BICENTENARIO DE LA AUTONOMIA PROVINCIAL

Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios.

Domingo, 19 de Abril del 2020

BICENTENARIO DE LA AUTONOMIA PROVINCIAL

Luis Alem Lescano afirmaba que cuando nos referimos a Santiago del Estero, no debemos hablar de historia sino de historias, porque son varios los sucesos iguales de significativos que hacen al pasado santiagueño. Una es la Historia de la Madre de Ciudades, Santiago fundado y Santiago fundador de ciudades, centro y capital de la Región del Tucma. Otra es la Historia de la ciudad de Santiago en la división política del creado Virreinato del Río de la Plata, que corresponde al Santiago mutilado en sus instituciones políticas, religiosas, militares y educativas al pasar a depender de la Intendencia de Salta del Tucumán. Otra es la Historia de la ciudad de Santiago en su lucha por su autonomía o lo que es lo mismo, la lucha por la conversión de la ciudad en provincia, que comienza a escribirse mucho antes de 1.810 y  tendría un protagonismo asociado al primer lustro de la Libertad Argentina, que refiere los diez años de lucha por la Autonomía Provincial. Otra es la Historia del Bicentenario de esa Autonomía Provincial que arranca a partir de esa conquista y llega hasta nuestros días; lo que significa que la Historia de la Autonomía Provincial y la del Bicentenario de la Autonomía son dos historias distintas.

 

Estamos caminando el año del Bicentenario de la autonomía provincial, caminamos doscientos años de Historia de una provincia que emerge a partir de una ciudad que camina a su quinto centenario. Nos interesa saber como hizo para convertirse una ciudad en provincia; nos interesan esos diez años de lucha por la reivindicación de la Madre de ciudades que permaneció postrada en la dependencia de sus hijas y en las pretensiones de una de ellas (Tucumán) de anexarla a su territorio. Esta historia tiene su impronta en el primer lustro de la Libertad Argentina, pero empieza a escribirse mucho antes de nuestro primer grito de Libertad, empieza a escribirse en los Movimientos Emancipadores Americanistas con el protagonismo de su precursor: Juan Francisco Borges y su descollante carrera militar con solo quince años de edad, participando al servicio del ejército español en las revueltas Tupamaras de la ciudad de La Paz en Bolivia, donde pierde a su padre, su tío y conoce el cautiverio. La crítica Histórica a juzgado a Borges como acérrimo monárquico por su servicio al Ejército Español en defensa de las posesiones de la corona española en América y sus logros de múltiples  distinciones  militares y honores con los que regresa a Santiago y exige su lugar al frente de las fuerzas militares; pero esa conducta adolescente es la misma que experimentaron los jóvenes de su generación como muchos próceres de nuestra historia, San Martín entre ellos, que son criollos provenientes de familias de profundas raíces monárquicas y bebieron de esas convicciones familiares sirviendo a la monarquía española en su juventud, pero abrazaron la causa emancipadora americana en la etapa adulta. Pese al Juicio de la Historia, lo cierto es que con Borges, el Federalismo Argentino empieza a definirse como una aspiración que poco a poco va tiñendo a los pueblos del interior de nuestro país, dispuestos a cortar con el centralismo discriminatorio porteño. En Borges se conjugan las contradicciones internas entre sus raíces monárquicas y su descontento por la organización y administración del cabildo santiagueño en manos de una dinastía familiar de peninsulares españoles radicados en América, que agrandaban su patrimonio con la aplicación de fuertes impuestos a la actividad agroganadera, comercial y toda otra ocupación criolla que reporte beneficios económicos. Aparece en nuestra historia como acérrimo monárquico y desaparece irónicamente en una órden de fusilamiento a causa de su fiebre autonomista y su fuerte liderazgo popular que lo convierte en el primer caudillo santiagueño y el precursor por excelencia de la autonomía Provincial lograda por el Brigadier Juan Felipe Ibarra tres años posteriores a su fusilamiento. El Coronel Juan Francisco Borges, precursor del Federalismo Provincial y el Brigadier Juan Felipe Ibarra, prócer de la Autonomía, adhirieron al régimen Federal sin vacilaciones desde los momentos iniciales de las aspiraciones libertarias, abrazando con entusiasmo el Federalismo y concretándolo en el territorio provincial, apenas cuatro años posteriores a la Declaración de la  Independencia.

