MI AMIGO PAULINHO DO PINHO

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Domingo, 14 de Mayo del 2023

MI AMIGO PAULINHO DO PINHO

Un mediodía de invierno de 2002, mientras me encontraba esperando la luz verde en el semáforo de calle Libertad y Belgrano junto a mí novia, apareció de la nada el Negro Paulinho, que me decía: “Demasi querido abrime que tengo algo para mostrarte”. Se subió al auto justo antes de que la luz me ceda el paso y visiblemente exaltado, comenzó a leerme en portugués un libro, recién llegado por correo desde Brasil. El capítulo se llamaba: “Meu Amigo Paulino do Pinho”. En buen portuñol el Negro nos leyó el relato del libro que narra una etapa de su madurez en Porto Alegre. Yo estaba al volante y al verlo tan entusiasmado con la lectura, me detuve sobre la calle Libertad, apenas pasada la Avenida Belgrano para escuchar con atención. Para mí, el Negro era un amigo nuevo, de esos que parecen en la vida y que te quieren y los quieres y los tomas, como dice Serrat, del derecho y del revés, así como son. Apenas pasados los primeros párrafos de la lectura, noté que lo que contaba José Rafael Rosito Coiro, autor del relato en cuestión, era algo imperdible, que llegaba a mí y que tenía la obligación de compartir. Por eso aprovechamos que este lunes, 15 de mayo, es el cumpleaños de Paulo Luiz, lo tradujimos al castellano y lo compartimos con ustedes, para celebrar los años de vida de nuestro amigo. Que lo disfruten.

                                                              Felix Demasi 

                                            Mí amigo Paulinho do Pinho[i].

Por José Rafael Rosito Coiro

Recién formado, sin dinero, muchas veces fui obligado a optar por diversiones más baratas. Yo ya estaba trabajando en el colegio Estatal "Julio de Castilhos" en calidad de técnico. Esperaba ansiosamente poder hacer un concurso para el ingreso como profesor de biología en el Julio. Sin embargo, sin formar parte del cuadro de profesores, Osmar Rodríguez y Nagib Kalil, con el objetivo de incentivarme, dejaban que yo diese clases prácticas de la disciplina de zoología y botánica.

Así que cuando terminaba mis tareas, mi única alternativa era ir al Kazebere, un bar que quedaba justo al frente del Julinho. Fue allí que conocí a figuras notables de la noche de Porto Alegre. Tenía de todo: hombres marginales, mujeres de la vida, travestis, lesbianas y, por increíble que pueda parecer, también frecuentaban el bar, hombres y mujeres, intelectuales y artistas. Era una mezcla que funcionaba. Cada grupo tenía su mesa favorita, todo en la mayor paz y tranquilidad.

Fue en ese bar donde conocí un músico, casi en harapos, qué se convertiría en uno de mis mejores amigos. Su nombre es Paulo Coutinho, un mulato que vino de Pelotas para probar suerte en Porto Alegre. Entré en el Kazebre, me senté y pedí un refresco. De fondo, tocando la guitarra, vi por primera vez a Paulinho. El instrumento, que tenía la caja acústica toda remendada, producía uno sonido maravilloso a partir de esa imitación de guitarra. Quedé escuchando a Paulinho hasta que el bar cerró sus puertas casi rayando el día.

Otra noche, terminé mi trabajo y encontré un lugar mejor para oír al guitarrista. Poco a poco, nos fuimos acercando y en sus ratos libres conversábamos. Note que él tenía ideas propias en cuanto a la música, aunque era bastante tímido, probablemente, por el aspecto que tenía y el nivel de vida que estaba llevando.

Además de su abrigo rasgado en la manga, le faltaba un diente justo enfrente: su incisivo central izquierdo. La verdad, era el cuadro del brasilero pobre y desnutrido. Sentí pena por su difícil situación y le ofrecí un abrigo que ya no usaba más. Yo vivía en la calle Laurindo, que era la misma calle del bar. Por la mañana, como a las 10, Paulino se apareció en mi apartamento para buscar su abrigo. Terminó llevando un equipo completo de ropa, con zapatos y todo. Fue la primera vez que lo vi reír sin sentir vergüenza por la falta de su diente delantero.

