MI AMIGO PAULINHO DO PINHO
Un mediodía de invierno de 2002, mientras me encontraba esperando la luz verde en el semáforo de calle Libertad y Belgrano junto a mí novia, apareció de la nada el Negro Paulinho, que me decía: “Demasi querido abrime que tengo algo para mostrarte”. Se subió al auto justo antes de que la luz me ceda el paso y visiblemente exaltado, comenzó a leerme en portugués un libro, recién llegado por correo desde Brasil. El capítulo se llamaba: “Meu Amigo Paulino do Pinho”. En buen portuñol el Negro nos leyó el relato del libro que narra una etapa de su madurez en Porto Alegre. Yo estaba al volante y al verlo tan entusiasmado con la lectura, me detuve sobre la calle Libertad, apenas pasada la Avenida Belgrano para escuchar con atención. Para mí, el Negro era un amigo nuevo, de esos que parecen en la vida y que te quieren y los quieres y los tomas, como dice Serrat, del derecho y del revés, así como son. Apenas pasados los primeros párrafos de la lectura, noté que lo que contaba José Rafael Rosito Coiro, autor del relato en cuestión, era algo imperdible, que llegaba a mí y que tenía la obligación de compartir. Por eso aprovechamos que este lunes, 15 de mayo, es el cumpleaños de Paulo Luiz, lo tradujimos al castellano y lo compartimos con ustedes, para celebrar los años de vida de nuestro amigo. Que lo disfruten.
Felix Demasi
Mí
amigo Paulinho do Pinho[i].
Por José
Rafael Rosito Coiro
Recién
formado, sin dinero, muchas veces fui obligado a optar por diversiones más
baratas. Yo ya estaba trabajando en el colegio Estatal "Julio de Castilhos" en
calidad de técnico. Esperaba ansiosamente poder hacer un concurso para el
ingreso como profesor de biología en el Julio. Sin embargo, sin formar parte
del cuadro de profesores, Osmar Rodríguez y Nagib Kalil, con el objetivo de
incentivarme, dejaban que yo diese clases prácticas de la disciplina de
zoología y botánica.
Así
que cuando terminaba mis tareas, mi única alternativa era ir al Kazebere, un
bar que quedaba justo al frente del Julinho. Fue allí que conocí a figuras
notables de la noche de Porto Alegre. Tenía de todo: hombres marginales,
mujeres de la vida, travestis, lesbianas y, por increíble que pueda parecer,
también frecuentaban el bar, hombres y mujeres, intelectuales y artistas. Era
una mezcla que funcionaba. Cada grupo tenía su mesa favorita, todo en la mayor
paz y tranquilidad.
Fue en
ese bar donde conocí un músico, casi en harapos, qué se convertiría en uno de
mis mejores amigos. Su nombre es Paulo Coutinho, un mulato que vino de Pelotas
para probar suerte en Porto Alegre. Entré en el Kazebre, me senté y pedí un
refresco. De fondo, tocando la guitarra, vi por primera vez a Paulinho. El
instrumento, que tenía la caja acústica toda remendada, producía uno sonido
maravilloso a partir de esa imitación de guitarra. Quedé escuchando a Paulinho
hasta que el bar cerró sus puertas casi rayando el día.
Otra
noche, terminé mi trabajo y encontré un lugar mejor para oír al guitarrista.
Poco a poco, nos fuimos acercando y en sus ratos libres conversábamos. Note que
él tenía ideas propias en cuanto a la música, aunque
era bastante tímido, probablemente, por el aspecto que tenía y el nivel de vida
que estaba llevando.
Además
de su abrigo rasgado en la manga, le faltaba un diente justo enfrente: su
incisivo central izquierdo. La verdad, era el cuadro del brasilero pobre y
desnutrido. Sentí pena por su difícil situación y le ofrecí un abrigo que ya no
usaba más. Yo vivía en la calle Laurindo, que era la misma calle del bar. Por
la mañana, como a las 10, Paulino se apareció en mi apartamento para buscar su
abrigo. Terminó llevando un equipo completo de ropa, con zapatos y todo. Fue la
primera vez que lo vi reír sin sentir vergüenza por la falta de su diente
delantero.
