo de batalla.
Sí, siempre es difícil definir qué es la nación porque en los términos con que se la nombra sigue viva aquella interpretación que pugnando en el conflicto por el sentido no prevaleció, aquí se tornó confuso diferenciar entre la defensa legítima de la soberanía de la nación, y el portavoz del llamado para hacerlo, proferida por un Estado que su inconstitucionalidad perdía legitimidad.
En el año 1982 ya no se creía en las respuestas que daba la junta militar sobre violaciones a derechos humanos.
Marzo del 82 tuvo en las calles manifestaciones organizadas por familiares de detenidos políticos pidiendo respuestas por la desaparición de sus hijos. Todas fueron reprimidas. En el escenario político económico, la inflación crecía, el descontento aumentaba.
También nos indignamos por la malversación, de una legítima reivindicación, que realizo la junta militar perpetradora del golpe cívico-económico-militar de1976 en Argentina. La guerra de Malvinas, percibida solo como oportunidad para la recuperación del liderazgo de un proyecto de nación, que se encontraba enfrentado a un fuerte cuestionamiento social, fue convocada por la junta para así prorrogarse en el control como Estado dictatorial. Con ello empañó un fundado anhelo de soberanía. Buscaba convertir en victoria propia el sueño argentino de recuperar las islas, lo cual en nada resulto disminuido.
Durante los años de ejercicio dictatorial, la junta militar, saltándose todas las leyes de un Estado de Derecho, asumió que todo le estaba permitido. Bajo una idea de nación - que le antecede- profundiza la demarcación entre los beneficiados de patria y los excluidos del sentido reduccionista que la traza, y lo hace con el uso de una violencia antes nunca sufrida. En lo definido como nación, no queda comprendido lo popular. Bajo el concepto de pueblo no cabe nada diferente a la clase blanca adinerada, no cuenta el pobre, lo diverso, lo femenino, el negro, los campesinos, el indígena. Eso no se incluye, tal como ocurrió en otros momentos de la historia Argentina. Deja fuera de los derechos a aquellos a quienes ahora convoca a marchar, mal proveídos, contra el imperio.
De nada sirvió la elaboración de ese horizonte, la simbólica de la desaparición como ejemplificadora amenaza para que lo excluido sea aceptado por los excluidos. Las desapariciones de los detenidos políticos se transformaron en clamor colectivo y en experiencia de lucha por verdad y justicia. Aunque sí se empeñaron, sistemáticamente, a desarticular el tejido social a través del terror; a construir subjetividades actuantes por el miedo; y la impunidad fue enseñada para actuar en provecho propio, y a abusar del poder privatizando lo público; a producir todas las condiciones que llevaran a hacer creer que el valor de la vida estaba repartido de manera natural e incuestionable, en términos desiguales.
Hoy, frente a una pandemia que nos desafía, y que enfrentarla requiere un tejido social solidario y de un Estado presente, revive, en otro horizonte de sentido de nación, el valor de la vida, de la vida colectiva, única vida que puede vivir.
A las antípodas de aquel entonces Estado terrorista, Argentina tiene hoy un Estado Nacional que hace previsión inclusiva de la vida. Se coloca en el centro del combate y prioriza la vida. Sincera las condiciones reales del sistema público de salud, y con ello restablece un dialogo. Actuante, sereno y tranquilizador pone normas: “QUÉDATE EN CASA”, que en el marco de lo reciproco, de lo solidario, agita en nosotrxs la obediencia ciudadana, el discernimiento de la consigna legitima: un llamamiento a la lucha, un convite a la esperanza.
Vuelve la esperanza que amalgama horizonte para integrarnos iguales en el derecho a la vida, dignos en la muerte, para ser memoria de NUNCA MÁS crímenes de violencia del Estado, para no olvidar que los cometidos por la junta militar en Malvinas esperan justicia.
Esp. Gladys Loys "Catedra Abierta de DDHH de la UNSE"