QUE SE VENGAN LAS HUAHUAS

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Jueves, 13 de Agosto del 2020

QUE SE VENGAN LAS HUAHUAS

El quichua es un idioma que se habla en Santiago del Estero, hay zonas donde aún hoy, las huahuitas[i] lo aprenden antes que el castellano. Sixto Palavecino fue uno de los mayores cultores del idioma y pensó toda su obra como defensa y difusión de la lengua quichua.

Es verano en 1986,  Alfredo Ábalos camina por Buenos Aires rumbo a Emi Odeon. Él va a pasar a la historia de la música como uno de los más grandes cantores populares del país, lo que es menos conocido es que Alfredo es también un gran bombisto y su “toque”  cambió el modo de ejecutar el instrumento; cuando repica sobre el parche tapando con el palo la legüera sonoridad de su bombo llena de duendes el estudio y todos quieren que sea el que toque en cada grabación. Alfredo Abalos es uno de los músicos de sesión de la Emi Odeon. Ese verano llega por un pedido especial de Sixto Palavecino, autor, intérprete, violinista y cantor sachero, para grabar el bombo en su nuevo disco “Canciones Infantiles para niños quichuistas”.

Hugo Casas es el productor, Sixto  en el violín, Rubén Palavecino, Horacio Banegas y Rodolfo Maldonado en las guitarras, Alfredo en el bombo y Osvaldo Avena en accesorios. Las voces en quichua eran de Norberto, Silvia y Daniel Coronel y las hermanas Patricia y Cristina Herrera junto con Cristian Banegas cantaban las partes en castellano. Changuitos y changuitas que no pasaban los 12 años y que llegaban a Buenos Aires a grabar. El Disco se presentará en el Teatro San Martín, en los ciclos organizados por Ariel Ramirez y Flavio Barbieri desde el Centro de Divulgación Musical (CDM)[ii] que dependía de la Municipalidad de la Capital Federal, será un éxito de gente y tendrá entre el público a Daniel Inger, pianista argentino, que comentará la importancia de ese recital y de ese disco: “escuchar la música y conocer la cultura del monte de Santiago, para mí, que andaba buscando el camino, me permitió entender mi destino como músico y marco mi  vida como artista”. 

Las hermanitas Herrera ensayaban mucho para la grabación. Los ensayos eran la casa de Don Sixto en Tala Pozo, como se conocía la zona con la toponimia propia, antes del progreso y de los nombres nuevos. Tenían que llegar con las canciones bien preparadas porque el tiempo en el estudio de grabación de la Emi no daba margen de error. De los ensayos también participaba Rubén Palavecino con su guitarra bordoneadora y Horacio Banegas que llevaba a Cristian y se quedaba tocando en el ensayo. Para entonces, Horacio ya había formado parte de Los Tobas y cantaba a dúo con su hermano  Coco en “Los Banegas” y en 1991 grabara su primer disco solista “Mi origen y mi lugar”, un éxito absoluto que va a ser celebrado y cantado en todo el país. El tren será el transporte para viajar de Santiago del Estero a Buenos Aires ese verano del 86.

Pongo en casa el disco de “Canciones infantiles para niños quichuistas” y la Amalia Rojas, que es de “El Peral”, departamento Atamisqui, me dice: “yo conozco ese disco, ahí cantan mis compañeros de la escuela, los hermanos Coronel”. La Amalia ha hecho la primaria en la Escuela nº 923 Ramón Aguilar de Hoyón y conoce a Daniel, Silvia y Norberto Coronel de esa época. Cuenta que la escuela era una escuela albergue de jornada completa, de las hechas por Perón y que ella dormía de lunes a viernes ahí. Los Coronel vivían cerca de Hoyón y cantaban en todos los actos. Cuando venía el supervisor y se quedaba dormido, para no ir a hablarlo el maestro, los llamaba a los hermanos y los hacia cantar, parados en una silla frente a la ventana donde dormía, para que se levante el hombre. Los Coronel ya tienen experiencia porque han grabado con Don Sixto antes.

A las Hermanitas Herrera el quichua les sonaba desde la panza y llegaba a su garganta con naturalidad. Su papa, Nicolás Herrera, en 1979 era maestro en la escuela de Santa Lucía y antes había ejercido en La Paloma, departamento Salavina, cerca de Chilca Juliana donde conoció a la Eva Toloza y donde se criaron sus hijas mayores Patricia, Cristina y la Yeruti. Por la familia de su abuela, Rita Cáceres, vienen de un grueso ramal de cantores, ya que son sobrinas bisnietas de Pedro Cáceres, uno de los grandes músicos de la zona y a quien Sixto compondrá una hermosa chacarera con ese nombre: “La Pedro Caceres”. Ellas van a la escuela de Santa Lucia en Salavina hasta 2do grado. Desde chicas han participado en el Alero Quichua Santiagueño y Don Sixto conoce su talento e intuye su potencial. Su papá las llevaba los domingos a la mañana a Radio Nacional para que canten en el legendario programa de radio creado en 1969 por Sixto Doroteo Palavecino con la ayuda de sus amigos Felipe Benicio Corpos, Vicente Salto y Domingo Bravo.[iii]. Ahí llegaban muchos cantores, algunos son muy conocidos hoy como Néstor Garnica que aparecía con su guitarra a participar del programa, cuando todavía no era el eximio violinista que es hoy.