 

Es necesario describir la realidad institucional, económica y social del santiago previo a la Revolución de Mayo si queremos entender la conducta asumida por Borges, realidad que siguió sin cambios luego del proceso revolucionario, una ciudad dependiente de la Intendencia de sus propias hijas (Salta y Tucumán), con un cabildo en manos de los mismos personajes que se distribuían los cargos, con una población que la colocaban en el tercer lugar luego de Buenos Aires y Córdoba y una densidad poblacional que radicaba en su espacio rural, lo que significa que su fuerte impronta económica era la agro-ganadera y una pujante actividad comercial con el Alto Perú según datos extraídos de censos que dan la evidencia de un santiago económicamente fuerte desterrando el mito de la pobreza ancestral al que hemos estado acostumbrados. La sociedad se componía de seres libres como los españoles únicos autorizados para el ejercicio del gobierno de la ciudad y los criollos que eran los hijos de españoles nacidos en América. La clase criolla estaba conformada por profesionales, terratenientes, comerciantes, militares, artesanos, que sostenían económicamente al gobierno de las colonias españolas en América, pero imposibilitados por su condición americana de ejercer funciones públicas en la administración gubernamental que estaban en poder de los peninsulares españoles radicados en América. Por otro lado estaban las razas originarias y los africanos provenientes de los mercados esclavistas radicados en Brasil, carentes ambos de todo derecho y sometidos a la esclavitud. Esto es el modelo implementado por el Virreinato del Río de la Plata, que siguió sin cambios luego de la Revolución de Mayo, quien   había despertado en las ciudades del interior, las expectativas de una integración política, económica y social en un territorio nacional soberano, igualitario en oportunidades y sobre todo federal, pero muy pronto cundió la decepción en las ciudades del interior por cuanto se siguió manteniendo el régimen de intendencias y la ciudad puerto mostró su intención centralista.

 

Cuando llega a Santiago la noticia del primer Gobierno propio y la invitación a las ciudades del interior a adherirse al movimiento revolucionario, éste cabildo pegado al centralismo porteño por conveniencias económicas, exigido por Borges y sus milicias tuvo que adherir a la causa revolucionaria, antes que las otras ciudades aún antes que la propia Salta de la cual dependía. Inmediatamente, Borges conforma un cuerpo militar de más de trescientos soldados elegidos entre las filas del ejército y de voluntarios que se unieron a la causa inspirados por el fuerte liderazgo de Borges, adiestrados, provistos de armas y uniformes militares por el propio líder: nació así el Glorioso Regimiento de Patricios Santiagueños que luchó heroicamente por la Patria Grande en la Guerra de la Independencia y por la Patria Chica en las luchas por la autonomía Provincial.

 

Borges tuvo varios enfrentamientos con el cabildo Santiagueño, experimentó en varias oportunidades arrestos y apercibimientos pero de todos ellos salió con honores. San Martín lo describe como un joven de carácter díscolo debido a su permanente ataque a las autoridades del cabildo de quienes exige una administración igualitaria y un corte de dinastías familiares enquistadas en el poder que agrandaban su patrimonio económico en desmedro de las necesidades del pueblo, exige la toma de decisiones de una autonomía de santiago de la dependencia de las ciudades que Santiago mismo había fundado, sembrando la semilla de la Autonomía Provincial con esa fiebre autonomista que le cuesta la vida. Unido a la causa revolucionaria,  integra a sus Patricios a la guerra de la independencia como fuerzas auxiliares del Ejército del Norte, pero por desavenencias con Ortiz de Ocampo es separado de sus fuerzas y vuelve a Santiago, mientras el Cuerpo de Patricios Santiagueños al mando de Juan Felipe Ibarra muestra su valor y heroísmo en las Victorias de Tucumán y Salta, victorias que decidieron la Declaración de la Independencia en 1.816.

 

Aún después de lograda la Independencia Argentina, Borges sigue insistiendo con sus exigencias atacando nuevamente a las autoridades del Cabildo y esto es entendido por el Congreso de Tucumán como una resistencia a la autoridad del mismo Congreso en manos de Manuel Belgrano decidiendo su destino de fusilamiento en la madrugada entre el 31 de diciembre de 1.816 y el amanecer del primero de Enero de 1.817 en la Chacra de Santo Domingo, en el Departamento Robles.

 