Cuando
menos lo esperaba, llegaba Paulinho a visitarme. Salíamos juntos y, de vez en
cuando, lo presentaba a mis amigos del barrio Menino Deus[ii]. En una de sus noches
libres, decidimos ir hasta el bar de Omar qué quedaba bien al lado del cinema
Marruecos. Cuando llegamos estaban Zequinha Guanabara, uno de los monstruos
sagrados del instrumento en Porto Alegre, tocando guitarra, discutiendo
posiciones y disonancias con Jesse. Cerrando el grupo, estaba Joao Palmeiro[iii] y Liane[iv]. Nos sentamos cerca de
ellos y, cuando se presentó la oportunidad, dije que Paulinho también tocaba un
poco la guitarra. Miraron a Paulinho y continuaron tocando como si él no
existiese, principalmente porque Jessé, iba a tocar un solo a pedido de alguien
de una mesa. Después que terminó el solo, demostrando todo su virtuosismo,
Jessé miro a Paulinho y le preguntó: - entonces ¿quieres decir que el compañero
toca la guitarra? Paulo respondió que conocía algunas posiciones y que tocaba
poco. Pero, en verdad, íntimamente estaba detestando la forma en que había sido
recibido.
Jessé,
mostro toda su técnica, en una nueva ronda de música para nosotros. En un
determinado momento, cuando llegué ejecutó un acorde, Paulinho habló bien
bajito, casi con venganza: “ahí bien podría haber un si bemol”. Jessé se detuvo
y preguntó si él podía hacer lo que estaba diciendo. Era una especie de
desafío. Paulinho pidió la guitarra de Zequinha Guanabara, retocó la afinación,
coloco sus dedos en la posición más loca que podía existir y toco un acorde más
hermoso que aquel que Jessé había ejecutado.
A
partir de ese momento se hizo el silencio y los dos partieron para un
enfrentamiento. Al final de la noche, Jessé confesó que hacía mucho tiempo que
no veía a alguien con tan buen gusto y una ejecución tan perfecta. Entonces
empezaron a respetar a Paulinho y a pedirle su opinión sobre acordes y cosas
por el estilo.
El
tiempo fue pasando y Paulinho me confesó que no soportaba más tocar la viola de
noche. Entonces, para auxiliarlo, tomé la decisión de hablar con Ze Gómes que
era profesor de guitarra y tenía una academia en el centro de Porto Alegre.
Llevé a Paulino a su casa y le pedí que mostrase lo que él sabía. Tocó Bach,
Wagner, Villa lobos y Bossa Nova. Nada de esto sirvió para que lo aceptasen. Había una barrera muy grande. Paulinho era
negro y las madres de los estudiantes podrían no aceptarlo como profesor. Ante
la duda, fue negada la posibilidad de Paulinho de dar clases de guitarra en la
academia.
Aunque
yo no entendía de música sentía que estaba frente de un músico único sin par y
que, si se le daba la oportunidad, despegaría. Y eso fue lo que sucedió.
En ese
interín, me casé y quedé viviendo en el mismo departamento que cuando era
soltero. Hablé con Clarisa, mi esposa, qué me gustaría que Paulinho viviese con
nosotros. Ella estuvo de acuerdo y enseguida inscribimos a Paulinho en
Palestrina[v] para aprender música. El salto que dio fue fantástico. En 6 meses estaba leyendo y escribiendo el
lenguaje de los músicos.
Con
frecuencia, el Conservatorio de Palestrina traía un profesor para dar un curso,
y así mejorar el nivel de sus alumnos. En una de esas ocasiones, llego a Porto Alegre el maestro Mignone[vi]. En la segunda clase notó
que Paulinho era especial, tenía un talento único y que tendría futuro como
músico. Termino llevando a Paulinho a Río de Janeiro para enseñarle más y así,
explorar todo su enorme potencial. Después de 3 años de carrera, Paulinho se
graduó en el curso superior de música del Liceo Palestrina. Las resistencias
que existían contra él, desaparecieron una a una. Terminó siendo invitado para
dar clases en la academia de Ze Gómez y, al mismo tiempo, reestructuró y
modernizó toda la música sacra por invitación de la CNBB[vii].
Una de
las canciones que compuso Paulinho, más precisamente, Valium 5, tiene una
relación directa con su estado de ánimo y sus frecuentes depresiones. En todo
momento, Paulinho quedaba enojado conmigo, diciéndome que estaba mal, enfermo, que
precisaba de un calmante. Y fui a pedirle a mis amigos médicos una receta para
calmarlo. En verdad, Paulinho fue una de una de las personas más hipocondríacas
que conocí.
Un
día, a las 7 de la mañana Paulinho me sacó de la cama. Me dijo que estaba mal
que iba a morir. Entonces un diálogo digno de transcribirlo, principalmente por
su final sorprendente. La cosa sucedió más o menos así:
- ---Zé,
estoy enfermo y creo que voy a morir.
- ---¿Qué
quieres decir, Paulinho?
- --No consigo tragar. Y lo que comí no me baja.