Cuando menos lo esperaba, llegaba Paulinho a visitarme. Salíamos juntos y, de vez en cuando, lo presentaba a mis amigos del barrio Menino Deus[ii]. En una de sus noches libres, decidimos ir hasta el bar de Omar qué quedaba bien al lado del cinema Marruecos. Cuando llegamos estaban Zequinha Guanabara, uno de los monstruos sagrados del instrumento en Porto Alegre, tocando guitarra, discutiendo posiciones y disonancias con Jesse. Cerrando el grupo, estaba Joao Palmeiro[iii] y Liane[iv]. Nos sentamos cerca de ellos y, cuando se presentó la oportunidad, dije que Paulinho también tocaba un poco la guitarra. Miraron a Paulinho y continuaron tocando como si él no existiese, principalmente porque Jessé, iba a tocar un solo a pedido de alguien de una mesa. Después que terminó el solo, demostrando todo su virtuosismo, Jessé miro a Paulinho y le preguntó: - entonces ¿quieres decir que el compañero toca la guitarra? Paulo respondió que conocía algunas posiciones y que tocaba poco. Pero, en verdad, íntimamente estaba detestando la forma en que había sido recibido.

Jessé, mostro toda su técnica, en una nueva ronda de música para nosotros. En un determinado momento, cuando llegué ejecutó un acorde, Paulinho habló bien bajito, casi con venganza: “ahí bien podría haber un si bemol”. Jessé se detuvo y preguntó si él podía hacer lo que estaba diciendo. Era una especie de desafío. Paulinho pidió la guitarra de Zequinha Guanabara, retocó la afinación, coloco sus dedos en la posición más loca que podía existir y toco un acorde más hermoso que aquel que Jessé había ejecutado.

A partir de ese momento se hizo el silencio y los dos partieron para un enfrentamiento. Al final de la noche, Jessé confesó que hacía mucho tiempo que no veía a alguien con tan buen gusto y una ejecución tan perfecta. Entonces empezaron a respetar a Paulinho y a pedirle su opinión sobre acordes y cosas por el estilo.

El tiempo fue pasando y Paulinho me confesó que no soportaba más tocar la viola de noche. Entonces, para auxiliarlo, tomé la decisión de hablar con Ze Gómes que era profesor de guitarra y tenía una academia en el centro de Porto Alegre. Llevé a Paulino a su casa y le pedí que mostrase lo que él sabía. Tocó Bach, Wagner, Villa lobos y Bossa Nova. Nada de esto sirvió para que lo aceptasen.  Había una barrera muy grande. Paulinho era negro y las madres de los estudiantes podrían no aceptarlo como profesor. Ante la duda, fue negada la posibilidad de Paulinho de dar clases de guitarra en la academia.

Aunque yo no entendía de música sentía que estaba frente de un músico único sin par y que, si se le daba la oportunidad, despegaría. Y eso fue lo que sucedió.

En ese interín, me casé y quedé viviendo en el mismo departamento que cuando era soltero. Hablé con Clarisa, mi esposa, qué me gustaría que Paulinho viviese con nosotros. Ella estuvo de acuerdo y enseguida inscribimos a Paulinho en Palestrina[v] para aprender música. El salto que dio fue fantástico. En 6 meses estaba leyendo y escribiendo el lenguaje de los músicos.

Con frecuencia, el Conservatorio de Palestrina traía un profesor para dar un curso, y así mejorar el nivel de sus alumnos. En una de esas ocasiones, llego a Porto Alegre el maestro Mignone[vi]. En la segunda clase notó que Paulinho era especial, tenía un talento único y que tendría futuro como músico. Termino llevando a Paulinho a Río de Janeiro para enseñarle más y así, explorar todo su enorme potencial. Después de 3 años de carrera, Paulinho se graduó en el curso superior de música del Liceo Palestrina. Las resistencias que existían contra él, desaparecieron una a una. Terminó siendo invitado para dar clases en la academia de Ze Gómez y, al mismo tiempo, reestructuró y modernizó toda la música sacra por invitación de la CNBB[vii].

Una de las canciones que compuso Paulinho, más precisamente, Valium 5, tiene una relación directa con su estado de ánimo y sus frecuentes depresiones. En todo momento, Paulinho quedaba enojado conmigo, diciéndome que estaba mal, enfermo, que precisaba de un calmante. Y fui a pedirle a mis amigos médicos una receta para calmarlo. En verdad, Paulinho fue una de una de las personas más hipocondríacas que conocí.

Un día, a las 7 de la mañana Paulinho me sacó de la cama. Me dijo que estaba mal que iba a morir. Entonces un diálogo digno de transcribirlo, principalmente por su final sorprendente. La cosa sucedió más o menos así:

-                ---Zé, estoy enfermo y creo que voy a morir.

-               ---¿Qué quieres decir, Paulinho?

