POESIA DEL ESTERO

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Miércoles, 17 de Noviembre del 2021

POESIA DEL ESTERO

El escritor Silvio Mattoni coordino dos talleres de poesía en Santiago de Estero durante el año 2020 y 2021, los mismos se realizaron de manera virtual con el auspicio de la Municipalidad de la Capital.

Resultado del trabajo compartido se editó una antología poética titulada “Poesía del Estero”. A continuación compartimos  algunas de las poesías que integran el libro “Poesía del Estero”.

-       

      DAIANA FLER


 PUERTO MADERO SIN VOS

Puerto Madero sin vos

es agua vieja

agua cansada

un faro roto

sin luz

ni sombra

 

Ese cartel tachado

que dice

¡Cuidado, se puede caer!

Un árbol muerto

que apenas asoma las raíces a mis pies,

es el fulgor ausente

de la novedad nocturna

 

Puerto Madero sin vos

es un paisaje borrado

 

LOCOS

Los locos tocan jazz

en la peatonal

Dejan el anhelo al aire

detiene el vuelo

de cualquier pájaro

que posa sobre su música

 

Yo también fui un ave

escapé de este mundo un momento

respiré tres notas

y volví a volar

 

-       MARINES SCELTA


AGUJA

La punta de una oportunidad cierra los ojos

inyecta con su frío lo que podía ser parte del futuro

como la boca dispuesta a tragarlo todo

abre su noche frente a quien espera

mientras el líquido en el retorno cura la sed

de algo que no parece funcionar

 

el goteo en la sombra es el único ritmo

si las bestias del miedo se pasean por la oscuridad

y hay una habitación que solo es madriguera

para quien busca el cobijo de la resignación

esa voz arrodillada ante el valor como final

que se quiebra como una lámina o el hielo

sobre las aguas de lo que alguna vez supo ser río

 

¿de qué lado de la cama vela la muerte como acompañante

cuántas marcas en el largo un brazo aguanta?

si sostiene la respiración un momento y luego afloja

cuando la anemia cuenta hasta diez para dormir allí

y no alcanza

la oreja en la almohada escucha como a distancia

el murmullo del agua

huele a metálico un remedio invade la atmósfera

supura la vida se abre la llaga

resiste una gasa sobre la cicatriz.

 

TRATAMIENTO

Alguien había dejado una ventana abierta

por allí entraron a buscarte las alimañas de la noche

sus heridas crujieron como el canto de los muertos

en el conteo de tus pasos hacia la promesa de una luz

el cuello cedió arqueado

dispuesto al sacrificio

un cadalso al que te ofreciste como víctima

te pidieron cerrar los ojos y contener la respiración

viste allí un follaje y su profundidad

el color del invierno y en el filo su guadaña

pediste una oración que se pareciera a un lugar

 

hablabas de un puerto ancho

de los pies al borde de lo posible

recordaste o creíste recordar

el puño cerrado

la presión dentro de una arteria

palpitaba como un último deseo

el coágulo apretado con las últimas fuerzas

dos piedras preciosas engarzadas

con el daño de una fecha y su repetición.


 LIVIA AUATT

 

TIENTO AL INTERIOR


Tiento al interior

           madre selva de lo etéreo,

flujo vertiente en ondulada luz.


Enigma del pulso,una 

  piel intacta que erige

     en sus ojos el color que lo sostiene.

Su aroma efímero,

desmantelando la simple  devoción,

    urdimbre y caricia a ésa bóveda instintiva...


SUSURRO 

Susurro que arrastra la pesadumbre

e invade la espuma su hombro diáfano.

Despierta una nostalgia de bravura

en el clavel que hábito.


Barranca deshaciéndose hacia el espinel

por un descuido del sueño.


Allí va su orden inocuo,

cándida libertad

   que un día pasó distraída.

-      


LEANDRO RIVAS

 

GUILLERMO SIERRA (1950-2016)

 

¿Transeúnte, quieres excavar en este silencio?

Hijo de campesinos, el tercero de cinco hermanos.

 La educación era un rumor naciente en el valle;

en ese entonces, el pueblo tenía solo dos avenidas:

insufladas por un puñado de carros sedientos de gasolina:

cuatro grandes familias, con el dinero suficiente para cimentar el porvenir de otros.

Más allá, caseríos improvisados,

más allá, ríos inmaculados, todavía.

más allá, ciudades de ilusoria armonía,

con las que soñaba de vez en cuando.

Los caminos de tierra fueron sus confidentes, por mucho tiempo.

El niño creció para ser obrero en la finca de un inmigrante

 y así rodaron los días laboriosos, en el calendario.

Atrás quedó el salón de clase,

el pudor de las niñas, el brío de los niños,

la rigurosidad de los horarios, las maestras tiernas y volátiles.

Ahora la vida era material, sólida, ¿maleable acaso?

Por esa bóveda de arrebatos, que era su pecho.

Pasó el amor, pasaron las misas de domingo,

pasaron las amistades, pasó la muerte;

solo permaneció la jornada

y el pago por el sudor diario, nada más.

(Manos + Herramientas = Monedas)

Cuántas horas se fueron, bajo el sol inclemente.

He aquí un cuerpo cansado de trazar surcos fértiles, en tierras ajenas.

Cuántas horas idas, en tardes penitentes de invierno.

He allí unas manos agrietadas por asir tantos anhelos.

Cuántas noches de insomnio religioso, por la suerte de la cosecha.

He allí una espalda tensada por un arco de días hambrientos.

Aquí yace su dedicación: un verso cualquiera.

 

 -     DEBORAH SILVA CASTILLO

 

AMOR PLATONICO

 

Lo veo todos los días, en todo lugar

Lo veo y mi corazón sufre pero ama

Sufrir es parte del amor, me dijo mi mamá

Ahora estoy aquí, viéndole cumplir sus sueños.

 

Me siento extremadamente feliz de esto

A pesar de todo, lo tengo.

En cierto modo, lo tengo. Casi puedo tocarlo.

Esa sonrisa de él, sé que es para mí.

 

Él es mío, lo sé, en el fondo

Soy suya, solo espero que me tome.

Que me tome en sus brazos y seamos felices

Que todo este dolor se vaya con sólo una de sus palabras.

 

La realidad golpea mi puerta

Nuestro amor es imposible.

O al menos eso dicen.

¡Pero yo sigo soñando con él!

 

Y mientras sea así,

Este amor es real.

Es puro.





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