Está todo aquí, dijo apuntando a la base del pescuezo, creo que tengo cáncer de
garganta.
- Paulinho, cuándo comemos el alimento pasa por
el esófago después llega al estómago y por fin al intestino. lo que has comido
y ya está en el intestino.
- ¡no! Todo está aquí en el pescuezo.
Me di
cuenta que Paulinho estaba enloqueciendo En aquel momento. Hice que tomara un
valium 5 y salimos para ver si mejoraba.
Nada
de lo que decía tenía un efecto positivo para él. Cuando estábamos llegando a
la esquina de avenida Joao Pessoa con Venancio Aires, vi una ambulancia
estacionada en la vereda de la tienda de los militares, cuyo propietario era
padre de mis amigos Leiba y Bernardo Isler.
Mandé a Paulinho a mirar la vidriera y me dirigí al conductor y su
ayudante:
-Amigos
estoy viendo que esta ambulancia es del hospital psiquiátrico de Pelotas ¿es
así?
-Es
verdad, respondió uno de ellos
-Entonces
yo tengo una tarea para ustedes. Aquel muchacho que está mirando la vidriera es
de pelotas y precisa un tratamiento. Les pido que me hagan el favor de llevarlo
para allá.
Saque
10 cruceiros y le di en la mano al conductor para que tomaran una cervecita o
comieran algo.
Fui
hasta donde estaba Paulinho y fui firme “Paulinho, ya sé lo que tienes que
hacer. Vas a hacer un tratamiento en Pelotas. Entra en la ambulancia”. Paulinho
estaba tan mal que aceptó mi argumento sin replicar. Se acostó en la camilla y
partieron hacia el hospital psiquiátrico de Pelotas. 15 días después, regresó
completamente curado del cáncer.
No
pasó mucho tiempo y auspiciado por el gobierno del estado se realizó el “Primer
Festival Universitario de Música”. Paulinho se inscribió junto con un
estudiante de arquitectura y terminaron ganando el primer lugar (les dejamos la canción ganadora grabada por Edu Lobo y Lucelena en este link https://www.youtube.com/watch?v=9Q4n8MZXufI).
Para
que reconozcamos un verdadero amigo, no importa si el acto de protección que él
hace con nosotros es grande o pequeño. Lo que importa es la preocupación que un
amigo tiene por el otro, sobre todo cuando se sabe que uno de ellos está pasando
por una situación difícil. Bueno, eso fue lo que me pasó cuando Paulinho ganó
el Festival Universitario[viii]. Yo estaba pasando por
una situación insoportable. Faltaba dinero para todo en casa. Paulinho recibió
su premio como ganador del festival y lo colocó sobre la mesa de mi sala. Era
mucho dinero para la época.
- Zé,
me dijo, no preciso del dinero. Lo que yo precisaba era una familia y eso tengo
ahora con ustedes. Agarra eso así resuelves los problemas.
Cuando
mejoré de situación, quise saldar mi deuda y él se sintió ofendido no conseguí
que me aceptará el dinero de vuelta.
El
tiempo pasó y fui a San Pablo para hacer mi doctorado, Paulinho fue a Buenos
Aires, y tocaba en teatros y clubes nocturnos. En uno de mis
viajes haciendo cursos en el exterior, de vuelta, resolví pasar por Buenos
Aires para visitar a Paulinho, y saber de su vida. Dejé
mis maletas y caminé por Florida Me encontré con la mayor sorpresa, Paulinho
había sido contratado por una discográfica y sus canciones sonaban
incesantemente en todas las tiendas de disco de la capital. Tomé un disco y ahí
estaban las canciones Valium 5 y de Lulú para Fafá, qué había hecho en honor a
mis dos hijas Luciana y Fabiana. Finalmente, Paulinho había triunfado en Buenos
Aires.
En el
verano, Paulinho fue contratado para hacer shows en Mar del Plata. Fue allí
donde conoció a Toquiño y Tom Jobim. Tom quedó impresionado con el virtuosismo
de Paulinho y decidió llevárselo a Norteamérica para formar parte del grupo
que actuaría en una especie de festival de Bossa Nova. Entonces Paulinho vino
rápidamente a Porto Alegre para sacar su pasaporte. Demoró de más y Tom lamentablemente
no pudo esperar. Paulinho había perdido la oportunidad de tocar en Norteamérica
con Tom. De todos modos se hicieron amigos y cuando nació la hija de su último
matrimonio Tom le escribió una larga carta Paulinho en la que le comunicaba el
nacimiento de su niña. Soy testigo de eso porque leí la carta.