-           --No consigo tragar. Y lo que comí no me baja. Está todo aquí, dijo apuntando a la base del pescuezo, creo que tengo cáncer de garganta.

-        Paulinho, cuándo comemos el alimento pasa por el esófago después llega al estómago y por fin al intestino. lo que has comido y ya está en el intestino.

-        ¡no! Todo está aquí en el pescuezo.

Me di cuenta que Paulinho estaba enloqueciendo En aquel momento. Hice que tomara un valium 5 y salimos para ver si mejoraba.

Nada de lo que decía tenía un efecto positivo para él. Cuando estábamos llegando a la esquina de avenida Joao Pessoa con Venancio Aires, vi una ambulancia estacionada en la vereda de la tienda de los militares, cuyo propietario era padre de mis amigos Leiba y Bernardo Isler.  Mandé a Paulinho a mirar la vidriera y me dirigí al conductor y su ayudante:

-Amigos estoy viendo que esta ambulancia es del hospital psiquiátrico de Pelotas ¿es así?

-Es verdad, respondió uno de ellos

-Entonces yo tengo una tarea para ustedes. Aquel muchacho que está mirando la vidriera es de pelotas y precisa un tratamiento. Les pido que me hagan el favor de llevarlo para allá.

Saque 10 cruceiros y le di en la mano al conductor para que tomaran una cervecita o comieran algo.

Fui hasta donde estaba Paulinho y fui firme “Paulinho, ya sé lo que tienes que hacer. Vas a hacer un tratamiento en Pelotas. Entra en la ambulancia”. Paulinho estaba tan mal que aceptó mi argumento sin replicar. Se acostó en la camilla y partieron hacia el hospital psiquiátrico de Pelotas. 15 días después, regresó completamente curado del cáncer.

No pasó mucho tiempo y auspiciado por el gobierno del estado se realizó el “Primer Festival Universitario de Música”. Paulinho se inscribió junto con un estudiante de arquitectura y terminaron ganando el primer lugar (les dejamos la canción ganadora grabada por Edu Lobo y Lucelena en este link https://www.youtube.com/watch?v=9Q4n8MZXufI).

Para que reconozcamos un verdadero amigo, no importa si el acto de protección que él hace con nosotros es grande o pequeño. Lo que importa es la preocupación que un amigo tiene por el otro, sobre todo cuando se sabe que uno de ellos está pasando por una situación difícil. Bueno, eso fue lo que me pasó cuando Paulinho ganó el Festival Universitario[viii]. Yo estaba pasando por una situación insoportable. Faltaba dinero para todo en casa. Paulinho recibió su premio como ganador del festival y lo colocó sobre la mesa de mi sala. Era mucho dinero para la época.

- Zé, me dijo, no preciso del dinero. Lo que yo precisaba era una familia y eso tengo ahora con ustedes. Agarra eso así resuelves los problemas.

Cuando mejoré de situación, quise saldar mi deuda y él se sintió ofendido no conseguí que me aceptará el dinero de vuelta.

El tiempo pasó y fui a San Pablo para hacer mi doctorado, Paulinho fue a Buenos Aires, y tocaba en teatros y clubes nocturnos. En uno de mis viajes haciendo cursos en el exterior, de vuelta, resolví pasar por Buenos Aires para visitar a Paulinho, y saber de su vida. Dejé mis maletas y caminé por Florida Me encontré con la mayor sorpresa, Paulinho había sido contratado por una discográfica y sus canciones sonaban incesantemente en todas las tiendas de disco de la capital. Tomé un disco y ahí estaban las canciones Valium 5 y de Lulú para Fafá, qué había hecho en honor a mis dos hijas Luciana y Fabiana. Finalmente, Paulinho había triunfado en Buenos Aires.

En el verano, Paulinho fue contratado para hacer shows en Mar del Plata. Fue allí donde conoció a Toquiño y Tom Jobim. Tom quedó impresionado con el virtuosismo de Paulinho y decidió llevárselo a Norteamérica para formar parte del grupo que actuaría en una especie de festival de Bossa Nova. Entonces Paulinho vino rápidamente a Porto Alegre para sacar su pasaporte. Demoró de más y Tom lamentablemente no pudo esperar. Paulinho había perdido la oportunidad de tocar en Norteamérica con Tom. De todos modos se hicieron amigos y cuando nació la hija de su último matrimonio Tom le escribió una larga carta Paulinho en la que le comunicaba el nacimiento de su niña. Soy testigo de eso porque leí la carta.

