NADIE SE SALVA SOLO

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Domingo, 19 de Abril del 2020

NADIE SE SALVA SOLO

Iniciamos un camino hace 200 años, Santiago del Estero fue una de las precursoras en impulsar la gestación del sistema federal de nuestra Republica Argentina. 

Este año junto a seis provincias más, conmemoramos el bicentenario de la declaración de la autonomía. Desde la construcción de esa memoria, toma relevancia profundizar en cada uno y cada una, que entendemos por el sistema federal y republicano, o mejor dicho, sobre nuestra forma de estado y gobierno como lo es la democracia, siendo esencial interpelar desde la historia y como actores sociales los procesos políticos, económicos y sociales que derivaron en el ideario de una patria grande. 

Muchos fueron los enfrentamientos y la lucha de los caudillos como Borges e Ibarra por no depender de otros, como fue nuestro destino con Salta y Tucumán. Cobrando auge en 1820, con el  Manifiesto autonomista de Santiago del Estero y firma de Pacto de Vinara. Los conflictos políticos se intensificaron contra el centralismo hasta llegar a la organización federal de la Nación y la sanción de la Constitución Nacional en 1853. 

En auge del bicentenario de nuestra autonomía, un año de celebración y profundización de lo que somos, el mundo se encuentra en velo por una situación de emergencia, nuestra sociedad esta convulsionada por la Pandemia de Coronavirus. Esta crisis sanitaria, conllevó una crisis económica, política y social para la población mundial.

El gobierno nacional y provincial a través de políticas públicas intenta hacer frente a la propagación del virus, como medida central dictó el aislamiento social preventivo y obligatorio. Esta situación ha generado una restricción al ejercicio de derechos importantes como La Libertad, y ha modificado notablemente la conducta de todos y todas por el control al que estamos sometidos/as, como así también el conjunto de medidas acorde al contexto traducidas en asistencia económica y social. 

Aun así, sin poder llegar a todos y todas, se evidencia las diferencias en las regiones del país, la falta de distribución equitativa de la riqueza y esencialmente en momentos de crisis, se profundiza las desigualdades en los diferentes sectores dentro de la población. Así es como distintos grupos son afectados de forma desproporcionada por encontrarse en situación de mayor vulnerabilidad, las personas mayores, los niños, las niñas y adolescentes, las mujeres, las disidencias, los y las trabajadores formales e informales, las personas con discapacidad, las pequeñas empresas, las comunidades indígenas y campesinas, personas que viven en situaciones precarias y/o condiciones de calle, las personas exceptuadas para cumplir el aislamiento obligatorio (como personal de salud, seguridad, comerciantes, recolectores de residuos, etc), etc. Todos/as tienen una agenda cargada de reclamos, y ante el estado surge la obligación de implementar medidas de contención en todos los aspectos, como así también hacer frente a una deuda externa vigente como parte de una economía que ya encontraba en debacle, pero ¿Nosotros/as en que podemos ayudar? Es hora de hacer cuarentena con nosotros mismos, repensar los valores que venimos construyendo como sociedad y replantearnos un porvenir como humanidad, cumpliendo las buenas decisiones de quienes están ejerciendo el gobierno y pensando en el prójimo. En la historia de los pueblos, nadie se salva solo. Como dijo en su Discurso, el Papa en el encuentro con los movimientos populares en Bolivia, en el año 2015: “el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos, en los actores colectivos, quienes con firme convicción acompañan y contienen en este contexto de emergencia, las luchas de personas desfavorecidas, excluidas, los/las más humildes, promoviendo alternativas para la organización y concreción de un camino en común. Los movimientos sociales, las organizaciones, o cualquier tipo de agrupamiento de personas con un fin en común, peleando por un porvenir juntos, eso, nos está salvando”. Porque la patria es el/la otro/a y esta crisis abre la obligación de replantearnos y resignificar el contenido del federalismo. 





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