MARADONA Y LOS FEMINISMOS
Con la partida de un grande para muches, comenzaron los debates en redes en los que se cuestionaba a las feministas y se las juzgaba de contradictorias por manifestar el dolor de la pérdida o por poner acento en los aportes que hizo un changuito de la villa en la cultura popular. Muchas tuvieron hasta miedo de manifestar su tristeza para no ser catalogadas como cómplices del machismo y la violencia.
La realidad monolítica, el purismo, la
verdad, una sola forma de ser feminista y una sola lente para ver al Diego
resulta tan patriarcal como las dicotomías y los binarismos con los que venimos
luchando.
La lógica de la fragmentación, en donde
todo es blanco o negro, en la que solo puedes caminar un solo sendero si
pretendes tener “la verdad de la milanesa” se impone en los feminismos
superexigidos o “super erogatorios” como los llama la
Sole Deza.
Debo decir primero que me considero una
feminista en construcción, porque no hay una sola manera de serlo, ni un concepto
acabado. Camino con la lente violeta pero llena de matices y colores. La Lente
tiene sus roturas que voy reparando en el camino. Soy consciente de las fallas.
Pero además de ver el mundo violeta, se intersectan otros colores que lo
complejizan.
Cuando une piensa en el Diego se lo
imagina de changuito con la pelota en el barro. Un changuito que hizo de su
historia personal una esperanza colectiva. Encendió la pasión y el orgullo por
la celeste y blanca y fue las piernas de un pueblo que logró llegar a lo más
alto, a tocar el cielo. Sus piernas con alas. Sus piernas representando a los
suyos, a los que eran como él. Nunca a los de arriba.
Pero esa no es la única forma de mirarlo,
también somos conscientes del Diego y sus miserias, el Dios más humano como
muches le dicen. Sus matices más oscuros hacen tambien a su identidad, pero a
pocos días de su partida decido conscientemente reivindicar todo lo que fue, porque siempre tuvo claro de qué lado estar.
Sin duda es un personaje para el debate y el análisis de las masculinidades y expresiones del machismo, de los
feminismos populares y otros, de las políticas neoliberales y las inclusivas. Su
gambeta por la vida nos deja goles que reivindicar y jugadas sucias por
visibilizar y transformar como ejemplo de lo que NO.
Pero eso, en otro momento,
cuando se sequen las lágrimas de quienes hoy lo sienten. Cuando se
aplaque la tristeza popular compartida.
Hoy llora el pueblo que va extrañar las piernas de barro y yo, decido abrazarlo.
