NOMINAR LO INDECIBLE
En ocasión de la presentacion de “Des-amparo”, libro escrito por Mariana Roldan y editado por Eros Books. Compartimos las palabras compartidas por Maria Elena Elmiger en dicha oportunidad.
Comenzaré por decir que este libro es una colección de relatos que exploran lo traumático, el dolor, el exilio, y la búsqueda constante de palabras en un mundo poco acogedor, poco amparador, para decir con la autora. En un mundo en el que la segregación y la expulsión de unos, permite el bienestar de unos pocos.
Decía que este libro da
cuenta de la importancia de la escritura, porque las palabras son el hilo con
el que la autora teje desde su intimidad para conmovernos a los que habitamos
su exterior, su público, y porque esas palabras se incrustan en nuestra propia
intimidad. Allí nos encontramos, nos reconocemos, nos mecemos, en esa
exterioridad interior. Quiero decir: es un libro que una vez que se comienza a
leer, atrapa. Cautiva. No puedes dejarlo. Porque “Des-amparo” es un lugar en el que
seguramente nos reconocemos, aún cuando su relato transite en Australia, en Santiago
del Estero, o en Tucumán.
Mariana Roldán Suárez
es psicoanalista, ha vivido en diferentes lugares del mundo, y sus andares por
rutas mundanas –Del territorio exterior y del territorio interior- abonan las
historias que trasmite en las que la ficción se teje en el alma del desamparo
de cada uno de nosotros, sus lectores.
El trauma, el dolor, el exilio escritos con la belleza de metáforas con
las que se logra el amparo prometido más allá de todo desarraigo: Esto es, el
amparo de la literatura.
Con sólo abrir el libro
asalta la polifonía “desamparo/ternura”. En el epígrafe, el llamado de Zezé al
“Portuga querido” (del libro “Mi planta de naranja lima”) traza ya lo que en el
libro se teje: “A veces soy feliz en mi
ternura, a veces me engaño, lo que es más común”. José Mauro de Vasconcelos
resuena en el texto de Mariana y en cada uno de nosotros luego de que este
libro nos toma, nos convoca, nos atraviesa.
Así, en un apartado
cuyo nombre es “Del otro lado”, el desamparo y el amor (ese amor que se construye,
se inventa, se sostiene en un partenaire, pero también en la amistad, en el
compañerismo, en el con-dolerse con el semejante) no sólo relata escenas cotidianas de una
exiliada, sino expone el horror de un mundo que se abisma, cada vez más, a la
crueldad de desechar humanos como cosas, como descarte, como los white trash, la basura blanca, los wok,
los Losers, o, más singularmente, los
Amadi, (el africano que era contador en Africa, sirviente en el primer mundo,
huérfano de familia para siempre), o las
Margaritas, esos amigos que supo encontrar Mariana, además del jazz que la
esperaba con el amor, cada final de día.
El horror de la crueldad
neoliberal puede tejerse en una escritura que, al modo de Calvino o Pirandello,
(esos autores que leía con avidez en italiano y le construían un mundo familiar
en Australia) hace soportable el relato sin por ello disimularlo.
En
el “De este lado”, nuestro mundo ya, la Argentina, abismado en el horror del neoliberalismo. Aquí
también, los humanos- desechos.
Uno
de los relatos, la atención de una paciente en un lugar donde también irrumpe
la muerte y sin embargo, el lugar de la analista se sostiene, no sin
dificultad, en ese lugar (o no lugar) Muchas veces los analistas hacemos un
lugar del no lugar. La autora relata
cómo se cocina la clínica más allá de lo precario del sistema. Y la pregunta que se hace: ¿cómo seguir
inventando el psicoanálisis en tanta horfandad?
La autora, más allá de
la clínica, o del acompañamiento a víctimas en juicios de lesa humanidad, arma
una nueva escena posible para ellos, para sí misma, y para nosotros, sus
lectores. El libro encuentra palabras para nominar lo indecible, poéticamente.
En otro capítulo,
“Territorio de lo íntimo”, el libro nos lleva a encontrarnos con el dolor y la
carcajada. Ser sobreviviente a una de las tantas crisis que vivimos en
Argentina es uno de los temas que se anudan a la vida de la escritora y de los
lectores.
Aquí, La memoria, las
emociones y los silencios no solo conforman la historia personal, sino que
también revelan los lazos invisibles que nos unen con la memoria, con la
historia individual. Se pasa del dolor a la risa, de la novela familiar, al
amor. Las lágrimas y los recuerdos tienen melodías de tangos.
Y el final, una joyita.
Y… una recomendación: no dejen de escuchar el Jazz “How
Deep Is The Ocean?” ¿Qué profundidad tiene el océano? En el último capítulo del
libro. Es imperdible