QUE SE VENGAN LAS HUAHUAS
El quichua es un idioma que se habla en Santiago
del Estero, hay zonas donde aún hoy, las huahuitas[i] lo
aprenden antes que el castellano. Sixto Palavecino fue uno de los mayores cultores del idioma y pensó toda su obra como defensa y
difusión de la lengua quichua.
Es verano en 1986, Alfredo Ábalos camina por Buenos Aires rumbo
a Emi Odeon. Él va a pasar a la historia de la música como uno de los más
grandes cantores populares del país, lo que es menos conocido es que Alfredo es
también un gran bombisto y su “toque”
cambió el modo de ejecutar el instrumento; cuando repica sobre el parche
tapando con el palo la legüera sonoridad de su bombo llena de duendes el
estudio y todos quieren que sea el que toque en cada grabación. Alfredo Abalos
es uno de los músicos de sesión de la Emi Odeon. Ese verano llega por un pedido
especial de Sixto Palavecino, autor, intérprete, violinista y cantor sachero,
para grabar el bombo en su nuevo disco “Canciones Infantiles para niños
quichuistas”.
Hugo Casas es el productor, Sixto en el violín, Rubén Palavecino, Horacio
Banegas y Rodolfo Maldonado en las guitarras, Alfredo en el bombo y Osvaldo
Avena en accesorios. Las voces en quichua eran de Norberto, Silvia y Daniel
Coronel y las hermanas Patricia y Cristina Herrera junto con Cristian Banegas
cantaban las partes en castellano. Changuitos y changuitas que no pasaban los
12 años y que llegaban a Buenos Aires a grabar. El Disco se presentará en el
Teatro San Martín, en los ciclos organizados por Ariel Ramirez y Flavio
Barbieri desde el Centro de Divulgación Musical (CDM)[ii]
que dependía de la Municipalidad de la Capital Federal, será un éxito de gente
y tendrá entre el público a Daniel Inger, pianista argentino, que comentará la
importancia de ese recital y de ese disco: “escuchar la música y conocer la
cultura del monte de Santiago, para mí, que andaba buscando el camino, me
permitió entender mi destino como músico y marco mi vida como artista”.
Las hermanitas Herrera ensayaban mucho para la
grabación. Los ensayos eran la casa de Don Sixto en Tala Pozo, como se conocía
la zona con la toponimia propia, antes del progreso y de los nombres nuevos. Tenían
que llegar con las canciones bien preparadas porque el tiempo en el estudio de
grabación de la Emi no daba margen de error. De los ensayos también participaba
Rubén Palavecino con su guitarra bordoneadora y Horacio Banegas que llevaba a
Cristian y se quedaba tocando en el ensayo. Para entonces, Horacio ya había
formado parte de Los Tobas y cantaba a dúo con su hermano Coco en “Los Banegas” y en 1991 grabara su
primer disco solista “Mi origen y mi lugar”, un éxito absoluto que va a ser
celebrado y cantado en todo el país. El tren será el transporte para viajar de
Santiago del Estero a Buenos Aires ese verano del 86.
Pongo en casa el disco de “Canciones infantiles
para niños quichuistas” y la Amalia Rojas, que es de “El Peral”, departamento Atamisqui, me dice: “yo conozco ese disco, ahí cantan mis compañeros de la
escuela, los hermanos Coronel”. La Amalia ha hecho la primaria en la Escuela nº
923 Ramón Aguilar de Hoyón y conoce a Daniel, Silvia y Norberto Coronel de esa
época. Cuenta que la escuela era una escuela albergue de jornada completa, de
las hechas por Perón y que ella dormía de lunes a viernes ahí. Los Coronel vivían cerca de Hoyón y cantaban en todos los actos. Cuando venía el supervisor y se quedaba
dormido, para no ir a hablarlo el maestro, los llamaba a los hermanos y los
hacia cantar, parados en una silla frente a la ventana donde dormía, para que
se levante el hombre. Los Coronel ya tienen experiencia porque han grabado con
Don Sixto antes.
A las Hermanitas Herrera el quichua les sonaba
desde la panza y llegaba a su garganta con naturalidad. Su papa, Nicolás
Herrera, en 1979 era maestro en la escuela de Santa Lucía y antes había
ejercido en La Paloma, departamento Salavina, cerca de Chilca Juliana donde
conoció a la Eva Toloza y donde se criaron sus hijas mayores Patricia, Cristina
y la Yeruti. Por la familia de su abuela, Rita Cáceres, vienen de un grueso
ramal de cantores, ya que son sobrinas bisnietas de Pedro Cáceres, uno de los
grandes músicos de la zona y a quien Sixto compondrá una hermosa chacarera con
ese nombre: “La Pedro Caceres”. Ellas van a la escuela de Santa Lucia en
Salavina hasta 2do grado. Desde chicas han participado en el Alero Quichua
Santiagueño y Don Sixto conoce su talento e intuye su potencial. Su papá las
llevaba los domingos a la mañana a Radio Nacional para que canten en el legendario
programa de radio creado en 1969 por Sixto Doroteo Palavecino con la ayuda de
sus amigos Felipe Benicio Corpos, Vicente Salto y
Domingo Bravo.[iii].
