UN ESPEJO EN LA POESIA

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Viernes, 4 de Marzo del 2022

UN ESPEJO EN LA POESIA

Hace apenas unos meses, en una de mis visitas habituales a la capital de Santiago del Estero y fiel a mi afición por los libros, que más bien parece un trastorno compulsivo por la adquisición de literatura y específicamente poesía, es que me encuentro en la Librería café Utopía, con Salto a la Luna de Andrés Navarro, a quien sigo desde hace algún tiempo por razones estéticas y gustos personales respecto a la lectura. Mencionado ejemplar, fue publicado por Chernobyl ediciones en el año 2021 en Santiago del Estero. El libro ostenta un diseño de tapa sugerente que invita a su lectura. Personalmente sabía, que se trataba de una singularidad. Las obras de arte, específicamente hablando de Literatura, son y serán por siempre un “artefacto”[1] en el sentido formalista, singular.

Inmediatamente lo tomé en mis manos y comencé a leer algunos versos, salteándome algunos fragmentos y tal vez, uno que otro poema completo. Fue en la página 17, bajo el título: Un Puntito que encontré la justificación perfecta para comprar el ejemplar y leerlo completo. La contemplación de la tarde en su ocaso expresada en este fragmento: “perdérsele lejos, lejos hasta quedar hecha un puntito” Esta construcción poética, provocó en mí, lo que provocan las trompetas antes de un gran anuncio. Inmediatamente pagué el ejemplar y me dirigí a una de las mesas del bar situado en el mismo local, para leer e infringirme una herida estética, de esas que dejan cicatriz y placer.

El libro de Navarro, nos invita a revisitar lugares, escenas cotidianas, miedos y certidumbres desestabilizadas, en una intercalación precisa y respetuosa del género, entre pequeñas narraciones y poesía. Lo cotidiano, se vuelve mágico y los objetos pierden su automatización para convertirse en objetos desautomatizados cargados de belleza estética, que provocan empatía e introspección que inquieta las fibras más íntimas del alma.

En su poética reflexiona sobre cosas simples y profundas, como el leguaje, se atreve a “teopoetizar”[2] haciendo seños, guiñadas de ojos, en sentido figurado, sobre reflexiones filosóficas profundas ya señaladas por filósofos y pensadores del lenguaje. 

El poeta tiene responsabilidad estética, y en este sentido, se puede afirmar, que Andrés la asume en su plenitud. Toma la inocencia de la niñez y la deducción ingenua de la infancia, para provocar en los adultos un acontecimiento que no dudo en nombrar como anamnesis, un viaje a las profundidades del ser dotando a ese acontecimiento, de belleza y singularidad.   

¿Cuáles serían las razones para comprar y leer este libro? Supongo que serían de las más variadas. Responde a todas las cualidades y atributos de la buena literatura, que no busca hacer del ejercicio de escribir un sitio de auto-referencia egocentrista, sino más bien, un hecho que repara en el lector, como ese otro, que se encuentra con el “artefacto” para hacerlo suyo y dotarlo de múltiples significancias, que provocan, denuncian, reflexionan y elevan la experiencia estética a un lugar que no deja dudas de su existencia.

Cada relato, cada verso es el sitio de encuentro con una epifanía, con una proeza, con una utopía del ser. Esto hace que cada pieza del libro pueda cobrar independencia de todas las otras y también articularse al resto en una cohesión perfecta.

El libro de Navarro, entretiene, empatiza y es de ágil lectura. En él se pueden encontrar arrevesadas interpretaciones y también sencillas evocaciones a la cotidianidad convertida en poesía. La palabra desprovista de excentricidades, es sin duda, la materia prima de la que se sirve el escritor, en este caso, para crear un artificio único y alcanzable para todos los lectores, independientemente de su extracto social, franja etaria, género, o nivel de instrucción, el único requisito es leer dispuestos a sentir.

Lo más interesante de este libro es que su contenido podría resumirse en un pequeño fragmento del poema de Jorge Luis Borges llamado Arte Poética. Cito:

“A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara”

 

Es por ello que, puedo afirmar, sin lugar a dudas que, la poética de Andrés Navarro, nos regala ese espejo, que nos devuelve miradas que inspiran y provocan el goce.


[1] Concepto de los Formalistas Rusos 

[2] Teopoetizar: deslizar conceptos teóricos, filosóficos de forma poética, construcción inexistente en el idioma español, artilugio para referirme a una construcción poética que tiene sus raíces en conceptos teóricos. (Juárez Cabrera, Jóse 2022)  


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