QUINO EN SANTIAGO
Quino
nunca fue un ángel,
Pero los
ángeles se parecen más y más a él, cada día.
Tomas Eloy Martinez
Corría 1997 y en la
librería comenzábamos a organizar las primeras ferias del Libro en
Santiago del Estero, por entonces, la organización era totalmente a pulmón, a
veces la hacíamos en la sociedad italiana, en la estación de ferrocarril de
libertad y colon, otras veces en plazas, solo contábamos con un pequeño apoyo
del Gobierno municipal con impresiones. Realizábamos el evento cultural acompañados
por algunas librerías de, muy pocas, algunas escuelas y colegios que se sumaban
y por supuesto los más diversos LECTORES
que siempre acompañaban con entusiasmo la propuesta.
Buscando hacer
crecer el encuentro del libro en la ciudad empezamos a soñar con traer escritores,
editores, dibujantes que admirábamos de la escena nacional.
Entre todos los
nombres que barajábamos apareció el nombre de Joaquín Salvador Lavado Tejón
"Quino", quien ya era un creador de historietas con reconocimiento
internacional. La ilusión de poder tenerlo con nosotros fue el motor que
nos llevo a contactarnos con la ediciones de La Flor, la respuesta fue rápida y
cordial, nos pidieron que esperáramos para ver si tenía espacio en su agenda...
pasados unos días recibimos la llamada confirmando la visita del
dibujante-ilustrador de historietas más grande de nuestra historia. Todos lo
que formábamos parte de “Marcos Vizoso Libros” en esa época (Patricia Ruth
Rossi, nuestro personal y yo) empezamos
a festejar y palpitar semejante noticia. Para hacer realidad su presencia solo
tuvimos que garantizarle el hospedaje y sus pasajes, quiero decir con esto que
no pagamos caché ni firmamos contrato alguno, fue solo el compromiso de la
palabra empeñada.
Cuando llego el día
pudimos darnos el lujo de buscarlo, hospedarlo, y luego llevarlo a conocer
nuestra librería recién inaugurada, por entonces ubicada en avenida Belgrano
sur 284 de nuestra capital. La librería estaba repleta de seguidores de Mafalda
que esperaban conocer a su papá. Quino,
llego saludando con su característica timidez y sencillez, lo presentamos ante
el público y empezó a firmar las historietas de su creación, sin parar, por mas
de 2 horas. Me recuerda mi hijo que la cola era interminable, los
lectores traían de su casa sus libros con mucho recelo. Otros lo adquirían en
ese momento.
Contento por la
recepción de los santiagueños Quino pidió hojas en blanco para regalarles
dibujos a quienes no tenían sus libros para hacer firmar. Humilde y generoso en
su entrega no escatimo gestos cordiales con cada uno de los presentes.
Coherente con algo que sentencio en el titulo de uno de sus libros “humano se
nace”.
Fue muy difícil darle
un cierre aquel encuentro. Pero como todo gran momento tuvo su final y seguimos
con una recorrida por Santiago y varios lugares.
Esa misma noche lo
sorprendimos con un asado en casa de un gran anfitrión, el Dr. Mariano Paz, la
cena estuvo regada con ricos vinos y en especial con maravillosa música
Santiagueña. Los Cabezones Paz y una banda de músicos amigos lo hicieron pasar
una noche inolvidable.
Tranquilo,
silencioso, y con gran respeto Quino disfrutó del folclore y la conversación,
saboreando lentamente un vinito tinto, sorbo a sorbo.
Recuerda “Ari” Paz
que el dibujante comento aquella noche que tenía una predilección por la bodega
Lopez, acabados los vinos de la bodega en cuestión fue “Ari” quien salió a
buscar resolver aquella sed mendocina especifica...El vino fue templando la
confianza, y fueron apareciendo las ocurrencias humorísticas en el encuentro
santiagueño, tal es así que algunos comedidos presentes comenzaron a llamarlo “Quinoto”
en vez de Quino, la risa fue compartida y celebrada.
Volvió de madrugada
al hotel y al día siguiente voló a su ciudad de 6 meses, Buenos Aires.
Los otros 6 los vivía en España.
Así fue como Quino pasó por Santiago haciendo pasear junto a su paso provinciano a toda su familia: Mafalda, Miguelito, Susanita, Manolito y todos esos personajes inolvidables salidos de la inspiración de su pluma. Hoy en su partida, debo decir que sus creaciones están más vivas que nunca y nos siguen interpelando.