Paulinho continuo en Argentina haciendo lo que le gusta. Es profesor en la universidad, obviamente, en el área de música.

Lo que pasó fue una sensacional metamorfosis, por su propio valor, por el don que recibió y aprovechó, de casi indigente, trabajando por un plato de comida en el bar Kazebre, pasó a profesor universitario en Argentina.

Y Yo tengo una gran vanidad, somos amigos somos hermanos.



Frente Gaucha da Música Popular Brasileira. Entre sus principales integrantes: Sérgio Napp, Raul Ellwanger, Cláudio Levitan, Luiz Mauro, João Alberto Soares, Fernando do Ó, Ivaldo Roque, Paulinho do Pinho, Erika Norimar, os irmãos César e Paulo Dorfmann (Fuente: https://www.matinaljornalismo.com.br/parentese/porto-alegre-uma-biografia-musical/capitulo-xci-frente-gaucha-de-musica-popular-brasileira/)

 



[i] Texto publicado originalmente en portugués por José Rafael Rosito Coiro, en el libro “Os anos dourados na Praça de Alfāndega”. Editorial Memoria Afetiva. Artes y oficios (1995). Esta versión que presentamos es una traducción cariñosa y libre de Nora Eugenia Zamora y Félix Demasi a pocos días de un nuevo cumpleaños de nuestro amigo.

[ii] Menino Deus es un barrio de la ciudad de Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul en Brasil

[iii] También conocido como João da Benga o Jõazinho llego a tener una composición de su autoría grabada por Elis Regina. Fuente: https://gauchazh.clicrbs.com.br/cultura-e-lazer/noticia/2022/01/conhecido-como-o-tom-jobim-gaucho-joao-palmeiro-morre-aos-80-anos-ckyrolco00022015px81d9rrm.html

[iv] Liane Leviatan, hermana de Claudio Levitan, músicos que mas tarde integrarían lo que se dio en llamar el “Frente Gaucha da Música Popular Brasileira”, junto a Paulinho do Pinho. Fuente ídem nota iii

[v] Entendemos que el autor se refiere a la Facultad de Música Palestrina de Porto Alegre, también nombrada como Conservatorio o Liceo Palestrina

[vi] https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Mignone

[vii] Conferencia Nacional de Obispos de Brasil

[viii]  Desde Arquisamba, el equipo de DAFA se dispuso a organizar los famosos Festivales de Arquitectura, realizados en la modalidad entonces consagrada en el centro del país, con eliminatorias, premios, transmisión por TV y Rádio Gaúcha... en fin, fueron festivales de carácter competitivo, presentados en la Sala de Actos de la Rectoría de la UFRGS. El evento se denominó “Festival Universitário da Música Popular Brasileira”, y tuvo dos ediciones. El Festival de 1968 tuvo una característica estilo Bossano y contó con artistas del centro del país, además de varios artistas de Rio Grande do Sul. Paulinho Tapajós, Arthur Verocai, Beth Carvalho y Eduardo Conde, entre otros, llegaron a Porto Alegre. Un LP con las trece canciones finalistas fue lanzado por el sello Philips, que fue grabado en Río, y los compositores y cantantes aquí no participaron en la grabación. A la grabación de sonido se invitó a artistas/cantantes que estaban surgiendo en el centro del país. De las canciones finalistas/clasificadas, que aparecen en el LP, nueve fueron de gauchos: “Você, por telegrama” (de Laís Marques, cantada por Joyce); “Quem vem lá” (también de Laís, cantada por Sônia Lemos); “De camino a casa” (otra de Laís, interpretada por Magda); “Samba do Cotidiano” (de César Dorfman, cantada por Paulo Márquez); “Jogo de Viola” (primer lugar del festival, de João Alberto Soares y Paulinho do Pinho, cantada por Edu Lobo y Lucelena, quien se convertiría en Lucina del dúo Luli y Lucina); “Canto do Encontro” (de Wanderley Falkenberg, cantada por “Momento 4”, en la que participó Zé Rodrix); “Canção do Entardecer” (también de Wanderley, cantada por Lucelena); “Fantasia Urbana” (de César Dorfman, cantada por Mércia); “Sí o no” (de Raúl Ellwanger, cantada por Junaldo). De los artistas “externos”, cuyas canciones fueron grabadas en el LP, vale la pena mencionar “Domingo Antigo”, de Arthur Verocai y Arnoldo Medeiros, grabado en el LP por Gal Costa. Fuente:  http://www.artistasgauchos.com.br/portal/?cid=272



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