SANTIAGO DEL ESTERO: CIUDAD MADRE DE CIUDADES
SANTIAGO DEL ESTERO: CIUDAD
MADRE DE CIUDADES
“Las tardes de verano
santiagueñas se mueren ahogadas de calor y sofocación. En una de esas tardes cualquiera
del año 1.552, hace ya más de cuatro siglos y medio, pisaron ésta geografía los
conquistadores con el Capitán Juan Núñez del Prado a la cabeza y sentaron su
real, media legua al sud de ésta ciudad de Santiago del Estero, fundando la
Ciudad del Barco en su tercer y último emplazamiento. Dos años antes, en 1.550,
algunos de ellos habían atravesado éste lugar encontrando a la altura de Toama
a los soldados de la expedición de Francisco de Villagra… Pero mejor es no
recordar, porque cuando lo hace, a Núñez del Prado le invade una profunda
tristeza y siente esa grave y dolorosa
humillación, ya que ahí tuvo que rendir sus armas, someterse al vasallaje del
vencedor, acatar sus órdenes y servir al fuero de la jurisdicción de Chile y no
a la del Perú que le encomendara la conquista. Una sutil melancolía ha quedado
de aquel dolor que no podrá olvidar jamás, aunque todos sepan, como Dios lo
sabe, que no fue por cobardía sino por impotencia que aceptó su yugo” (Orestes
Di Lullo. Santiago del Estero Noble y Leal ciudad).
Aquí está la raíz, el
principio de la gran polémica que recorrió casi cinco siglos y separó a los
investigadores e historiadores santiagueños en Pradistas y Aguirristas conformando las famosas teorías que
remontadas desde Diego de Rojas a Francisco de Aguirre, se fueron cubriendo de
mitos y leyendas coronadas por la oralidad y las escasas documentaciones
que los archivos, museos o bibliotecas
retaceaban mezquinamente al ávido lector. La cuestión fundacional pareciera
aclararse en éstos últimos días al dar con un esquivo documento que prueba el
hecho del traslado de una ciudad que desdice el fundamento de la fundación. Lo
cierto es que independiente de su fundador, nuestra ciudad es la más antigua del territorio argentino y es Madre de Ciudades.
Tal vez desde su origen estuvo signada por el misterio y la humillación de
dependencia de la intendencia de sus hijas. El camino recorrido por Santiago
del Estero para convertirse en provincia y legitimar esa condición estuvo
signado por la depredación de todas sus instituciones políticas, militares,
religiosas y educativas y el control administrativo de sus autoridades
políticas y de su economía aún cuando ocupaba el tercer lugar en cantidad de
habitantes y densidad poblacional después de Buenos Aires y Córdoba, siendo la
economía más fuerte del norte argentino con una pujante impronta comercial con
el Alto Perú.
Nació para brillar y
pese al oscurantismo al que fue sometida desde su discutido fundador, su
depredación, su sometimiento a la pobreza y la subestimación, Santiago del
Estero estuvo presente en los destinos del país en todos los momentos de
nuestra Historia Nacional