Paulinho
continuo en Argentina haciendo lo que le gusta. Es profesor en la universidad,
obviamente, en el área de música.
Lo que
pasó fue una sensacional metamorfosis, por su propio valor, por el don que
recibió y aprovechó, de casi indigente, trabajando por un plato de comida en el
bar Kazebre, pasó a profesor universitario en Argentina.
Y Yo tengo una gran vanidad, somos amigos somos hermanos.


Frente Gaucha da Música Popular Brasileira.
Entre sus principales integrantes:
Sérgio Napp, Raul Ellwanger, Cláudio Levitan, Luiz
Mauro, João Alberto Soares, Fernando do Ó, Ivaldo Roque, Paulinho do Pinho,
Erika Norimar, os irmãos César e Paulo Dorfmann (Fuente: https://www.matinaljornalismo.com.br/parentese/porto-alegre-uma-biografia-musical/capitulo-xci-frente-gaucha-de-musica-popular-brasileira/)

[i] Texto publicado originalmente en portugués por José Rafael Rosito Coiro,
en el libro “Os anos dourados na Praça de Alfāndega”. Editorial Memoria Afetiva.
Artes y oficios (1995). Esta versión que presentamos es una traducción cariñosa
y libre de Nora Eugenia Zamora y Félix Demasi a pocos días de un nuevo
cumpleaños de nuestro amigo.
[ii] Menino Deus es un barrio de la ciudad de Porto Alegre, capital del
estado de Rio Grande do Sul en Brasil
[iii] También conocido como João da Benga o Jõazinho llego a tener una composición
de su autoría grabada por Elis Regina. Fuente: https://gauchazh.clicrbs.com.br/cultura-e-lazer/noticia/2022/01/conhecido-como-o-tom-jobim-gaucho-joao-palmeiro-morre-aos-80-anos-ckyrolco00022015px81d9rrm.html
[iv] Liane Leviatan,
hermana de Claudio Levitan, músicos que mas tarde
integrarían lo que se dio en llamar el “Frente Gaucha da Música Popular
Brasileira”, junto a Paulinho do Pinho. Fuente ídem nota iii
[v] Entendemos que el
autor se refiere a la Facultad de Música Palestrina de Porto Alegre, también nombrada como
Conservatorio o Liceo Palestrina
[vi] https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Mignone
[vii] Conferencia Nacional de Obispos de Brasil
[viii] Desde Arquisamba, el equipo de DAFA se dispuso a
organizar los famosos Festivales de Arquitectura, realizados en la modalidad
entonces consagrada en el centro del país, con eliminatorias, premios,
transmisión por TV y Rádio Gaúcha... en fin, fueron festivales de carácter
competitivo, presentados en la Sala de Actos de la Rectoría de la UFRGS. El
evento se denominó “Festival Universitário da Música Popular Brasileira”, y
tuvo dos ediciones. El Festival de 1968 tuvo una característica estilo Bossano
y contó con artistas del centro del país, además de varios artistas de Rio
Grande do Sul. Paulinho Tapajós, Arthur Verocai, Beth Carvalho y Eduardo Conde,
entre otros, llegaron a Porto Alegre. Un LP con las trece canciones finalistas
fue lanzado por el sello Philips, que fue grabado en Río, y los compositores y
cantantes aquí no participaron en la grabación. A la grabación de sonido se
invitó a artistas/cantantes que estaban surgiendo en el centro del país. De las
canciones finalistas/clasificadas, que aparecen en el LP, nueve fueron de
gauchos: “Você, por telegrama” (de Laís Marques, cantada por Joyce); “Quem vem
lá” (también de Laís, cantada por Sônia Lemos); “De camino a casa” (otra de Laís,
interpretada por Magda); “Samba do Cotidiano” (de César Dorfman, cantada por
Paulo Márquez); “Jogo de Viola” (primer
lugar del festival, de João Alberto Soares y Paulinho do Pinho, cantada por Edu
Lobo y Lucelena, quien se convertiría en Lucina del dúo Luli y Lucina);
“Canto do Encontro” (de Wanderley Falkenberg, cantada por “Momento 4”, en la
que participó Zé Rodrix); “Canção do Entardecer” (también de Wanderley, cantada
por Lucelena); “Fantasia Urbana” (de César Dorfman, cantada por Mércia); “Sí o
no” (de Raúl Ellwanger, cantada por Junaldo). De los artistas “externos”, cuyas
canciones fueron grabadas en el LP, vale la pena mencionar “Domingo Antigo”, de
Arthur Verocai y Arnoldo Medeiros, grabado en el LP por Gal Costa. Fuente: http://www.artistasgauchos.com.br/portal/?cid=272