Con Borges y su conducta díscola, la Autonomía Provincial aparecía como un movimiento revolucionario innecesario para el cabildo que entendía a ésta como un proceso que se daría naturalmente, pero frente al peligro de las pretensiones del Gobernador Aráoz de Tucumán, de anexar las ciudades de Santiago y Catamarca al territorio de esa provincia y conformar la República del Tucumán, fue el mismo Cabildo el que acude al Brigadier Juan Felipe Ibarra y sus fuerzas militares quienes se encontraban en el Departamento Quebrachos custodiando el fuerte de Abipones por órdenes de Manuel Belgrano; el cabildo solicita al Brigadier Ibarra su auxilio frente al peligro de perder la ciudad que bajo el protectorado de Tucumán se encontraba fuertemente custodiada por las fuerzas militares de Aráoz acuarteladas en el Convento de Santo Domingo. La semilla de la Autonomía sembrada por Borges, germinaba en las aspiraciones del pueblo santiagueño y de las mismas autoridades cabildantes que negaron tantas veces su apoyo al Coronel Juan Francisco Borges en sus aspiraciones autonomistas. Ibarra y sus harapientos soldados emprenden el recorrido de polvorientos salitrales rumbo a la ciudad de Santiago a la que llegan en la madrugada de semana Santa del mes de Marzo de 1.820 tomando por sorpresa a las fuerzas de Aráoz al mando del General Echauri que imposibilitado de enfrentar a los valerosos gauchos santiagueños huye con sus fuerzas logrando los santiagueños su primera victoria camino a la Autonomía Provincial. Ese mismo día 31 de Marzo, mientras Jesús Moría en la Cruz, desde una ciudad Madre de Ciudades, nacía la provincia de Santiago del Estero cuando a las once de la mañana, el cabildo, reunido con los vecinos más prestigiosos designaba por unanimidad al Brigadier Juan Felipe Ibarra Primer gobernador resultante de la voluntad de los mismos santiagueños. Pero fue recién un mes más tarde, el 27 de abril de ese año 1.820 cuando El gobernador Juan Felipe Ibarra redactó el Acta de Declaración de la Autonomía Provincial, rubricada por su firma y la de los representantes de los curatos santiagueños.

 

Hubo aún otros enfrentamientos con las fuerzas de Aráoz por lo que había que asegurar la Autonomía declarada, se trataba de asegurar la provincia lograda y aquí están las condiciones de gran estratega del Brigadier Ibarra quien recurrió a otras experiencias, otros gobernadores para lograr un acuerdo con Tucumán, otros tratados como el del Pilar y un año más tarde, el 5 de Junio de 1.821, en el espacio rural de la gran geografía santiagueña, se firmaba el glorioso Pacto de Vinará, que sellaba la unión y amistad entre las Provincias de Santiago del Estero y Tucumán, Pacto que junto a otros tratados, sirvió de fundamento a la Constitución Nacional.

 

Santiago da el primer paso hacia el federalismo Argentino, el año 1.820 fue crucial en la historia de la Patria. La ciudad Puerto siguió aplicando con todo rigor el centralismo en desmedro del interior del país iniciando un camino de aislamiento y postergación que condujo a la anarquía, derramamiento de sangre de hermanos, pactos y acuerdos en pos de la unidad nacional que solo se consolida después de la Constitución de 1.853.

 

El 27 de Abril de 1.820 Juan Felipe Ibarra corona las aspiraciones que a Borges le había costado su propia vida, declarando la Autonomía Provincial, derribaba las aspiraciones de Aráoz de conformar la República del Tucumán anexando los territorios de Santiago y Catamarca. Caminamos el año del Bicentenario de ese paso histórico de los santiagueños y es necesaria la toma de conciencia del espíritu libertario de nuestros ancestros que nos legaron una provincia desde una ciudad postrada y mutilada en sus instituciones. Es necesario rescatar las figuras de nuestros próceres locales entregando a las nuevas generaciones verdaderos modelos de Patriotismo y Libertad. Es necesario revalorizar nuestra Historia Santiagueña y a los próceres que la escribieron con la pluma de su valor y sacrificio. La historia no es para recitarla sino para inspirar en ella experiencias de vida y modelo de conducta en las jóvenes generaciones a quienes entregamos el futuro de nuestra provincia.

 

Nos preparamos a vivir el Bicentenario de nuestra Historia Local como provincia. Vivamos nuestra historia y aprendamos de ella a vivir en libertad. Honremos a nuestros verdaderos modelos de patriotismo y libertad: Juan Francisco Borges Juan Felipe Ibarra y entre ellos el Glorioso Ejército de Patricios Santiagueños, la mayoría de cuyos nombres se perdieron en la transmisión oral, pero algún día veremos su valor en el bronce del Soldado desconocido que adornará alguna de nuestros hermosos espacios de esparcimiento. Honrar a nuestra Historia es la manera de prepararnos para recorrer el camino del Bicentenario de la Autonomía Provincial y en éste camino es necesario repensar nuestro compromiso con la herencia del pasado para entregar la heredad a las jóvenes generaciones que son los verdaderos hacedores del futuro de nuestra provincia. Nuestra responsabilidad como adultos es con la educación y formación de las jóvenes generaciones; inspirar verdaderos modelos de patriotismo y libertad en la conformación de seres útiles para si mismo y para la patria a partir del compromiso asumido por Borges e Ibarra legándonos una patria chica federal, desde una ciudad despojada y humillada. Esos son nuestros próceres Santiagueños, verdaderos ejemplos de compromiso y valor. Caminar al Bicentenario de la Autonomía Provincial es honrar a la Historia y honrar a la historia es servirnos de ella.

 



Categorías

Autores