Ahí llegaban muchos cantores, algunos son muy conocidos hoy como Néstor Garnica
que aparecía con su guitarra a participar del programa, cuando todavía no era
el eximio violinista que es hoy.
A diferencia de los Coronel y las Herrera que
viajaban con un familiar, Cristian “el Mono” Banegas viajó a Buenos Aires en el
tren sin Horacio que lo esperaba en Buenos Aires. Mi mama me ha dejado en la
Estación de La Banda y se ha ido en el acto, no quería llorar ella ni verme
llorar a mí, le va a contar a las hermanitas Herrera cuando estas le pregunten
por ella. El Mono Banegas, hijo de Horacio y la Eva, hermano de Juanjo y Jana,
todos artistas cada uno a su manera, es uno de los músicos más intuitivos y de
buen gusto que conozco. Al llegar a Buenos
Aires se junta con su papá y, después de grabar las voces, queda unos días más
que el resto del grupo pues Horacio participaba con la guitarra en la
grabación. Le encantaba cantar y con las hermanitas Herrera se esforzaban y
trataban de pronunciar bien las palabras en quichua para las partes que les
tocaba. Los Coronel se divertían al escucharlos presumir su quichua frente a
otras personas porque usaban la letra de las canciones para jugar a que hablaban
y la gente decía “que maravilla como hablan quichua estos chicos”. Fue su
primer viaje fuera de Santiago y desde entonces nunca ha dejado de viajar con
la música.
El disco abre con unas voces de huahuitas que
conversan en quichua y Don Sixto les pide que escuchen y canten una canción que
escuchó en el monte en quichua y empiezan a entonar “El arrorró”, antigua
canción de cuna bereber que llaman arrau a los niños pequeños, llego a España,
se hizo himno en Canarias y paso a América y hoy, es universal. El último tema es
otra canción en la misma sintonía: “Solo le pido a Dios”. Grabada solo en quichua,
no hace falta traducirla. La armónica la ejecuta Raúl Carnota, faro de la
música popular argentina. Se la canta como una oración, un pedido que
trasciende las culturas, ha sido grabada en muchos idiomas y hoy es también
universal. Los 10 temas que completan el LP son, en su mayoría, canciones compuestas
para el disco por Sixto Y Rubén[iv] y
recrean la vida de niños y niñas en el monte santiagueño. La chacarera
“Changuitos de mi tierra” la interpreta Marcelito, el hijo de Rubén, que tenía
6 años y los changuitos hacen palmas y ponen las voces que celebran el canto.
Es el invitado especial.
Han pasado muchos años de la grabación pero la
invitación bilingüe hecha en él está vigente: atreverse a jugar, a cantar y
dejar un mensaje de amor y de paz sigue siendo el compromiso que las personas
adultas deben tener para con la niñez, en estos tiempos de cambios. Compartir
este disco con nuestras huahuitas puede ser el primer paso.



[i] Niños y niñas en quichua, Diccionario quichua español de Domingo Bravo, Ediciones Dunken
[ii] “Desde su función al frente del Centro de
Divulgación Musical de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, proyecta
con Flavio Barbieri y un equipo de especialistas un programa de asistencia a la
educación musical en las escuelas primarias denominado "La música va a la
escuela" destinado al conocimiento y difusión de las culturas musicales
regionales del país. También debido a su iniciativa del CDM ha puesto en funcionamiento
un programa de divulgación de todas las manifestaciones musicales -tanto
populares como académicas- y en tal sentido promueve la actuación en todos los
ámbitos de la ciudad, en especial espacios al aire libre y en forma gratuita,
de organismos estables sinfónicos y corales, grupos instrumentales y solistas.
En la temporada de verano, de noviembre a marzo de 1988 se calcula que cerca de
un millón de personas concurrieron a dichos acontecimientos culturales.”https://www.entreriosdiscos.com.ar/2012/10/ariel-ramirez.html
[iii] Fragmento extraído de la
página oficial del Alero Quichua www.aleroquichua.org.ar: “…el alero...esto es una saliente del techo
hacia los costados de la casa que sirve para proteger de la acción de la lluvia
y del sol contra las paredes y de reparo para quien llega al rancho hasta tanto
sea recibido: porque es abierto, pues no tiene puertas ni ventanas, así, como
es la audicion…”
[iv] El repertorio completo lo puede encontrar enhttp://www.aleroquichua.org.ar/sitio/musica_ficha.php?id=17