POESIA DEL ESTERO
El escritor Silvio Mattoni coordino dos talleres de poesía en Santiago de Estero durante el año 2020 y 2021, los mismos se realizaron de manera virtual con el auspicio de la Municipalidad de la Capital.
Resultado del trabajo compartido se editó una antología poética titulada “Poesía del Estero”. A continuación compartimos algunas de las poesías que integran el libro “Poesía del Estero”.
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DAIANA FLER
PUERTO MADERO SIN VOS
Puerto Madero sin vos
es agua vieja
agua cansada
un faro roto
sin luz
ni sombra
Ese cartel tachado
que dice
¡Cuidado, se puede caer!
Un árbol muerto
que apenas asoma las raíces a mis pies,
es el fulgor ausente
de la novedad nocturna
Puerto Madero sin vos
es un paisaje borrado
LOCOS
Los locos tocan jazz
en la peatonal
Dejan el anhelo al aire
detiene el vuelo
de cualquier pájaro
que posa sobre su música
Yo también fui un ave
escapé de este mundo un momento
respiré tres notas
y volví a volar
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MARINES
SCELTA
AGUJA
La punta de una
oportunidad cierra los ojos
inyecta con su frío lo
que podía ser parte del futuro
como la boca dispuesta
a tragarlo todo
abre su noche frente a
quien espera
mientras el líquido en
el retorno cura la sed
de algo que no parece
funcionar
el goteo en la sombra
es el único ritmo
si las bestias del
miedo se pasean por la oscuridad
y hay una habitación que
solo es madriguera
para quien busca el
cobijo de la resignación
esa voz arrodillada
ante el valor como final
que se quiebra como una
lámina o el hielo
sobre las aguas de lo
que alguna vez supo ser río
¿de qué lado de la cama
vela la muerte como acompañante
cuántas marcas en el
largo un brazo aguanta?
si sostiene la respiración
un momento y luego afloja
cuando la anemia cuenta
hasta diez para dormir allí
y no alcanza
la oreja en la almohada
escucha como a distancia
el murmullo del agua
huele a metálico un
remedio invade la atmósfera
supura la vida se abre
la llaga
resiste una gasa sobre
la cicatriz.
TRATAMIENTO
Alguien había dejado
una ventana abierta
por allí entraron a
buscarte las alimañas de la noche
sus heridas crujieron
como el canto de los muertos
en el conteo de tus
pasos hacia la promesa de una luz
el cuello cedió arqueado
dispuesto al sacrificio
un cadalso al que te
ofreciste como víctima
te pidieron cerrar los
ojos y contener la respiración
viste allí un follaje y
su profundidad
el color del invierno y
en el filo su guadaña
pediste una oración que
se pareciera a un lugar
hablabas de un puerto
ancho
de los pies al borde de
lo posible
recordaste o creíste
recordar
el puño cerrado
la presión dentro de
una arteria
palpitaba como un
último deseo
el coágulo apretado con
las últimas fuerzas
dos piedras preciosas
engarzadas
con el daño de una fecha y su repetición.
LIVIA AUATT
TIENTO AL INTERIOR
Tiento al interior
madre selva de lo etéreo,
flujo vertiente en ondulada luz.
Enigma del pulso,una
piel intacta que erige
en sus ojos el color que lo sostiene.
Su aroma efímero,
desmantelando la simple devoción,
urdimbre y caricia a ésa bóveda instintiva...
SUSURRO
Susurro que arrastra la pesadumbre
e invade la espuma su hombro diáfano.
Despierta una nostalgia de bravura
en el clavel que hábito.
Barranca deshaciéndose hacia el espinel
por un descuido del sueño.
Allí va su orden inocuo,
cándida libertad
que un día pasó distraída.
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LEANDRO
RIVAS
GUILLERMO SIERRA
(1950-2016)
¿Transeúnte, quieres
excavar en este silencio?
Hijo de campesinos, el
tercero de cinco hermanos.
La educación era un rumor naciente en el
valle;
en ese entonces, el
pueblo tenía solo dos avenidas:
insufladas por un
puñado de carros sedientos de gasolina:
cuatro grandes
familias, con el dinero suficiente para cimentar el porvenir de otros.
Más allá, caseríos
improvisados,
más allá, ríos
inmaculados, todavía.
más allá, ciudades de
ilusoria armonía,
con las que soñaba de
vez en cuando.
Los caminos de tierra
fueron sus confidentes, por mucho tiempo.
El niño creció para ser
obrero en la finca de un inmigrante
y así rodaron los días laboriosos, en el
calendario.
Atrás quedó el salón de
clase,
el pudor de las niñas,
el brío de los niños,
la rigurosidad de los
horarios, las maestras tiernas y volátiles.
Ahora la vida era
material, sólida, ¿maleable acaso?
Por esa bóveda de arrebatos,
que era su pecho.
Pasó el amor, pasaron
las misas de domingo,
pasaron las amistades,
pasó la muerte;
solo permaneció la
jornada
y el pago por el sudor
diario, nada más.
(Manos + Herramientas =
Monedas)
Cuántas horas se
fueron, bajo el sol inclemente.
He aquí un cuerpo
cansado de trazar surcos fértiles, en tierras ajenas.
Cuántas horas idas, en
tardes penitentes de invierno.
He allí unas manos
agrietadas por asir tantos anhelos.
Cuántas noches de
insomnio religioso, por la suerte de la cosecha.
He allí una espalda
tensada por un arco de días hambrientos.
Aquí yace su
dedicación: un verso cualquiera.
- DEBORAH SILVA CASTILLO
AMOR PLATONICO
Lo veo todos los días, en todo lugar
Lo veo y mi corazón sufre pero ama
Sufrir es parte del amor, me dijo mi mamá
Ahora estoy aquí, viéndole cumplir sus sueños.
Me siento extremadamente feliz de esto
A pesar de todo, lo tengo.
En cierto modo, lo tengo. Casi puedo tocarlo.
Esa sonrisa de él, sé que es para mí.
Él es mío, lo sé, en el fondo
Soy suya, solo espero que me tome.
Que me tome en sus brazos y seamos felices
Que todo este dolor se vaya con sólo una de sus palabras.
La realidad golpea mi puerta
Nuestro amor es imposible.
O al menos eso dicen.
¡Pero yo sigo soñando con él!
Y mientras sea así,
Este amor es real.
Es puro.