A diferencia de los Coronel y las Herrera que viajaban con un familiar, Cristian “el Mono” Banegas viajó a Buenos Aires en el tren sin Horacio que lo esperaba en Buenos Aires. Mi mama me ha dejado en la Estación de La Banda y se ha ido en el acto, no quería llorar ella ni verme llorar a mí, le va a contar a las hermanitas Herrera cuando estas le pregunten por ella. El Mono Banegas, hijo de Horacio y la Eva, hermano de Juanjo y Jana, todos artistas cada uno a su manera, es uno de los músicos más intuitivos y de buen gusto que conozco.  Al llegar a Buenos Aires se junta con su papá y, después de grabar las voces, queda unos días más que el resto del grupo pues Horacio participaba con la guitarra en la grabación. Le encantaba cantar y con las hermanitas Herrera se esforzaban y trataban de pronunciar bien las palabras en quichua para las partes que les tocaba. Los Coronel se divertían al escucharlos presumir su quichua frente a otras personas porque usaban la letra de las canciones para jugar a que hablaban y la gente decía “que maravilla como hablan quichua estos chicos”. Fue su primer viaje fuera de Santiago y desde entonces nunca ha dejado de viajar con la música.      

El disco abre con unas voces de huahuitas que conversan en quichua y Don Sixto les pide que escuchen y canten una canción que escuchó en el monte en quichua y empiezan a entonar “El arrorró”, antigua canción de cuna bereber que llaman arrau a los niños pequeños, llego a España, se hizo himno en Canarias y paso a América y hoy, es universal. El último tema es otra canción en la misma sintonía: “Solo le pido a Dios”. Grabada solo en quichua, no hace falta traducirla. La armónica la ejecuta Raúl Carnota, faro de la música popular argentina. Se la canta como una oración, un pedido que trasciende las culturas, ha sido grabada en muchos idiomas y hoy es también universal. Los 10 temas que completan el LP son, en su mayoría, canciones compuestas para el disco por Sixto Y Rubén[iv] y recrean la vida de niños y niñas en el monte santiagueño. La chacarera “Changuitos de mi tierra” la interpreta Marcelito, el hijo de Rubén, que tenía 6 años y los changuitos hacen palmas y ponen las voces que celebran el canto. Es el invitado especial.

Han pasado muchos años de la grabación pero la invitación bilingüe hecha en él está vigente: atreverse a jugar, a cantar y dejar un mensaje de amor y de paz sigue siendo el compromiso que las personas adultas deben tener para con la niñez, en estos tiempos de cambios. Compartir este disco con nuestras huahuitas puede ser el primer paso.

                                                                                                                                                FELIX DEMASI






En youtube se puede escuchar el disco completo "Canciones infantiles para Niños Quichuistas"
https://www.youtube.com/watch?v=3__I4vSn-84&list=OLAK5uy_mYD9Z_eIQjC9dyDR1Gf4h74AYG7UL87jU

[i] Niños y niñas en quichua, Diccionario quichua español de Domingo Bravo, Ediciones Dunken

[ii] “Desde su función al frente del Centro de Divulgación Musical de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, proyecta con Flavio Barbieri y un equipo de especialistas un programa de asistencia a la educación musical en las escuelas primarias denominado "La música va a la escuela" destinado al conocimiento y difusión de las culturas musicales regionales del país. También debido a su iniciativa del CDM ha puesto en funcionamiento un programa de divulgación de todas las manifestaciones musicales -tanto populares como académicas- y en tal sentido promueve la actuación en todos los ámbitos de la ciudad, en especial espacios al aire libre y en forma gratuita, de organismos estables sinfónicos y corales, grupos instrumentales y solistas. En la temporada de verano, de noviembre a marzo de 1988 se calcula que cerca de un millón de personas concurrieron a dichos acontecimientos culturales.”https://www.entreriosdiscos.com.ar/2012/10/ariel-ramirez.html

[iii] Fragmento extraído de la página oficial del Alero Quichua www.aleroquichua.org.ar: “…el alero...esto es una saliente del techo hacia los costados de la casa que sirve para proteger de la acción de la lluvia y del sol contra las paredes y de reparo para quien llega al rancho hasta tanto sea recibido: porque es abierto, pues no tiene puertas ni ventanas, así, como es la audicion…”   

[iv] El repertorio completo lo puede encontrar enhttp://www.aleroquichua.org.ar/sitio/musica_ficha.php?id=17



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