PABLO MEMA ¡MAESTRO QUERIDO!
Con estas palabras despedimos
a nuestro querido y admirado Pablo Mema, docente, comunicador, investigador, autor compositor, intérprete y difusor de nuestra música.
¡Maestro querido! Sos y serás el río que sale
del cauce, buscando otra razón de vivir. El vino trasnochado y pendenciero, el
escenario cotidiano de la casa. El patio familiar, las voces de tus hijos que
te llaman “Papa, vení a jugar”; los lapachos, la parra, la niñez con su
inocencia partiendo la siesta.
¡Maestro! querido sos la barra de bandidos que
siempre anda rondando los viernes “por el cauce de las ansias” y también “la
nostalgia de los amigos que los recuerdos apañan”. La chacarera como hembra,
como danza engualichadora, como una memoria amanecida que no admite padres.
¡Maestro! tu lírica es un viaje al monte, al
hombre como un elemento más del paisaje. "el labrador", "el
calero" , "el challuero", "el carrero"… el silbador de
todas partes, y una madre que se aparece, a cada rato, habitándolo todo.
¡Maestro! tu obra es tan vasta como cambiante,
dueño de una altura y complejidad inigualable. Solista, en dúo, en trío.
¡Maestro! tus séptimas, novenas aumentadas,
inversiones...Esos estrambóticos acordes que necesitan de todos los dedos de
activos y en tensión.
¡Maestro! tu especial toque de la guitarra que
se debe curtir con arpegios, síncopa y tresillos; a veces con cortes y
pulsaciones del jazz, de la bossa, el bolero.
¡Maestro! has puesto para cada ondulación,
cada nota melódica con su acorde. Cada silencio con un movimiento específico en
el diapasón.
¡Maestro! Nos dejas la belleza de un
rompecabezas multitudinario. Milimétricas piezas sutiles que has ido
encastrando a lo largo del tiempo en tu cabeza y corazón, y en el corazón de
quienes te disfrutamos y disfrutarán. Desde “Madurando la distancia”, “El
Santiagueñazo”, “Como quien hondiar”, “El señor del pueblo”, “Espejo
cotidiano”, “Jazz manta”, "Armonía Insurrecta" y otra cantidad de
grabaciones a dónde has participado generosamente.
¡Maestro querido! tu reflexión política como
testimonio de cada época, duro y desprovisto de metáforas en algunas estrofas
como “El Santiagueñazo”, y con la agudeza de la metáfora cantando “el viento es
la memoria de los pueblos, siempre vuelve”. La alegre chacarera que celebró la
inauguración de la plaza añoranzas. El colonialismo y el genocidio junto a la
letra de Sixto Palavecino. La picardía de los infieles o la magia de las
fiestas populares en el carnaval.
¡Maestro! Alguna vez me has contado que los
primeros intentos aparecieron en la adolescencia, con una armonía atípica que
se enlazó a la poesía sobre "El Calero" de Felipe Corpos: “yo me
pregunto calero si es roja tu sangre o es blanca de cal", como jugando se
sucedieron los primeros intentos y los grandes hallazgos. A tu querido amigo
Von Zeilau no le gustaba el planteo armónico de aquella primera creación “eso
no es una zamba, chango” dizque te había dicho el hombre de los domingos. Pero
vos eras búsqueda y sobre todo porfía. Una picada que se abrió madurando un
sueño que dialoga y transita la tradición desde otro lugar. Ya pueden recordar
aquella discusión con tu amigo Toy Von Zeilau.
¡Maestro! has sido un distinto en Santiago del
Estero, una integración de vertientes que hizo de las fronteras una sola
correntada para remontar al origen y trazarnos otro horizonte.
¡Maestro! nunca voy a dejar de escucharte con
el mismo asombro y la admiración. Porque la sorpresa siempre se impone, algo
nuevo que aparece en la escucha. Estoy triste y te vamos a extrañar mucho, pero
tenemos tu música, tu siembra y cosecha, Maestro.